martes, 27 de julio de 2010

Pájaros perdidos (I)


Siento un especial aprecio por la sabiduría oriental y hoy me recreo en ella, a través de los sencillos y bellos aforismos que, el "músico del alma, "Rabindranath Tagore", nos ofrece en su pequeño libro "Pájaros perdidos"


He seleccionado 69 de los 325 que contiene la obra, y los comparto con la esperanza, de que os agraden tanto como a mí.


Juan Ramón Jiménez en la presentación dice:
Fina red de los sentimientos del poeta; aquí, entre estas flores granas del corazón, puedes esperar, temblando de dicha y bien intencionada, como en los acechos felices del amor, la llegada de tus pájaros.
Pero, a ver como repites la dulzura del latido que te tiende, que, al prender tú el pájaro en ti no sienta él que deja su libertad ni la leve sombra tuya echada en el alma por la luna.
¡Aquí, pájaros perdidos, en el libro puro, como en una mano dulce que os lleve, cansados vosotros de volar, por todos los aires de todas las tierras del mundo.



Pájaros perdidos

  • Si de noche lloras por el sol, no verás las estrellas.
  • Una vez, soñamos los dos que no nos conocíamos. Y nos despertamos a ver si era verdad que nos amábamos.
  • Como el anochecer entre los árboles silenciosos, mi pena, callándose, callándose, se va haciendo paz en mi corazón.
  • No dejes tu amor sobre el precipicio.
  • El que lleva su farol a la espalda, no echa delante más que su sombra.
  • Niño nace el hombre. Su poder está en su desarrollo.
  • ¡Búscate, hermosura, en el amor, no en la adulación del espejo!
  • Mi corazón abre sus olas en la orilla del mundo y le deja puesto con lágrimas: Te amo.
  • La riqueza de la vida está en los títulos; su valer, en los del amor.
  • ¡Nadie da gracias al cauce seco del río por su pasado!
  • La sombra va despacito detrás de la luz, echando el velo, en secreta humildad, con callado andar de amor.
  • ¡Gracias, Señor, porque no soy rueda del poder, porque soy uno con los que él aplasta!
  • Entendimiento agudo y sin grandeza, lo pincha todo, pero nada mueve.
  • La vida se nos da, y la merecemos dándola.
  • Cuando somos grandes en humildad, estamos más cerca de lo grande.
  • El gorrión tiene lástima del pavo real, cargado así de su cola.
  • No temáis nunca al instante, dice la voz de lo eterno.
  • Amigo, bebe mi vino en mi propio vaso, que, echado en el de otro, pierde su flor y su espuma.
  • Por amor a lo imperfecto, se cuelga lo perfecto de hermosura.

4 comentarios:

isla dijo...

Creo que hace muchos años (como 30), leí un libro de Tagore, que me prestó una amiga.
Reconozco que sólo tengo el recuerdo de que fué una lectura agradable y profunda.
La presentación de J.R. Jimenez, me ha parecido como un finísimo pañuelo cayendo sobre mi piel, dulce, cálido..muy grato..
Estaré atenta, creo que me gustará recordar
un beso
isla

Joshua Naraim dijo...

También yo leí a Tagore hace mucho tiempo, 35 años, año arriba o abajo. En aquella época de universidad, latía en mi el sueño de la poesía y parte de mi tiempo lo empleaba devorando a Herman Hesse, Miguel Hernández y Tagore. Las traduciones de Tagore realizadas por la mujer de Juan Ramón Jiménez, Zenobia Camprubí, eran de una sensibilidad exquisita, y han dejado en mi una huella imborrable, no solo por su belleza sino también por su profundidad.
Encantado de seguir sintiendote por este rincón, Isla.
Besos

gaia07 dijo...

Me he quedado prendada en esta: ”No temáis nunca al instante, dice la voz de lo eterno.

Juan Ramón Jiménez lleva el pensamiento a la levedad necesaria para navegar en la profundidad de Tagore sin que el nudo en la garganta ahogue.

Un beso.

Joshua Naraim dijo...

El instante, ese momento presente en el que el futuro besa al pasado y se transforma.
Bicos, Gaia.

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