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sábado, 15 de enero de 2011

Los dos lobos


Un hombre mayor acababa de sufrir una tragedia e intentaba explicarle a su nieto cómo se sentía. 
“Me siento como si dos lobos pelearan en mi corazón”, decía, 
“Uno de ellos es vengativo, violento y está rabioso… 
El otro está lleno de amor y compasión.” 
“¿Cuál de ellos ganará la batalla?”, preguntó el niño.
 “Aquel que alimento”, contestó el abuelo.



An old man was talking to his grandson about how he felt about a tradegy. 
He said, “I feel as if I have two wolves fighting within my heart. 
One wolf is the vengeful, angry, violent one…
the other wolf is the loving, compassionate one.” 
The grandson asked, “Which wolf will win the fight in your heart?”
 The grandfather answered, “The one I feed.”

lunes, 27 de diciembre de 2010

La inquietante leyenda de la calavera


La inquietante leyenda de la calavera


Erase una vez un granjero que solo tenia un hijo, el cual murió y el padre no quiso ir al entierro ya que había tenido una disputa con el. Pasado un tiempo murió un vecino y el fué a su entierro y después de la ceremonia encontrándose aun el granjero en el Campo Santo, mirando distraídamente una fosa vió una calavera, la cogió indolente y le preguntó pensativo: -Debiste ser una persona apuesta en tu juventud y me gustaría saber algo mas de ti.


Y la calavera hablo y esto fue lo que le dijo: - Mañana iré a pasar la noche contigo, si tu vienes a pasar otra noche conmigo. -Así lo haré. -Dijo el granjero. En el camino de vuelta se encontró con el cura y le comentó lo sucedido. El párroco le dijo que debería de haber soñado ya que las calaveras no hablaban. Y el granjero le citó a la próxima noche junto con la visita de la calavera, a la que el sacerdote accedió también a ir.


Así, que a la siguiente noche estaba el granjero junto con el cura esperando a la calavera. Al poco tiempo llamaron a la puerta y apareció la calavera. Se subió a la mesa y se comió toda la cena que sobre ella había. después de eso volvió a salir y desapareció. - ¿Por que no le ha hablado? inquirió el granjero al cura. -¿Por que no lo hiciste . respondió el clerigo. A la noche siguiente tal como habia convenido con la calavera, el granjero acudió al cementerio, y al no ver nada descendió tres peldaños que estaban junto a la Iglesia.


De pronto se encontró en medio de un campo, lleno de hombres que luchaban entre si con palas y hoces. Al ver al granjero le preguntaron por si buscaba al craneo, al asentir este le dijeron: - Se acaba de ir al campo de al lado. Y en el otro campo vio a hombres y mujeres que luchaban entre si. ¿Esta buscando un craneo, le preguntaron?, Pues bien se acaba de ir al campo de al lado.


Y el granjero fué al campo de al lado y en el vió una gran casa, despues de entrar en ella vió un fuego en un hogar y en la habitacion habia una dama y una criada. Y la dama caminaba de un lado a otro de la habitacion, y cada vez que se acercaba al fuego a calentarse, la criada la apartaba de el. Tambien le preguntaron si buscaba un craneo y que si era asi que fuera a una puerta a la izquierda de la habitacion, que entrara por la misma y que alli hallaria el craneo, y asi lo hizo el granjero.


Al entrar en la habitacion contigua se encontró con la calavera y esta le preguntó si queria cenar, al asentir el granjero, la calavera lo condujo a la cocina, en ella estaban tres mujeres y la calavera le pidió a una de ellas que le sirviera cena, y esta cogio pan moreno y una jarra de agua y se lo sirvió al hombre, el cual desistió de comer aquello.


A continuación el craneo le pidió a la segunda mujer que hiciera lo mismo, y aquella mujer aun sirvió peor al granjero por lo que este de nuevo desistió de cenar. Por fin la calavera le pidió a la tercera mujer que sirviera al granjero y esta sirvió al granjero una opipara cena con profusion de viandas y esplendorosos vinos.


Despues de cenar el granjero le preguntó al craneo que significaba todo lo que habia visto y este le respondió: - Los hombres que viste en el primer campo solian luchar entre si cuando estaban vivos, por que tenian tierras cerca unos de otros y acostumbraban a mover las estacas y ahora tienen que luchar entre si por siempre jamas. Los hombres y las mujeres que viste eran parejas casadas que solian pelear entre si y ahora deberan de seguir peleando siempre. La señora que viste en la casa no dejaba en vida que la criada se acercase al fuego cuando volvia mojada y con frio y queria calentarse, y ahora la criada le hace lo mismo a ella y eso seguira hasta el dia del Juicio Final.


En cuanto a las tres mujeres de la cocina-añadió- esas eran mis tres esposas. Cuando le pedia a la primera que me preparara la cena solo me daba pan moreno y agua. Cuando le pedia comida a mi segunda esposa aun era peor como has visto. Pero la tercera a mis ruegos me servia el banquete que tu has cenado. La calavera miro lugubremente al granjero y le dijo: -En cuanto a ti, has sido traido hasta este lugar por no querer ir al funeral de tu hijo por haber estado enfadado en vida con el, sin embargo si fuiste al entierro de un vecino. Asi que ahora te sugiero que si te quieres salvar vayas hasta donde esta enterrado tu hijo y pidele perdon, quizas lo obtengas, y no dejes de olvidar que desde que saliste de casa hasta llegar aqui han transcurrido setecientos años.


El granjero, quedó petrificado, y como despertando de un sueño se vió caminando hacia el cementerio, por los lugares que el antes circulaba y que habian cambiado de fisonomia por el tiempo transcurrido. Al fin llegó al cementerio, y pese a lo cambiado que estaba, pudo localizar la tumba de su hijo, alli se arrodilló y se arrepintió y pidió perdon. El perdon de su hijo. Hasta que por ultimo surgio una mano de la tumba y cogió la suya, y el y su hijo subieron juntos al cielo...


Leyenda Celta

domingo, 21 de noviembre de 2010

La historia del burro


Un día, el burro de un campesino se cayó en un pozo. El animal lloró fuertemente por horas, mientras el campesino trataba de buscar algo que hacer.


Finalmente, el campesino decidió que el burro ya estaba viejo y el pozo ya estaba seco y necesitaba ser tapado de todas formas; que realmente no valía la pena sacar al burro del pozo.


Invitó a todos sus vecinos para que vinieran a ayudarle. Cada uno agarró una pala y empezaron a tirarle tierra al pozo.


El burro se dio cuenta de lo que estaba pasando y lloró horriblemente. Luego, para sorpresa de todos, se aquietó después de unas cuantas paladas de tierra.


El campesino finalmente miró al fondo del pozo y se sorprendió de lo que vio... con cada palada de tierra, el burro estaba haciendo algo increíble: Se sacudía la tierra y daba un paso encima de la tierra.


Muy pronto todo el mundo vio sorprendido cómo el burro llegó hasta la boca del pozo, pasó por encima del borde y salió trotando...


La vida va a tirarte tierra, todo tipo de tierra... el truco para salir del pozo es sacudírsela y usarla para dar un paso hacia arriba. Cada uno de nuestros problemas es un escalón hacia arriba. Podemos salir de los más profundos huecos si no nos damos por vencidos...


¡Usa esa tierra para salir adelante!

domingo, 14 de noviembre de 2010

La bailarina


Una joven había tomado clases de ballet durante toda su infancia, y había llegado el momento en que se sentía lista para entregarse a la disciplina que la ayudaría a convertir su afición en profesión.


Deseaba llegar a ser la primera bailarina y quería comprobar si poseía las dotes necesarias, de manera que cuando llegó a su ciudad una gran compañía de ballet, fue a los camerinos luego de una función, y habló con el director.

viernes, 24 de septiembre de 2010

Ejercicio de conciencia y quizá de consciencia


A Mirada de agua,
(música e imagen incluidas).
...en el silencio, dentro de su profundidad,
comprendo la dulzura


Tomo notas, indistintamente, con un bolígrafo o con un lápiz colocados junto al ordenador, sobre un cuaderno escolar, de rayas. Al lápiz hay que sacarle punta de vez en cuando, lo que constituye una actividad artesanal que sirve también para la reflexión. Pero la diferencia más notable entre él y el bolígrafo es su modo de perecer. El bolígrafo no cambia de apariencia ni siquiera cuando se encuentra en las últimas. Y deja un cadáver tan curioso que nadie diría que está muerto si no fuera porque no pinta nada ya, aunque resucite a veces de improviso y trace un par de líneas, incluso un párrafo, antes de volver a expirar. La gente se resiste a desprenderse de los bolígrafos vacíos porque continúan como nuevos. Sólo se consumen por dentro, en fin, y siempre se acaban a traición, como el butano. El lápiz, en cambio, agoniza por dentro y por fuera a la vez, y deja un cadáver mínimo, un detrito del que uno se deshace sin ningún sentimiento de culpa. Punto y aparte.

La naturaleza presenta casos semejantes al del bolígrafo. Ahí está el caracol, que envejece sin una sola arruga exterior, sin un fruncido. Y no hay que sacarle punta cada poco: él mismo, mientras vive, asoma los cuernos al sol, caracol quiscol, y una vez muerto, si te encuentras la concha en un tiesto o en el agujero de un árbol, la guardas en el bolsillo y al llegar a casa la colocas junto a los bolígrafos difuntos. Tenemos una pasión curiosa por la cáscara, de ahí la afición a las cajas, sobre todo a las cajas fuertes. Hay personas que coleccionan pastilleros vacíos, que viene a ser lo mismo que guardar bolígrafos sin tinta, con los que sólo se pueden escribir poemas inexistentes, que muchas veces son los mejores.


Pese a todo, tal vez sea más digna la actitud existencial del lápiz que la del bolígrafo, la de la babosa que la del caracol, aunque no dejen cáscara para los arqueólogos. Conviene sacarse punta cada mañana, pese al espanto de ver cómo se agota uno. Lo complicado de sacarse punta es saber cuánto te tienes que afilar para escribir lo suficientemente claro sin romperte antes de que hayas acabado la novela o la vida. Pero eso constituye un ejercicio de conciencia, y quizá de consciencia, bastante saludable. Ánimo.



Autor: Juan José Millás

jueves, 23 de septiembre de 2010

La lección de la mariposa


Un día, una pequeña abertura apareció en un capullo; un hombre se sentó y observó por varias horas como la mariposa se esforzaba para que su cuerpo pasase a través de aquel pequeño agujero.


Al cabo de un tiempo, pareció que ella ya no lograba ningún progreso, que había ido lo más lejos que podía en su intento y que no podría avanzar más.


Entonces el hombre decidió ayudar a la mariposa: tomó una tijera y cortó el resto del capullo. Así, la mariposa salió fácilmente, pero su cuerpo estaba atrofiado, era pequeño y tenía las alas aplastadas.


El hombre continuó observándola porque esperaba que, en cualquier momento, sus alas se abrirían, se agitarían y serían capaces de soportar el cuerpo, el que a su vez, iría tomando forma.


¡Nada ocurrió!


En realidad, la mariposa pasó el resto de su vida arrastrándose con un cuerpo deforme y alas atrofiadas. Ella nunca fue capaz de volar.


Lo que el hombre, en su gentileza y voluntad de ayudar, no comprendía, era que el capullo apretado y el esfuerzo necesario para que la mariposa pasara a través de la pequeña abertura, era el modo por el cual la naturaleza hacía que el fluido del cuerpo de la mariposa llegara a las alas, de tal forma que ella estaría pronta para volar una vez que estuviera libre del capullo.


Algunas veces, el esfuerzo es justamente lo que precisamos en nuestra vida.


Si se nos permitiera pasar a través de nuestras vidas sin obstáculos, seríamos lisiados. No tendríamos la fuerza que podríamos haber tenido, y nunca podríamos volar.


Pedí fuerzas... y se me dio dificultades para hacerme fuerte.


Pedí sabiduría... y se me dio problemas para resolver.


Pedí prosperidad... y se me dio un cerebro y músculos para trabajar.


Pedí coraje... y se me dio obstáculos que superar.


Pedí amor... y se me dio personas para ayudar.


Pedí favores... y se me dio oportunidades.


"No recibí nada de lo que pedí... pero recibí todo lo que necesitaba".

lunes, 20 de septiembre de 2010

Cómo crear conclusiones equivocadas


Evocación de Cadaqués, óleo-tela, 92x73, 1982-85 (obra de Mateo Santamarta)

Por lo general, la realidad no es lo que es,
sino lo que nosotros hemos decidido que sea.


Una viejecita judía ocupa su asiento en un avión, junto a un enorme sueco al que se queda mirando fijamente. Luego, dirigiéndose a él, le dice:


- Usted perdone... ¿es usted judío?


- No -le responde el sueco.


Pocos minutos más tarde, ella vuelve a insistir:


- ¿Podría usted decirme, y perdone la molestia, si es usted judío?


- ¡Le aseguro a usted que no! -responde él.


Ella se queda escudriñándole durante unos minutos y vuelve a la carga:


- Habría jurado que era usted judío...


Para acabar con tan enojosa situación, el hombre le dice a la anciana:


- ¡Está bien; sí, soy judío!


Ella vuelve a mirarle, sacude su cabeza y dice:


- Pues la verdad es que no lo parece.


Primero sacamos nuestras conclusiones... y luego hallamos la forma de llegar a ellas.

Fuente: "La oración de la rana" de Anthony de Mello


Os invito a ver un corto conmovedor: "El circo de las mariposas"
En el que se habla de superación, motivación y fortaleza e, incluso, emociona.
Su mensaje: ¡Ayúdate a ti mismo y los demás te ayudarán!

viernes, 10 de septiembre de 2010

Una pregunta y un cuento

El sueño sobre la riqueza. Sophie Vogel

Nunca mejora su estado
quien muda solamente de lugar
y no de vida y de costumbres.
Quevedo


LA PREGUNTA: ¿QUÉ ES LA RIQUEZA?


A dos grupos de personas se les hizo la siguiente pregunta:


¿Qué es la riqueza?


El primer grupo contestó de la siguiente manera:


Arquitecto: Tener proyectos que me permitan ganar mucho dinero.
Ingeniero: Desarrollar sistemas que sean útiles y muy bien pagados.
Abogado: Tener muchos casos que dejen buenas ganancias y tener un BMW.
Médico: Tener muchos pacientes y poder comprar una casa grande y bonita.
Gerente: Tener la empresa en niveles de ganancia altos y crecientes.
Atleta: Ganar fama y reconocimiento mundial, para estar bien pagado.


El segundo grupo contestó lo siguiente:


Preso de por vida: Caminar libre por las calles.
Ciego: Ver la luz del sol y a la gente que quiero.
Sordo: Escuchar el sonido del viento y cuando me hablan.
Mudo: Poder decir a las personas cuánto las amo.
Inválido: Correr en una mañana soleada.
Persona con una enfermedad terminal: Poder vivir un día más.
Huérfano: Poder tener a mi mamá, mi papá, mis hermanos, y mí
Familia.


"No midas tu riqueza por el dinero que tienes, 
mide tu riqueza por aquellas cosas que no cambiarías por dinero"

EL CUENTO: UNA FAMILIA AFORTUNADA

Una vez, un padre de una familia acaudalada que vivía en un muy confortable apartamento de una gran ciudad, llevó a su hijo de viaje por el campo, con el firme propósito de que viera cuán pobre y necesitada era la gente del campo, a fin de que comprendiera el valor de las cosas y lo afortunados que eran ellos.


Así, estuvieron por espacio de un día y una noche completos en la granja de una familia campesina muy humilde.
Al concluir el viaje y de regreso a casa, el padre le pregunta a su hijo: ¿Qué te pareció el viaje?
¡ Muy lindo papá !
¿Viste que pobre y necesitada puede ser la gente?
¡ Si !
¿Y, qué aprendiste?
Vi que nosotros tenemos un perro en casa, ellos tienen cuatro.
Nosotros tenemos una piscina de 25 metros, ellos tienen un río que no tiene fin.
Nosotros tenemos lámparas importadas en el patio, pero ellos tienen las estrellas.
Nuestro patio llega hasta el borde de la casa, el de ellos tiene todo el horizonte.
Especialmente papá, vi que ellos tienen tiempo para conversar y convivir en familia.
Tú y mamá tienen que trabajar todo el tiempo y casi nunca los veo y rara es la que vez conversan conmigo, o conversamos los tres.


Al terminar el relato, el padre se quedó mudo... mientras su hijo agregaba:


¡ Gracias papá, por enseñarme lo rico que podríamos llegar a ser !

viernes, 27 de agosto de 2010

Conversando en el chat...


Hay un secreto para vivir feliz con la persona amada:
no pretender modificarla.
Chardonne.

Lo que leerás a continuación se refiere a una conversación regular en algún canal de chat:


Conectando...
Iniciando conversación de chat en canal # amigos...


miércoles, 25 de agosto de 2010

¿Por qué no enciendes la vela?


"Es mejor un día de la vida de una persona cariñosa
que toda la vida  de una persona hostil"
Dhammapada

Había una vez un noble de setenta años de edad que tenía como asistente, confidente y maestro a un músico ciego también anciano.
- ¡Qué pena ser tan anciano! - se quejaba el noble-. Ahora, aunque quisiera leer y estudiar los libros más importantes, ya se ha hecho demasiado tarde para ello.
- ¿Por qué no enciendes la vela? -le preguntó de pronto el ciego.


El noble se quedo muy sorprendido. ¿Acaso su maestro quería burlarse de él?
- ¿Cómo te atreves a bromear sobre algo que para mí es tan serio? -exclamó indignado el noble.
- Nunca un pobre asistente ciego se atrevería a mofarse de las cuitas de su señor. Pero présteme un poco de atención. He oído decir que si un hombre es estudioso en su juventud, se labrará un futuro brillante como el sol matinal; si estudia cuando ha llegado a la edad madura, su futuro será como el sol del mediodía; si empieza a estudiar en la ancianidad, lo será como la llama de una vela. Aunque la vela no es muy brillante, por lo menos es mejor que andar a tientas en la oscuridad.


Ese mismo día el noble comenzó a estudiar los textos más antiguos.




Ahora es siempre el mejor momento.
Hoy es el primer día del resto de la vida.
Nunca es tarde para comenzar a escribir,
para mejorar nuestras relaciones con los demás,
para meditar o hacer yoga,
para liberarse de la trabas y mentiras piadosas para con nosotros mismos,
para aprender a dibujar o seguir cualquier actividad,
sea del tipo que fuere.
Decimos: ¡Si volviera a nacer...!

¡Pero es que nacemos cada día!


Cada noche enciendo mi vela para iluminar mi oscuridad y la tuya si lo necesitas.
El cielo está lleno de estrellas pero no está demás una humilde vela para las distancias cortas y las noches oscuras.
¡Paz, amor y salud, en esta noche iluminada!

viernes, 13 de agosto de 2010

Etiquetas


Mujer con pan - Daniel González Poblete


A Ellem,
así es el mundo delante de mis ojos.


Desde que nacemos nos van poniendo etiquetas. Te dan un nombre, te adscriben a una religión, te inscriben en un colegio, te ubican en una familia, de una determinada clase social, que vive en un pueblo o una ciudad determinada, enclavado en un país concreto y con una cultura singular, y todo ello te confiere un carácter especial ó, al menos, eso se supone, del que nada has decidido ya que todo te viene impuesto. La mayoría de la gente lleva esas etiquetas, con orgullo, hasta su muerte e incluso llega a dar su vida por ellas.


Pero debajo de todas esas etiquetas hay un ser que no es ni más ni menos como tú, que vive, siente y padece como tú, que tiene los mismos derechos que tú y merece el mismo respecto. Quizá la ruleta de la vida haya sido generosa contigo, pero eso no te hace más digno, aunque si más afortunado. Quizá la desgracia y el infortunio te ronde y tu dolor sea grande no por ello eres menos digno ante Dios y ante los hombres, aunque éstos, ciegos en su egoísmo, eleven altares a sus egos inflamados para convencerse a si mismos de una superioridad que en su interior saben que no existe.

martes, 10 de agosto de 2010

El inventario


"A partir de mañana empezaré a vivir la mitad de mi vida;
a partir de mañana empezaré a morir la mitad de mi muerte;
a partir de mañana empezaré a volver de mi viaje de ida;
a partir de mañana empezaré a medir cada golpe de suerte"
Alberto Cortéz

Aquel día lo vi distinto. Tenía la mirada enfocada en lo distante. Casi ausente. Pienso ahora que tal vez presentía que ese era el último día de su vida. Me aproximé y le dije:
-¡Buen día, abuelo!


Y él extendió su silencio. Me senté junto a su sillón y luego de un misterioso instante, exclamó:
-¡Hoy es día de inventario, hijo!
-¿Inventario?" pregunté sorprendido.
-¡Sí. El inventario de las cosas perdidas! -me contestó con cierta energía y no sé si con tristeza o alegría.


Y prosiguió:

domingo, 1 de agosto de 2010

Lo importante versus lo urgente



Voy a contaros una historia que quizás os haga reflexionar sobre este punto:
Érase una vez un ejecutivo muy ocupado con su trabajo. Todos los días llegaba tarde a su casa y tras saludar a su hija, se metía en el despacho a seguir trabajando. Su niñita de 5 años acudía a verle porque deseaba estar con su papi, pero siempre la regañaba diciéndole que tenía mucho trabajo.
La historia se repetía una y otra vez, hasta que un día la niña al sentirse regañada de nuevo, en vez de irse, se volvió a su padre y le preguntó:
H: Papi, tú en tu trabajo, ganas mucho dinero ¿verdad?
P: Pues no, hija, gano dinero pero no mucho, por eso tengo que seguir trabajando en casa.
H: Papi, ¿Me podrías decir cuanto ganas en una hora en tu trabajo?
P: Hija, me haces unas preguntas… Por favor déjame que tengo muchas cosas que hacer.
Ante lo cual, la niña lejos de darse por vencida, volvió a preguntarle a su padre.
H: Papi, de verdad, dime cuanto ganas en una hora en tu trabajo
P: Si te lo digo, ¿me dejarás que siga? – Le preguntó inquisitoriamente el padre.-
H: Si, dímelo y me voy.
P: Pues… – y se puso a hacer cálculos- aproximadamente unos diez euros.
H: Gracias – dijo la niña marchándose de inmediato –

lunes, 26 de julio de 2010

La caja dorada


A menudo aprendemos mucho de nuestros hijos. 


Hace algún tiempo, un amigo mío regañó a su hija de tres años por gastar un rollo de papel de envolver dorado. No andaba muy bien de dinero y se enfureció cuando la niña trató de decorar una caja para ponerla bajo el árbol de Navidad. A pesar de ello, la pequeña llevó el regalo a su padre a la mañana siguiente, y dijo: "Esto es para ti, papá". 

Él estaba turbado por su excesiva reacción anterior, pero se molestó de nuevo cuando vio que la caja estaba vacía. "¿No sabes que cuando le das a alguien un regalo se supone que debe haber algo dentro?", le dijo. 

La pequeña lo miró con lágrimas en los ojos y dijo: "Oh, papá. No está vacía. He echado besos en la caja. Todos para ti, papá". 

El padre estaba hecho polvo. Rodeó con sus brazos a su pequeña y le pidió que le perdonara. Mi amigo me dijo que conservó esa caja dorada junto a su cama durante años. Siempre que estaba descorazonado, sacaba un beso imaginario y recordaba el amor de la niña que los había puesto allí. 



Autor desconocido

jueves, 15 de julio de 2010

Soy rico: "La riqueza de no desear riquezas"

El Sur también existe - Joan Manuel Serrat


"No es más rico el que más tiene, 
sino el que menos necesita"


Llega a mis manos un viejo papel, escrito por no sé quién y no sé dónde, 
que contiene unas párrafos que invitan a la reflexión
y un hermoso cuento que, a continuación  transcribo.
Joshua Naraím


Viene un hombre ofreciéndome oro. "No gracias soy rico, no lo necesito"
Veo un hermoso automóvil de alta gama y me digo: "No, no lo necesito, soy rico"
Me ofrecen un suculento puesto profesional en una multinacional. "No gracias, me basta mi humilde puesto, soy rico y no necesito trabajar como un burro prestigioso"
Me ofrecen una suculenta hamburguesa. "No gracias, para mi es mejor una tortilla española, o un plato de lentejas, sé donde está la riqueza gastronómica.


Antes en África, no había problema de viviendas porque todos vivían en chozas y eran felices en ellas, pero en lugar de mejorarlas quieren vivir en casas como los blancos con aire acondicionado y entonces de pronto todos son pobres y surge un grave problema de vivienda.


Pobre es el que mucho necesita, el que mucho quiere y no lo tiene; rico es el que nada necesita.


Si alguien manda es porque alguien está dispuesto a obedecer.
Si alguien vende es porque alguien está dispuesto a comprar.


En la tradición hay dos demonios: Satanás y Lucifer. Satanás nos tienta por los deseos, Lucifer por la mente.


Hace años escribió un poema Mario Benedetti titulado: "El Sur también existe", que Joan Manuel Serrat cantó por medio mundo, donde se habla de las desigualdades entre el Norte y el Sur, entre los ricos y los pobres del planeta. ¿No estará el norte y el sur dentro de cada uno de nosotros? Si el rico no fuera sobrevalorado y envidiado por los demás, si su riqueza no fuera un valor supremo digno de anhelo y de deseo, ¿tendría interés seguir siendo rico o querer serlo?


¿La clave de todo no será la educación? ¿El punto de valoración individual y personal que damos a cada acción, concepto o cosa?

jueves, 6 de mayo de 2010

El ilusionista...

Mauro Andriole. "O Ilusionista"

A Lilian,
aliada de las artes
y de los sueños.

XXI

J había decidido ser valiente. Ésa era su fuerza, su ímpetu, su manera de salir a buscar lo que necesitaba, por encima de trabas y obstáculos porque el premio era la mejor recompensa posible.

Decidió darle un portazo a palabras como fracaso, como desazón, y abrirle las puertas de par en par a cosas como los sueños y los deseos.

Y se dijo:

-Vale la pena jugar y se feliz, aunque al final te toque perder. Es más bonito creer en el ilusionista y asombrarse, que descubrir el truco y hacerte infeliz.

Y así, J se convirtió en ilusionista. A partir de ahora él sería su propio mago.

De “Escorzos”. Juan Carlos Vellido

El regalo...


A Wendy,
en un día especial.
"Cierro los ojos para poder soñarte mejor"

VII

Un día J compró una caja de cartón decorada con motivos y letras orientales, empaquetó los cinco elementos que sustentan la vida, uno por uno, en papel de seda de color esperanza, y los metió dentro de la caja. Y entonces se subió a un tren.

Últimamente J leía mucho, y en una de esas lecturas aprendió la teoría de los elementos de la vida, que según el feng-shui, eran cinco. Cinco materias diferentes pero complementarias, para buscar la armonía, el orden frente al caos, la luz en las tinieblas.

J bajó del tren y se fue a buscar a W para regalarle los cinco elementos. Cinco, como los cinco sentidos. Como los cinco dedos de una mano. Como las cinco líneas de un pentagrama. Como los cinco brazos de una estrella de mar, como las cinco letras que componen su nombre.

Madera, para cobijarla.
Fuego, para iluminarla.
Tierra, para estar siempre en pie.
Piedra para defenderse.
Metal, para estar a salvo.

J le regaló los cinco elementos para que W estuviese siempre en armonía.

De “Escorzos”. Juan Carlos Vellido

miércoles, 4 de junio de 2008

La luna no se inmuta

la luna no se inmuta
Por diversas razones en mi pensamiento
dedico estas letras:
a Indah, aVesta, a Mar, a Camila,
a Marian, a UMA, y a Luz.
Un fascinante arco iris de mujeres,
plenas de color, calor y encanto
Joshua Naraim

En mi mundo, yo soy todo lo que es.
No hay nada que olvidar,
nada que perdonar,
nada que recordar,
ningún rencor que mantener,
ningún conflito que disputar,
nadie a quien ofender;
incluso en el conflito
no hay conflito.
Deepak Chopra

Ella sentía; él pensaba. Ella daba mucha importancia al corazón; él valoraba por encima de todo el intelecto. El suyo había sido un matrimonio de conveniencia, como tantos otros en las lejanas tierras del Oriente. Se querían, pero no se entendían. Eran jóvenes, más entre ellos se interponía un gran abismo. Él atendía los negocios de la familia, de espaldas a los demás; ella atendía a todos, de espaldas a los negocios de la familia.

-Si fuera por ti –le reprochó él un día-, estaríamos en la miseria y no tendríamos qué comer. No sólo eres dadivosa con nuestros familiares y amigos, sino incluso con los desconocidos y hasta aquellos que nos detestan.

La joven repuso con unas palabras de Buda:
-Marido mío, “dieciséis veces más importante que la luz de la luna es la luz del sol; dieciséis veces más importante que la luz del sol es la luz de la mente; dieciséis veces más importante que la luz de la mente es la luz del corazón”.

Más era un hombre de mente calculadora y replicó airado:
-¡No digas tonterías! Nada es más importante que la luz de la mente.
-Pero el mayor poder es el del corazón, es decir, el del amor.
-El mayor poder –protestó secamente el hombre- es el del cerebro, es decir, el de la mente.

El hombre se volvió cada vez más frío, calculador e insensible; la mujer más tierna, entrañable y cariñosa. Él cada vez era más irascible y ella, cada vez más sosegada.
Los años pasaron. El hombre acumuló una gran fortuna, pero su carácter era cada vez más violento. La mujer había aprendido a amarle, como a una criatura casi enferma. Él comenzó a sumar enemigos, pero ella cada vez contaba con más personas que la querían. A nadie ayudaba el hombre, ya ni siquiera a los suyos, en tanto su esposa era como una brisa de benevolencia y cariño para todos, sin exclusiones. El hombre comenzó a debilitarse y a envejecer prematuramente, en tanto que la mujer cada vez estaba más fortalecida, joven y hermosa.

-¿Cuál es tu maldito secreto? –le preguntó el hombre lleno de resentimiento y envidia.
-No hay más secreto que el del amor –respondió la mujer apaciblemente.

Pero el marido estaba convencido de que el secreto no era ése.
Como ella siempre respondía lo mismo, un día el hombre se encolerizó y la golpeo sin clemencia. Aunque ensangrentada y cubierta de hematomas, la mujer no se turbó y, lo más sorprendente, después de recibir la paliza, miró afectuosamente a su marido. Él se sintió avergonzado y prorrumpió en un llanto incontenible.

-¿Cómo es posible que no te inmutes?
-Acompáñame –dijo la mujer por toda respuesta a su esposo, todavía sollozante y sin dejar de pedir perdón.
Salieron al campo. Dejaron atrás el pueblo, sumido en el silencio de la noche, una noche espléndida y luminosa.
-Mira la luna –dijo la mujer, y después añadió-: Escucha el aullido de los chacales. Aúllan, pero la luna no se inmuta, no pierde su equilibrio. Tampoco deja de iluminar la noche espontáneamente. No podría hacer otra cosa aunque quisiera.

El marido, hundido en la desesperación, cayó a los pies de su esposa y los besó.

Sólo vivió dos años más, pero había comprendido que un mundo sin amor era un infierno y durante el tiempo que le quedó de vida se reconcilió con aquellos con los que había peleado, pidió perdón a los que había ofendido, resarció con creces a los que había explotado y encontró la calma interior. Antes de morir le confesó a su esposa:

-Tú hiciste crecer mi semilla del amor. Así mi vida ha tenido algún sentido. Aunque los chacales aúllen, la luna no se inmuta en el firmamento.

Ramiro Calle. De “El libro del amor”



miércoles, 28 de mayo de 2008

XVII

La espiritualidad no consiste en saber lo que quieres,
sino en comprender lo que no necesitas.
Anthony de Mello

R era demasiado joven para tener el corazón hecho trizas, las venas marcadas, heridas con historias antiguas, paisajes arrasados por incendios, flores secas entre las hojas de un libro, caras de color sepia en sus recuerdos, cemento bajo la planta de los pies, y el entusiasmo guardado en un cajón con llave. R era demasiado joven para todo eso.

J, en cambio, era como un colador, porque se sentía lleno de agujeros.

Juan Carlos Vellido. De "Escrozos"



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