Primero la buscó en los libros de sabiduría y de filosofía, pero descubrió incesantemente nuevos libros que desmentían, con pruebas de apoyo, las verdades publicadas anteriormente.
Y la buscó en las religiones, puesto que cada religión pretendía poseer la verdad última; pero esta verdad se encontraba fuertemente refutada por las otras religiones.
Y la buscó en el vasto mundo. Cada vez que llegaba a una ciudad o a un pueblo, preguntaba:
«¿Conocéis la verdad? ¿Vive aquí?».


















