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martes, 1 de febrero de 2011

Blog con estilo


Hace unos días recibí una inesperada sorpresa. Laura Rosales, seguidora de este blog, ha querido compartir conmigo, entre otros, un premio concedido a su página "Naskendi Bienestar" con el nombre “BLOG CON ESTILO”.


Ha considerado que mi blog era merecedor de compartir dicho galardón y lo acepto con mucho gusto.


Su blog es una ventana para las personas curiosas y decididas que afrontan con valentía los retos que nos plantea la vida cotidiana, y tienen un verdadero interés en su desarrollo personal. Merece la pena que os paséis por allí y la conozcáis. 


Su espacio es:  http://blog.naskendi.net/


Yo también quiero compartir esta mención con algunas personas que hacen que mi blog tenga sentido, eco y significado, y que, día a día, me enriquecen y acompañan en este frío mundo virtual, donde el abrazo y la ternura, la amistad y la caricia nos llega por los ojos en lugar de por la piel, pero igualmente se percibe y se agradece.


Relaciono a continuación a mis elegidos, que son todos los que están -con una excepción-, pero que no están todos los que son:


Gaia de Trivium
Cris de Tambasiàre
Pantera en la noche de Desnúdate


Sin olvidar a Indah (Blanca Sandino) de En primera persona que nos ha abandonado pero vive en el corazón y el recuerdo.

Sois libres de aceptar o no este regalo y hacer con el lo que consideréis conveniente. 
Os sugiero que lo compartáis con otras diez personas.

Agradecido y tierno
Joshua Naraim

jueves, 6 de mayo de 2010

El regalo...


A Wendy,
en un día especial.
"Cierro los ojos para poder soñarte mejor"

VII

Un día J compró una caja de cartón decorada con motivos y letras orientales, empaquetó los cinco elementos que sustentan la vida, uno por uno, en papel de seda de color esperanza, y los metió dentro de la caja. Y entonces se subió a un tren.

Últimamente J leía mucho, y en una de esas lecturas aprendió la teoría de los elementos de la vida, que según el feng-shui, eran cinco. Cinco materias diferentes pero complementarias, para buscar la armonía, el orden frente al caos, la luz en las tinieblas.

J bajó del tren y se fue a buscar a W para regalarle los cinco elementos. Cinco, como los cinco sentidos. Como los cinco dedos de una mano. Como las cinco líneas de un pentagrama. Como los cinco brazos de una estrella de mar, como las cinco letras que componen su nombre.

Madera, para cobijarla.
Fuego, para iluminarla.
Tierra, para estar siempre en pie.
Piedra para defenderse.
Metal, para estar a salvo.

J le regaló los cinco elementos para que W estuviese siempre en armonía.

De “Escorzos”. Juan Carlos Vellido

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