martes, 21 de septiembre de 2010

¿Y tú quién eres?

Día mundial del Alzheimer
A mi padre,
que ha superado la terrible enfermedad del olvido,
en un viaje sin retorno. Ahora ya sabes quién soy.
Y a todos los enfermos de Alzheimer.


"La memoria está en los besos"


La cuestión no es vivir como se quiere, sino querer lo que se vive


Me gustaría, en muy pocas palabras, contarles a ustedes una pequeña parte de muchas historias, de historias cotidianas de personajes que están a la vuelta de la esquina, que viven en el piso de arriba o en el de abajo. Maestros, tenderos, comerciantes y comerciales; artistas, albañiles, estilistas, diseñadores, pintores, taxistas, transportistas, arquitectos, físicos, ingenieros, médicos, escritores, mecánicos, gente normal... como cualquiera de nosotros. Todas sus historias tienen algo en común, todas comparten algo.


... Todos tienen Alzheimer.


Son historias preciosas, son pequeñas grandes historias de amor, narradas día a día, entre plato y plato, de madrugada y al anochecer. Son historias de amistad, de silencios, de miradas intensas en busca de una razón. Son historias repetidas, de preguntas, incertidumbres, desconocimiento y miedo. Miedo a no saber qué pasará. Miedo a no saber qué hacer ni qué decir. Miedo a no hacer bien las cosas. Son la enciclopedia misma de la vida, repleta de los sentimientos más dispares que podamos imaginar: comedidos, mudos, revueltos, amalgamados, a punto de estallar y hacerse añicos. Son historias de aprendizaje, cancioneros populares, cuentos de pucheros y cacerolas, cuentos de solemnes atardeceres. Son historias de personajes despistados, olvidadizos, que lo sabían todo y ahora saben menos, que se han perdido en medio de tanto trajín, que «no tienen cabeza», pero sí corazón. Historias entre bastidores, disimuladas, en voz baja, escurridizas, de intriga, que encuentran en el médico la razón de ser contadas, buscando cómo arreglar tan gran apagón de ideas.


Cuentos donde siempre hay un ratoncito Pérez que deja algo debajo de la almohada, o un duendecillo juguetón y travieso que los encuentra por allí, de paseo, y los lleva a casa.


¡Qué más da el final de la historia! Lo que importa es escucharla de nuevo, con versión adaptada de los años veinte, treinta o cuarenta, en blanco y negro o coloreada.


Lo importante de cada historia es vivirla, lo maravilloso es amarla como es hoy y no como fue escrita.


Perder la cabeza es una cuestión que nos horroriza, una pesadilla que nos despierta a medianoche. Todo, menos perder la cabeza. Entrar en el laberinto de la sinrazón y el olvido es más que estar en el infinito sin señalizaciones de tráfico, largo camino que no puede hacerse nunca en solitario.




Os invito a ver el cortometraje: A primera vista

8 comentarios:

mateosantamarta dijo...

Inquietante ese olvidar ¿será también liberador?
Un abrazo.

isla dijo...

La frase "La memoria está en los besos".. sinceramente.. me ha llenado de esperanza..
(...yo que vivo acompañada de tantos miedos.)
Gracias....

Si la memoria, los recuerdos fallan.. que siga al menos sintiendo..
un beso enorme
isla

AIXA dijo...

Miedo, mucho miedo a perder mi identidad JHOSUA.
No temo el paso de los años, no temo , hacerme mayor,al contrario¡uf¡¡pero si ,mucho miedo, a perderme en un vacio,¿quien soy?a donde voy ? ¿que hago ? QUIEN ERES?

MIL BESOS AMIGO

gaia07 dijo...

Que no falte el cariño, que no falte nunca.
Un beso

Joshua Naraim dijo...

Creo que no Mateo, no es liberador no reconocer tu entorno, ni las personas que te rodean, ni siquiera quién eres. Es un secuestro progresivo, sin cárcel y sin esperanza, del que no puedes escapar.

Joshua Naraim dijo...

La piel, Isla, es nuestro órgano más sensible, aunque lo desconozcamos.
Y tiene memoria, recuerda los rayos de sol y también las caricias.
Una caricia que espante tus miedos.

Joshua Naraim dijo...

No tengo miedo a morir, Aixa, pero si temo a la vejez dependiente, sobre todo cuando afecta a la cabeza.
La vida no siempre merece ser vivida.
Probablemente es el precio de vivir muchos años.
Nos empeñaremos en vivir lo mejor posible y de la mejor manera.
Abrazos consoladores.

Joshua Naraim dijo...

¡Qué no nos falte nunca el cariño, Gaia! Aunque estamos abocados a una sociedad de solitarios, de singles, hacinados, insolidarios y egoístas, en busca de la eterna juventud y el placer perenne.

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