viernes, 23 de diciembre de 2011

¡BO NADAL!


“Recuerda el pasado porque es tu historia.
Sueña con el futuro porque es tu oportunidad.
Disfruta con el presente porque es tu realidad.” 




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martes, 23 de agosto de 2011

Éxtasis



"Tu seguridad me inspira confianza"


Hoy he decidido morir para seguir viviendo.
Me fui con lo puesto: una camiseta vieja y sudada; un pantalón corto y deshilachado; unos cálidos calcetines de deporte y mis viejos tenis, esos guantes a medida que, para mis pies, tejió el tiempo.
Me auto expulsé de mi cueva y de mi vida. Cerré la puerta, respiré profundamente tres veces, apagué mis ojos y me desvanecí...


Se abren los párpados, vuelvo a respirar profundamente, siento un nuevo latir en el pecho…
Acabo de nacer de forma extraña, en un abrir y cerrar de ojos, sin dolor de madre, sin llanto de criatura, sin comadrona y sin espasmos.
He renacido más allá de la mitad de una vida, con el pelo canoso, la vista cansada y un montón de recuerdos que no me pertenecen.
En mi mano unas llaves. Son de la puerta que tengo delante, a dos pasos. La abro, me adentro en el recibidor y contemplo un pequeño mueble que sostiene tres figuras: una cabeza -en barro- de mujer, un Buda -de madera- meditando y una figura -de cerámica- leyendo el periódico. Sobre ellos un viejo espejo de amplio marco. Y allí estaba él y allí estaba yo…
Allí se reflejaba el rostro del muerto: los mismos ojos, la misma boca; pero otra mirada, otra sonrisa y, sobre todo, un halo de nueva luz.
No es fácil renacer en el mismo sitio, con la misma cara, con las mismas etiquetas y, además, impregnado de los hábitos del que fui y ya no soy.
Puedo volver a escuchar como el corazón late a ritmo de esperanza sin más pretensión que gozar de todos y cada uno de los latidos que le quedan.
Ha vuelto la vida o, más bien, las ganas de vivir de una forma más plena, más consciente, menos dirigida por los demás, incluso por los que te aman y bien quieren.
Vivir muriendo o morir viviendo, ese es el dilema.
Con los mismos ojos y una mirada nueva, todo es distinto.
Con la misma boca, una sonrisa luminosa y auténtica, espanta tristeza y miedo.
Todo está por hacer aunque todo este hecho.
Tierno y renovado.


Joshua Naraim

lunes, 22 de agosto de 2011

El secreto del SI

"Hay cosas que se pueden decir con palabras,
otras solo con el silencio"
Manuel Estrada


Cambiar de trabajo, vivir a otro ritmo, iniciar un proyecto… Quien no ha soñado alguna vez qué hará cuando le toque la lotería y cuantos de nosotros no hemos sabido aceptar otros premios que nos ofrece la vida, oportunidades rechazadas por miedo a equivocarnos, a lo que pensarán los demás, por no sentirnos preparados o por el convencimiento que no lo merecemos.
Aprender a decir SI es más fácil de lo que parece, ¡solo tienes que permitírtelo!
Soy tan válido como los demás
Que unos tengan más o menos suerte que otros es a menudo una cuestión de actitud más que de oportunidades y, definitivamente, no tiene nada que ver lo que socialmente entendemos por valor y justicia. Si tú no te das valor a ti mismo ni te tratas justamente, difícilmente vas a recibirlo de fuera.
Lo quiero
Cuando no sabemos lo que queremos vamos aceptando lo que nos “toca”: un trabajo que no nos gusta, una pareja que no nos llena, unos amigos que no nos hacen crecer, una casa incómoda,… Decisiones provisionales, -“por el momento ya estoy bien así”- que se convierten en perpetuas.
Saber lo que quieres te permite aceptarlo cuando lo encuentras, es difícil decir “no, gracias” a lo que parece una oportunidad cuando no sabes que deseas y muy fácil decir SI cuando reconoces lo que andas buscando.
Lo merezco
¡Por supuesto! Todos merecemos disfrutar de las cosas que más nos gustan, de la belleza, del confort, del amor…
A menudo no nos lo permitimos, nos decimos que no tenemos tiempo, que cuesta demasiado, que vamos a hacer el ridículo ¡y nos quedamos sin disfrutar de algo importante para nosotros! En la medida de tus posibilidades, ponte guap@, decora tu casa a tu gusto, practica tus aficiones y rodéate de gente con la que compartas intereses, así cuando lleguen nuevas oportunidades encontrarás natural decir SI a lo que ya te das a ti mismo.
Confío en mi mismo y en la vida
Confía en tu intuición, en tu experiencia y escucha tu corazón, pocas veces nos equivocamos cuando seguimos el camino que queremos; di adiós al miedo y confía que la vida te traerá oportunidades para aprender y prepararte a recibir aquello que quieres.
Decir SI es abrirnos a la vida, darnos permiso para disfrutar de la belleza que nos rodea y de las oportunidades que nos llegan. La suerte llega a todos los que se lo permiten, ¿estás preparado para recibirla?
Escrito por  

viernes, 12 de agosto de 2011

Movimiento

El sol acostándose en las Cíes - Joshua Naraim

Hoy tu recuerdo me acompaña, Indah;
el dolor amargo de tu ausencia también.
Una sonrisa húmeda me invade...
...pero te siento cerca.
Joshua Naraim

Indago en mi trasfondo siempre igual y distinto,
y me comparo: soy lo que callo y lo que no.


De allí llego, de donde el agua recrea el vuelo tembloroso de los pájaros.


Llego como recién venida del misterio:


                     porque me crecen flores en los ojos
                     porque las baldosas procesionan bajo mis pies
                     porque palpita mi memoria en ti.


Aún desconociéndome,
me encontrarás en mis palabras:
yo soy la calle que transitas;
horado mi pensamiento, cesto para atrapar ríos,
me palpo, y me reconozco mapa, desierto,
montaña de limón y laureles de tus países soñados,
aun cuando yo no era.


Luna en cuarto menguante, dibujas sobre la playa mi perfil.
Avenida que da al mar, eres.


                    Sonido a bronce y trémulos violines.
                    Caricia.
                    Maceta de siemprevivas.


Se puede, sí, se puede
decir lo mismo con palabras desconocidas, tantas veces.


                   Tantas.
                  Tantas.


«Movimiento» es la palabra perfecta
y yo no encuentro la que necesito, como la necesito,
para nombrar tu (mitadmía) soledad
en los extremos ciegos
en los que siempre coincidimos.


indah

sábado, 6 de agosto de 2011

Lloviendo...


"Otra cosa aprendí:
siempre es posible hundirse un poco más,
porque aún en el fondo,
se puede seguir escarbando"


Cansado de crisis sucesivas, de mercados insaciables, de corrupciones generalizadas, de prohibiciones invasivas, de noticias que alientan el miedo, de previsiones catastróficas... me evado en la lectura y, llega a mis manos, a través de una persona muy querida, un maravilloso libro de título tan sencillo como sorprendente: "El bolígrafo de gel verde", y autor desconocido: Eloy Moreno.


Un libro con el que he comulgado, con el que me he emocionado y en el que me encuentro.


Leo uno de sus ecos:


Silencio.
Quise estar a solas, quise llorar en la intimidad, quise apretar los puños en silencio... Me acurruqué en el sofá, hundí la cara entre los brazos y me oculté del mundo.
Toni supo ayudarme, supo levantarse y andar como si fuera descalzo: supo alejarse de allí.
Me refugié en un sofá que aún me recordaba a tardes en familia.
No me quedaba ya rencor, ni odio, ni ganas de venganza, ni miedo, ni frío, ni calor. Sólo me quedaba descubrir el derrumbar de un mundo -el mío, el que me había creado- cuyas piezas no acababan de encajar. Un mundo que se deshacía.
Aprendí tantas cosas en aquel sofá, aquella noche... Aprendí que la mente es capaz de crear historias sólo creíbles para uno mismo; que los celos son capaces de empañar cualquier verdad, de encumbrar cualquier mentira; que en los malos momentos raramente se acude a la razón, al diálogo mutuo, a la franqueza... se acude, en cambio, a las sospechas, a la desconfianza, a los recelos de una verdad que debe serlo sólo por el hecho de haber nacido nuestra. Aprendí la fortaleza del odio cuando acecha la duda, la resistencia de la desconfianza cuando el amor ya no es como era, la confusión de pensamientos cuando las cosas dejan de funcionar...


Fuera seguía lloviendo. Dentro también.

jueves, 4 de agosto de 2011

Encasillados


"En esta jodida sociedad no hay un solo vicio
 que no esté mejor visto que la jodida pereza"


Todos en cierto modo somos la consecuencia de nuestros actos y con el paso del tiempo a veces resulta casi inevitable responder a la imagen que los demás se hayan hecho de nosotros, sin importar lo falsa o imprecisa que pueda ser, ni lo injusta que resulte. Todos estamos encasillados, incluso quienes tienen merecida fama de ser anodinos o insustanciales, como le ocurre al tipo del que solo podemos asegurar que le recordamos de no haberle visto jamás en parte alguna. Mi experiencia en la vida nocturna entre gente poco recomendable me dice que el tipo con fama de pendenciero se siente obligado a incordiar para no perder puestos en los corrillos de la nocturnidad, del mismo modo que se considera el exboxeador en el deber de amagar de fogueo una serie encadenada de jabs y crochets para que nadie dude de un pasado que seguramente a él le pesa como una losa de la que sabe que jamás podrá librarse si no es al precio de perder a sus amigos. Recuerdo lo que sobre esto me comentó de madrugada un tipo duro que llevaba años enganchado a la heroína y al crimen: "Tú sabes que soy yonki y que cometo delitos para pagarme la puta droga. También sabes que intenté unas cuantas veces desengancharme. Pude conseguirlo en varias ocasiones, pero no quise. ¿Y sabes por qué renuncié a rehabilitarme? Hago atracos para comprar la heroína y la gente me respeta, o me teme, porque soy un criminal. Podría pedir dinero por las calles para pagarme el vicio, pero estaría perdido. Quienes me conocen entienden que sea un yonki, pero no me perdonarían que fuese un mendigo. En esta jodida sociedad no hay un solo vicio que no esté mejor visto que la jodida pereza". En alguna ocasión os hablé de él. Se llamaba Alejo Pérez Triviño, era un tipo culto e inteligente, tenía un rostro sumarial y culposo, a veces me daba sustos en la penumbra de cualquier callejón y alterné mucho con él porque si en un arrebato inesperado se le ocurriese asesinarme, me habría convertido en una víctima distinta, en un fiambre de marca, en un cadáver de autor. Con él hablé muchas madrugadas sobre la dependencia casi estupefaciente que crean en algunos hombres los estereotipos de los que a veces son simples rehenes. Ahora ya no puedo hablar de nada con él. Perdimos definitivamente contacto con motivo de su fallecimiento, ocurrido en extrañas circunstancias hace once años. Pero pensando en cuál sería su reacción, a pesar de los muchos años que mi amigo lleva bajo tierra, yo no diría que aquel tipo está muerto, sino encasillado.


José Luis Alvite

domingo, 17 de julio de 2011

Amor, asombro y perplejidad


Siri Hustvedt, intelectual de prestigio, novelista y ensayista, esposa del escritor Paul Auster, considera que hay dos tipos de historias de amor:


  1. El mecánico -que funciona como una máquina y en el cual, para conseguir estímulos, tienes que repetir la misma fórmula una y otra vez; y
  2. El orgánico que funciona como un árbol. Crece y hay que cuidarlo y, en caso de tormentas (que siempre las hay) se puede romper una rama, sí, pero después brotan otras.
Para Hustvedt (coincido con ella), éste último es el modelo que funciona ya que la vida no es estática, sino un proceso orgánico, y las personas que consiguen permanecer mucho tiempo unidas, casadas o no, lo logran porque se acomodan a los cambios...


Un par de videos para no perderse:

  1. Plus Rien Ne M'étonne- (ya nada me asombra)

  2. De aquellos barros estos lodos


martes, 12 de julio de 2011

Todo tiene su momento...


Todo tiene su momento y hay una edad para cada cosa, un sepulcro para cada cadáver y una mancha con la que puedas disimular otra mancha más pequeña, del mismo modo que llegar tarde a un tren es una manera como otra cualquiera de llegar temprano al siguiente. todas las cosas tienen su momento y también su apariencia, como ocurre con esos incendios cuyas llamas son sin duda más hermosas que aquello que calcinan...
José Luis Alvite

Es un momento preciso y tengo la edad oportuna 
para quemar mi piel en un incendio de abrazos. 
Sobreviviré gozoso.

sábado, 9 de julio de 2011

El embargo del hambre


Hay muchas maneras de entender los movimientos de masas de los "indignados", desde creer que se trata de una impetuosa y hormonal convulsión adolescente que concluirá tan pronto en el movimiento irrumpan la rutina o el cansancio, hasta suponer que estamos ante el comienzo vibrante y pacífico de una revolución social de alcance imprevisible. Sea como fuere, no cabe duda de que los numerosos encuentros y manifestaciones surgen en un momento de descomposición económica del país y en medio de serias dudas genéricas sobre la integridad moral de sus clases dirigentes. También parece evidente que el clamor por una nueva higiene política no habría brotado si amplias capas de la población española no estuviesen pasando serias privaciones de todo tipo. Es en los momentos de hambre y desesperación cuando la sociedad proclama el carácter urgente de un retorno a la decencia que casi nadie echaba de menos durante la prolongada bonanza económica. Aunque a los ilustrados les gusta creer que el pensamiento colectivo es la consecuencia directa de la educación o del adoctrinamiento, momentos como este nos recuerdan que donde el hombre siente verdaderamente el ansia revolucionaria no es en el cerebro, sino en el estómago, y que para cualquier persona no hay momento intelectual más amargo que aquel en el que comprueba que por quinto día consecutivo tiene vacía la nevera. Es entonces cuando el hombre reflexiona sobre su situación, se mira a si mismo, se sabe libre de responsabilidad y busca culpables. ¿Y quien puede ser más culpable que los dirigentes políticos y las fuerzas económicas? ¿A quien responsabilizar de que cinco millones de españoles estén en el paro y otros muchos sobrevivan a duras penas, imitando casi el instinto de supervivencia de sus perros? ¿No es para estar todos indignados por lo que está ocurriendo en un país en el que todo apunta a que la mendicidad se convertirá tarde o temprano en una conquista laboral mientras los privilegiados de siempre organizan auténticas excursiones de casta para llevarse el dinero a Suiza en una desvergonzada peregrinación financiera que deja exhausta la capacidad de regeneración fiduciaria de la nación? 
Es difícil prever las consecuencias reales del movimiento de los "indignados", pero no es muy arriesgado suponer que va a tener un peso significativo en el porvenir inmediato de la vida española. Por lo de pronto, los partidos políticos ya han sido advertidos de que lejos de perpetuar la dignidad de la vida pública, la empobrecen, si es que en realidad no la pudren. Algo tendrán que hacer para que entre la luz en el oscuro entramado de un sistema político hermético, oscuro, a veces incluso tenebroso, en el que se perpetua una clase dirigente inamovible que se ampara en las listas cerradas para seguir en sus puestos de privilegio sin acreditar otro mérito que el discutible de pertenecer a veces a una determinada saga familiar. Por su evidente impenetrabilidad, los partidos políticos se han convertido en meros transmisores de los viejos defectos sociales de una España eternamente rancia en la que las clases pudientes evitan verse contaminadas por el aire fresco de la calle y permanecen recluidas en sus balnearios ambientes restringidos, temerosos sin duda de que la liberalización de la vida pública contamine la atmósfera de sus salones, el aire claustral y selectivo de sus casinos. Ni siquiera han conservado su dignidad los sindicatos, víctimas de una corrupción orgánica similar a la de los partidos políticos, sin duda incapaces de sobreponerse a una postración funcional a la que llegaron por su evidente falta de compromiso moral con quienes mantienen con sus cuotas a unos cuadros de mandos en cuyos comportamientos se repiten todos los defectos de la vida pública española: nepotismo, ineficacia, demagogia, flagrante desprecio por el mandato irrenunciable de las bases… ¿No parece acaso que los "indignados" hayan venido a llenar el vacío moral que dejan los partidos y los sindicatos? ¿Alguien que no sean ellos se ha atrevido en este país a proclamar la lucha frontal contra la inmoralidad social de los poderes económicos? Es evidente que los "indignados" salen a la calle motivados por la oscuridad del porvenir de millones de ciudadanos amenazados por la creciente miseria nacional. Muchos miles de ciudadanos se sienten ahora mismo amenazados por el embargo de sus salarios o de sus pisos, mientras dudan si utilizar en verano como climatizadores sus neveras vacías. Una vez que les hayan embargado el dinero y la vivienda, ¿alguien que no sean los "indignados" evitará que les embarguen también el sueño, la esperanza y el hambre? 


José Luis Alvite

jueves, 30 de junio de 2011

Recuerda...


"Recuerda...
Que siempre existen tres enfoques en cada historia: mi verdad, tu verdad y la Verdad.
Que toma mucho tiempo llegar a ser la persona que deseas ser.
Que es más fácil reaccionar que pensar.
Que podemos hacer mucho más cosas de las que creemos poder hacer.
Que no importan nuestras circunstancias, lo importante es cómo interpretamos nuestras circunstancias.
Que no podemos forzar a una persona a amarnos, únicamente podemos ser alguien que ama. El resto depende de los otros.
Que requiere años desarrollar la confianza y un segundo destruirla.
Que dos personas pueden observar la misma cosa, y ver algo totalmente diferente.
Que las personas honestas tienen más éxito con el paso del tiempo.
Que podemos escribir o hablar de nuestros sentimientos, para aliviar mucho dolor.
Que no importa cuan lejos he estado de DIOS, siempre me vuelve a recibir.
Que todos somos responsables de nuestros actos.
Que existen personas que me quieren mucho, pero no saben expresarlo.
Que puedo hacer todo o nada con mi mejor amigo y siempre gozar el momento.
Que a veces las personas que menos esperamos, son las primeras en apoyarnos en los momentos más difíciles.
Que la madurez tiene que ver más con la experiencia que hemos vivido, que con los años que hemos cumplido.
Que hay dos días de la semana por los que no debemos de preocuparnos: ayer y mañana. El único momento valioso es ahora
Que aunque quiera mucho a la gente, algunas personas no me devolverán ese amor.
Que no debo competir contra lo mejor de otros, sino competir con lo mejor de mí.
Que puedo hacer algo por impulso y arrepentirme el resto de mi vida.
Que la pasión de un sentimiento desaparece rápidamente.
Que si no controlo mi actitud, mi actitud me controlará a mí.
Que nunca debo decirle a un niño que sus sueños son ridículos, ¿que pasa si me cree?
Que es más importante que me perdone a mi mismo a que otros me perdonen.
Que no importa si mi corazón está herido, el mundo sigue girando.
Que la violencia atrae más violencia. Que decir una verdad a medias es peor que una mentira.
Que las personas que critican a los otros, también me criticarán cuando tengan la oportunidad.
Que es difícil ser positivo cuando estoy cansado.
Que hay mucha diferencia entre la perfección y la excelencia.
Que los políticos hablan igual en todos los idiomas.
Que es mucho mejor expresar mis sentimientos, que guardarlos dentro de mí.
Que al final de la vida me doy cuenta que las únicas cosas que valieron la pena son: Dios, mi familia, un grupo muy selecto de amigos y unas experiencias que me dieron crecimiento personal. Para ser exitosos no tenemos que hacer cosas extraordinarias. Hagamos cosas ordinarias, extraordinariamente bien.
Si alguna vez no te dan una sonrisa esperada, se generoso y da la tuya, porque nadie tiene tanta necesidad de una sonrisa como aquel que no sabe sonreír."

sábado, 25 de junio de 2011

El gozo está detrás de cada puerta



El gozo está detrás de cada puerta, de cada paso, de cada encuentro, a pesar del cansancio, a pesar del cuerpo que se tensa para evitarlo. El gozo es visión, más acá, un poco retraída, un poco desde cierta distancia y, no obstante, adentro, en el mismo centro. El gozo es estar en mí estando en todos. Veo lo que son, veo más allá de ellos, veo lo que somos, dentro de ellos, nos veo y es tan simple, todo es tan simple que el gozo se confunde con la risa.

Chantal Maillard. "Filosofía de los días críticos"

lunes, 20 de junio de 2011

martes, 7 de junio de 2011

Me basta así



Si yo fuese Dios
y tuviese el secreto,
haría un ser exacto a ti;
lo probaría
(a la manera de los panaderos
cuando prueban el pan, es decir:
con la boca),
y si ese sabor fuese
igual al tuyo, o sea
tu mismo olor, y tu manera
de sonreír,
y de guardar silencio,
y de estrechar mi mano estrictamente,
y de besarnos sin hacernos daño
—de esto sí estoy seguro: pongo
tanta atención cuando te beso—;
                                entonces,
si yo fuese Dios,
podría repetirte y repetirte,
siempre la misma y siempre diferente,
sin cansarme jamás del juego idéntico,
sin desdeñar tampoco la que fuiste
por la que ibas a ser dentro de nada;
ya no sé si me explico, pero quiero
aclarar que si yo fuese
Dios, haría
lo posible por ser Ángel González
para quererte tal como te quiero,
para aguardar con calma
a que te crees tú misma cada día
a que sorprendas todas las mañanas
la luz recién nacida con tu propia
luz, y corras
la cortina impalpable que separa
el sueño de la vida,
resucitándome con tu palabra,
Lázaro alegre,
yo,
mojado todavía
de sombras y pereza,
sorprendido y absorto
en la contemplación de todo aquello
que, en unión de mí mismo,
recuperas y salvas, mueves, dejas
abandonado cuando —luego— callas...
(Escucho tu silencio.
                     Oigo
constelaciones: existes.
                        Creo en ti.
                                    Eres.
                                          Me basta).

Ángel González

sábado, 4 de junio de 2011

Las patatas


Son muchos los indicadores económicos que ponen de manifiesto el empobrecimiento general de los españoles. Lo peor en esta ocasión no es que se vendan menos pisos, que haya decrecido la compra de coches o que sea más fácil encontrar mesa para cenar en el restaurante. Mucho más grave que todo eso es que según los sondeos del mercado se haya disparado el consumo de patatas, un producto cuya demanda suele decrecer de manera sensible en momentos de prosperidad. Hay muchas maneras de averiguar la marcha real del país, pero el dato de las patatas parece incontestable, más aun que el del precio del pollo, que era hasta ahora la referencia más socorrida para conocer con cierto rigor estadístico la salud de las cuentas familiares. Pero hay otras señales alarmantes, entre ellas la sobrecogedora evidencia de que en los comedores benéficos se sientan a la mesa personas cuya presencia allí era impensable hace solo unos meses. Y si uno se fija bien hasta descubrirá la sombra obvia del empobrecimiento en el número de personas que se deshacen de su perro porque necesitan para que coman los suyos el dinero que les costaba a diario la dieta del animal. Si preguntásemos a los empleados del servicio de limpieza tal vez detectaríamos otra inequívoca señal del creciente empobrecimiento en la calidad de las basuras domésticas. De las calles han ido desapareciendo los perros que husmeaban en los desperdicios, y si prestásemos atención, nos daríamos cuenta de que por falta de contenido orgánico en las basuras, tenemos ya vagando sin aliento por nuestras ciudades a muchos de los gatos más delgados de Europa. Según los expertos tendremos crisis para cuatro o cinco años, lo que significa que incluso cabe la posibilidad de que las patatas se conviertan en artículo de lujo y los españoles más necesitados se vean obligados a improvisar una dieta de emergencia, con severas restricciones acordes con cualquier hecatombe ecológica o propias de inquietantes tiempos de postguerra. Yo miro alrededor y me preocupa que cada día eche el cierre algún negocio, que las basuras ya no tengan huesos ni espinas y que los perros miren con recelo a sus amos, quien sabe si temerosos de dejar de ser un fiel amigo de antes para convertirse en una receta de cocina que sus invitados degusten en una cena a media luz, condimentado el pobre can si fuese conejo a la cazadora. ¿Saldremos de esta? Desde luego que si, claro que saldremos. Los ciclos de la economía suelen hacer mejor las cosas que los políticos que interfieren en ellos. Superaremos el mal momento, bajará otra vez el consumo de patatas y nuestros gatos ganarán peso. Y llegado ese momento habremos aprendido que el empobrecimiento de estos años nos sirvió al menos para darnos cuenta de que el ser humano da lo mejor de si mismo cuando tiene los sueños de sus dioses sin perder de vista la dieta de su perro.


José Luis Alvite.

jueves, 2 de junio de 2011

Alas


No,
no le cortaré al pájaro sus alas
sólo por miedo a que, en su vuelo,
sufra un golpe de viento
y caiga…


No,
tampoco quiero observarlo
allá, volando en la lejanía
atravesando nubes de algodón
mientras, muerta de envidia,
desde el suelo sueño con cazarlo…


No,
alzaré yo también mi vuelo,
a su lado, sólo a su lado
sentiré el viento
nuestros rostros golpeando,
abriré mis alas,
seguiré al poderoso halcón
más allá de las llamas
que crea el propio Sol
al esconderse.


Volaré a su lado,
pese a tu imponente planta,
pese a no ser, como tú, un gran pájaro,
volaré,estaré pendiente
de que no caigas,
amaré a tu lado..


Sentiré la pasión
de encontrar un camino sólo de los dos…
Porque halcón mío, amar,
como volar,
no es mirarse el uno al otro..
es mirar juntos en la misma dirección.


Kiram

martes, 31 de mayo de 2011

No importa el orden. Importa la palabra


Oh torpes manos, límites del sueño
Dámaso Alonso.

Mñaana auncnian frteues rchaas de vneito de Lvneate (en el Etsrecho)
Mñaana sreé pjáaro (Lvanadera)
Mñaana plpaaré mis rcaíes (de Pniaspo)


Mñaana «Oh trpoes mnaos, lmíties del sueño»
no seré ave mgriaotira
no plaparé mis ríaces
no crzuaré el absimo
no crzuaré mi absimo Preo quziá... Mñaana




(annuican frteues rchaas de vneito de Lvneate (en el Etsrecho)
tnseo mi slniceio etnre Eruopa y Árifca,
blliucoiso mi rmubo (tú)
me decsbrua etrne dos Cntinnoetes que amo(tus manos)
y los sñueos se aipdaen de mí de raíz a alas.


indah©


Sgeún un etsduio de una uivenrsdiad ignlsea, no ipmotra el odren en elque las ltears etsan ersciats, la uicna csoa ipormtnate es que lapmrirea y la utlima ltera esten ecsritas en la psiocion cocrrtea. El rsteo peuden estar ttaolmntee mal y aun pordas lerelo sin pobrleams. Etso es pquore no lemeos cada ltera por si msima preo la paalbra es untdoo.

miércoles, 25 de mayo de 2011

¿Cómo va a ser tu día hoy?


"El hombre más feliz es el que hace la felicidad
del mayor número de sus semejantes"
Denis Diderot


Esta mañana desperté emocionado
con todas las cosas que tengo que hacer
antes que el reloj sonara.

Tengo responsabilidades que cumplir hoy. Soy importante.
Mi trabajo es escoger qué clase de día voy a tener.

Hoy puedo quejarme porque el día esta lluvioso
o puedo dar gracias a Dios porque las plantas están siendo regadas.

Hoy me puedo sentir triste porque no tengo más dinero
o puedo estar contento que mis finanzas me empujan
a planear mis compras con inteligencia.

Hoy puedo quejarme de mi salud
o puedo regocijarme de que estoy vivo.

Hoy puedo lamentarme de todo
lo que mis padres no me dieron mientras estaba creciendo
o puedo sentirme agradecido de que me permitieran haber nacido.

Hoy puedo llorar porque las rosas tienen espinas
o puedo celebrar que las espinas tienen rosas.

Hoy puedo autocompadecerme por no tener muchos amigos
o puedo emocionarme y embarcarme en la aventura de descubrir nuevas relaciones.

Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a trabajar
o puedo gritar de alegría porque tengo un trabajo.

Hoy puedo quejarme porque tengo que ir a la escuela
o puedo abrir mi mente enérgicamente
y llenarla con nuevos y ricos conocimientos.

Hoy puedo murmurar amargamente porque tengo que hacer las labores del hogar
o puedo sentirme honrado porque tengo un techo para mi mente, cuerpo y alma.

Hoy el día se presenta ante mi esperando a que yo le de forma y aquí estoy,
soy el escultor. Lo que suceda hoy depende de mi,
yo debo escoger qué tipo de día voy a tener.

Que tengas un gran día... a menos que tengas otros planes.

Mario Benedetti

lunes, 16 de mayo de 2011

Exiliado de sí mismo


Tristemente convivo coa túa ausencia
sobrevivo á distancia que nos nega
mentres bordeo a fronteira entre dous mundos
sen decidir cal deles pode darme
a calma que me esixo para amarte
sen sufrir pola túa indiferencia
a miña retirada preventiva
dunha batalla que xa sei perdida
resolto a non entrar xamais en ti
pero non á tortura de evitarte.

Lois Pereiro

sábado, 7 de mayo de 2011

Hay

Cayetano de Arquer Buigas


Hay destinos
donde lo que carece de temblor no es sólido.


Hay amores
en los que el mundo no te basta, falta un pasito.


Hay placeres
en los que te castigas por el arte, pues el arte es pecado.


Hay momentos de mutismo
en que la boca de la mujer hace pensar que el pudor es sólo
cuestión de sexo.


Hay cabellos teñidos por un meteoro
donde es el diablo quien hace la raya.


Hay soledades
en las que miras sólo con un ojo y miras sólo sal.


Hay momentos de frío
en los que estrangulas palomas y te calientas con sus alas.


Hay momentos de gravedad
en los que sientes que has caído ya entre los que caen.


Hay silencios
que debes expresarlos tú, ¡precisamente tú!


Autor: Vladimír Holan
Versión de Clara Janés

jueves, 5 de mayo de 2011

Me dejaré morir en tu silencio


Me dejaré morir en tu silencio,
que de noche me diste de comer
los frutos del cerezo
en tu alcoba de sombras
sangrantes de perfume
y nada más deseo.

Me dejaré morir en tu silencio.



Clara Janés "Kampa" 1986

jueves, 21 de abril de 2011

...no hallo lugar dónde encontrarme


Entre  mi ser y mi parecer, no hallo lugar dónde encontrarme. Mi ser: un falso supuesto. Pura posibilidad. Mi parecer: aquello que construyo con esfuerzo, mi trabajo de cada día, el resultado de esa necesidad de ser siempre más. Un esfuerzo es un  paso hacia un futuro, una voluntad de añadidos, una densa insatisfacción. Que lo fácil no es apreciable equivale  a decir que no me aprecio.
Entre mi ser y mi parecer hay, cuando me soy devuelta, un hueco que podría traducirme fácilmente en angustia si no fuera por esa tristeza con que acostumbro a contemplarlo.
Puede que alguna vez la tristeza se torne  indiferencia.

Chantal Maillard. "Filosofía en los días críticos".

lunes, 28 de marzo de 2011

La Atalaya de Freelandia: Entre el optimismo y la indignación



Amanece, me encuentro ante el espejo, aún recuerdo la entrevista que Buenafuente hizo a Emilio Duró en la Sexta (una inyección de optimismo y entusiasmo en vena) y le pregunto a ese extraño que mi mira, empeñado en imitar cada uno de mis movimientos a mano cambiada: 
-¿Qué tal estás?
-¡Cómo los japoneses!-dice sin mover los labios
-¿...? -me sorprende la respuesta.
- Jodido (con perdón), resignado y aparentemente tranquilo -aclara.

Decido desayunar fuera, en un sitio nuevo, desconocido, extraño. Tomo un periódico del día, lo abro al azar y caigo en las páginas de opinión y leo una carta de un desconocido F. Javier  Santos que titula: 

¡Por qué no se indigna?

sábado, 26 de marzo de 2011

Lo importante y lo extraordinario


Uno se da cuenta de la fragilidad que le habita
cuando considera un éxito imprescindible
conseguir atar los cordones de sus zapatos.


Lo importante en nuestra vida es simple, breve y sencillo:

¡Vivir!

(respirar, beber, comer, defecar; 
reproducirse)

Lo extraordinario, ideal y difícil:

¡Vivir bien!

(Salud, en abundancia; 
amor, el necesario;
dinero, el imprescindible; 
dolor, el inevitable).

Joshua Naraim

lunes, 21 de marzo de 2011

Me estoy haciendo a ti...



Aires mágicos en Glastonbury

A la luna, especialmente hermosa estos días,
en el día mundial de la poesía, 
y al amor.

Esperará a la noche
para sentir de nuevo la sed de los caminos,
esa honda sed del no saber sabiendo
Antonio Colinas.

Me estoy haciendo a ti,
a tus besos dulces
a tus caricias suaves,
a tus abrazos tiernos,
a tus senos blandos
todavía escondidos,
a tu amor casi desnudo,
transparente,
claro,
inocentemente limpio
y aún virgen.

Me estoy haciendo a ti,
paso a paso,
cada día,
cada instante,
cada segundo compartido,
entre sombras,
oculto al mundo,
escondiendo y callando
mi amor que grita,
ahogando la alegría
de mi gozo,
silenciando el canto
de mi corazón.

Me estoy haciendo a ti,
y lleno la ciudad
de los recuerdos tuyos,
de un amanecer en "El Castro",
de un almuerzo en "La Oca",
de un beso en "La Guía",
de un rincón en mi despacho,
de un desayuno en un café,
de todas las esquinas
y oscuridades nuestras.

Y todo...
todo me acompaña,
todo está conmigo,
todo vive en mí.

Me estoy haciendo a ti,
para no olvidarte nunca,
para sentir lo que tú sientes,
para soñar lo que tu sueñas,
para vivir lo que tu vives,
para sufrir lo que tu sufres,
para llorar lo que tu lloras,
para reír lo que tu ríes,
para amar lo que tu amas,
desde mi distancia,
desde mi silencio,
desde mi resignación.

Me estoy haciendo a ti,
porque te quiero

Me estoy haciendo a ti
porque me quieres.

Me estoy haciendo a ti
para que no me olvides
cuando me hayas olvidado.

Joshua Naraim

martes, 8 de marzo de 2011

Por la noche...


Espero tu voz y escucho tu silencio.

Por la noche cuando el mundo duerme,
cuando tu duermes, soñándome quizá,
yo te amo.

Te amo en silencio
vestido de soledad
y acompañado
por mis recuerdos
frescos todavía.

Aún puedo sentir:
el olor de tu perfume,
el canto de tus ojos,
la tenue alegría que te invade,
el calor de tus manos
en las mías
y el miedo ...
el miedo a abrir
el corazón.

Por la noche cuando el mundo duerme,
cuando tu duermes, soñándome quizá,
yo te vivo.

Te vivo en silencio,
vestido de soledad
y acompañado
por mis recuerdos
frescos todavía.

Y te escribo poemas
heridos de amor
por tu presencia,
por tu ausencia heridos,
desnuda el alma,
abierto el corazón.

Por la noche cuando el mundo duerme,
cuando tu duermes, soñándome quizá,
yo estoy a tu lado.

Joshua Naraim

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