Mostrando entradas con la etiqueta despedida. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta despedida. Mostrar todas las entradas

jueves, 9 de septiembre de 2010

Carta de despedida


Se despide un genio


A finales del año 2002 se difundió en Internet una carta, en la que, supuestamente, Gabriel García Márquez se despedía de sus amigos y se retiraba de la vida pública debido a un cáncer linfático.
La famosa carta de despedida que tanta difusión tuvo gracias a la Red, al parecer, no le pertenece y el mismo se encargó de desmentirlo cuantas veces pudo llegando a afirmar que le avergonzaba que le creyeran su autor. Algo parecidos le ocurrió a Borges y el poema Instantes.


Hecha esta aclaración, yo recomiendo su lectura, porque este pequeño texto no tiene desperdicio e incluso creo que no es para que Gabriel García Márquez se avergüence.


miércoles, 8 de septiembre de 2010

Despedida


Se despidieron y en el adiós ya estaba la bienvenida. 
Mario Benedetti


"Nuestra vida es una sucesión de despedidas. Desde el nacimiento hasta la muerte cada conquista tiene su atardecer, la aurora de las promesas se vuelven muerto resplandor y no hay luz de sueño que no se apague dejando huérfano el corazón. Todo desde el principio abraza su final. Mientras con una de nuestras manos abrimos la ventana de la ilusión, con otra ahogamos su pájaro de frágil vuelo. Mientras con una palabra despertamos la rosa que antes no era de nadie, con otra enterramos la llama pura de su misterio. Pronunciamos un nombre y su horizonte se hunde en la quietud opaca del olvido. Decimos "si" y dejamos abierta la grieta del "no". Inauguramos con la mirada un paisaje y su lumbre pasa por el recuerdo. Abrazamos un cuerpo y sentimos el engaño de un instante que es eterno. En cada uno de nuestros pasos hay una sombra que nos acompaña con su herida, por eso regresamos sin tener nunca territorio. Todo es despedida. Una copa se alza y la espuma de lo que no fue nos salpica. Se entrecruzan dos miradas y cada una se abrasa solitaria. Viajamos juntos y entre amaneceres y aeropuertos nos van separando invisibles fronteras. Todo es despedida. El pasillo de nuestra infancia se vuelve con los años rescoldo de delantal materno y bicicleta rota. El primer amor prolonga su adiós o tristeza como la cola de una cometa por el cielo de nuestra vida. El triunfo que, un momento, nos deja sin pasado ni futuro, nos revela de madrugada su soledad de fondo. El dinero aplaza entre brumas de rostros comprados el acantilado sólo que luego nos espera suspendido en el vacío. Todo es despedida. Hasta el sueño esta rayado por las agujas de la realidad. Y los deseos nacen con las alas ya quemadas. Una procesión humana lenta se borra en todo lo que amo y desde el otro lado nos hace señas. Callados la seguimos mientras aun volvemos la vista buscando las cenizas de nuestro antiguo ser. Una música dulce entonces nos responde antes de que en un ultimo gesto doblemos también la esquina."


Javier Lostalé.
"La rosa inclinada."

lunes, 2 de agosto de 2010

Dependencia emocional


Ya no importa como llegamos hasta aquí, si uno fue ingenuo y otro se la pasó hipnotizado por cuentas de colores. No hay quien vuelva la vista atrás y se absuelva de caminos no recorridos, de camas no conquistadas, de la imperdonable torpeza con la que vivíamos el presente. Pero ahora da igual, porque la senda se bifurca y todo esto que recorremos sin pensar no lo habremos vivido hasta que podamos recontar la historia.
Las estaciones tibias, el olor a limpio, las noches en el hogar; la lluvia en la cara, los cuerpos de paso, la casa sobre arena: dos veredas como dos vías de condenación, mística que adormece, áscetica que consume. Pero el camino a veces tiene posadas o un lugar donde acampar, donde descansar a la llegada del crepúsculo y compartir alguna pócima que confunda los sentidos.

Autor: Zoldado


domingo, 7 de mayo de 2006

Últimas palabras



Últimas palabras de "LINDA"

¡No llores por mí!...

Me has dado un hogar donde cobijarme,
me has proporcionado alimento y sobre todo,
me has dado tu amor y tu compañía.
Lo último que querría es verte sufrir por mí.

Ahora que no estoy contigo, no quiero verte triste.
Deseo que cuando pienses en mí sonrías,
pues así sabré que mi recuerdo te hace feliz.

Quiero que recuerdes los buenos momentos que compartimos,
nuestras muestras de cariño,
nuestros juegos...
y si alguna vez te defraudé, o me porté mal, perdóname.

Y, por favor, no tires mis juguetes, ni mi cama, ni mis cosas,
porque en este mundo hay muchos otros colegas que viven en soledad,
tristes, sin cariño...
muchos que darían su vida por compartir la tuya.

No, no lo digas, no digas que no quieres tener más animales...
eso me hace pensar
que el tiempo que estuve contigo
no te hice feliz.

Por favor, que mi muerte no sea en vano,
que sirva para que otro tenga la suerte de poder vivir
y conocer lo maravillosa que es tu amistad,
que conozca la verdadera "vida de un gato”,
que descubra el cariño.

No estés triste...
yo no lo estoy,
porque sé que guardas
ese rinconcito especial en tu corazón...
para mí.

Freelandia, 29 de Abril de 2006

lunes, 1 de mayo de 2006

Despedida


Freelandia, 29 de abril de 2006

DESPEDIDA

A Linda,
que ha envejecido dentro de mis ojos.


Hoy llueve, párpados afuera y adentro, hasta la sequía.

El viento de la vida no llegaba a tus pulmones en estos días de agonía que, en la soledad de tus rincones, serena y callada afrontabas bailando con la muerte este último vals de primavera.

En nuestra última noche de vigilia, tu dolor rompió el silencio y en tu lengua, esa que nunca supe hablar pero si entender perfectamente, y en tus ojos, ya derrotados, me dijiste que era hora de partir, que el dolor solo es útil cuando hay esperanza, que la vida hay que vivirla con dignidad y que la Muerte puede ser una amiga llegado el caso.

Amaneció y nos fuimos juntos en busca de la paz, del silencio más profundo y de la luz. No nos dijimos nada, no hacía falta, nuestras miradas se ataron en un lazo de agradecimiento y despedida. El veterinario te administro el barbitúrico y tu calor se quedo en mis manos y tu dolor se disolvió en mi corazón.

Gracias por los quince años de convivencia y compañía.
Ya no volverás a despertarme a la siete de la mañana, cuando el cansancio hace mudo el despertador.
Ya no me vendrás a buscar para que te abra el grifo derecho del lavabo, ese en el que tanto te gustaba beber agua corriente.
Nunca más vendrás a recibirme cuando llego a casa y a juguetear entre mis piernas y conducirme al balcón para que te lo abra y puedas retozar entre las macetas al aire libre.
Nunca más, a la vera de esta ventana al mundo, escrutarás, curiosa, lo que escribo; ni atenta escucharás mi voz leyendo versos que tanto nos gustaban.
Nunca más me leerás la cartilla por llegar tarde o por no venir a dormir a casa.
Ya no sentiré ni el peso ni el calor de tu cuerpo en mis pies cada noche y mi cama será más ancha, más vacía y más triste.

Dicen que los animales de compañía se parecen a sus amos -no hace falta decir, en este caso, quien es la ama y quién la compañía- y me gustaría que fuera verdad: Solitarios sin soledad, independientes sin egoísmo, tiernos, pacíficos y armoniosos.

Tu recuerdo vivirá mientras yo viva.

Buen viaje, compañera. Miauuuuumor

Joshua Naraim

LinkWithin

Related Posts with Thumbnails