jueves, 30 de septiembre de 2010

Historia de Amor


Para brillar con idéntica luz los amantes se encierran,
porque no saben si el mundo ha terminado
su destino de lluvias y de niños,
o si el mundo es un No opuesto a la integridad
de sus deseos,
o si el mundo no existe y entonces conviene
apartarse de la nada.


No son el hombre y la muchacha nocturna
que buscan sótanos húmedos y oscuros para entrar y salir
furiosamente. La fruta caída entre los desperdicios
es tan sólo el memento de un estío pasado,
y de una tierra fabulosa
como las entrañas de un toro.
Pero el amor hace que los amantes sean vicarios
de potencias altísimas,
que los mueve a la ira y a romper la pepita de los gameros
ávidos de unidad,
a pisarlos después con asco
porque abren la senda a los números infinitos.


Los amantes necesitan encerrarse,
y cada uno de ellos, que se aman tanto,
cuando se encuentran solos en una ola o en un palacio
-penetrado de silencio- donde ninguna mano
puede violar la intimidad fastuosa,
comienzan a descubrir el tórax, su cintura,
la risa, la cabellera criada entre delicias
y se lamentan.
Sí, pide la historia del amor
el llanto. La risa cumo un grito retorna
a la garganta
y el gracioso la escucha sobrecogido
y ríe, sigue riendo ante su noche.


Qué ver sino los labios unidos. Luces idénticas
que poco a poco dejan de ser lo totalmente otro,
y en el cabello, en la cintura, sienten
que allá infinito
arroyo bajo el valle
nada lo asible puro de la amada.


¿Adónde has visto luego que fueran los amantes?
¿Se apartan y mientras uno habla
el otro llora?
O se dedican a la muerte
en ese día en que pensaron: ?Las mariposas vuelan para nosotros?.
¿Quieren burlarse del insigne fracaso?
Es por eso reconfortante saber que todavía se muere la juventud,
no llegados aquí, a la precisa madrugada,
preparada, en que el hastío los deja cínicos
o rompe el vuelo de su pensamiento.
Felices los necios y los sabios,
los engañados totalmente
que mueren en la fe primitiva
y los que arengan con la conciencia de un gran fraude,
mirando más, mirando más.


Jorge Medina Vidal
(Uruguay, 1925)



martes, 28 de septiembre de 2010

Espera


Y tú me dices
que tienes los pechos rendidos de esperarme,
que te duelen los ojos de estar siempre vacíos de mi cuerpo,
que has perdido hasta el tacto de tus manos
de palpar esta ausencia por el aire,
que olvidas el tamaño caliente de mi boca.


Y tú me lo dices que sabes
que me hice sangre en las palabras de repetir tu nombre,
de lastimar mis labios con la sed de tenerte,
de darle a mi memoria, registrándola a ciegas,
una nueva manera de rescatarte en besos
desde la soledad en la que tú me gritas
que sigues esperando.


Y tú me lo dices que estás tan hecha
a esta deshabitada cerrazón de la carne
que apenas si tu sombra se delata,
que apenas sí eres cierta
en esta oscuridad que la distancia pone
entre tu cuerpo y el mío. 


De: José Manuel Caballero Bonald
Somos el tiempo que nos queda.

viernes, 24 de septiembre de 2010

Ejercicio de conciencia y quizá de consciencia


A Mirada de agua,
(música e imagen incluidas).
...en el silencio, dentro de su profundidad,
comprendo la dulzura


Tomo notas, indistintamente, con un bolígrafo o con un lápiz colocados junto al ordenador, sobre un cuaderno escolar, de rayas. Al lápiz hay que sacarle punta de vez en cuando, lo que constituye una actividad artesanal que sirve también para la reflexión. Pero la diferencia más notable entre él y el bolígrafo es su modo de perecer. El bolígrafo no cambia de apariencia ni siquiera cuando se encuentra en las últimas. Y deja un cadáver tan curioso que nadie diría que está muerto si no fuera porque no pinta nada ya, aunque resucite a veces de improviso y trace un par de líneas, incluso un párrafo, antes de volver a expirar. La gente se resiste a desprenderse de los bolígrafos vacíos porque continúan como nuevos. Sólo se consumen por dentro, en fin, y siempre se acaban a traición, como el butano. El lápiz, en cambio, agoniza por dentro y por fuera a la vez, y deja un cadáver mínimo, un detrito del que uno se deshace sin ningún sentimiento de culpa. Punto y aparte.

La naturaleza presenta casos semejantes al del bolígrafo. Ahí está el caracol, que envejece sin una sola arruga exterior, sin un fruncido. Y no hay que sacarle punta cada poco: él mismo, mientras vive, asoma los cuernos al sol, caracol quiscol, y una vez muerto, si te encuentras la concha en un tiesto o en el agujero de un árbol, la guardas en el bolsillo y al llegar a casa la colocas junto a los bolígrafos difuntos. Tenemos una pasión curiosa por la cáscara, de ahí la afición a las cajas, sobre todo a las cajas fuertes. Hay personas que coleccionan pastilleros vacíos, que viene a ser lo mismo que guardar bolígrafos sin tinta, con los que sólo se pueden escribir poemas inexistentes, que muchas veces son los mejores.


Pese a todo, tal vez sea más digna la actitud existencial del lápiz que la del bolígrafo, la de la babosa que la del caracol, aunque no dejen cáscara para los arqueólogos. Conviene sacarse punta cada mañana, pese al espanto de ver cómo se agota uno. Lo complicado de sacarse punta es saber cuánto te tienes que afilar para escribir lo suficientemente claro sin romperte antes de que hayas acabado la novela o la vida. Pero eso constituye un ejercicio de conciencia, y quizá de consciencia, bastante saludable. Ánimo.



Autor: Juan José Millás

jueves, 23 de septiembre de 2010

La lección de la mariposa


Un día, una pequeña abertura apareció en un capullo; un hombre se sentó y observó por varias horas como la mariposa se esforzaba para que su cuerpo pasase a través de aquel pequeño agujero.


Al cabo de un tiempo, pareció que ella ya no lograba ningún progreso, que había ido lo más lejos que podía en su intento y que no podría avanzar más.


Entonces el hombre decidió ayudar a la mariposa: tomó una tijera y cortó el resto del capullo. Así, la mariposa salió fácilmente, pero su cuerpo estaba atrofiado, era pequeño y tenía las alas aplastadas.


El hombre continuó observándola porque esperaba que, en cualquier momento, sus alas se abrirían, se agitarían y serían capaces de soportar el cuerpo, el que a su vez, iría tomando forma.


¡Nada ocurrió!


En realidad, la mariposa pasó el resto de su vida arrastrándose con un cuerpo deforme y alas atrofiadas. Ella nunca fue capaz de volar.


Lo que el hombre, en su gentileza y voluntad de ayudar, no comprendía, era que el capullo apretado y el esfuerzo necesario para que la mariposa pasara a través de la pequeña abertura, era el modo por el cual la naturaleza hacía que el fluido del cuerpo de la mariposa llegara a las alas, de tal forma que ella estaría pronta para volar una vez que estuviera libre del capullo.


Algunas veces, el esfuerzo es justamente lo que precisamos en nuestra vida.


Si se nos permitiera pasar a través de nuestras vidas sin obstáculos, seríamos lisiados. No tendríamos la fuerza que podríamos haber tenido, y nunca podríamos volar.


Pedí fuerzas... y se me dio dificultades para hacerme fuerte.


Pedí sabiduría... y se me dio problemas para resolver.


Pedí prosperidad... y se me dio un cerebro y músculos para trabajar.


Pedí coraje... y se me dio obstáculos que superar.


Pedí amor... y se me dio personas para ayudar.


Pedí favores... y se me dio oportunidades.


"No recibí nada de lo que pedí... pero recibí todo lo que necesitaba".

miércoles, 22 de septiembre de 2010

A los amigos


Amigo, bebe mi vino en mi propio vaso,
que, echado en el de otro,
pierde su flor y su espuma.

No puedo darte soluciones para todos tus problemas de la vida,
ni tengo respuestas para tus dudas o temores,
pero puedo escucharte y compartirlos contigo.


No puedo evitar que tropieces,
solamente puedo ofrecerte mi mano para que te sujetes y no caigas.


Tus alegrías, tus triunfos y tus éxitos no son míos,
pero disfruto sinceramente cuando te veo feliz.


No juzgo las decisiones que tomás en la vida,
me limito a apoyarte, a estimularte y a ayudarte si me lo pides.


No puedo trazarte límites dentro de los cuales debes actuar,
pero sí te ofrezco el espacio necesario para crecer.


No puedo evitar tus sufrimientos cuanto alguna pena te parte el corazón,
pero puedo llorar contigo y recoger los pedazos para armarlo de nuevo.


No puedo decirte quién eres ni quién deberías ser,
solamente puedo quererte como eres y ser tu amigo.


En estos días pensé en mis amigos y amigas,
y entre ellos apareciste tú.


No estabas arriba, ni abajo ni en medio.
No encabezabas ni concluías la lista.
No eras el número uno ni el número final.


Y tampoco tengo la pretensión de ser el primero,
el segundo o el tercero de tu lista.


Basta que me quieras como amigo.


Gracias por serlo.

martes, 21 de septiembre de 2010

¿Y tú quién eres?

Día mundial del Alzheimer
A mi padre,
que ha superado la terrible enfermedad del olvido,
en un viaje sin retorno. Ahora ya sabes quién soy.
Y a todos los enfermos de Alzheimer.


"La memoria está en los besos"


La cuestión no es vivir como se quiere, sino querer lo que se vive


Me gustaría, en muy pocas palabras, contarles a ustedes una pequeña parte de muchas historias, de historias cotidianas de personajes que están a la vuelta de la esquina, que viven en el piso de arriba o en el de abajo. Maestros, tenderos, comerciantes y comerciales; artistas, albañiles, estilistas, diseñadores, pintores, taxistas, transportistas, arquitectos, físicos, ingenieros, médicos, escritores, mecánicos, gente normal... como cualquiera de nosotros. Todas sus historias tienen algo en común, todas comparten algo.


... Todos tienen Alzheimer.


Son historias preciosas, son pequeñas grandes historias de amor, narradas día a día, entre plato y plato, de madrugada y al anochecer. Son historias de amistad, de silencios, de miradas intensas en busca de una razón. Son historias repetidas, de preguntas, incertidumbres, desconocimiento y miedo. Miedo a no saber qué pasará. Miedo a no saber qué hacer ni qué decir. Miedo a no hacer bien las cosas. Son la enciclopedia misma de la vida, repleta de los sentimientos más dispares que podamos imaginar: comedidos, mudos, revueltos, amalgamados, a punto de estallar y hacerse añicos. Son historias de aprendizaje, cancioneros populares, cuentos de pucheros y cacerolas, cuentos de solemnes atardeceres. Son historias de personajes despistados, olvidadizos, que lo sabían todo y ahora saben menos, que se han perdido en medio de tanto trajín, que «no tienen cabeza», pero sí corazón. Historias entre bastidores, disimuladas, en voz baja, escurridizas, de intriga, que encuentran en el médico la razón de ser contadas, buscando cómo arreglar tan gran apagón de ideas.


Cuentos donde siempre hay un ratoncito Pérez que deja algo debajo de la almohada, o un duendecillo juguetón y travieso que los encuentra por allí, de paseo, y los lleva a casa.


¡Qué más da el final de la historia! Lo que importa es escucharla de nuevo, con versión adaptada de los años veinte, treinta o cuarenta, en blanco y negro o coloreada.


Lo importante de cada historia es vivirla, lo maravilloso es amarla como es hoy y no como fue escrita.


Perder la cabeza es una cuestión que nos horroriza, una pesadilla que nos despierta a medianoche. Todo, menos perder la cabeza. Entrar en el laberinto de la sinrazón y el olvido es más que estar en el infinito sin señalizaciones de tráfico, largo camino que no puede hacerse nunca en solitario.




Os invito a ver el cortometraje: A primera vista

lunes, 20 de septiembre de 2010

Cómo crear conclusiones equivocadas


Evocación de Cadaqués, óleo-tela, 92x73, 1982-85 (obra de Mateo Santamarta)

Por lo general, la realidad no es lo que es,
sino lo que nosotros hemos decidido que sea.


Una viejecita judía ocupa su asiento en un avión, junto a un enorme sueco al que se queda mirando fijamente. Luego, dirigiéndose a él, le dice:


- Usted perdone... ¿es usted judío?


- No -le responde el sueco.


Pocos minutos más tarde, ella vuelve a insistir:


- ¿Podría usted decirme, y perdone la molestia, si es usted judío?


- ¡Le aseguro a usted que no! -responde él.


Ella se queda escudriñándole durante unos minutos y vuelve a la carga:


- Habría jurado que era usted judío...


Para acabar con tan enojosa situación, el hombre le dice a la anciana:


- ¡Está bien; sí, soy judío!


Ella vuelve a mirarle, sacude su cabeza y dice:


- Pues la verdad es que no lo parece.


Primero sacamos nuestras conclusiones... y luego hallamos la forma de llegar a ellas.

Fuente: "La oración de la rana" de Anthony de Mello


Os invito a ver un corto conmovedor: "El circo de las mariposas"
En el que se habla de superación, motivación y fortaleza e, incluso, emociona.
Su mensaje: ¡Ayúdate a ti mismo y los demás te ayudarán!

domingo, 19 de septiembre de 2010

Evolución


Hubo un tiempo en que era un ferviente cristiano, católico, apostólico y romano; educado en un colegio de frailes el pecado y el miedo al infierno, que eran temas de moda en mi infancia, dejaron profundas cicatrices en mi alma. Tras una época de renuncia y ateísmo indague en otras religiones y conocí otros dioses y otras diosas. De todas aprendí algo, todas dejaron su poso. Ahora ya no busco a Dios en los templos, en las sinagogas o en las mezquitas; no creo en las iglesias montadas en torno a las religiones ni en sus cardenales, rabinos o ayatolas; busco a Dios en medio de la vida que me rodea y sobre todo en mi corazón. Me empiezo a dar cuenta, después de tantos años, lo ciego, sordo y equivocado que estaba, buscando fuera de mí lo que siempre he llevado dentro.



Esta noche quiero compartir con vosotros un soneto, de autor desconocido que se ha atribuido atribuido al escritor Juan de Ávila y también al religioso agustino Fray Miguel de Guevara y que constituye para mí una de las más hermosas oraciones de todos los tiempos:


SONETO A CRISTO CRUCIFICADO

No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.

Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme ver tu cuerpo tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte.

Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.

No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.

viernes, 17 de septiembre de 2010

Ten presente...




A Isla, 
y  a las arrugas que nos hacen mayor.

Caminante no hay camino,
se hace camino al andar.
Antonio Machado

Siempre ten presente que la piel se arruga,
el pelo se vuelve blanco, los días se convierten en años...
Pero lo importante no cambia,
tu fuerza y tu convicción no tienen edad.


Tu espíritu es el plumero de cualquier tela de araña.
Detrás de cada línea de llegada, hay una de partida.
Detrás de cada logro, hay otro desafío.
Mientras estés viva, siéntete viva.
Si extrañas lo que hacías, vuelve a hacerlo.
No vivas de fotos amarillas...


Sigue, aunque todos esperen que abandones.
No dejes que se oxide el hierro que hay en ti.
Haz que en vez de lástima, te tengan respeto.
Cuando por los años no puedas correr, trota.
Cuando no puedas trotar, camina.
Cuando no puedas caminar, usa el bastón.
¡Pero nunca te detengas!


(Madre Teresa de Calcuta)

jueves, 16 de septiembre de 2010

Acuérdate de lo bueno


Nunca te detengas:
que hoy es el mañana del ayer.
Te estoy escribiendo un mensaje a futuro
pero cuando lo hayas terminado de leer
ya será pasado.
Nuestra mente es el baúl de los recuerdos.
Guarda en él sólo los buenos.


Acuérdate de lo bueno

Cuando el cielo esté gris...
acuérdate de cuando lo viste profundamente azul.

Cuando sientas frío...
piensa en el sol radiante que ya te ha calentado.

Cuando sufras una temporal derrota...
acuérdate de tus triunfos y de tus logros.

Cuando necesites amor...
revive tus experiencias de afecto y ternura.

Acuérdate de lo que has vivido
y de lo que has dado con alegría.

Recuerda los regalos que te han hecho,
los abrazos y besos que te han dado,
los paisajes que has disfrutado
y las risas que de ti han brotado.

Si esto has tenido...
lo podrás volver a tener y lo que has logrado,
lo podrás volver a ganar.

Alégrate por lo bueno que tienes y por lo bueno de los demás,
acéptalos tal cual son;
desecha los recuerdos tristes y dolorosos,
y sobre todo no tengas ningún rencor,
no te lastimes más.

Piensa en lo bueno, en lo amable,
en lo bello, en la verdad y en el amor.

Recorre tu vida y detente en donde haya bellos recuerdos
y emociones sanas y vívelas otra vez.

Visualiza aquel atardecer que te emocionó.

Revive esa caricia espontánea que se te dio.

Disfruta nuevamente de la paz que ya has conocido,
piensa y vive el bien.

Allí, en tu mente están guardadas
todas las imágenes...

Y sólo tú decides cuáles has de volver a mirar.

miércoles, 15 de septiembre de 2010

Me faltas tú


Recordando a Indah,
porque... tú me faltas, tú: 
como el viento al molino,
como a la mar la barca.

esperando
...que  la noche coloque
la luz
en donde debe,
la sombras donde debe,
y el amor...
en su sitio.


Me faltas tú


La sombra va despacito detrás de la luz,
echando el velo,
en secreta humildad,
con callado andar de amor.
Tagore


Me faltabas tú.


¡Te he buscado tantas veces!
Si me sentía sola, pensaba en tí,
y un suspiro incontenible era
el compañero de mi nostalgia.


Me faltabas tú.


¡Te he pensado tantas veces!
Todo aquello que era hermoso, 
todo aquello que me hacía feliz,
nunca estaba completo.


Me faltabas tú.


¡Te he soñado tantas veces!
Sería feliz sólo con mirarte.
Y cuando tus ojos se vieran en mí,
me sentiría tan plena, tan mujer.


Me faltabas tú.


¡Te he deseado tantas veces!
A ti, amado a quien no conozco.
¿Qué importa?, yo te sé bien
sin conocerte, sé quien eres.


Me faltabas tú.


¡Te he esperado tantas veces!
Te he adivinado entre todos,
no hay un instante de duda,
yo sé que tú estás, que eres.


Me faltas tú

Indah

martes, 14 de septiembre de 2010

Sólo con el tiempo...


Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar un alma, que el amor no significa acostarse y una relación no significa seguridad; y uno empieza a aprender que los besos no son contratos y los regalos no son promesas; y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos.


Y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes... y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad.


Y después de un tiempo uno aprende que si es demasiado, hasta el calorcito del sol quema. Que hay que plantar su propio jardín y decorar su propia alma, en lugar de esperar a que alguien le traiga flores. Y uno aprende que realmente puede aguantar, que uno realmente es fuerte, que uno vale, y con cada día... uno aprende.


lunes, 13 de septiembre de 2010

La aventura del acercamiento


¡Búscate, hermosura, en el amor
No en en la adulación del espejo!
Tagore


Existen rutas que llegan al corazón de los amigos, siguiendo los senderos bien señalizados de la palabra o del abrazo. Caminos recorridos casi por costumbre, donde la mirada del afecto reconoce como patrimonio histórico, algunas fachadas del recuerdo.


Existen también rutas insólitas, las de los aún desconocidos, que requieren para describirlas, aventurarse en un primer paso de descubrimiento. Desiertos de árida palabra, junglas de sentimientos, altos picos nevados de indiferencia, ruinas sabias de antiguas civilizaciones y playas de aguas mansas, de ademanes contenidos.


Cada día nuevos lugares, paisajes de personas, otros nombres, como los sueños, pasan a formar parte de nuestra lista personal de sugerencias para viajar, y de deseos que vamos guardando en nuestra agenda sentimental.


¡Siempre una aventura al acercamiento!

sábado, 11 de septiembre de 2010

No eres


Tras la tristeza de mi corazón,
hay suspiros y rumores;
¡pero no puedo comprenderlos!
Tagore


Si quisieras no ser tú
yo te haría de una claridad distinta.
Bajarías conmigo hasta ti,
olvido ya por amor,
y regresarías silenciosa después
-contorno de sueño, marea tranquila-
mientras un halo puro en mis ojos rompe
y ciego entonces te busco verdadera entre tus luces.
Sin nombre, porque eres impulso puro,
presencia que el aire sólo toca
y ya no es aire sino tristeza,
aprendo de tu continuo alejarte el amor.
Con tanto disimulo me salvas cada minuto
que mi costumbre de ti no puede entender ahora
esa galería de pasos, contraluz tenso,
sonido sólo por el que llegasen cuerpos de humo
que, a veces, misteriosamente te dobla
como una rosa sin luz.
Pero tan callada eres
que posibles son todos los mundos en tu silencio
y puedo crearte siempre a la medida de mi soledad.
No conoces el lugar ni el tiempo,
te abres involuntaria, como una melodía,
a la secreta sabiduría de la tierra
y luego serena te ofreces,
indefinible ámbito para el corazón;
y hasta ti llego despacio 
sin saber...
Y allí transcurro.


Javier Lostalé

viernes, 10 de septiembre de 2010

Una pregunta y un cuento

El sueño sobre la riqueza. Sophie Vogel

Nunca mejora su estado
quien muda solamente de lugar
y no de vida y de costumbres.
Quevedo


LA PREGUNTA: ¿QUÉ ES LA RIQUEZA?


A dos grupos de personas se les hizo la siguiente pregunta:


¿Qué es la riqueza?


El primer grupo contestó de la siguiente manera:


Arquitecto: Tener proyectos que me permitan ganar mucho dinero.
Ingeniero: Desarrollar sistemas que sean útiles y muy bien pagados.
Abogado: Tener muchos casos que dejen buenas ganancias y tener un BMW.
Médico: Tener muchos pacientes y poder comprar una casa grande y bonita.
Gerente: Tener la empresa en niveles de ganancia altos y crecientes.
Atleta: Ganar fama y reconocimiento mundial, para estar bien pagado.


El segundo grupo contestó lo siguiente:


Preso de por vida: Caminar libre por las calles.
Ciego: Ver la luz del sol y a la gente que quiero.
Sordo: Escuchar el sonido del viento y cuando me hablan.
Mudo: Poder decir a las personas cuánto las amo.
Inválido: Correr en una mañana soleada.
Persona con una enfermedad terminal: Poder vivir un día más.
Huérfano: Poder tener a mi mamá, mi papá, mis hermanos, y mí
Familia.


"No midas tu riqueza por el dinero que tienes, 
mide tu riqueza por aquellas cosas que no cambiarías por dinero"

EL CUENTO: UNA FAMILIA AFORTUNADA

Una vez, un padre de una familia acaudalada que vivía en un muy confortable apartamento de una gran ciudad, llevó a su hijo de viaje por el campo, con el firme propósito de que viera cuán pobre y necesitada era la gente del campo, a fin de que comprendiera el valor de las cosas y lo afortunados que eran ellos.


Así, estuvieron por espacio de un día y una noche completos en la granja de una familia campesina muy humilde.
Al concluir el viaje y de regreso a casa, el padre le pregunta a su hijo: ¿Qué te pareció el viaje?
¡ Muy lindo papá !
¿Viste que pobre y necesitada puede ser la gente?
¡ Si !
¿Y, qué aprendiste?
Vi que nosotros tenemos un perro en casa, ellos tienen cuatro.
Nosotros tenemos una piscina de 25 metros, ellos tienen un río que no tiene fin.
Nosotros tenemos lámparas importadas en el patio, pero ellos tienen las estrellas.
Nuestro patio llega hasta el borde de la casa, el de ellos tiene todo el horizonte.
Especialmente papá, vi que ellos tienen tiempo para conversar y convivir en familia.
Tú y mamá tienen que trabajar todo el tiempo y casi nunca los veo y rara es la que vez conversan conmigo, o conversamos los tres.


Al terminar el relato, el padre se quedó mudo... mientras su hijo agregaba:


¡ Gracias papá, por enseñarme lo rico que podríamos llegar a ser !

jueves, 9 de septiembre de 2010

Carta de despedida


Se despide un genio


A finales del año 2002 se difundió en Internet una carta, en la que, supuestamente, Gabriel García Márquez se despedía de sus amigos y se retiraba de la vida pública debido a un cáncer linfático.
La famosa carta de despedida que tanta difusión tuvo gracias a la Red, al parecer, no le pertenece y el mismo se encargó de desmentirlo cuantas veces pudo llegando a afirmar que le avergonzaba que le creyeran su autor. Algo parecidos le ocurrió a Borges y el poema Instantes.


Hecha esta aclaración, yo recomiendo su lectura, porque este pequeño texto no tiene desperdicio e incluso creo que no es para que Gabriel García Márquez se avergüence.


miércoles, 8 de septiembre de 2010

Despedida


Se despidieron y en el adiós ya estaba la bienvenida. 
Mario Benedetti


"Nuestra vida es una sucesión de despedidas. Desde el nacimiento hasta la muerte cada conquista tiene su atardecer, la aurora de las promesas se vuelven muerto resplandor y no hay luz de sueño que no se apague dejando huérfano el corazón. Todo desde el principio abraza su final. Mientras con una de nuestras manos abrimos la ventana de la ilusión, con otra ahogamos su pájaro de frágil vuelo. Mientras con una palabra despertamos la rosa que antes no era de nadie, con otra enterramos la llama pura de su misterio. Pronunciamos un nombre y su horizonte se hunde en la quietud opaca del olvido. Decimos "si" y dejamos abierta la grieta del "no". Inauguramos con la mirada un paisaje y su lumbre pasa por el recuerdo. Abrazamos un cuerpo y sentimos el engaño de un instante que es eterno. En cada uno de nuestros pasos hay una sombra que nos acompaña con su herida, por eso regresamos sin tener nunca territorio. Todo es despedida. Una copa se alza y la espuma de lo que no fue nos salpica. Se entrecruzan dos miradas y cada una se abrasa solitaria. Viajamos juntos y entre amaneceres y aeropuertos nos van separando invisibles fronteras. Todo es despedida. El pasillo de nuestra infancia se vuelve con los años rescoldo de delantal materno y bicicleta rota. El primer amor prolonga su adiós o tristeza como la cola de una cometa por el cielo de nuestra vida. El triunfo que, un momento, nos deja sin pasado ni futuro, nos revela de madrugada su soledad de fondo. El dinero aplaza entre brumas de rostros comprados el acantilado sólo que luego nos espera suspendido en el vacío. Todo es despedida. Hasta el sueño esta rayado por las agujas de la realidad. Y los deseos nacen con las alas ya quemadas. Una procesión humana lenta se borra en todo lo que amo y desde el otro lado nos hace señas. Callados la seguimos mientras aun volvemos la vista buscando las cenizas de nuestro antiguo ser. Una música dulce entonces nos responde antes de que en un ultimo gesto doblemos también la esquina."


Javier Lostalé.
"La rosa inclinada."

martes, 7 de septiembre de 2010

Afortunados


A ti,
porque, sin duda, eres un afortunado.
Joshua Naraim


Hay solamente dos maneras de esparcir la luz,
ser una vela o el espejo que la refleje.
Edith Wharton.


Aún tengo la costumbre de leer la prensa mientras desayuno, aunque son escasas las satisfacciones que encuentro en sus páginas. No obstante  hay algunos columnistas de mi agrado como José Luis Alvite,  César Casal o Carlos Caneiro, por nombrar a algunos de mi tierra, que siguen recompensando este habito matinal con su lucidez y sus artículos. Comparto con vosotros éste:


Afortunados


Los que saben que cuando una puerta golpea nuestra nariz, cerrándose, hay otra que aguarda para ser abierta.
Los que miran al cielo y siempre ven estrellas.
Los que no buscan los tres pies del gato.
Los que tienen a quien cuidar, los que son cuidados.
Los que respiran hierba y lavanda en lugar de humo y asfalto.
Los que respiran humo y asfalto porque no quieren respirar hierba y lavanda.
Los que aman, los amados.
Los que sueñan a diario un mundo mejor y no lo proclaman, como algunos políticos, mitin por mitin.
Los inocentes, ingenuos, sinceros, transparentes, limpios.
Los disciplinados y entregados a un trabajo: porque el tiempo pone a todo el mundo en su lugar.
Los que resisten: porque el maestro Cela decía que al final acaban ganando.
Los que repudian a los sátrapas y intolerantes y sectarios y antidemócratas.
Los que no tienen cartas ocultas debajo de la manga de la camisa.
Los que recitan versos que se puedan entender: porque hubo un tiempo, especialmente en este país, en que la poesía resultaba hermética y ininteligible.
Los que nunca se derrotan y saben quye la felicidad también es eso: ir de derrota en derrota y ser capaz de levantarse: el éxito es perder mil veces y no desesperarse.
Los inmunes a la tristeza y a la desolación.
Los que creen en la amistad más que en el color de las banderas (que no dejan de ser trapos).
 Los que muestran sonrisas, a pesar de que la procesión va por dentro.
Los que no saben odiar y olvidaron la palabra rencor.
los que persiguen un sueño... aunque sepan que nunca podrán encontrarlo.
Los que saben abrazar.
Los que miran a los ojos cuando hablan.
Los que creen que las mejores armas son las palabras.
Los que no se dejan engañar por lo aparente.
los que no contemplan el pasado, ni el futuro, porque saben que lo importante reside en el presente.
Los que leen cada martes esta columna y dejan volar, en cada linea, mariposas.
Los ilusionados y románticos y ingenuos.
Afortunados. Afortunados, Afortunados.




Nota: Este texto es una traducción de Joshua Naraim de su original en gallego, en cuya lengua recomiendo su lectura, si la comprendéis. El gallego una lengua llena de matices y rica en palabras especialmente bellas, por ejemplo: bolboreta (mariposa). El original lo encontraréis en el link  "Afortunados"

sábado, 4 de septiembre de 2010

A veces, el presente es


Al silencio que me crea,
a la luz que me sostiene.


A veces, me sorprendo soñándome con tu esplendor en mis sueños
-en cada flor la mano, en cada piedra el alma, en cada jarro
sin asa la perfumada soledad, en cada dura orilla
la templanza, en cada abrazo la verdad, en cada fruto el cielo,
en cada copla el infierno de lo que nunca pudo decirse-,
me sorprendo soñándome con un soñar lento hacía arriba,
-cuando andes deprisa, teme al agua en la sequía: la víbora
acecha como el rayo en el olivo, el tiempo en lo que hace el tiempo-,
y no quiero soñarme ni soñarte, sino vivir y andarte
como se vive lo lejano sin saber que es la lejanía:
nunca volveré a buscarme allí donde dejé una altura de sueños.


Presente, sabiduría interior, camino hacía la mansedumbre,
quiero ser como el trigo al viento: remolino de cielo, tierra
firme, nube de lluvia, pan para el hambre de amor, altura
cifrada, infinitud recogida en tiempo, y finitud sin carencia
-el niño muerde la luna creyendo que es un vuelo de cisne,
así muerdo el verso para olvidar la manzana que hirió la lumbre-.


Presente, te aparto el tiempo que te sobra y te doy el que te falta:
abro caminos para el tiempo por donde fluya sin rozar
al alma, donde se estreche como junco buscando la luz,
donde se ensanche como un monte, un campo, un azul en la pintura.


Presente, te busco y creo al amor en la piedra para tu búsqueda
-sabrás su amor por su manera de recoger el espliego,
conocerás su alma por su manera de cortar el agua-,
te busco en mis límites, me pierdo entre el conocimiento y tristeza;
me busco y encuentro la nada donde algo debió ocurrir
y no ocurrió, donde algo no debió ocurrir y ocurrió sin dicha;
me busco en ti y encuentro la paz, mansedumbre, sueño de tu sueño;
busco a quien mide, a quien canta lo hondo y te encuentro en un
vuelo de cisne.


A veces, me sorprendo: la hierba se detiene en la boca
del aire, y lo que fue y lo que será son sólo eterno presente.


Sara Pujol Russell. De "Instacto asombro en la luz del silencio"

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