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sábado, 8 de junio de 2013

La busqueda




De fondo Marlango, Si yo fuera otra.

Busco la persona que me habita, que me esquiva, 
que se pierde, que late en la oscuridad donde se esconde.
No la encuentro, pero escucho su voz y su herida.
Me habla de amor: de la búsqueda, el encuentro y la pérdida.
Me habla con una voz de mujer: extraña, diferente, profunda.
Agita un cóctel de emoción y sentimiento, de recuerdo y sorpresa,
difícil de describir, agridulce de tomar.
La escucho en el silencio y la soledad de mi niebla.
Joshua Naraim


LA BÚSQUEDA

No me doy por vencida. Me obligo a continuar. Colecciones, agrupaciones, páginas de contactos, amigos de amigas, amigas de amigos, conocidos, errores, aciertos e inseguridades, internet, listas, noches, días y algunas veces minutos, tardes sonriendo sin entender lo que me dicen, síndrome de Diógenes pasional. Que te pones, que me pongo y que música escuchamos. ¿Viste la última de Mike Mills? Terroristas emocionales. Necesidades confesas. Confesiones necesitadas. Afectos en una sola dirección. Acumulaciones. Fracasos. Baladas de Chet Baker. Enganches. Impresiones. Trazos gordos de pintura de brocha cuando lo que busco es un pincel. Castraciones. Lágrimas sin dueño. Maletas llenas de pasado y rabia y desconfianza. Pero sigo sin darme por vencida. Busco tus ojos en las miradas de otros, aunque aún no sepa cómo se supone que deben ser. Los domingos por la tarde siguen teniendo la mayor tasa de suicidio de toda la semana. Y yo sigo sin darme por vencida por muy sola que me sienta. Los miércoles me ocurre lo mismo. A veces. Sentirse como un vaso de cristal en caída libre con la amenaza continúa de poder hacerse añicos. Gente que se casa y te mira condescendiente. Gente que pasea. Gente que te deja saber con sus ojos que se preguntan lo mismo que tú: qué le pasa a esta niña, con lo mona que era. Incomprensivos. Incomprensibles. Frágil. Deseada. Deseante. Descuentos para parejas. Y yo sigo sin darme por vencida. No me atrevo aún a viajar sola ni a comer en ese restaurante, no vaya a ser que me pregunten si espero a alguien. Son los demás o soy yo la que está equivocada. Dudas. Quién hizo tan difícil que yo pueda amar. Qué hace que sea tan elusivo poder encontrarte. De qué color es tu pelo. ¿A qué sabe tu compañía?

Ya no quiero sentirme más tiempo huérfana. Necesito que alguien llegue y cumpla el perfil de la persona que dibujo diariamente en mi cabeza, aunque cada semana cambie. No sé qué va a pasar pero deseo con todas mis fuerzas que suceda, y que suceda rápido, porque ya llevo demasiados errores y no sé cuánto tiempo más voy a poder taparlos. Bebo y escapo y trabajo y lleno la agenda de citas y compromisos que me mantienen alejada de mí, para no tener que recordarme que sigo sola. Y los anuncios en las paradas de bus siguen estando poblados de gente que sonríe y se compran casas. Busco y busco, pero la ansiedad, algunos días, ocupa el lugar de la curiosidad. Un parpadeo a destiempo. Me he convertido en una marioneta de un perfeccionismo que ahoga. Me precipito. Le he pedido a alguien de quien no conozco su nombre que me salve al abrazarme. Compromiso y urgencia. La dirección está en manos de una flecha imparable buscando y buscando. Asusta. Los demás no saben darme lo que necesito. Tú lo sabes, también lo has sentido a menudo: no saber realmente lo que quieres. Es más fácil que te lo digan. Y que te encadenes a deseos que pronto descubrirás que no son los tuyos. Huyes. Ellos también salen corriendo. Normal: todos tenemos miedo. Salvarme, hacerme feliz, es demasiado para una historia que poco tiene de blockbuster de verano. No sé lo que significa despacio y entiendo demasiado bien la necesidad. Así que me envuelvo en mí misma y te busco sin moverme, por dentro, entre mis sueños. Allí te acaricio. Para luego descubrir que he repartido mi teléfono y mi facebook por cientos de vidas. Ya me vale.

Hay días en los que pienso en descubrirme a mí para no tener que agarrarme a ti, si es que existes y algún día me encuentras. Momentos en los que pasear sola observando se convierte en una balsa de aire caliente que me mantiene viva. Otros desisto de buscarte y de comprenderme, porque nada de lo que aparezca se parecerá a lo que imagino. Aprender a querer lo que es y no lo que me gustaría que fuera, quizás esa es la lección. Y pienso en la cantidad infame de calles cortadas que he encontrado hasta ahora. En el egoísmo absurdo de manual de autoayuda. En poder defenderme. En entender cuál es el camino correcto, que me hará feliz. Quizás encontrar al otro no sea más que encontrarse a sí mismo. Soy una kamikaze con demasiado sentimiento. Una yonki de experiencias y caricias. Soy un ser vivo. Hoy también te necesito y espero que te parezcas a lo que imagino. Sería un bonito final para nuestro comienzo.

Autor: Javier Giner

(...continuará con El encuentro)

martes, 7 de mayo de 2013

Allí, dónde nace el alma




Luz a lo lejos
Infinita nostalgia
de no sé qué.

José Corredor-Matheos


DONDE NACE EL ALMA

Allí, donde nace el alma,
en no sé que recóndito lugar de mi ser,
donde aún corren vigorosos y transparentes
manantiales de pureza.

Allí, en sus aguas cristalinas, diáfanas y puras,
espejos relucientes de luz y sonido,
es donde quiero verme reflejado.

Los espejos del mundo me deforman.
Espejos de dolor donde la luna,
con lágrimas en los ojos,
peina cada noche sus cabellos.

Espejos de asfalto
bañados en sangre suicida.

Espejos de ira,
donde los hombres, domingo a domingo
miran sus rostros desfigurados o reales
de tigres o leopardos o víboras
que desgarran el mundo,
a la vez que embriagan sus espíritus.

Allí, donde nace el alma,
es donde quiero verme.
Es donde quiero vivir.
Dentro, muy dentro de mí.

Donde no puedan herirme las flechas del mundo
ni pueda mancharme su lodo.

Donde las utopías de los locos
puedan hacerse realidad.

Allí donde la materia por ser materia
no pueda llegar
ni llevar toda su podredumbre.

Allí, donde la risa es franca
y no amablemente llena de envidia.

Allí, donde no hay lágrimas amargas como risas.

Allí, donde el tiempo no corre
ni la vejez importa.
Donde la muerte es una amiga.

Allí, donde nace el alma
es donde quiero enterrarme y vivir.

Joshua Naraim


Nota:
A este poema le tengo un cariño especial. 
Hace tiempo que circula por la web, hoy me lo he encontrado casualmente en Brasil 
http://toa-a-toa.blogger.com.br/2003_11_01_archive.html  en medio de poemas en portugués. 

martes, 23 de agosto de 2011

Éxtasis



"Tu seguridad me inspira confianza"


Hoy he decidido morir para seguir viviendo.
Me fui con lo puesto: una camiseta vieja y sudada; un pantalón corto y deshilachado; unos cálidos calcetines de deporte y mis viejos tenis, esos guantes a medida que, para mis pies, tejió el tiempo.
Me auto expulsé de mi cueva y de mi vida. Cerré la puerta, respiré profundamente tres veces, apagué mis ojos y me desvanecí...


Se abren los párpados, vuelvo a respirar profundamente, siento un nuevo latir en el pecho…
Acabo de nacer de forma extraña, en un abrir y cerrar de ojos, sin dolor de madre, sin llanto de criatura, sin comadrona y sin espasmos.
He renacido más allá de la mitad de una vida, con el pelo canoso, la vista cansada y un montón de recuerdos que no me pertenecen.
En mi mano unas llaves. Son de la puerta que tengo delante, a dos pasos. La abro, me adentro en el recibidor y contemplo un pequeño mueble que sostiene tres figuras: una cabeza -en barro- de mujer, un Buda -de madera- meditando y una figura -de cerámica- leyendo el periódico. Sobre ellos un viejo espejo de amplio marco. Y allí estaba él y allí estaba yo…
Allí se reflejaba el rostro del muerto: los mismos ojos, la misma boca; pero otra mirada, otra sonrisa y, sobre todo, un halo de nueva luz.
No es fácil renacer en el mismo sitio, con la misma cara, con las mismas etiquetas y, además, impregnado de los hábitos del que fui y ya no soy.
Puedo volver a escuchar como el corazón late a ritmo de esperanza sin más pretensión que gozar de todos y cada uno de los latidos que le quedan.
Ha vuelto la vida o, más bien, las ganas de vivir de una forma más plena, más consciente, menos dirigida por los demás, incluso por los que te aman y bien quieren.
Vivir muriendo o morir viviendo, ese es el dilema.
Con los mismos ojos y una mirada nueva, todo es distinto.
Con la misma boca, una sonrisa luminosa y auténtica, espanta tristeza y miedo.
Todo está por hacer aunque todo este hecho.
Tierno y renovado.


Joshua Naraim

martes, 8 de marzo de 2011

Por la noche...


Espero tu voz y escucho tu silencio.

Por la noche cuando el mundo duerme,
cuando tu duermes, soñándome quizá,
yo te amo.

Te amo en silencio
vestido de soledad
y acompañado
por mis recuerdos
frescos todavía.

Aún puedo sentir:
el olor de tu perfume,
el canto de tus ojos,
la tenue alegría que te invade,
el calor de tus manos
en las mías
y el miedo ...
el miedo a abrir
el corazón.

Por la noche cuando el mundo duerme,
cuando tu duermes, soñándome quizá,
yo te vivo.

Te vivo en silencio,
vestido de soledad
y acompañado
por mis recuerdos
frescos todavía.

Y te escribo poemas
heridos de amor
por tu presencia,
por tu ausencia heridos,
desnuda el alma,
abierto el corazón.

Por la noche cuando el mundo duerme,
cuando tu duermes, soñándome quizá,
yo estoy a tu lado.

Joshua Naraim

viernes, 25 de febrero de 2011

Me gusta acariciar tu cuerpo desnudo


Me gusta acariciar tu cuerpo desnudo.

Alcanzar el éxtasis del amor a tu lado.

Recorrer centímetro a centímetro,
tu piel suave, con mis manos frías.

Imaginarte a mi lado, siempre y para siempre,
aunque sea un sueño.

Amarte en silencio y entregarme a ti
en cuerpo y alma.

Notar tus caricias, tus besos, tu cuerpo ...
lleno de amor por mi.

Tenerte entre mis brazos prisionera,
nadar entre los tuyos y confundirme.

Encender en tu mirada una sonrisa,
disipar una duda, crear una ilusión.

Quererte lentamente, sin prisas,
sin relojes, sin egoísmos, sin miedos.

Unir nuestros corazones, nuestras voluntades
y nuestros cuerpos hasta la armonía.

Impregnar mi vida de tus recuerdos,
y la tuya de los míos,
y proyectarlos al futuro.

Esperar el día en que los sueños
dejen de ser sueños y sean realidad,
aunque no llegue.

Robarle al tiempo un poco de eternidad
para estar a tu lado.

Olvidarme de todo, hasta de mi mismo
y vivir en ti.

Joshua Naraim

viernes, 18 de febrero de 2011

Yo sé que sufres en silencio,


Los años pasan, las emociones permanecen.
Aquellos si que eran besos.
 Llenos de sentimiento.
Cargados de pasión.
Besos que con su fuerza
conmovieron nuestros corazones.

Yo sé que sufres en silencio
lo intuyo
lo adivino
lo palpo
lo siento
lo respiro
cuando te veo.

Yo sé que sufres en silencio
y callas
y te tragas el dolor
y lo masticas
y lo devoras
y te devora.

Yo sé que sufres en silencio
con el alma rota
roto el corazón
en guerra civil contigo misma
con las ideas de siempre
con las razones de siempre
con los miedos de siempre.

Yo sé que sufres en silencio ,
y que me sufres,
y te bebes el dolor de mi presencia
casi voluntariamente.

Yo sé que sufres en silencio
y que me sufres,
con la sonrisa en los ojos,
las manos enlazadas,
y el llanto en el corazón.

Yo sé que sufres en silencio
y que me sufres
por un beso que se te escapó del alma
y cayó en mi mejilla.

Yo se que sufres en silencio
y casi todo por culpa
de un poema.

Joshua Naraim

lunes, 14 de febrero de 2011

Vértigo



Yo sé que estás ahí,
atrapada en el vértigo que desnuda al miedo...
Fernando Luis Pérez Poza

Siento vértigo de ti,
de tus ojos húmedos,
de tu pelo rebelde,
de tus mejillas amplias,
de tu voz suave,
de tus manos finas,
de tus pequeños pechos,
de tus caderas generosas,
de tus piernas llenas,
de tus pies dolidos,
de tu piel morena,
de tus finos labios,
de tu andar sereno,
de tus vestidos largos,
de tu desorden que es el mío,
de tu complacencia
que es mi dicha,
de tu dolor
que es mi pena,
de tu orgullo,
yo, no tengo,
de tu humildad
y tu silencio.

Siento vértigo de ti
y me precipito en tu oscuridad
más hermosa que el día,
más encantadora que el atardecer,
más misteriosa que la noche.
No, no conozco tu oscuridad
pero me gusta.
Y te busco,
y te deseo,
y te sueño,
y te vivo,
cada instante,
cada segundo,
más allá de tu cuerpo,
más allá de tu mente,
más allá de tu alma,
más allá de tu corazón,
más allá del espacio y del tiempo,
más allá de tu voluntad y la mía,
más allá del silencio,
más allá del olvido.

Siento vértigo de ti
porque en el fondo,
en el fondo de tu oscuridad,
estoy yo mismo,
y tú en mi corazón.

Joshua Naraim

sábado, 29 de enero de 2011

Deshabitado


La belleza está en el esqueleto
y la elegancia en el comportamiento.

Si la amada desaparareció,
hurtándote calor y besos,
envasa tus lágrimas en una botella
y arrójala al mar;
el amor es una simiente
que crece todos los días.

Si la pasión voló lejos de tus entrañas,
abre los ojos al mundo,
y aprende de la primavera,
que olvida la helada infecundidad del invierno
para hervir en sangre y flores
el fruto de la vida.

Si la risa se cayó de tus labios
empujada por el dolor,
no mojes torrencialmente tu pena,
espera que el nuevo día recoja tu risa
porque la felicidad es el carmín más rojo
para tus labios.

Si la amistad te apuñaló
la confianza por la espalda,
no llores por ti,
hazlo por él.

Porque ha perdido
lo más verdadero del mundo.

viernes, 3 de septiembre de 2010

Escribo...



Escribo porque nunca fue más bello el engaño

Escribo poseído por un amor sin nombre, a fuerza de besos que no recibo, de caricias olvidadas en una estación de tren destino melancolía, de tragos de oporto mientras el amanecer aplaude la vida que uno no vive.


Escribo porque la tristeza es menos tristeza cuando tu la miras; para que la desilusión no me venza; para que algún sentimental quede prendido en alguna frase y la recite en la barra de algún pub, mirando a los ojos del barman, que te parece, chaval, tómate una copa conmigo.


Escribo porque soy un inútil que sólo sabe escribir; porque hay canciones que colocas en el radio-casete del coche y parece que muerden, como la soledad, cuando pisas lugares donde la felicidad era un verbo posible.


Escribo para que el tiempo no lo borre todo, maldita sea; para que el olvido no gane; para engañarme, o para que la mentira no sea una meretriz en manos de facinerosos, o para que los sueños declaren un golpe de estado, algo así.


Escribo para que me quieran, porque el destino es un cabronazo que no viste jersey azul; para abrazarte, porque naufragar en una vocación.


Escribo, escribo, ¿para qué?

lunes, 30 de agosto de 2010

Entrevista a una estrella


Aunque los hombre no reconozcan tu buen obrar,
no te arrepientas de ello.
La ética es el camino de la felicidad.

Me siento como el mudo,
necesitado de muchas lenguas.
Me intuyo como el extraño,
necesitado de más compañías.
Me presento como el ciego,
necesitado de muchas luces.
A cambio de nada
te doy mi todo.

Soy como una adelfa sobre trincheras,
como una rosa sobre un puñal,
como una paloma levantada por un perdiguero.

Soy un loco pacífico acosado por mi locura
y necesito de vidas , lenguas, compañías y luces
para mis oscuridades.

Dame algo,
que yo por ti, 
me doy todo.

Esta noche eres una persona importante, la más importante del mundo:

¡Eres la estrella de mi noche!

Posiblemente sea la primera vez que te entrevistan, pero aquí estoy esperándote, en esta hermosa noche de verano, para hacerte un autorretrato con mis preguntas. ¡Te animas!


domingo, 29 de agosto de 2010

Joshua Naraim

Fotografía original de Joshua Nanaim Piñeiro

"Los tuareg pinchan con sus lanzas las estrellas,
para alumbrar con ellas los caminos..."

Soy una lengua dulcemente infame.
Soy un amoroso huracán.
Soy un trueno en una noche de lobos.
Soy un territorio blando, sembrado,
florecido de sentimientos.
Soy un viento tibio que acaricia hablando.
Soy un mago disfrazado de amapola.
Soy un susurro
en la grieta profunda y oscura de la noche.
Soy un embarcadero
repleto de barquitos de sueños.
Soy un ayer añorado
y un futuro incierto.
Soy un delirio sin dueño.
Soy un silencio de maldades
sin fauces, astas y zarpazos.
Soy un soldado contento
en una trinchera de besos.
Soy un arroyo puro
que no quiere bajar al valle.
Soy un saxo arrebatador e intimista.
Soy un dolor disfrazado de carcajada
Soy un poeta de corazón grande
y rima olvidada.
Soy un aliento perseguido y entrecortado.
Soy un tintero seco y olvidado.
Soy un salto mortal
sobre el vacío eternamente aplazado.
Soy una mezcla de acierto y de errores,
de dudas y afirmaciones,
de convencimientos y desconocimientos.
Soy una hoja que, a veces,
se encuentra despajada de la rama,
pero también puedo ser tronco
de raíces profundas.
Soy un vaivén de sentimientos
claros y oscuros,
de aplazamientos íntimos,
y de carreras hacia cualquier parte.
Entono aquí mi declaración expresa
de mis limitaciones,
de mis debilidades,
de mis temores,
de mis delirios.
Puedo ser:
egocéntrico,
pagano,
ridículo,
distante,
insensible,
tornadizo,
distraído,
envanecido,
atormentado
y torpe.
Pero puedo ser:
sensible,
generoso,
amable,
cercano,
amoroso,
intuitivo,
místico,
fuerte,
poeta,
saltimbanqui,
mago,
amigo,
amante.
Entono todas mis contradicciones
Para que puedas sacar
tus conclusiones
desde todos los ángulos físicos
de mi montaña.


jueves, 26 de agosto de 2010

...el mar, siempre el mar.


Lo que uno tiene por sí mismo,
lo que le acompaña en la soledad
sin que nadie se lo pueda quitar,
esto es mucho más importante
que todo lo que posee
o lo que es a los ojos de otros.
Arthur Schopenhauer.


Metidos de lleno en la noche, 
respirando por sus poros,
abrazados y ceñidos a su cintura, 
nos deshacemos, poco a poco,
de los gestos inútiles,
de todas las palabras huecas.
Llego el momento de cerrar los ojos y concentrarse.
Pronto acudirán las frases oídas a lo largo del día,
retazos de conversación;
los nombres y las voces inútiles,
los susurros, las confidencias, los mensajes,
llegarán a la mente por oleadas;
las aflautadas voces telefónicas,
las frases sin sentido interrumpidas,
nuestro nombre en la boca de otros,
voces que nos llaman
que nos requieren para esta...
para aquella misión;
sonidos rotos, huecos de sentido y significado,
ridículos fuera de su entorno y su contexto,
de su minuto preciso.
Llegarán las cadencias de esa música, 
deforme y grotesca, 
que es el murmullo de la ciudad,
su sonido,
su pálpito de rutina,
sus pequeñas historias,
las miserias y grandezas de todos.
cuando ese murmullo se haga intenso,
casi insoportable,
es la hora de ladear la cabeza.
Suave, pero enérgicamente, 
nos sacudimos el agua
que entró en nuestros oídos al bañarnos;
nos sacudimos, poco a poco, las palabras,
los adjetivos, los susurros y las órdenes,
y mientras se balancea la cabeza,
expulsando las frases, las voces,
esos ruidos inconfundibles
dejamos entrar el silencio.
Dejamos que ese amigo íntimo de los solitarios
se vaya enseñoreando de la mente;
donde antes hubo bullicio, polémica, conversación, sonido
es necesario dejar que nos invada
esa suprema música del silencio.
Ese mágico latir de la naturaleza,
el silencio que amo, 
es el del murmullo del agua,
el del trino de los pájaros, 
la lluvia al caer,
preludio de cálidos y tiernos aromas de tierra mojada,
el viento doblando los trigos y las mieses,
el sonido de las olas,
el mar, siempre el mar.

miércoles, 18 de agosto de 2010

El poso del olvido


Todo encuentro encierra en su seno 
una despedida.
Joshua Naraim


Hay momentos en que me invade la tristeza. Creo que somos viejos amigos aunque últimamente me visita poco. Pero como los viejos amigos siempre está ahí presta a echarme una mano, aún cuando no la necesite.
A veces conversamos con amargura, otras con filosofía y casi siempre con cariño. La tristeza y la alegría van en el mismo saco y uno de esos sacos soy yo.
Lo malo de la tristeza no es que nos visite, sino engancharnos a ella.
Pero también tiene algo positivo: es inspiradora de bellos y creativos poemas. Os comparto uno, de Julio Llamazares de su libro "La lentitud de los bueyes" que expresa muy bien este sentimiento:


De vez en vez, la tristeza.


No esa tristeza dulce y húmeda que empaña los cristales en las tardes de invierno.


Me refiero a la tristeza que amarga en la lengua. Hablo de la tristeza que madura lentamente en el panal del corazón.


De pronto nos inunda como la luz de un farol negro. Como el ladrón que nos aborda en un recodo del camino.


Amarga por lo antigua y por lo intensa. Quema como resina vertida en el dolor.


Es la tristeza que queda como poso del olvido.

martes, 17 de agosto de 2010

La aventura de vivir


Ni la ausencia ni el tiempo son nada cuando se ama.


Tengo que concentrarme en cosas positivas, pequeñas, hermosas: la brisa de la calle, una sonrisa, un ojo que mira, una mano que acaricia, otra sonrisa, alguien que te invita a un café, unos folios en blanco, el azul de la bahía, la página de un libro, un partido con goles, una cerveza bien fría, el aceite del pulpo con picante, el baile de una canción... Nada de grandes gestas, de retos complicados.


Dos más dos son cuatro y lo seguirán siendo en la explosión de la próxima primavera. Es lo que hay. Lo tomas o lo dejas. Me gusta el trazo de la escritura sobre esta columna vertebral. Es como fumarse las letras de mi alma, de mi corazón, de un beso sobre el carmín de unos labios. La aventura de vivir es buena y mala, siempre fascinante, y a veces cruel.


Pero así son las aventuras. Sudor y lágrimas, risa y llanto, cara y cruz. Alguien nace con un grito en la boca y otro se muere a miles de kilómetros con el frío en la nuca. Nunca hay que perderle la cara a la vida. Ladran, por tanto la caravana avanza.


No puedo dejar de pensar en todas esas cosas tan pequeñas, tan hermosas.


Las mariposas se mueren cuando suben muy alto.

domingo, 15 de agosto de 2010

Me gusta esperar


Nunca quieres abrir la puerta cuando las mañanas no son como caramelos,
que envueltas, y dentro, guardaban pequeñas emociones;
cuando no tañen honduras 
inquietantes


Me gusta esperar,
que el alba anuncie el nuevo día,
que la primavera vista de gala
los desnudos del invierno,
que el fruto alcance su dulzor en el árbol,
que los niños crezcan sin prisa,
y que las pasiones se transformen en ternuras.
Me gusta esperar que los sueños se cumplan
aunque la realidad los deforme.
Me gusta esperar sin esperar nada.
Quién tiene que llegar llega,
quién tiene que pasar de largo pasa.
En mi soledad acompañada bailan muy juntos la libertad y los afectos.

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