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viernes, 4 de febrero de 2011

La pureza de los límites


Hubo un tiempo en que mis únicas pasiones eran la pobreza y
la lluvia.

Ahora siento la pureza de los límites y mi pasión no existiría si
supiese su nombre. 



De Aún, Antonio Gamoneda

domingo, 25 de octubre de 2009

Recordándote


Habitas en mi pensamiento, Indah.
Separada quizá por un hilo de sombra,
iluminada por la luz de un recuerdo:
vivo, intenso y añorado.
Joshua Naraim


Alguien ha entrado en la memoria blanca, en la inmovilidad del corazón.

Veo una luz debajo de la niebla y la dulzura del error me hace cerrar los ojos.

Es la ebriedad de la melancolía; como acercar el rostro a una rosa enferma, indecisa entre el perfume y la muerte.

De "Esta Luz". Antonio Gamoneda

viernes, 2 de noviembre de 2007

Declaración


Gritan las serpientes en las celdas del aire. La ebriedad sube
desde las piernas femeninas y tú pones tus labios en sus líquidos.

Coge la flor de la agonía. Aún

hay humedad en la ceniza que amas.

(De “Libro del Frío”, Antonio Gamoneda)



DECLARACION

Hoy, en el día de cualquier año,
en el año de cualquier siglo,
en mis plenas facultades mentales y físicas
y asumiendo cuanto vivo y escribo ...
declaro, que me declaro culpable.

Culpable de todo lo que no hice,
de todo lo que no he visto ni oído,
de las palabras que no dije a tiempo
y de las otras, que nunca aprendí.

Me preocupé por cosas que jamás sucedieron
y pasé gran parte de mi vida
en sitios equivocados,
en horas equivocadas, con gente equivocada.

Declaro, que llegué tarde a todas las citas,
que no estuve nunca antes en ninguna parte,
que encontré la primavera florecida,
la tierra repartida y el cielo prometido.

Que todo lo que tengo es menos de lo que me falta,
que lo que creía, no lo creí después
y que cometí el peor de los errores:
soñé en un mundo de pesadillas.

Declaro también, que no hay nada más cierto
que nuestro pasar por la vida,
ni nada más falso que nuestra vida al pasar.

Que es feliz aquel que no quiere nada,
que no sabe nada, que no se pregunta nada
y que no se da cuenta de nada.

Que de una mano temblorosa
puede caerse el amor que hay en ella,
que todo lo que no se da, no se acumula, se pierde.

Que todos somos al fin y al cabo esclavos
de algún vicio o de alguna virtud.

Que he sido fiel solamente a mis dudas
y que el hombre más libre que conocí
iba atado al corazón de una mujer.

Gian Franco Pagliaro

domingo, 14 de octubre de 2007

el anciano


El anciano debiera ser como la luna,
un cuerpo opaco destinado a dar luz.





Hay un anciano ante una senda vacía. Nadie regresa de la ciudad lejana; sólo el viento sobre las últimas huellas.

Yo soy la senda y el anciano, soy la ciudad y el viento.

Antonio Ganoneda ("Libro del frío")

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