sábado, 18 de junio de 2005

Amé su cuerpo entonces






A Marian

"Algunas mujeres parecen ostras,
transforman sus lágrimas en joyas"





AME SU CUERPO ENTONCES

Amé su cuerpo entonces y su alma.

Su piel fue para mí la tierra firme;
la soñé como un sexto continente
no registrado en mapas todavía.

Soñé con la bahía de su boca.

Su pelo era una selva virgen
que abría su misterio mineral y oscuro.
Soñé con las ciudades de sus pechos.

Los ríos de las venas que afloran en su piel
eran rutas abiertas
a la navegación y al gozo.

Se podía viajar en su mirada.

En las blancas llanuras de sus manos
yo cultivé el maíz y buenas relaciones.

Después no pude estar sino en su cercanía.

Otto Raúl González






1 comentario:

indah dijo...

Ais, Dios mío y: "Se podía viajar en su mirada.", qué imagen, qué maravilla, si bien... es que, puff, imposible elegir, es bellísimo todo, entero, Joshua. Y nuevamente de un poeta que no me es muy familiar; recuerdo algo suyo. ¿Lo recuerdo? no lo sé, es un recuerdo tan vago que quizá me equivoque.

Gracias. Apuntado queda :)

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