Mostrando entradas con la etiqueta mello. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta mello. Mostrar todas las entradas

lunes, 20 de septiembre de 2010

Cómo crear conclusiones equivocadas


Evocación de Cadaqués, óleo-tela, 92x73, 1982-85 (obra de Mateo Santamarta)

Por lo general, la realidad no es lo que es,
sino lo que nosotros hemos decidido que sea.


Una viejecita judía ocupa su asiento en un avión, junto a un enorme sueco al que se queda mirando fijamente. Luego, dirigiéndose a él, le dice:


- Usted perdone... ¿es usted judío?


- No -le responde el sueco.


Pocos minutos más tarde, ella vuelve a insistir:


- ¿Podría usted decirme, y perdone la molestia, si es usted judío?


- ¡Le aseguro a usted que no! -responde él.


Ella se queda escudriñándole durante unos minutos y vuelve a la carga:


- Habría jurado que era usted judío...


Para acabar con tan enojosa situación, el hombre le dice a la anciana:


- ¡Está bien; sí, soy judío!


Ella vuelve a mirarle, sacude su cabeza y dice:


- Pues la verdad es que no lo parece.


Primero sacamos nuestras conclusiones... y luego hallamos la forma de llegar a ellas.

Fuente: "La oración de la rana" de Anthony de Mello


Os invito a ver un corto conmovedor: "El circo de las mariposas"
En el que se habla de superación, motivación y fortaleza e, incluso, emociona.
Su mensaje: ¡Ayúdate a ti mismo y los demás te ayudarán!

domingo, 22 de agosto de 2010

De las piedras del camino y un regazo en que llorar


Acudo a mi cita diaria con el blog. Me acerco a tu orilla y te cuento cosas que tu ya sabes pero que te gusta oír.Te ofrezco un poco de la ambrosía que destilo en mis ratos de ocio, una droga para el alma que estimula la imaginación, espanta el miedo y disuelve la soledad.


Estaba un día Diógenes plantado en la esquina de una calle y riendo como un loco.
¿De qué te ríes?, le preguntó un transeúnte.
¿Ves esa piedra que hay en medio de la calle? Desde que llegué aquí esta mañana, diez personas han tropezado en ella y han maldecido, pero ninguna de ellas se ha tomado la molestia de retirarla para que no tropezaran otros.


Fuente: La oración de la rana, pág. 226. Anthony de Mello


¿Dónde está Dios, aunque no exista? Quiero rezar y llorar, arrepentirme de crímenes que no he cometido, disfrutar de ser perdonado por una caricia no propiamente maternal.
Un regazo para llorar, pero un regazo enorme, sin forma, espacioso como una noche de verano, y sin embargo cercano, caliente, femenino, al lado de cualquier fuego... Poder llorar allí cosas impensables, faltas que no sé cuales son, ternuras de cosas inexistentes, y grandes dudas crispadas de no sé que futuro...
Una infancia nueva, una ama vieja otra vez, y una cama pequeña donde acabe de dormirme, entre cuentos que arrullan, mal oídos, con una atención que se pone tibia, de rayos que penetraban en jóvenes cabellos rubios como el trigo... Y todo esto muy grande, muy eterno, definitivo para siempre, de la estatura única de Dios, allá en el fondo triste y somnoliento de la realidad última de las cosas...
Un regazo o una cuna o un brazo caliente alrededor de mi cuello... Una voz que canta bajo y parece querer hacerme llorar... El ruido de la lumbre en el hogar... Un calor en el invierno... Un extravío suave de mi conciencia... y después sin ruido, un sueño tranquilo en un espacio enorme, como la luna entre las estrellas...


Fuente: Libro del desasosiego, pág.213. Fernando Pessoa.

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails