domingo, 9 de enero de 2011

Anduve por el dorso de tu mano, confiada...


Siento las palabras, 
pero no tu voz. JNP


Anduve por el dorso de tu mano, confiada,
como quien anda en las colinas
seguro de que el viento existe,
de que la tierra es firme,
de la repetición eterna de las cosas.
Mas de repente tembló el universo:
llevaste la mano a tus labios
y bostezando abriste la noche
como una gruta cálida.


Llevabas diez mil siglos despertando
y el fuego ardía impaciente en tu boca.


De "Hainuwele" 1990. Chantal Maillard

2 comentarios:

isla dijo...

.. me quedo impresionada con el texto.. sin palabras..

un abrazo enorme
isla

gaia07 dijo...

Es la vida misma que nos sorprende.

Bello

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