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lunes, 2 de agosto de 2010

Dependencia emocional


Ya no importa como llegamos hasta aquí, si uno fue ingenuo y otro se la pasó hipnotizado por cuentas de colores. No hay quien vuelva la vista atrás y se absuelva de caminos no recorridos, de camas no conquistadas, de la imperdonable torpeza con la que vivíamos el presente. Pero ahora da igual, porque la senda se bifurca y todo esto que recorremos sin pensar no lo habremos vivido hasta que podamos recontar la historia.
Las estaciones tibias, el olor a limpio, las noches en el hogar; la lluvia en la cara, los cuerpos de paso, la casa sobre arena: dos veredas como dos vías de condenación, mística que adormece, áscetica que consume. Pero el camino a veces tiene posadas o un lugar donde acampar, donde descansar a la llegada del crepúsculo y compartir alguna pócima que confunda los sentidos.

Autor: Zoldado


Amor y dignidad








Ya no importa como llegamos hasta aquí, si uno fue ingenuo y otro se la pasó hipnotizado por cuentas de colores. No hay quien vuelva la vista atrás y se absuelva de caminos no recorridos, de camas no conquistadas, de la imperdonable torpeza con la que vivíamos el presente. Pero ahora da igual, porque la senda se bifurca y todo esto que recorremos sin pensar no lo habremos vivido hasta que podamos recontar la historia.
Las estaciones tibias, el olor a limpio, las noches en el hogar; la lluvia en la cara, los cuerpos de paso, la casa sobre arena: dos veredas como dos vías de condenación, mística que adormece, áscetica que consume. Pero el camino a veces tiene posadas o un lugar donde acampar, donde descansar a la llegada del crepúsculo y compartir alguna pócima que confunda los sentidos.
Autor: Zoldado









sábado, 28 de mayo de 2005

Si el amado desapareció...





Desamor

Ya nunca más diré: "Todo termina;
"sino: "Sonríe, alma, y comencemos"
Antonio Gala


Si el amado desaparareció,
hurtándote calor y besos,
envasa tus lágrimas en una botella
y arrójala al mar;
el amor es una simiente
que crece todos los días.

Si la pasión voló lejos de tus entrañas,
abre los ojos al mundo,
y aprende de la primavera,
que olvida la helada infecundidad del invierno
para hervir en sangre y flores
el fruto de la vida.

Si la risa se cayó de tus labios
empujada por el dolor,
no mojes torrencialmente tu pena,
espera que el nuevo día recoja tu risa
porque la felicidad es el carmín más rojo
para tus labios.

Si la amistad te apuñaló
la confianza por la espalda,
no llores por ti,
hazlo por él.
Porque ha perdido
Lo más verdadero del mundo.

Joshua Naraim

domingo, 27 de junio de 2004

Silogismos de la amargura


Este fue el segundo libro de E. M. Cioran publicado en Francia, en 1952, y es uno de los títulos fundamentales de este pensador apátrida nacido en Rumania en 1911.

En Silogismos de la amargura están presentes los temas de reflexión que acompañaron durante su vida al pensador que fuera un rotundo demoledor de ideas preconcebidas. Estas son apenas unas muestras de los amargos silogismos.

-Quién este considerado por sus amigos como alguien extraordinario, no debe dar pruebas de lo contrario. Que evite dejar trazas y sobre todo que no escriba, si desea ser algún día para todos lo que fue para algunos solamente.

-Incorrecto hasta lo intolerable, mezquino, desastrado, insolente, sutil, intrigante y calumniador, captaba los menores matices de todo, gritaba feliz ante una exageración o una broma... Todo en él era atrayente y repulsivo. Un canalla al que se echa de menos.

-Nuestra misión es realizar la mentira que encarnamos, lograr no ser más que una ilusión agotada.

-El último recurso de aquellos a quienes el destino ha maltratado es la idea de destino.

-La propensión al suicidio es propia de los asesinos temerosos, respetuosos de las leyes; al tener miedo a matar, sueñan con aniquilarse, seguros como están de su impunidad.

-Asisto aterrado a la disminución de mi odio hacia los hombres, a la pérdida del último vínculo que me unía a ellos.

-¿La verdad? Se halla en Shakespeare —un filósofo no podría apropiársela sin estallar con su sistema . Ante la verdad sólo puede imponerse la amargura, quizá.

-Nada seca tanto la inteligencia como la repugnancia a concebir ideas oscuras.

-Para quien haya respirado la Muerte, ¡qué desolación el olor del Verbo!

-Más que un error de fondo, la vida es una "falta de gusto" que ni la muerte, ni siquiera la poesía, logran corregir.

-La filosofía sirve de antídoto contra la tristeza. Y hay quienes creen aún en la profundidad de la filosofía.

-Si apenas he obtenido ideas de la tristeza, es porque la he amado demasiado para empobrecerla ejercitándome en ella

-Somos todos unos farsantes. Sobrevivimos a nuestros problemas.

-Cuanto más difuso sea el objeto de una pasión, mejor ella nos destruye; la mía fue el Hastío: sucumbí a su imprecisión.

-La fe, la política o la violencia reducen la desesperación; por el contrario, todo deja intacta a la melancolía: ella sólo podría cesar con nuestra sangre.

-En un mundo sin melancolía los ruiseñores se pondrían a eructar.

-Gracias a la melancolía -ese alpinismo de los perezosos-, escalamos desde nuestro lecho todas las cumbres y soñamos en lo alto de todos los precipicios.

-Si alguna vez has estado triste sin motivo, es que lo has estado toda tu vida sin saberlo.

-La tristeza: un apetito que ninguna desgracia satisface.

-Oriente se interesó por las flores y el renunciamiento. Nosotros le oponemos las máquinas y el esfuerzo, y esta melancolía galopante -último sobresalto de Occidente.

-Vivo únicamente porque puedo morir cuando quiera: sin la idea del suicidio, hace tiempo que me hubiera matado.

-El deseo de morir fue mi única preocupación; renuncié a todo por él, incluso a la muerte.

-Dejad de pedirme mi programa: ¿Acaso respirar no es uno?.

-Si exprimiéramos el cerebro de un loco, el líquido obtenido parecería almíbar al lado de la hiel que segregan algunas tristezas.

-Sin la esperanza de un dolor aun mayor, no podría soportar éste de ahora, aunque fuese infinito.

-Refutación del suicidio: ¿No es inelegante abandonar el mundo que tan gustosamente se ha puesto al servicio de nuestra tristeza?.

-Sólo se suicidan los optimistas, los optimistas que ya no logran serlo. Los demás, no teniendo ninguna razón para vivir, ¿por qué la tendrían para morir?.

-¿Superará el hombre algún día el golpe mortal que le ha dado la vida?.

-Creo en la salvación de la humanidad, en el porvenir del cianuro.

-Mi avidez de agonías me ha hecho morir tantas veces que me parece indecente abusar aún de un cadaver del que ya nada puedo sacar.

-Quien teme perder su melancolía, quien tiene miedo a superarla, con qué alivio constata que sus temores no tienen fundamento, que ella es incurable...

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