Mostrando entradas con la etiqueta silencio. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta silencio. Mostrar todas las entradas

jueves, 5 de septiembre de 2013

El sonido del silencio


Un día, mientras permanecía inmóvil como siempre en el mismo sitio, un maestro vio aparecer en el horizonte una especie de bola de polvo. Aquella bola se hizo más y más grande y el sheik pronto reconoció a un hombre que se le acercaba corriendo y levantaba una enorme polvareda. 

El hombre, que era joven, llegó hasta el maestro y se postró ante él.
- ¿Qué quieres? 

El joven le contestó: 
- Maestro, he venido desde lejos a oírte tocar el arpa sin cuerdas. 
- Como quieras – le dijo el maestro. 

El santo hombre no varió su postura lo más mínimo. No cogió ningún instrumento, no hizo nada. El maestro y el freviente discípulo permanecieron inmóviles. Tras tres días, el joven dejó percibir, quizá por un gesto, una inclinación o un carraspeo, un incipinte cansancio.

- ¿Qué te pasa? – preguntó el maestro. 

El joven dudó un poco. Comenzó a balbucear algunas palabras. Para poder ayudarlo, el maestro preguntó:
- ¿No has oído nada?
 - No – contestó el joven con voz culpable.
 - Entonces, ¿por qué no me has pedido que tocase más fuerte? 

 Maestro: el sonido está dentro de nosotros, en nuestro corazón. Es cuestión de saber escucharlo. 

Fuente: Cuentos Sufis, la filosofía de lo simple

jueves, 5 de mayo de 2011

Me dejaré morir en tu silencio


Me dejaré morir en tu silencio,
que de noche me diste de comer
los frutos del cerezo
en tu alcoba de sombras
sangrantes de perfume
y nada más deseo.

Me dejaré morir en tu silencio.



Clara Janés "Kampa" 1986

martes, 25 de enero de 2011

Silente


Para hacer una buena tortilla
es preciso romper algunos huevos
pero totalmente innecesario
matar la gallina.

Tu silencio es una herida que no cierra,
sigo esperando
                                        paciente y callado
tu voz...

jueves, 5 de agosto de 2010

Cuatro o cinco verdades


Cuánto tiempo transcurrido, cuánta acumulación de conocimientos inútiles, cuántas caídas y cuantas luchas hasta aprender las cuatro o cinco verdades: que no hay que preocuparse de nadaque hay que gozar el instanteque hay que amar la clama y la libertadque hay que imitar a la naturaleza,que hay que respirar plena y correctamente... 
Nadie nos habló en las escuelas o en las universidades, en nuestros primeros años de formación, de esas verdades. Y si alguien lo hubiera hecho nos habríamos echado a reír.


miércoles, 27 de agosto de 2008

No hay olvido donde hay huella

Después de unos días de silencio,
aún sin palabras que me hagan abandonar este retiro
me asomo a esta mágica ventana,
para corresponder a vuestra visita.
Os percibo en la sombra,
mis soles anónimos,
mis soles conocidos.
Con intención reedito
un ya antiguo texto,
producto de la fusión y del encanto,
de la intriga y el respecto,
a mitad de camino
entre soledad y compañía.
Mi abrazo más agradecido.

No hay olvido donde hay huella
aunque el silencio sea largo y profundo…

Sigo esperando que vuelvan
las sirenas que secuestran al sol
mientras llora desconsoladamente el mar.
Y escuchar de tu voz un secreto
que empieza y nunca acaba,
que va y viene,
y se va…

Y que vengas…
porque necesitas contarme tantas cosas:
los veranos de tranquilón y alfalfa,
los otoños de vides,
los inviernos de abrigo,
y las madrugadas oscuras,
oscuras como para pescar estrellas;
y el cansancio…
ese cansancio de no saber
y saberte tan lejos…
…y, a la vez,
tan cerca.

Sigilosa te asomas, como siempre, a mi ventana
y percibo
tu sombra y tu sonrisa,
tu perfume y tu silencio,
tu luz callada y tu voz rota
tu impaciente paciencia,
tu discreción y tu respeto.

Hoy quiero romper este silencio
profundo y largo
porque no hay olvido
donde hay huella.

Joshua Naraim





lunes, 6 de junio de 2005

Bronce

"Cerezos en flor". Manuel de García
Silencio
y un silencio más profundo
cuando los grillos dudan
Leonard Cohen.








Bajo una sábana de nieve, todo mi abrigo
-por espantar el sueño-
modelo un corazón en barro.
Si me durmiera, borbotearía el bronce fundido
llenando de plenitud el contra molde;
pero yo sé que no se debe: es peligroso dormir bajo la nieve.


Y sonrío
-tan sólo por ejercitar mis músculos-
mientras la tierra extiende sus cabellos frente a mis ojos,
mientras la noche los adorna de imposibles,
mientras los cerezos se afanan en el milagro de su resurrección.


Recopilo pequeños renuncios, tréboles de cuatro hojas,
y espero -por espantar el sueño-
que ocurra algo. Una casualidad tal vez:
la conjunción de todos los planetas, tus pasos sobre el hielo,
el calor de tus manos derritiéndolo: Agosto sobre la fría piel del mundo.


¡Si fuera un cerezo!,
-grito por espantar el silencio mineral que me rodea-
sabrías dónde estoy, trasplantarías mi voz a tierra fértil,
y yo retoñaría, amor. Retoñaría.




indah





LinkWithin

Related Posts with Thumbnails