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lunes, 24 de enero de 2011

Los tres filtros


Un joven discípulo llega a casa de su maestro visiblemente excitado y le dice:
“Maestro, un amigo tuyo estuvo hablando de ti con malevolencia…”


“¡Espera!”, le interrumpe el sabio,
“¿Ya pasaste lo que quieres contarme por los tres filtros?”


“¿Qué tres filtros?” pregunta el discípulo.


“El primero es el de la verdad.
¿Estás seguro de que lo que quieres decirme es absolutamente cierto?”


“No,” le contesta, “Oí a unos vecinos decir que…”


El maestro le interrumpe nuevamente:
“Al menos lo habrás pasado por el segundo filtro, que es el de la bondad.
Eso que deseas contarme, ¿es bueno para alguien?”


“No, en realidad no. Más bien al contrario…”


“El último filtro es el de la necesidad.
¿Es necesario hacerme saber eso que tanto te inquieta?”


“A decir verdad, no.”


“Entonces” dice el sabio sonriendo,
“si no es verdadero, ni bueno, ni necesario,
sepultémoslo en el olvido”.

martes, 18 de enero de 2011

El Portal de Oro


En una ciudad nacieron dos hombres, el mismo día, a la misma hora en el mismo lugar. Sus vidas se desarrollaron y cada uno vivió muchas experiencias diferentes.


Al final de sus vidas ambos murieron el mismo día, a la misma hora, en el mismo lugar. De acuerdo a la leyenda se dice que al morir tenemos que pasar por un gran portal de oro puro, donde allí un guardián, nos hace ciertas preguntas para permitirnos pasar.

lunes, 1 de noviembre de 2010

Las palabras...

Las palabras que se utilizan son importantes. El cambio en una sola palabra de un título, por ejemplo, de una página web, puede aumentar el interés y el número de sus lectores. Una buena metáfora que ilustre la idea que quieres transmitir, puede que toque la fibra sensible que necesitas para  llevar a cabo la transformación mágica precisa para  lograr tu objetivo. Veámoslo con esta  historia:

EL CIEGO Y EL PUBLICISTA


Había un ciego sentado en un andén de París con una gorra a sus pies y un pedazo de cartón escrito con tiza negra: 
"Por favor ayúdeme soy ciego".


Un publicista del área creativa que pasaba enfrente de él, paró y vió unas pocas monedas en la gorra.
Sin pedir permiso, agarrró el letrero, lo volteó, tomó la tiza, y escribió otro anuncio, volvió a colocar el pedazo de cartón a los pies del ciego y se fué.


Al caer la tarde, el publicista volvió a pasar enfrente del ciego que pedia limosna. Su gorra, ahora, estaba llena de notas y monedas.


El ciego reconoció las pisadas del publicista y le preguntó si habia sido él quien reescribiera el letrero, sobretodo queriendo saber lo que habia escrito.


El publicista respondió: "Nada que no esté de acuerdo con su anuncio, pero con otras palabras" y sonriendo continuó su camino.


El ciego nunca supo lo que estaba escrito, pero su nuevo letrero decia: "Hoy es primavera y yo no puedo verla".

 "Hoy es primavera y  no puedo verla".

Podéis ver esta historia en vídeo en: "El ciego y el publicista"







jueves, 23 de septiembre de 2010

La lección de la mariposa


Un día, una pequeña abertura apareció en un capullo; un hombre se sentó y observó por varias horas como la mariposa se esforzaba para que su cuerpo pasase a través de aquel pequeño agujero.


Al cabo de un tiempo, pareció que ella ya no lograba ningún progreso, que había ido lo más lejos que podía en su intento y que no podría avanzar más.


Entonces el hombre decidió ayudar a la mariposa: tomó una tijera y cortó el resto del capullo. Así, la mariposa salió fácilmente, pero su cuerpo estaba atrofiado, era pequeño y tenía las alas aplastadas.


El hombre continuó observándola porque esperaba que, en cualquier momento, sus alas se abrirían, se agitarían y serían capaces de soportar el cuerpo, el que a su vez, iría tomando forma.


¡Nada ocurrió!


En realidad, la mariposa pasó el resto de su vida arrastrándose con un cuerpo deforme y alas atrofiadas. Ella nunca fue capaz de volar.


Lo que el hombre, en su gentileza y voluntad de ayudar, no comprendía, era que el capullo apretado y el esfuerzo necesario para que la mariposa pasara a través de la pequeña abertura, era el modo por el cual la naturaleza hacía que el fluido del cuerpo de la mariposa llegara a las alas, de tal forma que ella estaría pronta para volar una vez que estuviera libre del capullo.


Algunas veces, el esfuerzo es justamente lo que precisamos en nuestra vida.


Si se nos permitiera pasar a través de nuestras vidas sin obstáculos, seríamos lisiados. No tendríamos la fuerza que podríamos haber tenido, y nunca podríamos volar.


Pedí fuerzas... y se me dio dificultades para hacerme fuerte.


Pedí sabiduría... y se me dio problemas para resolver.


Pedí prosperidad... y se me dio un cerebro y músculos para trabajar.


Pedí coraje... y se me dio obstáculos que superar.


Pedí amor... y se me dio personas para ayudar.


Pedí favores... y se me dio oportunidades.


"No recibí nada de lo que pedí... pero recibí todo lo que necesitaba".

viernes, 10 de septiembre de 2010

Una pregunta y un cuento

El sueño sobre la riqueza. Sophie Vogel

Nunca mejora su estado
quien muda solamente de lugar
y no de vida y de costumbres.
Quevedo


LA PREGUNTA: ¿QUÉ ES LA RIQUEZA?


A dos grupos de personas se les hizo la siguiente pregunta:


¿Qué es la riqueza?


El primer grupo contestó de la siguiente manera:


Arquitecto: Tener proyectos que me permitan ganar mucho dinero.
Ingeniero: Desarrollar sistemas que sean útiles y muy bien pagados.
Abogado: Tener muchos casos que dejen buenas ganancias y tener un BMW.
Médico: Tener muchos pacientes y poder comprar una casa grande y bonita.
Gerente: Tener la empresa en niveles de ganancia altos y crecientes.
Atleta: Ganar fama y reconocimiento mundial, para estar bien pagado.


El segundo grupo contestó lo siguiente:


Preso de por vida: Caminar libre por las calles.
Ciego: Ver la luz del sol y a la gente que quiero.
Sordo: Escuchar el sonido del viento y cuando me hablan.
Mudo: Poder decir a las personas cuánto las amo.
Inválido: Correr en una mañana soleada.
Persona con una enfermedad terminal: Poder vivir un día más.
Huérfano: Poder tener a mi mamá, mi papá, mis hermanos, y mí
Familia.


"No midas tu riqueza por el dinero que tienes, 
mide tu riqueza por aquellas cosas que no cambiarías por dinero"

EL CUENTO: UNA FAMILIA AFORTUNADA

Una vez, un padre de una familia acaudalada que vivía en un muy confortable apartamento de una gran ciudad, llevó a su hijo de viaje por el campo, con el firme propósito de que viera cuán pobre y necesitada era la gente del campo, a fin de que comprendiera el valor de las cosas y lo afortunados que eran ellos.


Así, estuvieron por espacio de un día y una noche completos en la granja de una familia campesina muy humilde.
Al concluir el viaje y de regreso a casa, el padre le pregunta a su hijo: ¿Qué te pareció el viaje?
¡ Muy lindo papá !
¿Viste que pobre y necesitada puede ser la gente?
¡ Si !
¿Y, qué aprendiste?
Vi que nosotros tenemos un perro en casa, ellos tienen cuatro.
Nosotros tenemos una piscina de 25 metros, ellos tienen un río que no tiene fin.
Nosotros tenemos lámparas importadas en el patio, pero ellos tienen las estrellas.
Nuestro patio llega hasta el borde de la casa, el de ellos tiene todo el horizonte.
Especialmente papá, vi que ellos tienen tiempo para conversar y convivir en familia.
Tú y mamá tienen que trabajar todo el tiempo y casi nunca los veo y rara es la que vez conversan conmigo, o conversamos los tres.


Al terminar el relato, el padre se quedó mudo... mientras su hijo agregaba:


¡ Gracias papá, por enseñarme lo rico que podríamos llegar a ser !

viernes, 27 de agosto de 2010

Conversando en el chat...


Hay un secreto para vivir feliz con la persona amada:
no pretender modificarla.
Chardonne.

Lo que leerás a continuación se refiere a una conversación regular en algún canal de chat:


Conectando...
Iniciando conversación de chat en canal # amigos...


miércoles, 25 de agosto de 2010

¿Por qué no enciendes la vela?


"Es mejor un día de la vida de una persona cariñosa
que toda la vida  de una persona hostil"
Dhammapada

Había una vez un noble de setenta años de edad que tenía como asistente, confidente y maestro a un músico ciego también anciano.
- ¡Qué pena ser tan anciano! - se quejaba el noble-. Ahora, aunque quisiera leer y estudiar los libros más importantes, ya se ha hecho demasiado tarde para ello.
- ¿Por qué no enciendes la vela? -le preguntó de pronto el ciego.


El noble se quedo muy sorprendido. ¿Acaso su maestro quería burlarse de él?
- ¿Cómo te atreves a bromear sobre algo que para mí es tan serio? -exclamó indignado el noble.
- Nunca un pobre asistente ciego se atrevería a mofarse de las cuitas de su señor. Pero présteme un poco de atención. He oído decir que si un hombre es estudioso en su juventud, se labrará un futuro brillante como el sol matinal; si estudia cuando ha llegado a la edad madura, su futuro será como el sol del mediodía; si empieza a estudiar en la ancianidad, lo será como la llama de una vela. Aunque la vela no es muy brillante, por lo menos es mejor que andar a tientas en la oscuridad.


Ese mismo día el noble comenzó a estudiar los textos más antiguos.




Ahora es siempre el mejor momento.
Hoy es el primer día del resto de la vida.
Nunca es tarde para comenzar a escribir,
para mejorar nuestras relaciones con los demás,
para meditar o hacer yoga,
para liberarse de la trabas y mentiras piadosas para con nosotros mismos,
para aprender a dibujar o seguir cualquier actividad,
sea del tipo que fuere.
Decimos: ¡Si volviera a nacer...!

¡Pero es que nacemos cada día!


Cada noche enciendo mi vela para iluminar mi oscuridad y la tuya si lo necesitas.
El cielo está lleno de estrellas pero no está demás una humilde vela para las distancias cortas y las noches oscuras.
¡Paz, amor y salud, en esta noche iluminada!

lunes, 26 de julio de 2010

La caja dorada


A menudo aprendemos mucho de nuestros hijos. 


Hace algún tiempo, un amigo mío regañó a su hija de tres años por gastar un rollo de papel de envolver dorado. No andaba muy bien de dinero y se enfureció cuando la niña trató de decorar una caja para ponerla bajo el árbol de Navidad. A pesar de ello, la pequeña llevó el regalo a su padre a la mañana siguiente, y dijo: "Esto es para ti, papá". 

Él estaba turbado por su excesiva reacción anterior, pero se molestó de nuevo cuando vio que la caja estaba vacía. "¿No sabes que cuando le das a alguien un regalo se supone que debe haber algo dentro?", le dijo. 

La pequeña lo miró con lágrimas en los ojos y dijo: "Oh, papá. No está vacía. He echado besos en la caja. Todos para ti, papá". 

El padre estaba hecho polvo. Rodeó con sus brazos a su pequeña y le pidió que le perdonara. Mi amigo me dijo que conservó esa caja dorada junto a su cama durante años. Siempre que estaba descorazonado, sacaba un beso imaginario y recordaba el amor de la niña que los había puesto allí. 



Autor desconocido

sábado, 26 de junio de 2010

El diamante


Una vez, un peregrino se quedó en un bosque muy cerca de un pueblo y acampó debajo de un árbol para pasar la noche.

Era una noche oscura, sin estrellas ni luna y oyó una voz que gritaba:

-“¡La piedra, la piedra! Dame la piedra preciosa peregrino”- dijo un mercader.

El viejo peregrino se levantó y se acercó al hombre que gritaba y le dijo:

-“¿Qué piedra deseas hermano?”

El mercader le respondió:

-“La noche pasada tuve un sueño en que el señor Shiva me decía que si venía aquí esta noche, encontraría un peregrino que me daría una piedra preciosa que me haría rico para siempre”.

El peregrino fue a buscar su bolsa y le dio la piedra diciéndole:

-“La encontré en el bosque cerca del río, puedes quedártela”.

El mercader cogió la piedra y se marchó a su casa. Una vez en su hogar abrió la mano y… ¡oh! ¡qué sorpresa! Era un diamante. No pudo dormir lo que quedaba de noche, daba tantas vueltas a la cama como en su cabeza. Se levantó al amanecer, volvió al lugar donde había dejado al peregrino y le dijo:

-“Dame por favor la fuerza que te ha permitido desprenderte de esta riqueza con tanta facilidad”.

Cuento hindú

lunes, 21 de diciembre de 2009

El pasado perdido

"Nadie necesita ayuda
para tener problemas"
Proverbio Mahorí

Una joven esperaba el embarque de su vuelo en un gran aeropuerto...
Como tenia una larga espera ante si, decidió comprarse un buen libro y un paquete de galletas. Se sentó lo mas cómodamente que pudo y se puso tranquilamente a leer y a comer, dispuesta a pasar un buen rato de descanso.

Al lado de su asiento, donde se encontraba el paquete de galletas, un hombre abrió una revista y se puso a leer. Cuando ella cogió la primera galleta, el hombre también cogió uno. ella se sintió irritada por este comportamiento, pero no dijo nada, contentándose con pensar "¡que cara dura!"

Cada vez que ella cogía una galleta, el hombre hacia lo mismo.
ella se iba enfadando cada vez mas, pero no quería montar un espectáculo.
Cuando solo quedaba una galleta, pensó "y ahora, ¿que va a hacer este imbécil?
El hombre cogió la galleta, la partió en dos y le dio la mitad.

Bueno, esto era demasiado, ella estaba muy enfadada, en un arranque de genio cogió sus cosas y su libro y salio disparada a la sala de embarque.
Cuando se sentó en el asiento del avión abrió su bolso... y con gran sorpresa descubrió su paquete de galletas intacto y cerrado!!

Se sintió muy mal, no comprendía como se había podido equivocar, olvidó que había guardado su paquete de galletas en el bolso.

El hombre había compartido su galletas con ella sin ningún problema, sin rencor, sin explicaciones de ningún tipo, mientras que ella se había enfadado tanto, pensando que había tenido que compartir sus galletas con el. Y ahora ya no tenia ninguna posibilidad de explicarse ni de pedir excusas.

Hay cuatro cosas que no podremos recuperar nunca mas.....

UNA PIEDRA DESPUES DE HABERLA TIRADO.
UNA PALABRA DESPUES DE HABERLA DICHO.
UNA OCASION DESPUES DE HABERLA PERDIDO.
EL TIEMPO CUANDO YA HA PASADO.

lunes, 3 de noviembre de 2008

Nostalgia

Niños jugando a las bolas - Antonio López Torres - 1902 - 1987



Y ahora te quiero llevar en una estrella.
Dónde están los amigos con los que jugué de niño.
Qué se hizo de nuestra ingenuidad y de nuestra alegría. Qué fue de nuestros juegos.
Dónde están aquellos caballos de cartón, aquellos aros de hierro, aquellas canicas de barro o de cristal,
aquellos trompos de madera, aquellas cajas de zapatos convertidas por obra y gracia de la fantasía en automóviles.

Qué fue de aquellos pantalones cortos, de aquellas camisas remendadas, de aquellos zapatos de goma,
de aquellos babis, de los abrigos heredados. Qué fue de aquel traje de primera comunión.
De aquellas cartas a los reyes, de aquellos maestros, de aquellos curas.
De aquellas tardes pardas y frías de invierno, de las lecciones cantadas, de los deberes, de los castigos, del debo guardar silencio, de los cabos y de los golfos de España.

De los tiempos del verbo, de la tabla de multiplicar.
Dónde están aquellas golondrinas, aquellos campos, aquellas cigüeñas, aquellos paisajes, aquellos años.
Qué se hizo de nuestra pureza y de nuestra sinceridad, qué fue de aquellos sueños.
Dónde están los primeros cigarrillos, las primeras novias, los primeros besos, los primeros deseos, qué fue de nuestro propósito de cambiar el mundo. Qué se hizo de aquel “no nos moverán”.

Dónde están aquellos inconformistas, dónde están aquellos rebeldes, aquellos soñadores de pelo largo,
qué fue de aquellas verdades, de aquellos lemas, de aquella intransigencia con la rutina y con el aburguesamiento.
Qué pasó con la recogida de firmas, con las carreras, con la ilusión, con aquella esperanza.
Qué queda del amor libre, de la imaginación al poder, de aquellas canciones que nos prometían.
Por qué no nos ha movido, por qué no hemos vencido todavía, por qué no llueve a gusto de todos, qué ha fallado.


Texto: Jesus Quintero
Música: Grensleeves de Leonard Cohen


lunes, 29 de septiembre de 2008

Abrázame, dame tu calor...

A mis queridas brujas

El joven rey Arturo fue sorprendido y apresado por el monarca del reino vecino mientras cazaba furtivamente en sus bosques.

El rey pudo haberlo matado en el acto, pues tal era el castigo para quienes violaban las leyes de la propiedad, pero se conmovió ante la juventud y la simpatía de Arturo y le ofreció la libertad, siempre y cuando en el plazo de un año hallara la respuesta a una pregunta difícil.

La pregunta era:
¿Qué quiere realmente la mujer?

Semejante pregunta dejaría perplejo hasta al hombre más sabio y al joven Arturo le pareció imposible contestarla. Con todo, aquello era mejor que morir ahorcado, de modo que regresó a su reino y empezó a interrogar a la gente.
A la princesa, a la reina, a las prostitutas, a los monjes, a los sabios y al bufón de la corte… En suma, a todos, pero nadie le pudo dar una respuesta convincente. Eso sí, todos le aconsejaron que consultara a la vieja bruja, pues sólo ella sabría la respuesta.

El precio sería alto, ya que la vieja bruja era famosa en todo el reino por el precio exorbitante que cobraba por sus servicios.

Llegó el útimo día del año convenido y Arturo no tuvo más remedio que consultar a la hechicera. Ella accedió a darle una respuesta satisfactoria, a condición de que primero aceptara el precio.
Ella quería casarse con Gawain, el caballero más noble de la Mesa Redonda , y el más íntimo amigo de Arturo.

El joven Arturo la miró horrorizado: era jorobada y feísima; tenía un solo diente, despedía un hedor que daba náuseas, y hacía ruidos obscenos.
Nunca se había topado con una criatura tan repugnante.
Se acobardó ante la perspectiva de pedirle a su amigo de toda la vida que asumiera por él esa carga terrible. No obstante, al enterarse del pacto propuesto, Gawain afirmó que no era un sacrificio excesivo a cambio de la vida de su compañero y la preservación de la Mesa Redonda.
Se anunció la boda y la vieja bruja, con su sabiduría infernal, dijo:

Lo que realmente quiere la mujer es ser soberana de su propia Vida.

Todos supieron al instante que la hechicera había dicho una gran verdad, y que el joven rey Arturo estaría a salvo.
Y así fue, al oír la respuesta, el monarca vecino le devolvió la libertad.
Pero menuda boda fue aquella… Asistió la corte en pleno, y nadie se sintió más desgarrado entre el alivio y la angustia, que el propio Arturo.
Gawain se mostró cortés, gentil y respetuoso mientras que la vieja bruja hizo gala de sus peores modales: engulló la comida directamente del plato sin usar los cubiertos, emitió ruidos y olores espantosos, etcétera, etc étera. (¡Qué asco!)
Llegó la noche de bodas y cuando Gawain, ya preparado para ir al lecho nupcial, aguardaba a que su esposa se reuniera con él, apareció ella con el aspecto de la doncella más hermosa que un hombre desearía ver.
Gawain quedó estupefacto y le preguntó qué había sucedido.
La joven respondió que como había sido cortés con ella, la mitad del tiempo se presentaría con su aspecto horrible, y la otra mitad con su aspecto atractivo.
¿Cuál preferirías para el día, y cuál para la noche?

¡Qué pregunta cruel!
Gawain se apresuró a hacer cálculos… ¿Querría tener durante el día a una joven adorable para exhibirla ante sus amigos y por las noches en la privacidad de su alcoba, a una bruja espantosa?
¿O prefería tener de día a una bruja, y a una joven hermosa en los momentos íntimos de su vida conyugal?
¿Y tú qué hubieras preferido? ¿Qué hubieras elegido?
La elección que hizo Gawain está más adelante, pero antes de leerla toma tu propia decisión…
y prosigue…




El noble Gawain replicó que

LA DEJARÍA ELEGIR POR SÍ MISMA.

(¡Genial!)

Al oír esto, ella le anunció que sería una hermosa dama, de día y de noche, porque él la había respetado y le había permitido ser dueña de su vida.
¿Cuál es la Moraleja ? La moraleja está más abajo, pero antes de leerla piensa en ella…

LA MORALEJA ES QUE NO IMPORTA SI LA MUJER ES BONITA O FEA, ¡EN EL FONDO SIEMPRE ES UNA BRUJA INTELIGENTE!










lunes, 1 de septiembre de 2008

El tazón de madera del Abuelo

"La gente olvidará lo que dijiste y lo que hiciste,
pero nunca como la hiciste sentir.”

El viejo se fue a vivir con su hijo, su nuera y su nieto de cuatro años.
Ya las manos le temblaban, su vista se nublaba y sus pasos flaqueaban.
La familia completa comía junta en la mesa, pero las manos temblorosas y la vista enferma del anciano hacían el alimentarse un asunto difícil.
Los guisantes caían de su cuchara al suelo y cuando intentaba tomar el vaso, derramaba la leche sobre el mantel.

El hijo y su esposa se cansaron de la situación.
“Tenemos que hacer algo con el abuelo”, dijo el hijo. “Ya he tenido suficiente, derrama la leche, hace ruido al comer y tira la comida al suelo”.
Así fue como el matrimonio decidió poner una pequeña mesa en una esquina del comedor. Ahí, el abuelo comía solo mientras el resto de la familia disfrutaba la hora de comer. Como el abuelo había roto uno o dos platos, su comida la servían en un tazón de madera. De vez en cuando miraban hacia donde estaba el abuelo y podían ver una lágrima en sus ojos mientras estaba ahí sentado sólo. Sin embargo, las únicas palabras que la pareja le dirigía, eran fríos llamados de atención cada vez que dejaba caer el tenedor o la comida.

El niño de cuatro años observaba todo en silencio. Una tarde antes de la cena, el papá observó que su hijo estaba jugando con trozos de madera en el suelo. Le preguntó dulcemente: “¿Qué estás haciendo hijito?”. Con la misma dulzura el niño le contestó: “Ahh, estoy haciendo un tazón para ti y otro para mamá para que cuando yo crezca, ustedes coman en ellos”. Sonrió y siguió con su tarea.

Las palabras del pequeño golpearon a sus padres de tal forma que quedaron sin habla. Las lágrimas rodaban por sus mejillas. Y aunque ninguna palabra se dijo al respecto, ambos sabían lo que tenían que hacer.

Esa tarde el esposo tomó gentilmente la mano del abuelo y lo guió de vuelta a la mesa de la familia. Por el resto de sus días ocupó un lugar en la mesa con ellos. Y por alguna razón, ni el esposo ni la esposa, parecían molestarse más cada vez que el tenedor se caía, la leche se derramaba o se ensuciaba el mantel.

Los niños son altamente perceptivos. Sus ojos observan, sus oídos siempre escuchan y sus mentes procesan los mensajes que absorben. Si ven que con paciencia proveemos un hogar feliz para todos los miembros de la familia, ellos imitarán esa actitud por el resto de sus vidas.

Los padres y madres inteligentes se percatan que cada día colocan los bloques con los que construyen el futuro de sus hijos. Seamos entonces constructores sabios y modelos a seguir.

He aprendido que independientemente de la relación que tengas con tus padres, siempre los vas a extrañar cuando ya no estén contigo.

He aprendido que aún cuando me duela, no debo estar solo.

He aprendido que aún tengo mucho que aprender.

Nota de Joshua Naraim: Esta es la primera historia que me conmovió en la vida. Era muy pequeño, tanto que, aunque no recuerdo mi edad, aún no leía con soltura. De aquel libro de primeras lecturas no queda nada en la memoría, salvo está historia y un pequeño poema: "Más allá".


viernes, 29 de agosto de 2008

Las tres preguntas

La vida no tiene límites, lo importante es que creas que puedes hacerlo
y que te concedas todas las oportunidades de lograr tu objetivo.
Cherie Carter-Scott



Érase una vez un emperador que fue a ver a un anciano sabio que vivía en la montaña para hacerle las tres preguntas que lo desvelaban.

¿Cúal es el mejor momento para hacer las cosas?
¿Quiénes son las personas más importantes?
¿Qué es lo más importante?

El ermitaño, se encontraba cavando en su jardín, le escuchó atentamente, pero no dijo nada y continúo con su tarea. El emperador lo miró y como parecía muy fatigado, le dijo: "Dame la azada y yo cavaré mientras tu reposas". Después de varias horas, dejo la azada en el suelo y dijo: «Si no puedes contestar a mis preguntas, no pasa nada. Simplemente dímelo y me marcharé».

En ese momento salió un hombre de la espesura dando tumbos y apretándose el estómago con las manos, se desmayó. El emperador limpió sus heridas y se las vendó con su propia camisa.

Al recuperar la conciencia lo primero que murmuró el hombre fué: "Perdón".

"¿Perdonarte?" y "¿Qué has hecho para necesitar mi perdón?"

"Vos no me conocéis majestad, pero hasta ahora os consideraba mi peor
enemigo ya que durante la última guerra os apropiásteis de mis tierras".

El emperador se alegró de conocer la historia y le devolvió sus tierras.

Después de que el hombre se marchase, el emperador miro al ermitaño y dijo:"Ahora debo irme, necesito encontrar la respuesta a mis preguntas"

El ermitaño se echo a reír y respondió:"Tu sabes las respuestas, porque en todo momento has actuado de acuerdo con ellas, majestad".

"El mejor momento para hacer las cosas es ahora".
"La persona mas importante es siempre la persona con la que estas".
“Y lo más importante es hacerla feliz preocupándote por lo que necesita".

"Tal como has hecho tú desde que llegaste a esta casa".

Anónimo


Lo importante es estar preparado
para que, llegado el momento,
podamos apostar lo que somos
por lo que podemos llegar a ser.
Charles Du Bois


Regálate unos minutos para pensar y contestarte estás preguntas:

¿Cúal es el mejor momento para hacer las cosas?
¿Quiénes son las personas más importantes?
¿Qué es lo mas importante para mí?
¿Reconozco todo lo que he logrado en estos últimos meses?
¿Me muestro agradecido por todo lo que tengo?
¿Reconozco mis errores y me arrepiento?
¿He tomado el aprendizaje que ellos me han dejado?
¿Pude perdonar y perdonarme por todo lo que no salio como a mi me hubiera gustado?
¿Pude pedir perdón a quien lastime?
¿Pude pedir ayuda cuando sentí que la necesitaba?
¿Pude decir lo que pienso?
¿Estoy en contacto con mis sueños y alineado con mi acción para concretarlos?
¿Pude estar conectado con mis emociones, entregarme y amar con todo mi corazón?


"Si vienes a las cuatro, comenzare a ser feliz desde las tres" (El Principito)

Abrazos, paz, ternura.

Joshua Naraim





miércoles, 4 de junio de 2008

La luna no se inmuta

la luna no se inmuta
Por diversas razones en mi pensamiento
dedico estas letras:
a Indah, aVesta, a Mar, a Camila,
a Marian, a UMA, y a Luz.
Un fascinante arco iris de mujeres,
plenas de color, calor y encanto
Joshua Naraim

En mi mundo, yo soy todo lo que es.
No hay nada que olvidar,
nada que perdonar,
nada que recordar,
ningún rencor que mantener,
ningún conflito que disputar,
nadie a quien ofender;
incluso en el conflito
no hay conflito.
Deepak Chopra

Ella sentía; él pensaba. Ella daba mucha importancia al corazón; él valoraba por encima de todo el intelecto. El suyo había sido un matrimonio de conveniencia, como tantos otros en las lejanas tierras del Oriente. Se querían, pero no se entendían. Eran jóvenes, más entre ellos se interponía un gran abismo. Él atendía los negocios de la familia, de espaldas a los demás; ella atendía a todos, de espaldas a los negocios de la familia.

-Si fuera por ti –le reprochó él un día-, estaríamos en la miseria y no tendríamos qué comer. No sólo eres dadivosa con nuestros familiares y amigos, sino incluso con los desconocidos y hasta aquellos que nos detestan.

La joven repuso con unas palabras de Buda:
-Marido mío, “dieciséis veces más importante que la luz de la luna es la luz del sol; dieciséis veces más importante que la luz del sol es la luz de la mente; dieciséis veces más importante que la luz de la mente es la luz del corazón”.

Más era un hombre de mente calculadora y replicó airado:
-¡No digas tonterías! Nada es más importante que la luz de la mente.
-Pero el mayor poder es el del corazón, es decir, el del amor.
-El mayor poder –protestó secamente el hombre- es el del cerebro, es decir, el de la mente.

El hombre se volvió cada vez más frío, calculador e insensible; la mujer más tierna, entrañable y cariñosa. Él cada vez era más irascible y ella, cada vez más sosegada.
Los años pasaron. El hombre acumuló una gran fortuna, pero su carácter era cada vez más violento. La mujer había aprendido a amarle, como a una criatura casi enferma. Él comenzó a sumar enemigos, pero ella cada vez contaba con más personas que la querían. A nadie ayudaba el hombre, ya ni siquiera a los suyos, en tanto su esposa era como una brisa de benevolencia y cariño para todos, sin exclusiones. El hombre comenzó a debilitarse y a envejecer prematuramente, en tanto que la mujer cada vez estaba más fortalecida, joven y hermosa.

-¿Cuál es tu maldito secreto? –le preguntó el hombre lleno de resentimiento y envidia.
-No hay más secreto que el del amor –respondió la mujer apaciblemente.

Pero el marido estaba convencido de que el secreto no era ése.
Como ella siempre respondía lo mismo, un día el hombre se encolerizó y la golpeo sin clemencia. Aunque ensangrentada y cubierta de hematomas, la mujer no se turbó y, lo más sorprendente, después de recibir la paliza, miró afectuosamente a su marido. Él se sintió avergonzado y prorrumpió en un llanto incontenible.

-¿Cómo es posible que no te inmutes?
-Acompáñame –dijo la mujer por toda respuesta a su esposo, todavía sollozante y sin dejar de pedir perdón.
Salieron al campo. Dejaron atrás el pueblo, sumido en el silencio de la noche, una noche espléndida y luminosa.
-Mira la luna –dijo la mujer, y después añadió-: Escucha el aullido de los chacales. Aúllan, pero la luna no se inmuta, no pierde su equilibrio. Tampoco deja de iluminar la noche espontáneamente. No podría hacer otra cosa aunque quisiera.

El marido, hundido en la desesperación, cayó a los pies de su esposa y los besó.

Sólo vivió dos años más, pero había comprendido que un mundo sin amor era un infierno y durante el tiempo que le quedó de vida se reconcilió con aquellos con los que había peleado, pidió perdón a los que había ofendido, resarció con creces a los que había explotado y encontró la calma interior. Antes de morir le confesó a su esposa:

-Tú hiciste crecer mi semilla del amor. Así mi vida ha tenido algún sentido. Aunque los chacales aúllen, la luna no se inmuta en el firmamento.

Ramiro Calle. De “El libro del amor”



lunes, 26 de mayo de 2008

Con la propia oscuridad...


Es más seguro andar
con la propia oscuridad
que con la luz de otro


Sucedió que un ciego fue a visitar a un amigo y, como se había hecho tarde, éste le ofreció un farol para que regresara a su casa.

Esto hizo reír al ciego: "para mí es lo mismo el día que la noche", le dijo "¿qué voy a hacer yo con un farol?". Su amigo le replicó: "Es verdad que no necesitarás ver el camino hacia tu casa. Pero el farol puede servirte para disuadir a quien quisiera atracarte en la oscuridad".

De modo que el ciego tomó el farol y salió. Al poco rato, alguien tropezó con él, haciéndole perder el equilibrio. "Eh! ¿por qué no va con más cuidado, amigo?", gritó el ciego "¿es que no ha visto el farol?".

"Hermano", dijo el otro, "su farol está apagado".


"La oración de la rana"
(Anthony de Mello)



domingo, 16 de marzo de 2008

El papel arrugado



Puse mis manos en un rostro
y las retiré heridas por el amor.
Ahora,
el olvido acaricia mis manos.
Antonio Gamoneda


Mi carácter impulsivo, me hacía reventar en cólera a la menor provocación. La mayor parte de las veces, después de uno de estos incidentes, me sentía avergonzado y me esforzaba por consolar a quien había dañado.

Un día, un Psicólogo, quien me vio dando excusas después de una explosión de ira, me entregó un papel liso.

Y entonces me dijo:

¡ESTRÚJALO!

Asombrado, obedecí e hice una bola con el papel.

Luego me dijo:

Ahora déjalo como estaba antes.

Por supuesto que no pude dejarlo como estaba.

Por más que traté, el papel quedó lleno de arrugas.


Entonces el psicólogo dijo:

“El corazón de las personas es como ese papel. La impresión que dejas en ese corazón que lastimaste, será tan difícil de borrar como esas arrugas en el papel.”

Aunque intentemos enmendar el error, ya estará “marcado”.

Por impulso no nos controlamos y sin pensar arrojamos palabras llenas de odio y rencor, y luego, cuando pensamos en ello, nos arrepentimos.

Pero no podemos dar marcha atrás, no podemos borrar lo que quedó grabado. Y lo mas triste es que dejamos “arrugas” en muchos corazones.

Desde hoy, sé más compresivo y más paciente.
Cuando sientas ganas de estallar recuerda “El papel arrugado”.




sábado, 15 de diciembre de 2007

las 4 velas

Cuatro velas se estaban consumiendo lentamente

El ambiente estaba tan silencioso que se podía oír el diálogo entre ellas.

La primera dijo:

-¡Yo Soy la Paz! A pesar de mi Luz, las personas no consiguen mantenerme encendida.
Y disminuyendo su llama, se apagó totalmente.

La segunda dijo:

-¡Yo me llamo Fe! Infelizmente soy superflua para las personas, porque ellas no quieren saber de Dios, por eso no tiene sentido continuar quemándome.
Al terminar sus palabras, un viento se abatió sobre ella, y esta se apagó.

En voz baja y triste la tercera vela se manifestó:

¡Yo Soy el Amor! No tengo mas fuerzas que quemar. Las personas me dejan de lado porque solo consiguen manifestarme para ellas mismas; se olvidan hasta de aquéllos que están a su alrededor.
Y también se apagó.

De repente entró una niña y vio las tres velas apagadas.
-¿Qué es esto? Ustedes deben estar encendidas y consumirse hasta el final.

Entonces la cuarta vela, habló:
-No tengas miedo, niña, en cuanto yo esté encendida, podemos encender las otras velas.

Entonces la niña tomó la vela de la Esperanza y encendió nuevamente las que estaban apagadas.

¡Que la vela de la Esperanza nunca se apague dentro de nosotros!




miércoles, 21 de noviembre de 2007

EL COLLAR DE TURQUESAS

“Si un día tienes que elegir entre el mundo y el amor…
Recuerda:
Si eliges el mundo quedarás sin amor,
pero si eliges el amor, con él conquistarás al mundo”
ALBERT EINSTEIN


Detrás del mostrador el hombre miraba distraídamente hacia la calle mientras una chiquilla se aproximaba al local.

Ella aplastó su naricita contra el vidrio del escaparate, y sus ojos color de cielo brillaron cuando vio determinado objeto.

Ella entró en el local y pidió ver el collar de turquesas azules y le dijo al vendedor: “Es para mi hermana. ¿Podría hacerme un lindo paquete?”

El dueño del local miró a la chica con desconfianza y le preguntó: “¿Cuánto dinero tienes?”

Sin alterarse ella sacó de su bolsillo un atadito y fue deshaciendo los nudos.
Lo colocó un sobre el mostrador y dijo: “¿Esto alcanza o no?

Ella mostraba orgullosa algunas monedas.

"Sabe", continuó, “quiero regalarle esto a mi hermana mayor. Desde que nuestra madre murió ella me cuida y no tiene tiempo para ella. Hoy es su cumpleaños y estoy segura que le hará muy feliz este collar, que es del color de sus ojos”".

El hombre se fue al interior, colocó el collar en un estuche, lo envolvió cuidadosamente con un rojo papel e hizo un hermoso moño con una cinta azul.

"Toma", le dijo, "Llévalo con cuidado.”

Ella se fue feliz saltando calle abajo.

Todavía no había terminado el día cuando una linda joven de cabellos rubios y maravillosos ojos azules entró en el negocio.

Colocó sobre el mostrador el paquete desenvuelto y preguntó: "¿Este collar fue comprado aquí ?"

"Si señora", respondió el dueño del local.

“¿Cuánto costó ?"

"¡Ah!", dijo el dueño “el precio de cualquier objeto en mi negocio es siempre un asunto confidencial entre el vendedor y el cliente."

“Mi hermana sólo tenía algunas monedas. ¿Este collar es verdadero, no? Ella no tendría el dinero suficiente para pagarlo".
El hombre tomó el estuche, rehizo el envoltorio y con mucho cariño colocó la cinta diciendo: "Ella pagó el precio más alto que cualquier persona puede pagar. Ella dio todo lo que tenía".

El silencio lleno el pequeño local y las lágrimas cayeron por el rostro de la joven, mientras sus manos tomaban el paquete.



La verdadera donación es darse por entero, sin restricciones

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