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jueves, 4 de julio de 2013

I can: "Levántate y anda"


Antes de iniciar la labor de cambiar el mundo,
da tres vueltas por tu propia casa.    

En algún momento de nuestra existencia la mano de la vida se hace puño y te golpea sin piedad, quizá sin odio, pero casi siempre por sorpresa. Entonces, como decía, José Agustín Goitisolo en sus Palabras para Julia:

” ya no puedes volver atrás 
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable… “

Y te sientes acorralado, perdido o solo y tal vez querrías no haber nacido.

La realidad te desborda y la niegas. Y, entonces, incapaz de reconocer la nueva situación agregas al dolor: ansiedad, frustración y miedo; sentimientos que te llevan inexorablemente a la desesperanza.

Cuando llegas a aceptar el nuevo estado,  lo crees  injusto  y te conviertes en fuente de rencor y de reproche, contra ti y contra los demás.

Los heridos del odio: los seres más queridos, los  amigos más cercanos.

Por fin,  llega la depresión, no ves la luz al final del túnel y la esperanza se desvanece y la paciencia se impacienta.

Entonces, tocas fondo y aceptas  la realidad tal y como es, te desprendes de un pasado que nunca  volverá, dejas a un lado los sentimientos negativos, recobras la calma y retomas el camino al horizonte, ese al que nunca llegarás pero que guía tus pasos…

 …y vuelves a escuchar la voz de José Agustín, acompañándote:
Tu destino está en los demás
tu futuro es tu propia vida
tu dignidad es la de todos.

Otros esperan que resistas
que les ayude tu alegría
tu canción entre sus canciones.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti
como ahora pienso.

Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino, nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.

La vida es bella, tú verás
como a pesar de los pesares
tendrás amor, tendrás amigos.

Por lo demás no hay elección
y este mundo tal como es
será todo tu patrimonio

Y recuerdas cuando Javier Lostalé  te decía:

“Todos vivimos en la frontera, a un paso de la felicidad
 y a otro del abandono y el desamparo"


Joshua Naraim

jueves, 16 de agosto de 2012

Despertar de un sueño roto


Joshua Naraim ha muerto.

Sus últimas palabras:
A M.,
"No merece la pena vivir olvidándote"

A sus amigos, conocidos y compañeros de este espacio,
"Gracias por vuestra compañía.
No lloréis por mí,
os espero al otro lado de la vida"

R.I.P.


Dejo su último post: "Despertar de un sueño roto" 
(F.G.S.)



Recuerdo último
para una mujer que tenía  los ojos bonitos
y  la mirada brillante.

Las 7:00 de la mañana. Huyo de una cama vacía, de un sueño roto, de unos recuerdos que muerden con rabia y paseo mi pena, bajo un cielo empedrado, por calles dormidas, con el aire fresco golpeándome el rostro y el corazón herido.

Recuerdo aquel lejano San Roque de 1986, cuando tu anhelo era mi anhelo, la distancia más larga era un abrazo y nuestro calor empañaba los cristales. Desde aquel día, San Roque siempre fue un día especial, simbólico y festivo. Aquél día, empezaba un sueño que hoy se rompe, entre el silencio,  la distancia y el frío emocional. El último y posiblemente el más grande de mis fracasos vitales.

La lucidez y el tiempo me ha abierto los ojos y me han mostrado lo que no he querido  ver, lo que equivocado que  estaba, el autoengaño que vivía y cómo mis verdades más creídas no eran más que mentiras pendientes de descubrir. ¡Aún me gustaría seguir con los ojos cerrados!

Siempre creí  que tenía un buen ojo para elegir a mis amigos y a mis amadas. ¡Qué equivocado estaba! Los que no traicionaron mi confianza, limpiaron mi bolsillo o rompieron  mi corazón.

Porque hay preguntas que queman y respuestas que, calladas y ocultas, ahogan, tengo una daga clavada en el corazón, un corazón que ya no sangra, y un mar en los ojos, unos ojos que ya no lloran.

La burbuja del desamor ha estallado y mi amor ya no cotiza en el mercado de tu corazón, en lugar de acciones tenía participaciones preferentes…

En fin, amargura, dolor, desencanto, ausencia…

Lo que más duele es que ya no estés, aunque estés cerca, casi al lado. La distancia ya no se mide en metros sino en ausencia.

Gracias por todo y por nada. Necesitabas espacio y tiempo, ya es tuyo. No molesto más. Ya no tengo nada que decir que te interese escuchar, ya no tengo nada que escuchar  que no me cause dolor.

No se le pueden pedir flores al otoño y hace frío cuando no hay un abrazo en que abrigarse

Ahora que el calor de una barra de pan fresca en la mejilla es lo más parecido a una caricia, que no he recibido en los últimos años, la soledad es un vacío  preferible al colmo de un amor hueco  o una amistad dolorosa. No puedo dejar de quererte, pero no soporto ni tu frío, ni tu compasión, ni tus silencios íntimos.

Recuerdo a Sil, con frecuencia,  y su muerte rodeada de amor, como comentaba su cuñada; y siento pena, por él y por mí.

Joshua Naraim

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