lunes, 13 de septiembre de 2010

La aventura del acercamiento


¡Búscate, hermosura, en el amor
No en en la adulación del espejo!
Tagore


Existen rutas que llegan al corazón de los amigos, siguiendo los senderos bien señalizados de la palabra o del abrazo. Caminos recorridos casi por costumbre, donde la mirada del afecto reconoce como patrimonio histórico, algunas fachadas del recuerdo.


Existen también rutas insólitas, las de los aún desconocidos, que requieren para describirlas, aventurarse en un primer paso de descubrimiento. Desiertos de árida palabra, junglas de sentimientos, altos picos nevados de indiferencia, ruinas sabias de antiguas civilizaciones y playas de aguas mansas, de ademanes contenidos.


Cada día nuevos lugares, paisajes de personas, otros nombres, como los sueños, pasan a formar parte de nuestra lista personal de sugerencias para viajar, y de deseos que vamos guardando en nuestra agenda sentimental.


¡Siempre una aventura al acercamiento!

4 comentarios:

gaia07 dijo...

La aventura es una cuestión de corazones fuertes, capaces de no retroceder ante caminos vetados con sentimientos encontrados, seguir la subida cuando desaparece el camino y nada te muestra qué podrás encontrar arriba, en dónde esas plácidas playas dónde el tsunami es un riesgo, merece su belleza disfrutarlas entre tanto.

El acercamiento, aunque solo sea a cierta distancia, vale la pena convertirlo en deseo y ponerle “pendiente” en nuestra agenda.

Un beso “pendiente”

Joshua Naraim dijo...

Ahora que están tan de moda los deportes de aventura y la creatividad se esgrime como panacea y fuente de todos los remedios, vamos a instaurar el "acercating" como una nueva modalidad de conocimiento de personas, no exenta de riesgos, emoción y aventura.
Queda anotado tu beso en el debe.
En mi país trabajamos en bicos, el cambio: un beso, dos bicos o tres, depende del día.
Hoy tocan tres.
Tres bicos, Gaia.

isla dijo...

Qué cierto!!.. el acercamiento es pura aventura... un riesgo...pero supongo que algo nos impulsa, algún llamado.. ó quizá "alguna antigua ruina" que recuerda, que se repite.. que si nos paramos a pensar compone a uno...
Apertas
isla

Joshua Naraim dijo...

Quizá, Isla, nos llama más el amor que el dolor, la caricia que el golpe, el valor que el miedo, aunque nuestros pasos, a veces, tomen la dirección inversa.
Al final todos buscamos el abrazo, aquella otra piel que perdimos cuando, de niños, nos hicimos independientes y que tanto nos sosegaba.
Bicos.

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