Mostrando entradas con la etiqueta afecto. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta afecto. Mostrar todas las entradas

miércoles, 12 de enero de 2011

Frío



Cuando era joven incluso encontraba frío el fuego,
ahora sé que podrías noquearme con el calor
que desprende un simple abrazo.

miércoles, 22 de septiembre de 2010

A los amigos


Amigo, bebe mi vino en mi propio vaso,
que, echado en el de otro,
pierde su flor y su espuma.

No puedo darte soluciones para todos tus problemas de la vida,
ni tengo respuestas para tus dudas o temores,
pero puedo escucharte y compartirlos contigo.


No puedo evitar que tropieces,
solamente puedo ofrecerte mi mano para que te sujetes y no caigas.


Tus alegrías, tus triunfos y tus éxitos no son míos,
pero disfruto sinceramente cuando te veo feliz.


No juzgo las decisiones que tomás en la vida,
me limito a apoyarte, a estimularte y a ayudarte si me lo pides.


No puedo trazarte límites dentro de los cuales debes actuar,
pero sí te ofrezco el espacio necesario para crecer.


No puedo evitar tus sufrimientos cuanto alguna pena te parte el corazón,
pero puedo llorar contigo y recoger los pedazos para armarlo de nuevo.


No puedo decirte quién eres ni quién deberías ser,
solamente puedo quererte como eres y ser tu amigo.


En estos días pensé en mis amigos y amigas,
y entre ellos apareciste tú.


No estabas arriba, ni abajo ni en medio.
No encabezabas ni concluías la lista.
No eras el número uno ni el número final.


Y tampoco tengo la pretensión de ser el primero,
el segundo o el tercero de tu lista.


Basta que me quieras como amigo.


Gracias por serlo.

martes, 21 de septiembre de 2010

¿Y tú quién eres?

Día mundial del Alzheimer
A mi padre,
que ha superado la terrible enfermedad del olvido,
en un viaje sin retorno. Ahora ya sabes quién soy.
Y a todos los enfermos de Alzheimer.


"La memoria está en los besos"


La cuestión no es vivir como se quiere, sino querer lo que se vive


Me gustaría, en muy pocas palabras, contarles a ustedes una pequeña parte de muchas historias, de historias cotidianas de personajes que están a la vuelta de la esquina, que viven en el piso de arriba o en el de abajo. Maestros, tenderos, comerciantes y comerciales; artistas, albañiles, estilistas, diseñadores, pintores, taxistas, transportistas, arquitectos, físicos, ingenieros, médicos, escritores, mecánicos, gente normal... como cualquiera de nosotros. Todas sus historias tienen algo en común, todas comparten algo.


... Todos tienen Alzheimer.


Son historias preciosas, son pequeñas grandes historias de amor, narradas día a día, entre plato y plato, de madrugada y al anochecer. Son historias de amistad, de silencios, de miradas intensas en busca de una razón. Son historias repetidas, de preguntas, incertidumbres, desconocimiento y miedo. Miedo a no saber qué pasará. Miedo a no saber qué hacer ni qué decir. Miedo a no hacer bien las cosas. Son la enciclopedia misma de la vida, repleta de los sentimientos más dispares que podamos imaginar: comedidos, mudos, revueltos, amalgamados, a punto de estallar y hacerse añicos. Son historias de aprendizaje, cancioneros populares, cuentos de pucheros y cacerolas, cuentos de solemnes atardeceres. Son historias de personajes despistados, olvidadizos, que lo sabían todo y ahora saben menos, que se han perdido en medio de tanto trajín, que «no tienen cabeza», pero sí corazón. Historias entre bastidores, disimuladas, en voz baja, escurridizas, de intriga, que encuentran en el médico la razón de ser contadas, buscando cómo arreglar tan gran apagón de ideas.


Cuentos donde siempre hay un ratoncito Pérez que deja algo debajo de la almohada, o un duendecillo juguetón y travieso que los encuentra por allí, de paseo, y los lleva a casa.


¡Qué más da el final de la historia! Lo que importa es escucharla de nuevo, con versión adaptada de los años veinte, treinta o cuarenta, en blanco y negro o coloreada.


Lo importante de cada historia es vivirla, lo maravilloso es amarla como es hoy y no como fue escrita.


Perder la cabeza es una cuestión que nos horroriza, una pesadilla que nos despierta a medianoche. Todo, menos perder la cabeza. Entrar en el laberinto de la sinrazón y el olvido es más que estar en el infinito sin señalizaciones de tráfico, largo camino que no puede hacerse nunca en solitario.




Os invito a ver el cortometraje: A primera vista

jueves, 16 de septiembre de 2010

Acuérdate de lo bueno


Nunca te detengas:
que hoy es el mañana del ayer.
Te estoy escribiendo un mensaje a futuro
pero cuando lo hayas terminado de leer
ya será pasado.
Nuestra mente es el baúl de los recuerdos.
Guarda en él sólo los buenos.


Acuérdate de lo bueno

Cuando el cielo esté gris...
acuérdate de cuando lo viste profundamente azul.

Cuando sientas frío...
piensa en el sol radiante que ya te ha calentado.

Cuando sufras una temporal derrota...
acuérdate de tus triunfos y de tus logros.

Cuando necesites amor...
revive tus experiencias de afecto y ternura.

Acuérdate de lo que has vivido
y de lo que has dado con alegría.

Recuerda los regalos que te han hecho,
los abrazos y besos que te han dado,
los paisajes que has disfrutado
y las risas que de ti han brotado.

Si esto has tenido...
lo podrás volver a tener y lo que has logrado,
lo podrás volver a ganar.

Alégrate por lo bueno que tienes y por lo bueno de los demás,
acéptalos tal cual son;
desecha los recuerdos tristes y dolorosos,
y sobre todo no tengas ningún rencor,
no te lastimes más.

Piensa en lo bueno, en lo amable,
en lo bello, en la verdad y en el amor.

Recorre tu vida y detente en donde haya bellos recuerdos
y emociones sanas y vívelas otra vez.

Visualiza aquel atardecer que te emocionó.

Revive esa caricia espontánea que se te dio.

Disfruta nuevamente de la paz que ya has conocido,
piensa y vive el bien.

Allí, en tu mente están guardadas
todas las imágenes...

Y sólo tú decides cuáles has de volver a mirar.

sábado, 28 de agosto de 2010

Amigos sin rostro...


Siempre he creído que nosotros, 
los tímidos,
los desapercibidos,
los pobres de espíritu,
estamos destinados a presenciar en silencio
la vida de los otros.
Blanca Riestra.


Oda a los amigos con lo que hablamos en internet


A los amigos sin rostro


Nosotros nos sentamos, escribimos y miramos fijamente el monitor.
Todos nosotros podemos imaginar lo que esto puede significar.
Con nuestros ratones viajamos, por cuartos como laberintos.
Buscando algo o alguien como  si estuviéramos  hipnotizados.
Nosotros chateamos unos con otros, compartimos nuestras penas,
formamos pequeños grupos, y luchamos contra nuestros enemigos.
Esperamos por alguien que escriba nuestros nombres,
queremos reconocimiento y ofrecemos lo mismo.
Damos besos y abrazos y, en ocasiones, coqueteamos.
En cuartos chateamos profundamente y revelamos aquello que nos duele.
Nosotros formamos algunas amistades, ¿por qué?, no lo sabemos,
algunas se marchitan, otras florecen y crecen.
¿Por qué en las pantallas podemos ser tan grandes
diciendo nuestros secretos que nunca han sido revelados?
¿Por qué compartimos nuestros pensamientos
con aquellos que no nos ven y piensan que somos ciegos?
La respuesta es sencilla, es tan clara como el cristal.
todos tenemos problemas y necesitamos alguien a quién contárselos,
no podemos decírselos a la gente "real", pero a alguien se lo tenemos que contar.
Así que vamos al ordenador, y hacia aquellos en quiénes confiamos.
Aunque pensemos que es una locura, la verdad siempre permanece,
son amigos sin rostros, y con nombre muy raros...

sábado, 7 de agosto de 2010

Amar a un ser humano

Picaso - Amistad


Existe una manera de vivir a la que los Lakota llaman "Caminar en la Belleza." 
Se dice que uno Camina en la Belleza 
cuando tiene su Tierra (fisicalidad) 
y su Cielo (espiritualidad) en Armonía.



La intención de Lakota es Caminar en la Belleza. 
Que Wakan Tanka, el Gran Misterio, ilumine nuestro camino.



 Cheryl Harleston


Amar a un ser humano es aceptar la oportunidad de conocerlo verdaderamente y disfrutar de la aventura de explorar y descubrir lo que guarda más allá de sus máscaras y sus defensas; contemplar con ternura sus más profundos sentimientos, sus temores, sus carencias, sus esperanzas y alegrías, su dolor y sus anhelos; es comprender que detrás de su careta y su coraza, se encuentra un corazón sensible y solitario, hambriento de una mano amiga, sediento de una sonrisa sincera en la que pueda sentirse en casa; es reconocer, con respetuosa compasión, que la desarmonía y el caos en los que a veces vive son el producto de su ignorancia y su inconsciencia, y darte cuenta de que si genera desdichas es porque aún no ha aprendido a sembrar alegrías, y en ocasiones se siente tan vacío y carente de sentido, que no puede confiar ni siquiera en sí mismo; es descubrir y honrar, por encima de cualquier apariencia, su verdadera identidad, y apreciar honestamente su infinita grandeza como una expresión única e irrepetible de la vida.



lunes, 2 de agosto de 2010

Amor y dignidad








Ya no importa como llegamos hasta aquí, si uno fue ingenuo y otro se la pasó hipnotizado por cuentas de colores. No hay quien vuelva la vista atrás y se absuelva de caminos no recorridos, de camas no conquistadas, de la imperdonable torpeza con la que vivíamos el presente. Pero ahora da igual, porque la senda se bifurca y todo esto que recorremos sin pensar no lo habremos vivido hasta que podamos recontar la historia.
Las estaciones tibias, el olor a limpio, las noches en el hogar; la lluvia en la cara, los cuerpos de paso, la casa sobre arena: dos veredas como dos vías de condenación, mística que adormece, áscetica que consume. Pero el camino a veces tiene posadas o un lugar donde acampar, donde descansar a la llegada del crepúsculo y compartir alguna pócima que confunda los sentidos.
Autor: Zoldado









viernes, 31 de octubre de 2008

Darwinismo sentimental


Me pregunto si tu afecto hacia mí habrá sufrido la misma metamorfosis. Y es que se han pulido las aristas que provocaban tus desapariciones, ya no saben a hiel los sabores del segundo o el tercer puesto. No llevo ya la cuenta de tus llamadas - siempre tan pocas, siempre tan distantes - ni escruto tus palabras en busca de mensajes ocultos que me convencieran de tu aprecio.

Así son los afectos que permanecem, los lazos que sobreviven, este recién descubierto darwinismo sentimental. Un quererte sin esperar nada o quizás sí y sólo es treta, estrategia de supervivencia para no ahuyentar los cariños añejos, extraños y preciados como la perla que encontramos en el fondo del mar.

Escrito por Zol

sábado, 12 de abril de 2008

Ahí están

Ahí están,
sentados,
dormidos de día, despiertos de noche,
asidos a sus sillas de ruedas,
jugando a las cartas y al dominó ellos
haciendo ganchillo ellas.

Con una marcha que ya quisieran para si
algunos carrozas de veintipocos.

Movilizados de aquí para allá,
de casa en casa,
de ciudad en ciudad,
trastos viejos e inútiles
de una sociedad dominada
por la prisa, el bonoloto, los ejecutivos de alto nivel,
la productividad y el estrés.

Tienen setenta y pico, ochenta y hasta noventa
inviernos a sus espaldas.
¡Qué ya son inviernos!

Necesitan una mano amiga,
necesitan ser protagonistas del presente y de su historia,
necesitan de su comunidad.

Nadie los preparo para esta etapa.

Ellos, ¡qué lo saben casi todo!

lunes, 10 de diciembre de 2007

Todos necesitamos a alguien

Cuando el pensamiento es claustro intímo del alma
habitado por dos, nace la oración.
Habla uno en silencio, lleno de voz...

***************

Todos necesitamos a alguien. Desde que nacemos somos la herida abierta de un nombre, príncipes voluntariamente destronados por la sombra de un ser. En nuestros primeros balbuceos destella la corola de unos labios que nos pronuncian. Y si abrimos los ojos alguien nos cruza a su ladera. Todos necesitamos a alguien parta tener historia, para entrar en la aurora con las alas de un secreto, para atardecer en el horizonte cansado de otro corazón. Todos necesitamos a alguien para que nuestras palabras se escuchen como señas de lo que en silencio constantemente arriba. Y así quien responda sepa que la voz que oye está pulsada por la translúcida campana de lo ausente. Todos necesitamos ser sueño de alguien para que se abra en nuestra soledad el cuerpo de lo invisible y abracemos su fantasma de luz hasta confundir el tiempo. Todos necesitamos deshabitarnos en la memoria de alguien cuando la sangre desborda sus estrellas. Nuestra imagen, clara se refleja en la distancia hacia otro ser. Nunca triunfamos solos, sino que siempre en corazón planta su rosa en el centro de nuestra gloria. Y su aroma nos devuelve a la pureza del principio. Nunca fracasamos solos, pues la fidelidad de una voz en su tiempo nos resucita. Detrás de cada movimiento nuestro otros pasos nos dibujan en su paisaje. Y no hay silencio sin dos. Somos el flujo de la mirada que nos sostiene, el ala rota del pájaro de otro pecho. Y si lloramos nuestras lágrimas resbalan por el espacio vacío que dejó otro ser. Somos el infinito de un momento de amor, el rostro de quién un día nos besó. Y se hizo carne. Somos el día siguiente de un cuerpo que una noche nos navegó. Somos lo que no somos cuando alguien dentro de nosotros ardió. Vivimos como una cometa prendida al seno del aire de otro ser. Su pulso es nuestro rumbo. Y cuando ya no estemos alguien todavía respirará el mundo desde nosotros.

Javier Lostalé










domingo, 7 de mayo de 2006

Últimas palabras



Últimas palabras de "LINDA"

¡No llores por mí!...

Me has dado un hogar donde cobijarme,
me has proporcionado alimento y sobre todo,
me has dado tu amor y tu compañía.
Lo último que querría es verte sufrir por mí.

Ahora que no estoy contigo, no quiero verte triste.
Deseo que cuando pienses en mí sonrías,
pues así sabré que mi recuerdo te hace feliz.

Quiero que recuerdes los buenos momentos que compartimos,
nuestras muestras de cariño,
nuestros juegos...
y si alguna vez te defraudé, o me porté mal, perdóname.

Y, por favor, no tires mis juguetes, ni mi cama, ni mis cosas,
porque en este mundo hay muchos otros colegas que viven en soledad,
tristes, sin cariño...
muchos que darían su vida por compartir la tuya.

No, no lo digas, no digas que no quieres tener más animales...
eso me hace pensar
que el tiempo que estuve contigo
no te hice feliz.

Por favor, que mi muerte no sea en vano,
que sirva para que otro tenga la suerte de poder vivir
y conocer lo maravillosa que es tu amistad,
que conozca la verdadera "vida de un gato”,
que descubra el cariño.

No estés triste...
yo no lo estoy,
porque sé que guardas
ese rinconcito especial en tu corazón...
para mí.

Freelandia, 29 de Abril de 2006

lunes, 1 de mayo de 2006

Despedida


Freelandia, 29 de abril de 2006

DESPEDIDA

A Linda,
que ha envejecido dentro de mis ojos.


Hoy llueve, párpados afuera y adentro, hasta la sequía.

El viento de la vida no llegaba a tus pulmones en estos días de agonía que, en la soledad de tus rincones, serena y callada afrontabas bailando con la muerte este último vals de primavera.

En nuestra última noche de vigilia, tu dolor rompió el silencio y en tu lengua, esa que nunca supe hablar pero si entender perfectamente, y en tus ojos, ya derrotados, me dijiste que era hora de partir, que el dolor solo es útil cuando hay esperanza, que la vida hay que vivirla con dignidad y que la Muerte puede ser una amiga llegado el caso.

Amaneció y nos fuimos juntos en busca de la paz, del silencio más profundo y de la luz. No nos dijimos nada, no hacía falta, nuestras miradas se ataron en un lazo de agradecimiento y despedida. El veterinario te administro el barbitúrico y tu calor se quedo en mis manos y tu dolor se disolvió en mi corazón.

Gracias por los quince años de convivencia y compañía.
Ya no volverás a despertarme a la siete de la mañana, cuando el cansancio hace mudo el despertador.
Ya no me vendrás a buscar para que te abra el grifo derecho del lavabo, ese en el que tanto te gustaba beber agua corriente.
Nunca más vendrás a recibirme cuando llego a casa y a juguetear entre mis piernas y conducirme al balcón para que te lo abra y puedas retozar entre las macetas al aire libre.
Nunca más, a la vera de esta ventana al mundo, escrutarás, curiosa, lo que escribo; ni atenta escucharás mi voz leyendo versos que tanto nos gustaban.
Nunca más me leerás la cartilla por llegar tarde o por no venir a dormir a casa.
Ya no sentiré ni el peso ni el calor de tu cuerpo en mis pies cada noche y mi cama será más ancha, más vacía y más triste.

Dicen que los animales de compañía se parecen a sus amos -no hace falta decir, en este caso, quien es la ama y quién la compañía- y me gustaría que fuera verdad: Solitarios sin soledad, independientes sin egoísmo, tiernos, pacíficos y armoniosos.

Tu recuerdo vivirá mientras yo viva.

Buen viaje, compañera. Miauuuuumor

Joshua Naraim

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails