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martes, 23 de agosto de 2011

Éxtasis



"Tu seguridad me inspira confianza"


Hoy he decidido morir para seguir viviendo.
Me fui con lo puesto: una camiseta vieja y sudada; un pantalón corto y deshilachado; unos cálidos calcetines de deporte y mis viejos tenis, esos guantes a medida que, para mis pies, tejió el tiempo.
Me auto expulsé de mi cueva y de mi vida. Cerré la puerta, respiré profundamente tres veces, apagué mis ojos y me desvanecí...


Se abren los párpados, vuelvo a respirar profundamente, siento un nuevo latir en el pecho…
Acabo de nacer de forma extraña, en un abrir y cerrar de ojos, sin dolor de madre, sin llanto de criatura, sin comadrona y sin espasmos.
He renacido más allá de la mitad de una vida, con el pelo canoso, la vista cansada y un montón de recuerdos que no me pertenecen.
En mi mano unas llaves. Son de la puerta que tengo delante, a dos pasos. La abro, me adentro en el recibidor y contemplo un pequeño mueble que sostiene tres figuras: una cabeza -en barro- de mujer, un Buda -de madera- meditando y una figura -de cerámica- leyendo el periódico. Sobre ellos un viejo espejo de amplio marco. Y allí estaba él y allí estaba yo…
Allí se reflejaba el rostro del muerto: los mismos ojos, la misma boca; pero otra mirada, otra sonrisa y, sobre todo, un halo de nueva luz.
No es fácil renacer en el mismo sitio, con la misma cara, con las mismas etiquetas y, además, impregnado de los hábitos del que fui y ya no soy.
Puedo volver a escuchar como el corazón late a ritmo de esperanza sin más pretensión que gozar de todos y cada uno de los latidos que le quedan.
Ha vuelto la vida o, más bien, las ganas de vivir de una forma más plena, más consciente, menos dirigida por los demás, incluso por los que te aman y bien quieren.
Vivir muriendo o morir viviendo, ese es el dilema.
Con los mismos ojos y una mirada nueva, todo es distinto.
Con la misma boca, una sonrisa luminosa y auténtica, espanta tristeza y miedo.
Todo está por hacer aunque todo este hecho.
Tierno y renovado.


Joshua Naraim

lunes, 22 de agosto de 2011

El secreto del SI

"Hay cosas que se pueden decir con palabras,
otras solo con el silencio"
Manuel Estrada


Cambiar de trabajo, vivir a otro ritmo, iniciar un proyecto… Quien no ha soñado alguna vez qué hará cuando le toque la lotería y cuantos de nosotros no hemos sabido aceptar otros premios que nos ofrece la vida, oportunidades rechazadas por miedo a equivocarnos, a lo que pensarán los demás, por no sentirnos preparados o por el convencimiento que no lo merecemos.
Aprender a decir SI es más fácil de lo que parece, ¡solo tienes que permitírtelo!
Soy tan válido como los demás
Que unos tengan más o menos suerte que otros es a menudo una cuestión de actitud más que de oportunidades y, definitivamente, no tiene nada que ver lo que socialmente entendemos por valor y justicia. Si tú no te das valor a ti mismo ni te tratas justamente, difícilmente vas a recibirlo de fuera.
Lo quiero
Cuando no sabemos lo que queremos vamos aceptando lo que nos “toca”: un trabajo que no nos gusta, una pareja que no nos llena, unos amigos que no nos hacen crecer, una casa incómoda,… Decisiones provisionales, -“por el momento ya estoy bien así”- que se convierten en perpetuas.
Saber lo que quieres te permite aceptarlo cuando lo encuentras, es difícil decir “no, gracias” a lo que parece una oportunidad cuando no sabes que deseas y muy fácil decir SI cuando reconoces lo que andas buscando.
Lo merezco
¡Por supuesto! Todos merecemos disfrutar de las cosas que más nos gustan, de la belleza, del confort, del amor…
A menudo no nos lo permitimos, nos decimos que no tenemos tiempo, que cuesta demasiado, que vamos a hacer el ridículo ¡y nos quedamos sin disfrutar de algo importante para nosotros! En la medida de tus posibilidades, ponte guap@, decora tu casa a tu gusto, practica tus aficiones y rodéate de gente con la que compartas intereses, así cuando lleguen nuevas oportunidades encontrarás natural decir SI a lo que ya te das a ti mismo.
Confío en mi mismo y en la vida
Confía en tu intuición, en tu experiencia y escucha tu corazón, pocas veces nos equivocamos cuando seguimos el camino que queremos; di adiós al miedo y confía que la vida te traerá oportunidades para aprender y prepararte a recibir aquello que quieres.
Decir SI es abrirnos a la vida, darnos permiso para disfrutar de la belleza que nos rodea y de las oportunidades que nos llegan. La suerte llega a todos los que se lo permiten, ¿estás preparado para recibirla?
Escrito por  

martes, 12 de julio de 2011

Todo tiene su momento...


Todo tiene su momento y hay una edad para cada cosa, un sepulcro para cada cadáver y una mancha con la que puedas disimular otra mancha más pequeña, del mismo modo que llegar tarde a un tren es una manera como otra cualquiera de llegar temprano al siguiente. todas las cosas tienen su momento y también su apariencia, como ocurre con esos incendios cuyas llamas son sin duda más hermosas que aquello que calcinan...
José Luis Alvite

Es un momento preciso y tengo la edad oportuna 
para quemar mi piel en un incendio de abrazos. 
Sobreviviré gozoso.

sábado, 9 de julio de 2011

El embargo del hambre


Hay muchas maneras de entender los movimientos de masas de los "indignados", desde creer que se trata de una impetuosa y hormonal convulsión adolescente que concluirá tan pronto en el movimiento irrumpan la rutina o el cansancio, hasta suponer que estamos ante el comienzo vibrante y pacífico de una revolución social de alcance imprevisible. Sea como fuere, no cabe duda de que los numerosos encuentros y manifestaciones surgen en un momento de descomposición económica del país y en medio de serias dudas genéricas sobre la integridad moral de sus clases dirigentes. También parece evidente que el clamor por una nueva higiene política no habría brotado si amplias capas de la población española no estuviesen pasando serias privaciones de todo tipo. Es en los momentos de hambre y desesperación cuando la sociedad proclama el carácter urgente de un retorno a la decencia que casi nadie echaba de menos durante la prolongada bonanza económica. Aunque a los ilustrados les gusta creer que el pensamiento colectivo es la consecuencia directa de la educación o del adoctrinamiento, momentos como este nos recuerdan que donde el hombre siente verdaderamente el ansia revolucionaria no es en el cerebro, sino en el estómago, y que para cualquier persona no hay momento intelectual más amargo que aquel en el que comprueba que por quinto día consecutivo tiene vacía la nevera. Es entonces cuando el hombre reflexiona sobre su situación, se mira a si mismo, se sabe libre de responsabilidad y busca culpables. ¿Y quien puede ser más culpable que los dirigentes políticos y las fuerzas económicas? ¿A quien responsabilizar de que cinco millones de españoles estén en el paro y otros muchos sobrevivan a duras penas, imitando casi el instinto de supervivencia de sus perros? ¿No es para estar todos indignados por lo que está ocurriendo en un país en el que todo apunta a que la mendicidad se convertirá tarde o temprano en una conquista laboral mientras los privilegiados de siempre organizan auténticas excursiones de casta para llevarse el dinero a Suiza en una desvergonzada peregrinación financiera que deja exhausta la capacidad de regeneración fiduciaria de la nación? 
Es difícil prever las consecuencias reales del movimiento de los "indignados", pero no es muy arriesgado suponer que va a tener un peso significativo en el porvenir inmediato de la vida española. Por lo de pronto, los partidos políticos ya han sido advertidos de que lejos de perpetuar la dignidad de la vida pública, la empobrecen, si es que en realidad no la pudren. Algo tendrán que hacer para que entre la luz en el oscuro entramado de un sistema político hermético, oscuro, a veces incluso tenebroso, en el que se perpetua una clase dirigente inamovible que se ampara en las listas cerradas para seguir en sus puestos de privilegio sin acreditar otro mérito que el discutible de pertenecer a veces a una determinada saga familiar. Por su evidente impenetrabilidad, los partidos políticos se han convertido en meros transmisores de los viejos defectos sociales de una España eternamente rancia en la que las clases pudientes evitan verse contaminadas por el aire fresco de la calle y permanecen recluidas en sus balnearios ambientes restringidos, temerosos sin duda de que la liberalización de la vida pública contamine la atmósfera de sus salones, el aire claustral y selectivo de sus casinos. Ni siquiera han conservado su dignidad los sindicatos, víctimas de una corrupción orgánica similar a la de los partidos políticos, sin duda incapaces de sobreponerse a una postración funcional a la que llegaron por su evidente falta de compromiso moral con quienes mantienen con sus cuotas a unos cuadros de mandos en cuyos comportamientos se repiten todos los defectos de la vida pública española: nepotismo, ineficacia, demagogia, flagrante desprecio por el mandato irrenunciable de las bases… ¿No parece acaso que los "indignados" hayan venido a llenar el vacío moral que dejan los partidos y los sindicatos? ¿Alguien que no sean ellos se ha atrevido en este país a proclamar la lucha frontal contra la inmoralidad social de los poderes económicos? Es evidente que los "indignados" salen a la calle motivados por la oscuridad del porvenir de millones de ciudadanos amenazados por la creciente miseria nacional. Muchos miles de ciudadanos se sienten ahora mismo amenazados por el embargo de sus salarios o de sus pisos, mientras dudan si utilizar en verano como climatizadores sus neveras vacías. Una vez que les hayan embargado el dinero y la vivienda, ¿alguien que no sean los "indignados" evitará que les embarguen también el sueño, la esperanza y el hambre? 


José Luis Alvite

jueves, 30 de junio de 2011

Recuerda...


"Recuerda...
Que siempre existen tres enfoques en cada historia: mi verdad, tu verdad y la Verdad.
Que toma mucho tiempo llegar a ser la persona que deseas ser.
Que es más fácil reaccionar que pensar.
Que podemos hacer mucho más cosas de las que creemos poder hacer.
Que no importan nuestras circunstancias, lo importante es cómo interpretamos nuestras circunstancias.
Que no podemos forzar a una persona a amarnos, únicamente podemos ser alguien que ama. El resto depende de los otros.
Que requiere años desarrollar la confianza y un segundo destruirla.
Que dos personas pueden observar la misma cosa, y ver algo totalmente diferente.
Que las personas honestas tienen más éxito con el paso del tiempo.
Que podemos escribir o hablar de nuestros sentimientos, para aliviar mucho dolor.
Que no importa cuan lejos he estado de DIOS, siempre me vuelve a recibir.
Que todos somos responsables de nuestros actos.
Que existen personas que me quieren mucho, pero no saben expresarlo.
Que puedo hacer todo o nada con mi mejor amigo y siempre gozar el momento.
Que a veces las personas que menos esperamos, son las primeras en apoyarnos en los momentos más difíciles.
Que la madurez tiene que ver más con la experiencia que hemos vivido, que con los años que hemos cumplido.
Que hay dos días de la semana por los que no debemos de preocuparnos: ayer y mañana. El único momento valioso es ahora
Que aunque quiera mucho a la gente, algunas personas no me devolverán ese amor.
Que no debo competir contra lo mejor de otros, sino competir con lo mejor de mí.
Que puedo hacer algo por impulso y arrepentirme el resto de mi vida.
Que la pasión de un sentimiento desaparece rápidamente.
Que si no controlo mi actitud, mi actitud me controlará a mí.
Que nunca debo decirle a un niño que sus sueños son ridículos, ¿que pasa si me cree?
Que es más importante que me perdone a mi mismo a que otros me perdonen.
Que no importa si mi corazón está herido, el mundo sigue girando.
Que la violencia atrae más violencia. Que decir una verdad a medias es peor que una mentira.
Que las personas que critican a los otros, también me criticarán cuando tengan la oportunidad.
Que es difícil ser positivo cuando estoy cansado.
Que hay mucha diferencia entre la perfección y la excelencia.
Que los políticos hablan igual en todos los idiomas.
Que es mucho mejor expresar mis sentimientos, que guardarlos dentro de mí.
Que al final de la vida me doy cuenta que las únicas cosas que valieron la pena son: Dios, mi familia, un grupo muy selecto de amigos y unas experiencias que me dieron crecimiento personal. Para ser exitosos no tenemos que hacer cosas extraordinarias. Hagamos cosas ordinarias, extraordinariamente bien.
Si alguna vez no te dan una sonrisa esperada, se generoso y da la tuya, porque nadie tiene tanta necesidad de una sonrisa como aquel que no sabe sonreír."

sábado, 4 de junio de 2011

Las patatas


Son muchos los indicadores económicos que ponen de manifiesto el empobrecimiento general de los españoles. Lo peor en esta ocasión no es que se vendan menos pisos, que haya decrecido la compra de coches o que sea más fácil encontrar mesa para cenar en el restaurante. Mucho más grave que todo eso es que según los sondeos del mercado se haya disparado el consumo de patatas, un producto cuya demanda suele decrecer de manera sensible en momentos de prosperidad. Hay muchas maneras de averiguar la marcha real del país, pero el dato de las patatas parece incontestable, más aun que el del precio del pollo, que era hasta ahora la referencia más socorrida para conocer con cierto rigor estadístico la salud de las cuentas familiares. Pero hay otras señales alarmantes, entre ellas la sobrecogedora evidencia de que en los comedores benéficos se sientan a la mesa personas cuya presencia allí era impensable hace solo unos meses. Y si uno se fija bien hasta descubrirá la sombra obvia del empobrecimiento en el número de personas que se deshacen de su perro porque necesitan para que coman los suyos el dinero que les costaba a diario la dieta del animal. Si preguntásemos a los empleados del servicio de limpieza tal vez detectaríamos otra inequívoca señal del creciente empobrecimiento en la calidad de las basuras domésticas. De las calles han ido desapareciendo los perros que husmeaban en los desperdicios, y si prestásemos atención, nos daríamos cuenta de que por falta de contenido orgánico en las basuras, tenemos ya vagando sin aliento por nuestras ciudades a muchos de los gatos más delgados de Europa. Según los expertos tendremos crisis para cuatro o cinco años, lo que significa que incluso cabe la posibilidad de que las patatas se conviertan en artículo de lujo y los españoles más necesitados se vean obligados a improvisar una dieta de emergencia, con severas restricciones acordes con cualquier hecatombe ecológica o propias de inquietantes tiempos de postguerra. Yo miro alrededor y me preocupa que cada día eche el cierre algún negocio, que las basuras ya no tengan huesos ni espinas y que los perros miren con recelo a sus amos, quien sabe si temerosos de dejar de ser un fiel amigo de antes para convertirse en una receta de cocina que sus invitados degusten en una cena a media luz, condimentado el pobre can si fuese conejo a la cazadora. ¿Saldremos de esta? Desde luego que si, claro que saldremos. Los ciclos de la economía suelen hacer mejor las cosas que los políticos que interfieren en ellos. Superaremos el mal momento, bajará otra vez el consumo de patatas y nuestros gatos ganarán peso. Y llegado ese momento habremos aprendido que el empobrecimiento de estos años nos sirvió al menos para darnos cuenta de que el ser humano da lo mejor de si mismo cuando tiene los sueños de sus dioses sin perder de vista la dieta de su perro.


José Luis Alvite.

jueves, 21 de abril de 2011

...no hallo lugar dónde encontrarme


Entre  mi ser y mi parecer, no hallo lugar dónde encontrarme. Mi ser: un falso supuesto. Pura posibilidad. Mi parecer: aquello que construyo con esfuerzo, mi trabajo de cada día, el resultado de esa necesidad de ser siempre más. Un esfuerzo es un  paso hacia un futuro, una voluntad de añadidos, una densa insatisfacción. Que lo fácil no es apreciable equivale  a decir que no me aprecio.
Entre mi ser y mi parecer hay, cuando me soy devuelta, un hueco que podría traducirme fácilmente en angustia si no fuera por esa tristeza con que acostumbro a contemplarlo.
Puede que alguna vez la tristeza se torne  indiferencia.

Chantal Maillard. "Filosofía en los días críticos".

lunes, 28 de marzo de 2011

La Atalaya de Freelandia: Entre el optimismo y la indignación



Amanece, me encuentro ante el espejo, aún recuerdo la entrevista que Buenafuente hizo a Emilio Duró en la Sexta (una inyección de optimismo y entusiasmo en vena) y le pregunto a ese extraño que mi mira, empeñado en imitar cada uno de mis movimientos a mano cambiada: 
-¿Qué tal estás?
-¡Cómo los japoneses!-dice sin mover los labios
-¿...? -me sorprende la respuesta.
- Jodido (con perdón), resignado y aparentemente tranquilo -aclara.

Decido desayunar fuera, en un sitio nuevo, desconocido, extraño. Tomo un periódico del día, lo abro al azar y caigo en las páginas de opinión y leo una carta de un desconocido F. Javier  Santos que titula: 

¡Por qué no se indigna?

sábado, 26 de marzo de 2011

Lo importante y lo extraordinario


Uno se da cuenta de la fragilidad que le habita
cuando considera un éxito imprescindible
conseguir atar los cordones de sus zapatos.


Lo importante en nuestra vida es simple, breve y sencillo:

¡Vivir!

(respirar, beber, comer, defecar; 
reproducirse)

Lo extraordinario, ideal y difícil:

¡Vivir bien!

(Salud, en abundancia; 
amor, el necesario;
dinero, el imprescindible; 
dolor, el inevitable).

Joshua Naraim

jueves, 17 de febrero de 2011

Ellos...


Ahí están,
sentados,
dormidos de día, despiertos de noche,
asidos a sus sillas de ruedas,
jugando a las cartas y al dominó ellos
haciendo ganchillo ellas.


Con una marcha que ya quisieran para si
algunos carrozas de veintipocos.


Movilizados de aquí para allá,
de casa en casa,
de ciudad en ciudad,
trastos viejos e inútiles
de una sociedad dominada
por la prisa, el bonoloto, los ejecutivos de alto nivel,
la productividad y el estrés.


Tienen setenta y pico, ochenta y hasta noventa
inviernos a sus espaldas.
¡Qué ya son inviernos!


Necesitan una mano amiga,
necesitan ser protagonistas del presente y de su historia,
necesitan de su comunidad.


Nadie los preparo para esta etapa.


Ellos, ¡qué lo saben casi todo!

domingo, 6 de febrero de 2011

¿Como hemos podido sobrevivir?


A los nacidos entre 1950 y 1075


La verdad es que no sé como hemos podido sobrevivir. ... a nuestra infancia. Aunque no todo tiempo pasado fue mejor. Porque fuimos la generación de la "espera"; nos pasamos nuestra infancia y juventud esperando.
Teníamos que hacer "dos horas de digestión" para no morirnos en el agua, dos horas de siesta para poder descansar , nos dejaban en ayunas toda la mañana del domingo hasta la hora de la comunión para... todavía no sé para que, los dolores se curaban esperando, "aguantaformo" se llamaba.
Pero... Mirando atrás, es difícil creer que estemos vivos: Nosotros viajábamos en coches sin cinturones de seguridad y sin airbag, hacíamos viajes hasta Salvacañete de 10-12h. con cinco personas en un 600 y no sufríamos el síndrome de la clase turista.
No tuvimos puertas, armarios o frascos de medicinas con tapa a prueba de niños.
Andábamos en bicicleta sin casco, eso sin contar con que hacíamos auto-stop. Más tarde en moto, sin papeles, y no la habíamos robado.
Los columpios eran de metal y con esquinas en pico, y jugábamos a "lo que hace la madre hacen los hijos", esto es a ver quien era el más bestia.

lunes, 24 de enero de 2011

Los tres filtros


Un joven discípulo llega a casa de su maestro visiblemente excitado y le dice:
“Maestro, un amigo tuyo estuvo hablando de ti con malevolencia…”


“¡Espera!”, le interrumpe el sabio,
“¿Ya pasaste lo que quieres contarme por los tres filtros?”


“¿Qué tres filtros?” pregunta el discípulo.


“El primero es el de la verdad.
¿Estás seguro de que lo que quieres decirme es absolutamente cierto?”


“No,” le contesta, “Oí a unos vecinos decir que…”


El maestro le interrumpe nuevamente:
“Al menos lo habrás pasado por el segundo filtro, que es el de la bondad.
Eso que deseas contarme, ¿es bueno para alguien?”


“No, en realidad no. Más bien al contrario…”


“El último filtro es el de la necesidad.
¿Es necesario hacerme saber eso que tanto te inquieta?”


“A decir verdad, no.”


“Entonces” dice el sabio sonriendo,
“si no es verdadero, ni bueno, ni necesario,
sepultémoslo en el olvido”.

domingo, 23 de enero de 2011

La luna...


La luna es más importante que el sol,
porque es de noche 
cuando necesitamos 
la luz.

sábado, 15 de enero de 2011

Los dos lobos


Un hombre mayor acababa de sufrir una tragedia e intentaba explicarle a su nieto cómo se sentía. 
“Me siento como si dos lobos pelearan en mi corazón”, decía, 
“Uno de ellos es vengativo, violento y está rabioso… 
El otro está lleno de amor y compasión.” 
“¿Cuál de ellos ganará la batalla?”, preguntó el niño.
 “Aquel que alimento”, contestó el abuelo.



An old man was talking to his grandson about how he felt about a tradegy. 
He said, “I feel as if I have two wolves fighting within my heart. 
One wolf is the vengeful, angry, violent one…
the other wolf is the loving, compassionate one.” 
The grandson asked, “Which wolf will win the fight in your heart?”
 The grandfather answered, “The one I feed.”

lunes, 1 de noviembre de 2010

Las palabras...

Las palabras que se utilizan son importantes. El cambio en una sola palabra de un título, por ejemplo, de una página web, puede aumentar el interés y el número de sus lectores. Una buena metáfora que ilustre la idea que quieres transmitir, puede que toque la fibra sensible que necesitas para  llevar a cabo la transformación mágica precisa para  lograr tu objetivo. Veámoslo con esta  historia:

EL CIEGO Y EL PUBLICISTA


Había un ciego sentado en un andén de París con una gorra a sus pies y un pedazo de cartón escrito con tiza negra: 
"Por favor ayúdeme soy ciego".


Un publicista del área creativa que pasaba enfrente de él, paró y vió unas pocas monedas en la gorra.
Sin pedir permiso, agarrró el letrero, lo volteó, tomó la tiza, y escribió otro anuncio, volvió a colocar el pedazo de cartón a los pies del ciego y se fué.


Al caer la tarde, el publicista volvió a pasar enfrente del ciego que pedia limosna. Su gorra, ahora, estaba llena de notas y monedas.


El ciego reconoció las pisadas del publicista y le preguntó si habia sido él quien reescribiera el letrero, sobretodo queriendo saber lo que habia escrito.


El publicista respondió: "Nada que no esté de acuerdo con su anuncio, pero con otras palabras" y sonriendo continuó su camino.


El ciego nunca supo lo que estaba escrito, pero su nuevo letrero decia: "Hoy es primavera y yo no puedo verla".

 "Hoy es primavera y  no puedo verla".

Podéis ver esta historia en vídeo en: "El ciego y el publicista"







viernes, 17 de septiembre de 2010

Ten presente...




A Isla, 
y  a las arrugas que nos hacen mayor.

Caminante no hay camino,
se hace camino al andar.
Antonio Machado

Siempre ten presente que la piel se arruga,
el pelo se vuelve blanco, los días se convierten en años...
Pero lo importante no cambia,
tu fuerza y tu convicción no tienen edad.


Tu espíritu es el plumero de cualquier tela de araña.
Detrás de cada línea de llegada, hay una de partida.
Detrás de cada logro, hay otro desafío.
Mientras estés viva, siéntete viva.
Si extrañas lo que hacías, vuelve a hacerlo.
No vivas de fotos amarillas...


Sigue, aunque todos esperen que abandones.
No dejes que se oxide el hierro que hay en ti.
Haz que en vez de lástima, te tengan respeto.
Cuando por los años no puedas correr, trota.
Cuando no puedas trotar, camina.
Cuando no puedas caminar, usa el bastón.
¡Pero nunca te detengas!


(Madre Teresa de Calcuta)

jueves, 16 de septiembre de 2010

Acuérdate de lo bueno


Nunca te detengas:
que hoy es el mañana del ayer.
Te estoy escribiendo un mensaje a futuro
pero cuando lo hayas terminado de leer
ya será pasado.
Nuestra mente es el baúl de los recuerdos.
Guarda en él sólo los buenos.


Acuérdate de lo bueno

Cuando el cielo esté gris...
acuérdate de cuando lo viste profundamente azul.

Cuando sientas frío...
piensa en el sol radiante que ya te ha calentado.

Cuando sufras una temporal derrota...
acuérdate de tus triunfos y de tus logros.

Cuando necesites amor...
revive tus experiencias de afecto y ternura.

Acuérdate de lo que has vivido
y de lo que has dado con alegría.

Recuerda los regalos que te han hecho,
los abrazos y besos que te han dado,
los paisajes que has disfrutado
y las risas que de ti han brotado.

Si esto has tenido...
lo podrás volver a tener y lo que has logrado,
lo podrás volver a ganar.

Alégrate por lo bueno que tienes y por lo bueno de los demás,
acéptalos tal cual son;
desecha los recuerdos tristes y dolorosos,
y sobre todo no tengas ningún rencor,
no te lastimes más.

Piensa en lo bueno, en lo amable,
en lo bello, en la verdad y en el amor.

Recorre tu vida y detente en donde haya bellos recuerdos
y emociones sanas y vívelas otra vez.

Visualiza aquel atardecer que te emocionó.

Revive esa caricia espontánea que se te dio.

Disfruta nuevamente de la paz que ya has conocido,
piensa y vive el bien.

Allí, en tu mente están guardadas
todas las imágenes...

Y sólo tú decides cuáles has de volver a mirar.

martes, 14 de septiembre de 2010

Sólo con el tiempo...


Después de un tiempo, uno aprende la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar un alma, que el amor no significa acostarse y una relación no significa seguridad; y uno empieza a aprender que los besos no son contratos y los regalos no son promesas; y uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos.


Y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy, porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes... y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad.


Y después de un tiempo uno aprende que si es demasiado, hasta el calorcito del sol quema. Que hay que plantar su propio jardín y decorar su propia alma, en lugar de esperar a que alguien le traiga flores. Y uno aprende que realmente puede aguantar, que uno realmente es fuerte, que uno vale, y con cada día... uno aprende.


martes, 31 de agosto de 2010

De los extranjeros y los nadies


Tu dios es judío.
Tu coche es japonés.
Tu pizza es italiana.
Tu cuscús es argelino.
Tu democracia es griega.
Tu café es brasileño.
Tu reloj es suizo.
Tu camisa es india.
Tu radio es coreana.
Tus números son árabes.
Tu escritura es latina.
¿A quién llamas extranjero?


En estos últimos días de agosto me acompaña "El libro de los Abrazos" y cuando la circunstancia es propicia, me habla y me cuenta cosas. Así que lo abrí al tuntún y mis ojos se posan en el siguiente texto:




Sueñan las pulgas con comprarse un perro y sueñan los nadies con salir de pobres, que algún mágico día llueva de pronto la buena suerte, que llueva a cántaros la buena suerte; pero la buena suerte no llueve ayer, ni hoy, ni mañana, ni nunca, ni en lloviznita cae del cielo la buena suerte, por mucho que los nadies la llamen y aunque les pique la mano izquierda, o se levanten con el pie derecho, o empiecen el año cambiando de escoba.
Los nadies: los hijos de nadie, los dueños de nada.
Los nadies: los ningunos, los ninguneados, corriendo la liebre, muriendo la vida, jodidos y rejodidos.
Que no son, aunque sean.
Que no hablan idiomas, sino dialectos.
Que no profesan religiones sino supersticiones.
Que no hacen arte, sino artesanía.
Que no practican la cultura, sino el folklore.
Que no son seres humanos, sino recursos humanos.
Que no tienen cara, sino brazos.
Que no tienen nombre, sino número.
Que no figuran en la historia universal, sino en la crónica roja de la prensa local.
Los nadies, que cuestan menos que la bala que los mata.


Basta por esta noche, no quiero hastiaros con mis obsesiones.
¡Buen sueño y mejor despertar!

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