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jueves, 11 de julio de 2013

Te amaré mejor


Jamás te robaré una madrugada, 
no quiero nada más de ti que vayas
y que vuelvas, y que quieras.

Que no seré el ladrón de tus mañanas, 
no quiero nada más de ti que duermas 
y a mi lado despiertes si quieres. 

Libertad, te quiero en libertad. 
Como nos conocimos recordar. 
Y olvidar la muerte y la soledad. 
Los celos son mentira y yo verdad. 

No recuerdo pasado 
antes de ti... 

Té amaré mejor 
porque mucho y demasiado es un error. 
Y si no mírame 
llorando como un niño contradiciéndome, 
preguntándome 
con quién estarás si vas o no a volver. 
Y durmiéndome 
a solas contigo. 

Jamás te robaré una madrugada, 
Yo no seré el ladrón tus mañanas. 
Jamás te robaré más madrugadas 

Yo no seré el ladrón de tus mañanas.

Fuente: musica.com



viernes, 14 de junio de 2013

La pérdida



Silvia Pérez Cruz y Javier Colina: "En la imaginación"


LA PÉRDIDA

Rabia. Me mordería por dentro. Me arrancaría el alma. Frases hechas. Todas las preguntas que te hicieron y que hiciste a las que no sabes responder. Sentimientos que se agolpan y te revuelven por dentro. Gravedad cero e incluso menos veinte. Miles de posibilidades, engaños e historias escondidas que no eres capaz de expresar. Los anuncios de televisión y los silencios de tus amigos y las canciones que siempre odiaste hablan de ti. Incomodidad. Algunas noches hay pastillas. Algunas mañanas también. El vacío es negro y está lleno de miedo. Te obligan a ser fuerte, la recomposición es una orden, sobrevivir un mandato. Y tú sólo puedes pensar en el sinsentido que te ha sorprendido y te ha zarandeado. Con lo claro que estaba todo. Ya no te admiran. Ya no eres necesaria. Ya no quieren tocarte. La pérdida idealiza y sobredimensiona detalles que quizá no supiste apreciar. Ahora puedes sentirlos aunque ya no están. Estás sola. Quieres gritar y no sabes cómo porque nunca te han enseñado qué hacer con ese dolor que te parte en dos y que te separa del resto. El resto. El otro. Te miran cuando paseas. Saben lo que ocurre dentro de ti. Aún así algunos quieren follarte. Puedes verlo. Pueden verlo: tu interior. Lo que escondes con tanto mimo. Sabes multiplicar y sumar e insultar y defenderte pero no sabes parar de llorar. La rabia de nuevo, lanzada contra mi misma, contra los demás, queriendo destrozar lo que no llego a comprender. Minutos sin tiempo, horas difusas. Tumbada. Expectante. Vergüenza como un nuevo apellido. Caminas sobre cristales, llena de inseguridad y amenazas que no comprendes pero que sientes en el vientre. Es tu piel la que habla, hace días que te quedaste sin voz. Son tus ojos, los mismos que escondes para que no puedan leer tu sufrimiento. Quizás me haga un nuevo tatuaje con mi nombre en letras grandes, para poder recordar quién soy. Hay un perro en tu vecindario que menea la cola encantado ante tantos estímulos y tú le envidias por ser capaz de alegrarse ante las sorpresas. Tú también quieres una caricia de una mano que ya no está. De una mano que fue tuya. Hace días que sudas. Te sientes pegajosa. No pongas tanto cuidado en hacer la maleta si vas a marcharte. Lo importante, los recuerdos, los sueños que malgastaste conmigo se quedan aquí. Esos no se irán contigo.

Si un día me echas de menos recuerda que yo estuve ahí, sólo para ti.

Ya nunca podré llevarte al Pompidou ni follar contigo en el agua. No volveré a ver tu cara somnolienta ni podré acariciar tus pecas nacientes. Te seguirás cepillando los dientes demasiadas veces al día. Ya no que me quedarán razones para odiar a tus mejores amigos y demandar tu atención. No podré consolarte cuando estés asustado ni cuando se instale en tu mirada el miedo a hacerte mayor y a que envejezcan los que más quieres. No podré visitarte por sorpresa. Ni comer tus hamburguesas de carne con especias. No podré robarte miradas silenciosas de alegría y orgullo al saber que somos uno en una cena compartida por muchos. Ni escuchar tus quejas y tus ansiedades. No podré alegrarme al ver tu nombre parpadeando en mi móvil. Nunca volveré a besarte los párpados. No podré acariciarte la mano con timidez. No podré encerrarme en la sensación de exhibicionismo que me atenazaba frente a tu privacidad. Menuda putada. Eres muchos. Todos diferentes. No me siento. Sé que mañana comenzaré, de nuevo, a echarte de menos. En unas semanas olvidaré tu voz. Nunca llegaré a poder preguntarte por qué nos pasamos la vida llenando los vacíos de los demás sin saber llenar el nuestro. No escucharé más tu carcajada fresca después de correrte ni cómo confundes palabras. Ya no habrá nadie que me mienta con descaro, ni que se olvide de mí, ni que me obligue a ducharme antes de meterme en la cama al llegar de fiesta. Una mañana me despertaré, me miraré en el espejo y me daré cuenta de que me he convertido, como todo a mi alrededor, en algo prescindible, en otro mueble de Ikea que se puede cambiar a los dos meses si no te convence sin mayor esfuerzo económico. “Pakistan te necesita” seguiré leyendo en algunas paradas de autobús y pensaré que hablan de mí. ¿Cuántos momentos vacíos me esperan en los que inundes mis pensamientos a traición? ¿Cuántas semanas pasarán hasta que deje de ver tu cara en todas las nubes? No volveré a escuchar con los ojos cerrados tus pasos acercándose mientras fumo en la butaca de tu balcón espiando al vecindario en la oscuridad ni me alegraré de que te sientes a mi lado sin tocarme. No te enseñaré inglés ni te descubriré mirándome con orgullo. No leeré novelas mientras sueñas a mi lado y yo te observo respirar calmada en silencio repitiéndome la suerte de compartir mis noches contigo. No sabré lo que se siente cuando la persona a la que amas te mete un dedo en el culo mientras te penetra. No podré compartir cómo me siento mientras fumo un cigarrillo a oscuras, ni acariciarte los pelos de las axilas. El desencuentro quedará en mi memoria como la ruptura más bonita que nunca tuve, llena de amor. Nunca sabré si te conozco demasiado o por el contrario nunca supe quién eras. Atiéndeme. Que duelo por todos lados. Me gustaría haberte dicho que te llevabas parte de mí. Poco a poco caminaré. Estoy segura. Aunque no comprenda qué es el tiempo (de cuánto tiempo se necesita disponer, después de todo… ¿toma toda una vida aprender a desamar?), sé que está ahí esperándome. Prefiero tener ventanas a tener espejos. Más allá de mi reflejo, está la vida, espero, esperándome.

Autor: Javier Giner



martes, 11 de junio de 2013

El encuentro



Silvia Pérez Cruz y Javier Colina: "En la imaginación"

EL ENCUENTRO

Me es difícil hablarte de lo que siento contigo. Ni siquiera yo lo entiendo, acostumbrada como estoy a cagarla una detrás de otra. Lo mío nunca ha sido fijarme en los ganadores. Quizás me es más sencillo joderla para tener algo por lo que sufrir, ¿no? Ahora que te tengo… a veces no sé qué hacer con ello, te lo confieso. Creo que no me han enseñado a ser feliz. No estoy acostumbrada. Me siento mucho más cómoda en el dolor. Sin conflicto no hay drama ni historia. Eso se decía ayer en el bar frente a la cristalera. A mi gente también le pasa. Debe ser una pandemia de la que nunca hablaron en los diarios. Dicen que la gente feliz no es rentable. Estoy aprendiendo a quererte. En silencio. Acompañándote. Mereces la pena, pero sin pena. Mereces a secas me gusta más, esta vez. No todo es seguridad ni felicidad, no creas eso. Todo lo contrario. A veces me asaltan los miedos: de perderte, de perderme, de dar demasiado, de decirte lo que no debería, de no saber no engañarte, de pensar que no seré capaz de mantenerte a mi lado. Parques y paseos y cigarrillos. Tardes de cine. Me gusta sentarme en la acera si es contigo. A veces, sin quererlo realmente, se te escapa alguna intimidad y yo me siento cercana a ti. Orgullosa de ser yo con quien las compartes. Voy descubriéndote poco a poco, aunque llevemos meses follando y conozca cada centímetro de tu piel. La piel es mentirosa, como las certezas. Y yo quiero conocerte a ti. A menudo mientras dormimos me invade tu olor y me apacigua la seguridad de tenerte cerca, velando por mí. Ha tomado mucho llegar hasta aquí. Antes tuve que comprender que tu responsabilidad no ha sido nunca salvarme, ni siquiera hacerme feliz. Antes, ahora. “Todavía” es el título de nuestra canción. Aprendí a desear lo que tengo, que es duro. En mi lista de cosas importantes estás tú. Tal y como eres. Sin cambios, porque los cambios exigen y las exigencias destruyen. Tus palabras. Y tus silencios y tu comprensión. Luchar por el otro no es nada más que aprender a comprenderle. Ahora puedo, si me atrevo por fin, enseñarte quien soy. Te podré poner los títulos de crédito de La soledad del corredor de fondo y explicarte que me emociono al verlos, sin saber aún porqué. Podrás degustar mi acritud y mi inseguridad. Entenderás que no soy tan fuerte como aparento, que no me hace tanta gracia depilarme y que a menudo no sé qué ponerme para cenar fuera ni dónde tirar la basura reciclada. Sabrás que me aburre cocinar y que me encanta observarte sentada en la banqueta mientras tú cortas el queso. Prometo intentar desnudarme por dentro mientras me quedo vestida por fuera. Te leeré en susurros libros que quiero compartir. Me temblarán los labios a menudo, que lo sepas, nunca sé cómo decir las cosas cuando son bonitas. Quizás te desilusione y tú me desilusionarás a mí, pero intentaré mantener la vista en lo importante: que somos capaces de hacer listas juntos, ir al super, alquilar coches y pasear sin decirnos nada. Te explicaré que yo soy Joel y tú eres Clementine y que nuestra historia la contaron en millones de películas porque las películas siempre hablan de nosotros pero nunca entienden que entre nosotros, como somos distintos al resto, todo funciona al revés. Que empezamos por el final, follando, y que fuimos con paso trémulo hacia el principio: conocernos. Escribiré nuestra historia en un cuento que yo misma coseré para que entiendas que por arrancarte una sonrisa soy capaz de aprender cosas nuevas. Quiero que laves mi ropa sucia y entiendas que esa también soy yo. Quizás odie a tus amigos o a tu familia y quizá me dé miedo acercarme a tu mundo, no lo sé. A veces me ocurre. Intentaré no mentirte, pero seguro que lo haré, ya te lo aviso. Quiero que llueva, para poder fumar con la ventana abierta sintiéndote a mi lado. Lo de tener hijos ya lo veremos. Por ahora no me lo planteo. Quizás un trío de vez en cuando, si se nos acaba la chispa follando. Eso ya veremos. Por ahora quiero recorrerte, sin mochila, sin pasado, sólo siendo. Olvidándome de cuántas veces me han dañado y cuántas veces dañé yo. Sabiendo que hay un mapa, pero que no quiero mirarlo, porque lo importante es avanzar y descubrirte con ojos limpios. No quiero ensuciarte con mi experiencia, sería injusto para ti. Intentaré olvidarme de que somos dos manteniendo siempre la claridad de que somos diferentes. Lucharé por mis necesidades porque algo de ellas se habrá convertido en las tuyas. Quiero que fracases y que triunfes, como fracasaré y triunfaré yo. Quiero que llores, que rías, que te corras por todo mi cuerpo y que luego descanses sobre mí, suspirando. Quiero saber que el año que viene por tu cumpleaños, seré yo quien te felicite primero. Sigo teniendo miedo. Quiero decirte algo: todavía no tengo ni puta idea de qué es amar. Pero lo voy aprendiendo.


Autor: Javier Giner

(...continuará con La pérdida)



sábado, 8 de junio de 2013

La busqueda




De fondo Marlango, Si yo fuera otra.

Busco la persona que me habita, que me esquiva, 
que se pierde, que late en la oscuridad donde se esconde.
No la encuentro, pero escucho su voz y su herida.
Me habla de amor: de la búsqueda, el encuentro y la pérdida.
Me habla con una voz de mujer: extraña, diferente, profunda.
Agita un cóctel de emoción y sentimiento, de recuerdo y sorpresa,
difícil de describir, agridulce de tomar.
La escucho en el silencio y la soledad de mi niebla.
Joshua Naraim


LA BÚSQUEDA

No me doy por vencida. Me obligo a continuar. Colecciones, agrupaciones, páginas de contactos, amigos de amigas, amigas de amigos, conocidos, errores, aciertos e inseguridades, internet, listas, noches, días y algunas veces minutos, tardes sonriendo sin entender lo que me dicen, síndrome de Diógenes pasional. Que te pones, que me pongo y que música escuchamos. ¿Viste la última de Mike Mills? Terroristas emocionales. Necesidades confesas. Confesiones necesitadas. Afectos en una sola dirección. Acumulaciones. Fracasos. Baladas de Chet Baker. Enganches. Impresiones. Trazos gordos de pintura de brocha cuando lo que busco es un pincel. Castraciones. Lágrimas sin dueño. Maletas llenas de pasado y rabia y desconfianza. Pero sigo sin darme por vencida. Busco tus ojos en las miradas de otros, aunque aún no sepa cómo se supone que deben ser. Los domingos por la tarde siguen teniendo la mayor tasa de suicidio de toda la semana. Y yo sigo sin darme por vencida por muy sola que me sienta. Los miércoles me ocurre lo mismo. A veces. Sentirse como un vaso de cristal en caída libre con la amenaza continúa de poder hacerse añicos. Gente que se casa y te mira condescendiente. Gente que pasea. Gente que te deja saber con sus ojos que se preguntan lo mismo que tú: qué le pasa a esta niña, con lo mona que era. Incomprensivos. Incomprensibles. Frágil. Deseada. Deseante. Descuentos para parejas. Y yo sigo sin darme por vencida. No me atrevo aún a viajar sola ni a comer en ese restaurante, no vaya a ser que me pregunten si espero a alguien. Son los demás o soy yo la que está equivocada. Dudas. Quién hizo tan difícil que yo pueda amar. Qué hace que sea tan elusivo poder encontrarte. De qué color es tu pelo. ¿A qué sabe tu compañía?

Ya no quiero sentirme más tiempo huérfana. Necesito que alguien llegue y cumpla el perfil de la persona que dibujo diariamente en mi cabeza, aunque cada semana cambie. No sé qué va a pasar pero deseo con todas mis fuerzas que suceda, y que suceda rápido, porque ya llevo demasiados errores y no sé cuánto tiempo más voy a poder taparlos. Bebo y escapo y trabajo y lleno la agenda de citas y compromisos que me mantienen alejada de mí, para no tener que recordarme que sigo sola. Y los anuncios en las paradas de bus siguen estando poblados de gente que sonríe y se compran casas. Busco y busco, pero la ansiedad, algunos días, ocupa el lugar de la curiosidad. Un parpadeo a destiempo. Me he convertido en una marioneta de un perfeccionismo que ahoga. Me precipito. Le he pedido a alguien de quien no conozco su nombre que me salve al abrazarme. Compromiso y urgencia. La dirección está en manos de una flecha imparable buscando y buscando. Asusta. Los demás no saben darme lo que necesito. Tú lo sabes, también lo has sentido a menudo: no saber realmente lo que quieres. Es más fácil que te lo digan. Y que te encadenes a deseos que pronto descubrirás que no son los tuyos. Huyes. Ellos también salen corriendo. Normal: todos tenemos miedo. Salvarme, hacerme feliz, es demasiado para una historia que poco tiene de blockbuster de verano. No sé lo que significa despacio y entiendo demasiado bien la necesidad. Así que me envuelvo en mí misma y te busco sin moverme, por dentro, entre mis sueños. Allí te acaricio. Para luego descubrir que he repartido mi teléfono y mi facebook por cientos de vidas. Ya me vale.

Hay días en los que pienso en descubrirme a mí para no tener que agarrarme a ti, si es que existes y algún día me encuentras. Momentos en los que pasear sola observando se convierte en una balsa de aire caliente que me mantiene viva. Otros desisto de buscarte y de comprenderme, porque nada de lo que aparezca se parecerá a lo que imagino. Aprender a querer lo que es y no lo que me gustaría que fuera, quizás esa es la lección. Y pienso en la cantidad infame de calles cortadas que he encontrado hasta ahora. En el egoísmo absurdo de manual de autoayuda. En poder defenderme. En entender cuál es el camino correcto, que me hará feliz. Quizás encontrar al otro no sea más que encontrarse a sí mismo. Soy una kamikaze con demasiado sentimiento. Una yonki de experiencias y caricias. Soy un ser vivo. Hoy también te necesito y espero que te parezcas a lo que imagino. Sería un bonito final para nuestro comienzo.

Autor: Javier Giner

(...continuará con El encuentro)

miércoles, 15 de mayo de 2013

El inventor del amor (fragmento)


  EL INVENTOR DEL AMOR  [Fragmento]

[...Prefiero estar entre la gente 
más que como un asesino
como un peligro latente
como un provocador en pronunciada agonía

Merced a esta actitud no-edípica
ante la existencia
observo con ojo maléfico y negro
escucho con oreja no acústica
toco con mano insensible
artificial, inventada
el muslo de una mujer
de la que no retengo ni el perfume
ni el terciopelo -esas perennes atracciones
de su cuerpo magnífico- sólo el destello
eléctrico, las estrellas fugaces de su cuerpo
encendidas y apagadas una sola vez
a lo largo de la eternidad
el magnetismo y el flujo de ese muslo
y sus cósmicas radiaciones, la luz
y la oscuridad interiores, la ola de sangre
que la cruza, su sola ubicación
en el espacio y en el tiempo
revelándoseme bajo la monstruosa
lupa de mi cerebro
de mi corazón y de mi inhumano
aliento
No llego a comprender
el encanto de la vida
sin las solas revelaciones
del instante

Si la mujer que amamos
no se inventa bajo nuestra mirada

si los ojos no se desprenden
de los viejos clichés
de la imagen en la retina

si no se salen de sus órbitas
y se dejan sorprender y atraer por una región
desconocida

la vida me parece fijarse arbitrariamente
en un momento de nuestra infancia
o en la infancia de la humanidad

una forma de remedar
la vida de cualquier otro

En efecto, la vida se convierte en un escenario
en el que se interpreta a Romeo, Caín, César
y a otras figuras macabras

Poseídos por esos cadáveres
recorremos como ataúdes
el camino que une
el nacimiento a la muerte...]

Autor: Gherasin Luca (Rumanía, 1913-1994)
Versión de Eugenio Castro
Editado por Poesía, señor Hidalgo 2007

domingo, 17 de julio de 2011

Amor, asombro y perplejidad


Siri Hustvedt, intelectual de prestigio, novelista y ensayista, esposa del escritor Paul Auster, considera que hay dos tipos de historias de amor:


  1. El mecánico -que funciona como una máquina y en el cual, para conseguir estímulos, tienes que repetir la misma fórmula una y otra vez; y
  2. El orgánico que funciona como un árbol. Crece y hay que cuidarlo y, en caso de tormentas (que siempre las hay) se puede romper una rama, sí, pero después brotan otras.
Para Hustvedt (coincido con ella), éste último es el modelo que funciona ya que la vida no es estática, sino un proceso orgánico, y las personas que consiguen permanecer mucho tiempo unidas, casadas o no, lo logran porque se acomodan a los cambios...


Un par de videos para no perderse:

  1. Plus Rien Ne M'étonne- (ya nada me asombra)

  2. De aquellos barros estos lodos


viernes, 18 de febrero de 2011

Yo sé que sufres en silencio,


Los años pasan, las emociones permanecen.
Aquellos si que eran besos.
 Llenos de sentimiento.
Cargados de pasión.
Besos que con su fuerza
conmovieron nuestros corazones.

Yo sé que sufres en silencio
lo intuyo
lo adivino
lo palpo
lo siento
lo respiro
cuando te veo.

Yo sé que sufres en silencio
y callas
y te tragas el dolor
y lo masticas
y lo devoras
y te devora.

Yo sé que sufres en silencio
con el alma rota
roto el corazón
en guerra civil contigo misma
con las ideas de siempre
con las razones de siempre
con los miedos de siempre.

Yo sé que sufres en silencio ,
y que me sufres,
y te bebes el dolor de mi presencia
casi voluntariamente.

Yo sé que sufres en silencio
y que me sufres,
con la sonrisa en los ojos,
las manos enlazadas,
y el llanto en el corazón.

Yo sé que sufres en silencio
y que me sufres
por un beso que se te escapó del alma
y cayó en mi mejilla.

Yo se que sufres en silencio
y casi todo por culpa
de un poema.

Joshua Naraim

miércoles, 12 de enero de 2011

Frío



Cuando era joven incluso encontraba frío el fuego,
ahora sé que podrías noquearme con el calor
que desprende un simple abrazo.

jueves, 30 de septiembre de 2010

Historia de Amor


Para brillar con idéntica luz los amantes se encierran,
porque no saben si el mundo ha terminado
su destino de lluvias y de niños,
o si el mundo es un No opuesto a la integridad
de sus deseos,
o si el mundo no existe y entonces conviene
apartarse de la nada.


No son el hombre y la muchacha nocturna
que buscan sótanos húmedos y oscuros para entrar y salir
furiosamente. La fruta caída entre los desperdicios
es tan sólo el memento de un estío pasado,
y de una tierra fabulosa
como las entrañas de un toro.
Pero el amor hace que los amantes sean vicarios
de potencias altísimas,
que los mueve a la ira y a romper la pepita de los gameros
ávidos de unidad,
a pisarlos después con asco
porque abren la senda a los números infinitos.


Los amantes necesitan encerrarse,
y cada uno de ellos, que se aman tanto,
cuando se encuentran solos en una ola o en un palacio
-penetrado de silencio- donde ninguna mano
puede violar la intimidad fastuosa,
comienzan a descubrir el tórax, su cintura,
la risa, la cabellera criada entre delicias
y se lamentan.
Sí, pide la historia del amor
el llanto. La risa cumo un grito retorna
a la garganta
y el gracioso la escucha sobrecogido
y ríe, sigue riendo ante su noche.


Qué ver sino los labios unidos. Luces idénticas
que poco a poco dejan de ser lo totalmente otro,
y en el cabello, en la cintura, sienten
que allá infinito
arroyo bajo el valle
nada lo asible puro de la amada.


¿Adónde has visto luego que fueran los amantes?
¿Se apartan y mientras uno habla
el otro llora?
O se dedican a la muerte
en ese día en que pensaron: ?Las mariposas vuelan para nosotros?.
¿Quieren burlarse del insigne fracaso?
Es por eso reconfortante saber que todavía se muere la juventud,
no llegados aquí, a la precisa madrugada,
preparada, en que el hastío los deja cínicos
o rompe el vuelo de su pensamiento.
Felices los necios y los sabios,
los engañados totalmente
que mueren en la fe primitiva
y los que arengan con la conciencia de un gran fraude,
mirando más, mirando más.


Jorge Medina Vidal
(Uruguay, 1925)



miércoles, 22 de septiembre de 2010

A los amigos


Amigo, bebe mi vino en mi propio vaso,
que, echado en el de otro,
pierde su flor y su espuma.

No puedo darte soluciones para todos tus problemas de la vida,
ni tengo respuestas para tus dudas o temores,
pero puedo escucharte y compartirlos contigo.


No puedo evitar que tropieces,
solamente puedo ofrecerte mi mano para que te sujetes y no caigas.


Tus alegrías, tus triunfos y tus éxitos no son míos,
pero disfruto sinceramente cuando te veo feliz.


No juzgo las decisiones que tomás en la vida,
me limito a apoyarte, a estimularte y a ayudarte si me lo pides.


No puedo trazarte límites dentro de los cuales debes actuar,
pero sí te ofrezco el espacio necesario para crecer.


No puedo evitar tus sufrimientos cuanto alguna pena te parte el corazón,
pero puedo llorar contigo y recoger los pedazos para armarlo de nuevo.


No puedo decirte quién eres ni quién deberías ser,
solamente puedo quererte como eres y ser tu amigo.


En estos días pensé en mis amigos y amigas,
y entre ellos apareciste tú.


No estabas arriba, ni abajo ni en medio.
No encabezabas ni concluías la lista.
No eras el número uno ni el número final.


Y tampoco tengo la pretensión de ser el primero,
el segundo o el tercero de tu lista.


Basta que me quieras como amigo.


Gracias por serlo.

martes, 21 de septiembre de 2010

¿Y tú quién eres?

Día mundial del Alzheimer
A mi padre,
que ha superado la terrible enfermedad del olvido,
en un viaje sin retorno. Ahora ya sabes quién soy.
Y a todos los enfermos de Alzheimer.


"La memoria está en los besos"


La cuestión no es vivir como se quiere, sino querer lo que se vive


Me gustaría, en muy pocas palabras, contarles a ustedes una pequeña parte de muchas historias, de historias cotidianas de personajes que están a la vuelta de la esquina, que viven en el piso de arriba o en el de abajo. Maestros, tenderos, comerciantes y comerciales; artistas, albañiles, estilistas, diseñadores, pintores, taxistas, transportistas, arquitectos, físicos, ingenieros, médicos, escritores, mecánicos, gente normal... como cualquiera de nosotros. Todas sus historias tienen algo en común, todas comparten algo.


... Todos tienen Alzheimer.


Son historias preciosas, son pequeñas grandes historias de amor, narradas día a día, entre plato y plato, de madrugada y al anochecer. Son historias de amistad, de silencios, de miradas intensas en busca de una razón. Son historias repetidas, de preguntas, incertidumbres, desconocimiento y miedo. Miedo a no saber qué pasará. Miedo a no saber qué hacer ni qué decir. Miedo a no hacer bien las cosas. Son la enciclopedia misma de la vida, repleta de los sentimientos más dispares que podamos imaginar: comedidos, mudos, revueltos, amalgamados, a punto de estallar y hacerse añicos. Son historias de aprendizaje, cancioneros populares, cuentos de pucheros y cacerolas, cuentos de solemnes atardeceres. Son historias de personajes despistados, olvidadizos, que lo sabían todo y ahora saben menos, que se han perdido en medio de tanto trajín, que «no tienen cabeza», pero sí corazón. Historias entre bastidores, disimuladas, en voz baja, escurridizas, de intriga, que encuentran en el médico la razón de ser contadas, buscando cómo arreglar tan gran apagón de ideas.


Cuentos donde siempre hay un ratoncito Pérez que deja algo debajo de la almohada, o un duendecillo juguetón y travieso que los encuentra por allí, de paseo, y los lleva a casa.


¡Qué más da el final de la historia! Lo que importa es escucharla de nuevo, con versión adaptada de los años veinte, treinta o cuarenta, en blanco y negro o coloreada.


Lo importante de cada historia es vivirla, lo maravilloso es amarla como es hoy y no como fue escrita.


Perder la cabeza es una cuestión que nos horroriza, una pesadilla que nos despierta a medianoche. Todo, menos perder la cabeza. Entrar en el laberinto de la sinrazón y el olvido es más que estar en el infinito sin señalizaciones de tráfico, largo camino que no puede hacerse nunca en solitario.




Os invito a ver el cortometraje: A primera vista

viernes, 17 de septiembre de 2010

Ten presente...




A Isla, 
y  a las arrugas que nos hacen mayor.

Caminante no hay camino,
se hace camino al andar.
Antonio Machado

Siempre ten presente que la piel se arruga,
el pelo se vuelve blanco, los días se convierten en años...
Pero lo importante no cambia,
tu fuerza y tu convicción no tienen edad.


Tu espíritu es el plumero de cualquier tela de araña.
Detrás de cada línea de llegada, hay una de partida.
Detrás de cada logro, hay otro desafío.
Mientras estés viva, siéntete viva.
Si extrañas lo que hacías, vuelve a hacerlo.
No vivas de fotos amarillas...


Sigue, aunque todos esperen que abandones.
No dejes que se oxide el hierro que hay en ti.
Haz que en vez de lástima, te tengan respeto.
Cuando por los años no puedas correr, trota.
Cuando no puedas trotar, camina.
Cuando no puedas caminar, usa el bastón.
¡Pero nunca te detengas!


(Madre Teresa de Calcuta)

viernes, 13 de agosto de 2010

Etiquetas


Mujer con pan - Daniel González Poblete


A Ellem,
así es el mundo delante de mis ojos.


Desde que nacemos nos van poniendo etiquetas. Te dan un nombre, te adscriben a una religión, te inscriben en un colegio, te ubican en una familia, de una determinada clase social, que vive en un pueblo o una ciudad determinada, enclavado en un país concreto y con una cultura singular, y todo ello te confiere un carácter especial ó, al menos, eso se supone, del que nada has decidido ya que todo te viene impuesto. La mayoría de la gente lleva esas etiquetas, con orgullo, hasta su muerte e incluso llega a dar su vida por ellas.


Pero debajo de todas esas etiquetas hay un ser que no es ni más ni menos como tú, que vive, siente y padece como tú, que tiene los mismos derechos que tú y merece el mismo respecto. Quizá la ruleta de la vida haya sido generosa contigo, pero eso no te hace más digno, aunque si más afortunado. Quizá la desgracia y el infortunio te ronde y tu dolor sea grande no por ello eres menos digno ante Dios y ante los hombres, aunque éstos, ciegos en su egoísmo, eleven altares a sus egos inflamados para convencerse a si mismos de una superioridad que en su interior saben que no existe.

miércoles, 11 de agosto de 2010

Desnuda


Amo tu desnudez
porque desnuda me bebes con los poros,
como hace el agua
cuando entre sus paredes me sumerjo.


Tu desnudez derriba con su calor los límites,
me abre todas las puertas para que te adivine,
me toma de la mano como a un niño perdido
que en ti dejara quieta su edad y sus preguntas.


Tu piel dulce y salobre que respiro y que sorbo
pasa a ser mi universo, el credo que se nutre;
la aromática lámpara que alzo estando ciego
cuando junto a la sombras los deseos me ladran.


Cuando te me desnudas con los ojos cerrados
cabes en una copa vecina de mi lengua,
cabes entre mis manos como el pan necesario,
cabes bajo mi cuerpo más cabal que su sombra.
El día en que te mueras te enterraré desnuda
para que limpio sea tu reparto en la tierra,
para poder besarte la piel en los caminos,
trenzarte en cada río los cabellos dispersos.


El día en que te mueras te enterraré desnuda,
como cuando naciste de nuevo entre mis piernas.


Autor: Roque Dalton

sábado, 7 de agosto de 2010

Amar a un ser humano

Picaso - Amistad


Existe una manera de vivir a la que los Lakota llaman "Caminar en la Belleza." 
Se dice que uno Camina en la Belleza 
cuando tiene su Tierra (fisicalidad) 
y su Cielo (espiritualidad) en Armonía.



La intención de Lakota es Caminar en la Belleza. 
Que Wakan Tanka, el Gran Misterio, ilumine nuestro camino.



 Cheryl Harleston


Amar a un ser humano es aceptar la oportunidad de conocerlo verdaderamente y disfrutar de la aventura de explorar y descubrir lo que guarda más allá de sus máscaras y sus defensas; contemplar con ternura sus más profundos sentimientos, sus temores, sus carencias, sus esperanzas y alegrías, su dolor y sus anhelos; es comprender que detrás de su careta y su coraza, se encuentra un corazón sensible y solitario, hambriento de una mano amiga, sediento de una sonrisa sincera en la que pueda sentirse en casa; es reconocer, con respetuosa compasión, que la desarmonía y el caos en los que a veces vive son el producto de su ignorancia y su inconsciencia, y darte cuenta de que si genera desdichas es porque aún no ha aprendido a sembrar alegrías, y en ocasiones se siente tan vacío y carente de sentido, que no puede confiar ni siquiera en sí mismo; es descubrir y honrar, por encima de cualquier apariencia, su verdadera identidad, y apreciar honestamente su infinita grandeza como una expresión única e irrepetible de la vida.



jueves, 5 de agosto de 2010

Cuatro o cinco verdades


Cuánto tiempo transcurrido, cuánta acumulación de conocimientos inútiles, cuántas caídas y cuantas luchas hasta aprender las cuatro o cinco verdades: que no hay que preocuparse de nadaque hay que gozar el instanteque hay que amar la clama y la libertadque hay que imitar a la naturaleza,que hay que respirar plena y correctamente... 
Nadie nos habló en las escuelas o en las universidades, en nuestros primeros años de formación, de esas verdades. Y si alguien lo hubiera hecho nos habríamos echado a reír.


lunes, 2 de agosto de 2010

Dependencia emocional


Ya no importa como llegamos hasta aquí, si uno fue ingenuo y otro se la pasó hipnotizado por cuentas de colores. No hay quien vuelva la vista atrás y se absuelva de caminos no recorridos, de camas no conquistadas, de la imperdonable torpeza con la que vivíamos el presente. Pero ahora da igual, porque la senda se bifurca y todo esto que recorremos sin pensar no lo habremos vivido hasta que podamos recontar la historia.
Las estaciones tibias, el olor a limpio, las noches en el hogar; la lluvia en la cara, los cuerpos de paso, la casa sobre arena: dos veredas como dos vías de condenación, mística que adormece, áscetica que consume. Pero el camino a veces tiene posadas o un lugar donde acampar, donde descansar a la llegada del crepúsculo y compartir alguna pócima que confunda los sentidos.

Autor: Zoldado


Amor y dignidad








Ya no importa como llegamos hasta aquí, si uno fue ingenuo y otro se la pasó hipnotizado por cuentas de colores. No hay quien vuelva la vista atrás y se absuelva de caminos no recorridos, de camas no conquistadas, de la imperdonable torpeza con la que vivíamos el presente. Pero ahora da igual, porque la senda se bifurca y todo esto que recorremos sin pensar no lo habremos vivido hasta que podamos recontar la historia.
Las estaciones tibias, el olor a limpio, las noches en el hogar; la lluvia en la cara, los cuerpos de paso, la casa sobre arena: dos veredas como dos vías de condenación, mística que adormece, áscetica que consume. Pero el camino a veces tiene posadas o un lugar donde acampar, donde descansar a la llegada del crepúsculo y compartir alguna pócima que confunda los sentidos.
Autor: Zoldado









jueves, 22 de julio de 2010

Sentir siempre


SENTIR SIEMPRE

Hay sensaciones que tendrían que durar siempre.
Una y otra vez.
Como un beso.

Sentir sin interrupción ese instante mágico
en el que te sientes unido a alguien.
Pegado con todas sus fuerzas.

Un beso interminable y apasionado
entre dos viejos amantes.

martes, 20 de abril de 2010

Imperdibles


"...conmigo vas,
mi corazón te lleva."


Algunas tardes me sorprendo
lejos de mí, pensándote.
Aún en mi corazón
hay hormigas.





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