jueves, 19 de junio de 2008

Donde habita el olvido

Yo sé que los espejos son el agua
estancada de un río que se mueve.
Luis García Montero.
Cuando pasen los años
-imagina ese tiempo donde habita el olvido-,
dime qué ha de quedar
de ese minuto en que te abrazo,
del verano flamante que encendemos
tal si de un fuego último
se tratara.

En las noches
de entonces, en belleza iguales y distintas
a ésta que procura su delirio,
la luna que ahora vemos
será otra porque otros serán quienes la miren.
Nadie sabrá de este milagro
que el cielo nos ofrenda
y hoy se inflama en nosotros,
del instante preciso que cumple mi deseo
en la sed de tus labios.
La lluvia habrá borrado de este mundo
el epitafio inútil
que aún no hemos decidido,
y el viento de tu voz, que hoy me lleva en su música,
será el eco inaudible de esta breve fortuna.

Este momento acaso ya se pierde
en el mar vislumbrado de la nada,
ese mar que en su abismo
sepulta la alegría de los otros
que hace tanto soñaran como yo a ti te sueño.

También ellos supieron
que esta luna que hoy vive, asombrada, en lo alto,
no es aquella que ardiera
en el cielo espejado de sus ojos,
aunque sí sea el mismo
este brillo aparente de la falsa moneda
que en mis versos trasluce
la ficción de su plata.

Ginés Aniorte



sábado, 7 de junio de 2008

Secreta mujer

secreta mujer

No puedo dormir.
No puedo dormir.
Atravesada entre los párpados
tengo una mujer,
secreta mujer
tan sol y tan luna
que abre mis ojos y me obliga a ver
mi desventura y mi fortuna.
Y no me deja dormir
esa mujer,
esa secreta mujer.

Arránqueme, señora, las ropas.
Desnúdeme.
Arránqueme, señora, las dudas.
Desdúdeme.
Arránqueme, señora, las ropas y las dudas.
Desnúdeme. Desdúdeme.

Secreta mujer.
Secreta mujer.
Atravesada entre mis párpados
le quiero decir,
le quiero pedir
que me deje, que se vaya.
Pero no puedo hablar a mi pesar.
Atravesada en la garganta,
me atormenta una mujer
esa mujer,
esa secreta mujer.

Arránqueme, señora, las ropas.
Desnúdeme.
Arránqueme, señora, las dudas.
Desdúdeme.
Arránqueme, señora, las ropas y las dudas.
Desnúdeme. Desdúdeme.

Eduardo Galeano



Fe de vida

fe de vida Natura deficit, fortuna mutatur, deus omnia cernit.
(La naturaleza nos traiciona, la fortuna cambia,
un dios mira las cosas desde lo alto)
Marguerite Yourcenar. De "Memorias de Adriano"

Esperar junto a este mar (en el que nacieron las ideas)
sin ninguna idea. (Y así tenerlas todas).
Ser sólo la brisa en la copa del pino grande,
el aroma del azahar, la noche de orquídeas
en las calas olvidadas.
Sólo permanecer viendo el ave que pasa
y no regresa; quedar
esperando a que el cielo amarillo
arda y se limpie de relámpagos
que llegarán saltando de una isla a otra isla.
O contemplar la nube blanca
que, no siendo nada, parece ser feliz.
Quedar flotando y transcurriendo de aquí para allá,
sobre las olas que pasan,
como un remo perdido.
O seguir, como los delfines,
la dirección de un tiempo sentenciado.
Ser como la hora de las barcas en las noches de enero,
que se adormecen entre narcisos y faros.
Dejadme, no con la luz del conocimiento
(que nació y se alzó de este mar),
sino simplemente con la luz de este mar.
O con sus muchas luces:
las de oro encendido y las de frío verdor.
o con la luz de todos los azules.
Pero, sobre todo, dejadme con la luz blanca,
que es la que abrasa y derrota a los hombres heridos,
a los días tensos, a las ideas como cuchillos.
Ser como olivo o estanque.
Que alguien me tenga en su mano como a un puñado de sal.
O de luz.
Cerrar los ojos en el silencio del aroma
para que el corazón -al fin- pueda ver.
Cerrar los ojos para que el amor crezca en mí.
Dejadme compartiendo el silencio
y la soledad de los porches,
la hospitalidad de las puertas abiertas; dejadme
con el plenilunio de los ruiseñores de junio,
que guardan el temblor del agua en las últimas fuentes.
Dejadme con la libertad que se pierde
en los labios de una mujer.

Antonio Colinas. De “El libro de la mansedumbre



miércoles, 4 de junio de 2008

La luna no se inmuta

la luna no se inmuta
Por diversas razones en mi pensamiento
dedico estas letras:
a Indah, aVesta, a Mar, a Camila,
a Marian, a UMA, y a Luz.
Un fascinante arco iris de mujeres,
plenas de color, calor y encanto
Joshua Naraim

En mi mundo, yo soy todo lo que es.
No hay nada que olvidar,
nada que perdonar,
nada que recordar,
ningún rencor que mantener,
ningún conflito que disputar,
nadie a quien ofender;
incluso en el conflito
no hay conflito.
Deepak Chopra

Ella sentía; él pensaba. Ella daba mucha importancia al corazón; él valoraba por encima de todo el intelecto. El suyo había sido un matrimonio de conveniencia, como tantos otros en las lejanas tierras del Oriente. Se querían, pero no se entendían. Eran jóvenes, más entre ellos se interponía un gran abismo. Él atendía los negocios de la familia, de espaldas a los demás; ella atendía a todos, de espaldas a los negocios de la familia.

-Si fuera por ti –le reprochó él un día-, estaríamos en la miseria y no tendríamos qué comer. No sólo eres dadivosa con nuestros familiares y amigos, sino incluso con los desconocidos y hasta aquellos que nos detestan.

La joven repuso con unas palabras de Buda:
-Marido mío, “dieciséis veces más importante que la luz de la luna es la luz del sol; dieciséis veces más importante que la luz del sol es la luz de la mente; dieciséis veces más importante que la luz de la mente es la luz del corazón”.

Más era un hombre de mente calculadora y replicó airado:
-¡No digas tonterías! Nada es más importante que la luz de la mente.
-Pero el mayor poder es el del corazón, es decir, el del amor.
-El mayor poder –protestó secamente el hombre- es el del cerebro, es decir, el de la mente.

El hombre se volvió cada vez más frío, calculador e insensible; la mujer más tierna, entrañable y cariñosa. Él cada vez era más irascible y ella, cada vez más sosegada.
Los años pasaron. El hombre acumuló una gran fortuna, pero su carácter era cada vez más violento. La mujer había aprendido a amarle, como a una criatura casi enferma. Él comenzó a sumar enemigos, pero ella cada vez contaba con más personas que la querían. A nadie ayudaba el hombre, ya ni siquiera a los suyos, en tanto su esposa era como una brisa de benevolencia y cariño para todos, sin exclusiones. El hombre comenzó a debilitarse y a envejecer prematuramente, en tanto que la mujer cada vez estaba más fortalecida, joven y hermosa.

-¿Cuál es tu maldito secreto? –le preguntó el hombre lleno de resentimiento y envidia.
-No hay más secreto que el del amor –respondió la mujer apaciblemente.

Pero el marido estaba convencido de que el secreto no era ése.
Como ella siempre respondía lo mismo, un día el hombre se encolerizó y la golpeo sin clemencia. Aunque ensangrentada y cubierta de hematomas, la mujer no se turbó y, lo más sorprendente, después de recibir la paliza, miró afectuosamente a su marido. Él se sintió avergonzado y prorrumpió en un llanto incontenible.

-¿Cómo es posible que no te inmutes?
-Acompáñame –dijo la mujer por toda respuesta a su esposo, todavía sollozante y sin dejar de pedir perdón.
Salieron al campo. Dejaron atrás el pueblo, sumido en el silencio de la noche, una noche espléndida y luminosa.
-Mira la luna –dijo la mujer, y después añadió-: Escucha el aullido de los chacales. Aúllan, pero la luna no se inmuta, no pierde su equilibrio. Tampoco deja de iluminar la noche espontáneamente. No podría hacer otra cosa aunque quisiera.

El marido, hundido en la desesperación, cayó a los pies de su esposa y los besó.

Sólo vivió dos años más, pero había comprendido que un mundo sin amor era un infierno y durante el tiempo que le quedó de vida se reconcilió con aquellos con los que había peleado, pidió perdón a los que había ofendido, resarció con creces a los que había explotado y encontró la calma interior. Antes de morir le confesó a su esposa:

-Tú hiciste crecer mi semilla del amor. Así mi vida ha tenido algún sentido. Aunque los chacales aúllen, la luna no se inmuta en el firmamento.

Ramiro Calle. De “El libro del amor”



sábado, 31 de mayo de 2008

Filosofía en los días críticos

nostalgiaDeseé alguna vez que un poeta me amase
Ahora duelen sus poemas en mi cuerpo‚
algo de mí que en él se reconoce hasta quebrar la imagen
de todo lo que fui.
Ahora deseo que me amase tanto que dejara de amarme
y sus palabras fuesen nieve
que el sol de junio fundiese entre mis pechos‚
allí donde su aliento insiste en acallar
esta tristeza antigua que siempre me acompaña.

Chantal Maillard De "Semillas para un cuerpo" 1988


Después de todas las preguntas ya no hay pregunta, por eso el silencio es la única respuesta.

No ser nadie es un arte que se aprende despacio.

Toda herida es una dependencia.

La existencia es un surtidor de engaños y me paso la vida deshaciéndolos.

La única verdad posible es la ilusión. El signo más auténtico, la señal de que alguien existe: la ilusión. Nada más cierto, más auténtico y real que el resultado de mi capacidad de ficción.

El ahora y la nada se parecen: sin proyecto, sin mañana, sin más allá, sin fin, sin comienzo, sin pasado, ahora, ahora, ahora.

Me hallo a mí misma, que es tanto como decir que hallo la nada de mí. Y mi nada es lo que se llena con las cosas que percibo; mi nada se convierte en algo con las cosas, con lo que no soy, y entonces digo que soy algo, siendo todo lo que no soy.

El otro soy yo cuando el deseo ya no es necesario.

Morir es danzar, danzar es morir.

Chantal Maillard. Filosofía en los días críticos.




miércoles, 28 de mayo de 2008

XVII

La espiritualidad no consiste en saber lo que quieres,
sino en comprender lo que no necesitas.
Anthony de Mello

R era demasiado joven para tener el corazón hecho trizas, las venas marcadas, heridas con historias antiguas, paisajes arrasados por incendios, flores secas entre las hojas de un libro, caras de color sepia en sus recuerdos, cemento bajo la planta de los pies, y el entusiasmo guardado en un cajón con llave. R era demasiado joven para todo eso.

J, en cambio, era como un colador, porque se sentía lleno de agujeros.

Juan Carlos Vellido. De "Escrozos"



lunes, 26 de mayo de 2008

Con la propia oscuridad...


Es más seguro andar
con la propia oscuridad
que con la luz de otro


Sucedió que un ciego fue a visitar a un amigo y, como se había hecho tarde, éste le ofreció un farol para que regresara a su casa.

Esto hizo reír al ciego: "para mí es lo mismo el día que la noche", le dijo "¿qué voy a hacer yo con un farol?". Su amigo le replicó: "Es verdad que no necesitarás ver el camino hacia tu casa. Pero el farol puede servirte para disuadir a quien quisiera atracarte en la oscuridad".

De modo que el ciego tomó el farol y salió. Al poco rato, alguien tropezó con él, haciéndole perder el equilibrio. "Eh! ¿por qué no va con más cuidado, amigo?", gritó el ciego "¿es que no ha visto el farol?".

"Hermano", dijo el otro, "su farol está apagado".


"La oración de la rana"
(Anthony de Mello)



martes, 13 de mayo de 2008

Diagonal confusa

soñador
He sido siempre un soñador irónico, infiel a las promesas interiores. He gozado siempre, como otro y extranjero, de las derrotas de mis devaneos, asistente casual a lo que pensé ser. Nunca he dado fe a aquello en que he creído. He llenado mis manos de arena, le he llamado oro, y he abierto las manos de toda ella, escurridiza. La frase había sido la única verdad. Una vez dicha la frase, todo estaba hecho; los demás era la arena que siempre había sido.

Si no fuese por el soñar siempre, por el vivir en una perpetua enajenación, podría, de buen grado, llamarme un realista, es decir, un individuo para quien el mundo exterior es /una nación/ independiente. Pero prefiero no darme nombre, serlo que soy con /cierta/ oscuridad y tener para conmigo mismo la malicia de no saberme prever.

Tengo una especie de deber de soñar siempre, pues, no siendo más, ni queriendo ser más, que un espectador de mí mismo, tengo que tener el mejor espectáculo que puedo. Así me construyo con oro y sedas, en salas supuestas, tablado falso, escenario antiguo sueño creado entre juego de luces suaves y músicas invisibles.

Guardo, íntimo, como la memoria de un beso agradable, el recuerdo infantil de un teatro en el que el escenario azulado y lunar figuraba la terraza de un palacio imposible. Había también, un parque vasto alrededor, y gasté el alma en vivir como real todo aquello. La música que sonaba blanda en aquella ocasión /mental/ de mi experiencia de la vida, convertía en real de una fiebre aquel escenario gratuito.

El escenario era definitivamente azulado y lunar. En el tablado, no recuerdo quién aparecía, pero la pieza que pongo en el paisaje recordado me sale hoy de los versos de Verlaine y Pessanha; no era la que olvido pasada en el palco vivo más acá de aquella realidad de azul música. Era mía y fluida, la mascarada inmensa y lunar, el interludio de plata y azul concluido.

Después vino la vida. Aquella noche me llevaron a cenar al León. Conservo aún el recuerdo de los filetes en el paladar de la nostalgia –filetes, lo sé porque lo supongo, como hoy nadie hace o no como yo. Y todo se me mezcla –infancia, vivida a distancia, comida sabrosa de noche, escenario lunar, Verlaine futuro y yo presente- en una diagonal confusa, en un espacio falso entre lo que he sido y lo que soy.

Fernando Pessoa



Como la tierra seca abre

A Vesta.

"El gran misterio es la conciencia
y el mundo en ella"

Miguel de Unamuno


Como la tierra seca abre
su dura entraña al agua,
como el galope de un caballo fuerza el horizonte
y hace saltar el corazón los límites
de la indefensa vida: así has venido tú.
Te reconozco.
Así has llegado. Es tiempo
de dolor. Es tiempo, pues, de alzarse.
Tiempo de no morir.
Pues has venido
cuando hasta su raíz mis huesos
la pena quebrantaba.
Así has llegado, así has venido tú,
fidelidad sin fin que me ata a la vida.

José Ángel Valente



domingo, 11 de mayo de 2008

Es extraño

"Una historia de amor consiste en encontrar la pieza
que encaja perfectamente con la que tú tienes,
y una de dos,
o tienes al azar de tu parte
o te construyes una pieza a tu medida"

Juan Carlos Vellido

Entiendo lo que dices,
reconozco el exacto dibujo del deseo
trazado en tus palabras, aunque me hables
de cuerpos que no he visto, de voces que imagino
equivocadamente,
de labios que para mí tienen
la frialdad de los labios
nombrados.
Entiendo sin sentir.
Y me parece extraño.

¿Qué luz es ésta que me otorga
el preciso concepto de lo que otro ha vivido,
pero no su emoción,
no su imparable pálpito?
Entender el deseo de otro ¿qué significa?
¿Y entender la pasión que mueve a otro?

Racional, sin distancia,
concedo a tus palabras el sentido
inevitable y justo que me piden.
Es fácil entenderlas
(aluden a algo simple, victorioso),
y con ellas comulgo abstratamente,
indiferente no,
tampoco estremecido.
Es extraño:
en ti fluye la sangre
y puedo verla.

Antonio Cabrera. De "En al estación perpetua"



domingo, 4 de mayo de 2008

A qué región me llegaré a buscarte



"A las muchas personas que ocupan mi mente
y mi corazón"
(Si has llegado hasta aquí
y no te ha traido la casualidad:
probablemente me habitas)
Joshua Naraim



A qué región me llegaré a buscarte
ahora que reposas a mi lado
en forma de deseo
hombre
cuya belleza apenas
conocía. Cada día me ciñe
su cilicio de ausencia.
Me has herido de vida desde toda
tu muerte

y no hay sueño bastante a tu vacío.

Escrito por Ada Salas



¿Qué es el éxito?


"El éxito es conseguir lo que se quiere,
la felicidad es apreciar lo que se tiene".



Reirse a menudo y amar mucho;
ganarse el respeto de las personas inteligentes y el afecto de los niños;
conseguir la aprobación de los críticos honestos y soportar la traición de los falsos amigos;
apreciar la belleza;
descubrir lo mejor de los demás;
dar lo mejor de uno mismo sin esperar nada a cambio;
mejorar al mundo un poquito con un hijo sano, un alma rescatada, un trozo de jardín o una condición social redimida;
haber jugado y reído con entusiasmo y cantado con exaltación;
saber que por lo menos una persona ha respirado más fácilmente porque usted ha vivido;
esto es haber triunfado.

Ralph Waldo Emerson

sábado, 26 de abril de 2008

VUELO DEL ALMA


He aquí que, tras la noche,
llegas, día.
Golpea hoy con tu gran aldaba de luz mi pecho,
entra con todo tu espacio azul en mi corazón ensombrecido.
Que levanten el vuelo los pájaros dormidos en mi alma,
que llenen con su alegre griterío la mañana del mundo,
de mi mundo cerrado
los domingos y fiestas de guardar
secretos indecibles
Hágase hoy en mí tu transparencia,
sea yo en tu claridad.
Y todo vuelva a ser igual que entonces,
cuando tu llegada
no era el final del sueño,
sino su deslumbrante epifanía.
Ángel Gonzalez

Cuando el camino
se hace cuesta arriba,

¡NO LO DEJES!

Cuando las cosas andan mal
- como a veces sucede -

¡NO ABANDONES!

Cuando no consigas resultados,
y se sumen los problemas,

¡NO TE RINDAS!

Cuando quieras sonreír
y sólo puedas suspirar

¡NO TE CAIGAS!

Cuando la suerte,
te sea adversa,
y no encuentres
fuerzas para seguir

¡NO RENUNCIES!

Cuando no encuentres
compañeros de lucha,

¡NO TE APURES!

¡Hay manos que sostienen las tuyas!

Cree y Siente en cada minuto de tu vida,
deja que tu alma vuele libre
por los jardines hermosos de la confianza
en algo superior que llega donde nuestra
visión no puede alcanzar,
pero sí nuestro corazón puede sentir.

Tu alma desea estar libre
para darte fuerza y estímulo!

¡INTENTA!

Cierra los ojos por algunos minutos
y deja tus pensamientos volar
por sitios de Amor.

No podemos cambiar el mundo,
ni quitar todo el dolor de la tierra,
ni tener ya resueltos todos
nuestros problemas,
pero podemos a cada minuto
mirar con ojos del amor a cada cosa.

Si pensamos que todo es pasajero,
miraremos con cariño lo negativo
que te encamina a la elevación y perfección,
y luego observaremos con felicidad
el cambio del mal en bien ,
de tristezas en alegrías.

Lo que hoy nos hace sonreír
fueron las cosas que nos hicieron
llorar ayer.

Nuestras faltas de hoy también son
las alegrías de mañana.

Las personas se van.
Los amores se pierden en el tiempo.
Los problemas se solucionan.
Hasta el mismo sol se va cada noche
para renacer al día siguiente...

No te quedes en el medio del camino
porque allá, en alguna parte de él...

¡Algo te espera!



Nunca tomes actitudes negativas ante las dificultades
que prohíban que tu Alma vuele libre.

Piensa que todo es pasajero
y nunca te quedes en medio del camino...

Recuerda que en la vida la felicidad no es eterna
pero puede darnos fuerzas para luego enfrentar
los momentos difíciles.

Allá...
en algún lugar de tu camino,
siempre
algo valioso y grato te espera.

Unas horas de felicidad
valen un siglo en tu vida.



sábado, 12 de abril de 2008

Ahí están

Ahí están,
sentados,
dormidos de día, despiertos de noche,
asidos a sus sillas de ruedas,
jugando a las cartas y al dominó ellos
haciendo ganchillo ellas.

Con una marcha que ya quisieran para si
algunos carrozas de veintipocos.

Movilizados de aquí para allá,
de casa en casa,
de ciudad en ciudad,
trastos viejos e inútiles
de una sociedad dominada
por la prisa, el bonoloto, los ejecutivos de alto nivel,
la productividad y el estrés.

Tienen setenta y pico, ochenta y hasta noventa
inviernos a sus espaldas.
¡Qué ya son inviernos!

Necesitan una mano amiga,
necesitan ser protagonistas del presente y de su historia,
necesitan de su comunidad.

Nadie los preparo para esta etapa.

Ellos, ¡qué lo saben casi todo!

lunes, 24 de marzo de 2008

El poder


¿Quién tiene más poder: el que domina los despachos o el que domina su vida?

¿Qué es mejor: tener peso en la sociedad o tenerlo en tu casa?

¿Quién es más listo: el que tiene la nómina y el coche blindados o el que trabaja su horario y disfruta de la caña diaria o del paseo vespertino?

El trabajo sólo es una realización en su justa medida.

Los hombres que tienen una agenda frenética viven lo que les plantean sus secretarias.

Casi no saben qué será de ellos al día siguiente.

Dicen que todo tiene sus plazos, como las malditas hipotecas.

Hay momentos para exprimirte y dar todo de ti y otros para mirar cómo se exprimen los demás.

Lo peor de entregarte en cuerpo y alma es que te olvidas de mirar hacia dentro, casi te olvidas de quién eres y de por qué haces todo lo que haces.

El auténtico poder lo disfruta el que domina sus horas, el que sabe que una sonrisa es una cometa al viento.

Cierto es que nuestra sociedad necesita líderes.

Pero yo me quedo con los trabajadores honrados, con los profesionales que hacen su trabajo como amanuenses, que cumplen a la perfección, sin vanidades, y se marchan a sus casas para disfrutar de su otra vida:

la auténtica.

César Casal



viernes, 21 de marzo de 2008

Yo sé que estás ahí

" El corazón del olvido

está preñado de momentos de chocolate"

Joshua Naraim


Yo sé que estás ahí,
atrapada en el vértigo que desnuda al miedo,
corazón de fuego que no se aviene a vivir sin jaula,
amazona de honduras que no existen.
Estás ahí.
Entre dunas que humean soledad
y recuerdos que congelan las venas,
escuchando trompetas de silencio,
como si el tiempo fuera un reloj parado
y el mundo aún permaneciera quieto
sobre el eje invisible de un andamio.
Estás ahí,
anclada en una taquicardia lenta
de ánfora cineraria,
derrochando féretros de angustia
y sepulcros de tristeza,
viendo discurrir la vida
desde el ojo tuerto
de un ciprés enfermo.

Estás tan dentro del crepúsculo
que todo te parece noche
y las sombras te miran
con la herrumbre ciega
de una vieja calavera.
Es tanta la feria de amargura
que te roe por dentro los huesos
que ya no quedan sótanos vacíos,
en el interior del tuétano,
para esconder las penas
y ahogar la voz de los espectros.

Pero no pienses que siempre será así,
con hielos que atraviesan la tarde
y pájaros sin alas que no cantan.
Algún día saldrá el sol para ti
con su risa bordada de amarillo infinito
y el verso azul de un horizonte nuevo
prendido en el ojal de la solapa.

Fernando Luis Pérez Poza
Pontevedra. España.



domingo, 16 de marzo de 2008

El papel arrugado



Puse mis manos en un rostro
y las retiré heridas por el amor.
Ahora,
el olvido acaricia mis manos.
Antonio Gamoneda


Mi carácter impulsivo, me hacía reventar en cólera a la menor provocación. La mayor parte de las veces, después de uno de estos incidentes, me sentía avergonzado y me esforzaba por consolar a quien había dañado.

Un día, un Psicólogo, quien me vio dando excusas después de una explosión de ira, me entregó un papel liso.

Y entonces me dijo:

¡ESTRÚJALO!

Asombrado, obedecí e hice una bola con el papel.

Luego me dijo:

Ahora déjalo como estaba antes.

Por supuesto que no pude dejarlo como estaba.

Por más que traté, el papel quedó lleno de arrugas.


Entonces el psicólogo dijo:

“El corazón de las personas es como ese papel. La impresión que dejas en ese corazón que lastimaste, será tan difícil de borrar como esas arrugas en el papel.”

Aunque intentemos enmendar el error, ya estará “marcado”.

Por impulso no nos controlamos y sin pensar arrojamos palabras llenas de odio y rencor, y luego, cuando pensamos en ello, nos arrepentimos.

Pero no podemos dar marcha atrás, no podemos borrar lo que quedó grabado. Y lo mas triste es que dejamos “arrugas” en muchos corazones.

Desde hoy, sé más compresivo y más paciente.
Cuando sientas ganas de estallar recuerda “El papel arrugado”.




viernes, 14 de marzo de 2008

Conciencia



" A ti, hija de los dolores,
de lágrimas de perla
y cabellos de oro. "
(Music: Look of love). Diana Krall

Yo también creía que los malvados
sólo formaban parte de los cuentos
o las películas.
Joshua Naraim





Cuando yo era pequeña, tendía a pensar que el mundo estaba poblado por gentes básicamente buenas, quizá porque así eran quienes me rodeaban. Los malvados, me parecía, tan sólo formaban parte de los cuentos o de las películas: el lobo de Caperucita, la madrastra de Blacanieves, la Cruella Deville de 101 dálmatas... Eran personajes irreales, que tomaban forma en el universo fantástico, pero que a mí, creía, nunca iban a afectarme.
Luego, a medida que fui creciendo, la vida me los fue poniendo a menudo delante: gentes con malos sentimientos, retorcidas sus neuronas por una visión negativa de los demás y de sí mismas. Gentes cobardes, que acaban haciendo daño a costa de sus miedos. Gentes mentirosas y manipuladoras. Enamorados del dominio sobre los otros a cualquier precio. Iracundos que pierden los papeles por la razón más nimia. Envidiosos con el corazón carcomido. Alcohólicos y drogodependientes incapaces de controlar sus peores instintos. Amargados que tratan de salpicar su mal rollo al universo entero. Egoístas rodeados por su propio muro de insolidaridad. Acomplejados que sólo se sobreponen a sus problemas pisoteando a quien se les ponga delante. Ambiciosos sin límites. Gentes, en fin, que, por razones diversas, van dejando un rastro de dolor a su paso por la existencia.
A pesar de todo, siempre he creído que casi todo el mundo tiene en algún lugar de su alma eso que llamamos conciencia, ese punto diminuto de empatía, fundamental en la especie humana, que nos hace arrepentirnos del sufrimiento que podemos haber causado. Casi todo el mundo, porque también existen, he pensado siempre, los monstruos, los pinochets y los francos que mueren nonagenarios y tranquilos, sin que el remordimiento por todo el daño que han esparcido a su alrededor les haya hecho pasar ni una noche en vela. Monstruos, seres desalmados que ocupan, creía yo, no ya el espacio de la ficción, como pensaba en mi infancia respecto a los malvados, pero sí el de los libros de historia. Seres que llevan, como una enseña, el estigma del mal sobre la frente.
Pero la vida desmiente una y otra vez mis teorías. Así que me tropiezo en la tele y en los periódicos con un tipoaparentemente anodino y vulgar, no un tirano, no un criminal, ni siquiera un delincuente de poca monta, y que, sin embargo, demuestra carecer del más mínimo rastro de conciencia. Me refiero a ese tal Tomás Delgado que, después de haberse llevado por delante a un pobre chico de tan sólo diecisiete años, se ha atrevido a intentar reclamar a sus padres una indemnización por los daños causados a su coche y a quejarse, en el momento de reitrar su demanda, de que su honor ha sido mancillado. Hubiera jurado que cualquier persona que acabara con la vida de otra en un accidente -incluso aunque su culpabilidad no estuviera clara- arrastraría para siempre un terrible trauma. Me equivocaba. ¿Me equivocaré también al pensar que a Manuel Lamela -ex consejero de Sanidad en la Comunidad de Madrid- y a su jefa y protectora Esperanza Aguirre debe remorderles la conciencia por los miles de personas que han muerto en nuestro país aullando innecesariamente de dolor y de angustia después de la caza de brujas que ellos organizaron en el hospital Severo Ochoa de Leganés?

Ángeles Caso



viernes, 7 de marzo de 2008

Cerrar un ciclo...


“Deshacerse de ciertos recuerdos
significa dejar espacio libre para otros”

Hay que saber cuando una etapa llega a su fin.

Cuando insistimos en alargarla más de lo necesario, perdemos la alegría y el sentido de las otras etapas que tenemos que vivir. Poner fin a un ciclo, cerrar puertas, concluir capítulos... no importa el nombre que le demos lo importante es dejar en el pasado los momentos de la vida que ya terminaron.

¿Me han despedido del trabajo? ¿ Ha terminado una relación? ¿Me ido de casa de mis padres? ¿Me ido a vivir a otro país? Esa amistad que tanto tiempo cultivé ¿ha desaparecido sin más?

Puedes pasar mucho tiempo preguntándote por qué ha sucedido algo así. Puedes decirte a ti mismo que no darás un paso más hasta entender por qué motivo esas cosas que eran tan importantes en tu vida se convirtieron de repente en polvo.

Pero una actitud así supondrá un desgaste inmenso para todos: tu país, tu pareja, tus amigos, tus hijos, tu hermano; todos ellos estarán cerrando ciclos, pasando páginas, mirando hacia adelante, y todos sufrirán al verte paralizado.

Nadie puede estar al mismo tiempo en el presente y en el pasado, ni siquiera al intentar entender lo sucedido. El pasado no volverá; no podemos ser eternamente niños , adolescentes tardíos, hijos con sentimientos de culpa o rencor hacia sus padres, amantes que reviven día y noche su relación con una persona que se fue para no volver.

Todo pasa y lo mejor que podemos hacer es no volver a ello.

Por eso es importante (POR MUY DOLOROSO QUE SEA) destruir recuerdos, cambiar de casa, donar cosas a los orfanatos, vender o dar nuestros libros. Todo en este mundo visible, es una manifestación del mundo invisible, de lo que sucede en nuestro corazón. Deshacerse de ciertos recuerdos significa también dejar libre espacio para que otras cosas ocupen su lugar.

Dejar para siempre. Soltar. Desprenderse. Nadie en esta vida juega con cartas marcadas. Por ello una veces ganamos y otras, perdemos. No esperes que te devuelvan lo que has dado, no esperes que reconozcan tu esfuerzo, que descubran tu genio, que entiendan tu amor. Deja de encender tu televisión emocional y ver siempre el mismo programa, en el que se muestra cómo has sufrido con determinada pérdida: eso no hace sino envenenarte.

Nada hay más peligroso que las rupturas amorosas que no aceptamos, las promesas de empleo que no tiene fecha de inicio, las decisiones siempre pospuestas en espera del "momento ideal". Antes de comenzar un nuevo capítulo hay que terminar el anterior; repítete a ti mismo que lo pasado no volverá jamás. Recuerda que hubo una época en que podías vivir sin aquello, sin aquella persona, que no hay nada insustituible, que un hábito no es una necesidad. Puede parecer obvio, puede que sea difícil, pero es muy importante.

Cerrar ciclos. No por orgullo, ni por incapacidad, ni por soberbia, sino porque, sencillamente , aquello ya no encaja en tu vida. Cierra la puerta, cambia el disco, limpia la casa, sacude el polvo.

Deja de ser quien eras y transfórmate en el que eres...

lunes, 11 de febrero de 2008

Tratado de armonía


A medida que profundizamos en nuestras vidas y maduramos, nos va rodeando un nuevo silencio: el de las personas que crecieron y progresaron con nosotros. Por el contrario, un nuevo fervor nos rodea: el de aquellos que sin suponer nada en nuestras vidas, sin tener intereses, nos muestran su atención y afecto. Esta es la prueba objetiva de que estamos en otro , plano de la existencia, de que no somos lo que fuimos, rotas ya tantas amarras.


Entre el ansiar el más allá -abrazar la vía mística- y la vida puramente vegetativa, animal, existe una tercera senda: la del ignorante-ebrio que, al ignorarlo todo conscientemente, lo sabe todo. El ignorante-ebrio ignora los extremos, la dualidad, no persigue el cielo ni teme el infierno. El ignorante-ebrio no tiene más afán que el respirar y gozar la luz.


Cuanto más arriba se asciende en la montaña de la vida (o del reconocimiento) más huracanados son los vientos que azotan. Esta es una verdad incuestionable. Pienso, sin embargo, que lo más difícil no es aguantar, impertérrito, los fuertes vientos de la cima. Lo más difícil es saber descender de la montaña a tiempo.


Textos de Antonio Colinas de "Tratado de armonía".

lunes, 4 de febrero de 2008

Fe de Vida

fe de vida
A Cris.
La prisa es una carrera hacia la muerte.
La lentitud detiene el tiempo,
ensancha el instante,
propaga la vida en armonía.


Esperar junto a este mar (en el que nacieron las ideas)
sin ninguna idea. (Y así tenerlas todas).
Ser sólo la brisa en la copa del pino grande,
el aroma del azahar, la noche de orquídeas
en las calas olvidadas.

Sólo permanecer viendo el ave que pasa
y no regresa; quedar
esperando a que el cielo amarillo
arda y se limpie de relámpagos
que llegarán saltando de una isla a otra isla.
O contemplar la nube blanca
que, no siendo nada, parece ser feliz.
Quedar flotando y transcurriendo de aquí para allá,
sobre las olas que pasan,
como un remo perdido.
O seguir, como los delfines,
la dirección de un tiempo sentenciado.

Ser como la hora de las barcas en las noches de enero,
que se adormecen entre narcisos y faros.
Dejadme, no con la luz del conocimiento
(que nació y se alzó de este mar),
sino simplemente con la luz de este mar.
O con sus muchas luces:
las de oro encendido y las de frío verdor.
o con la luz de todos los azules.

Pero, sobre todo, dejadme con la luz blanca,
que es la que abrasa y derrota a los hombres heridos,
a los días tensos, a las ideas como cuchillos.
Ser como olivo o estanque.
Que alguien me tenga en su mano como a un puñado de sal.
O de luz.

Cerrar los ojos en el silencio del aroma
para que el corazón —al fin— pueda ver.
Cerrar los ojos para que el amor crezca en mí.
Dejadme compartiendo el silencio
y la soledad de los porches,
la hospitalidad de las puertas abiertas; dejadme
con el plenilunio de los ruiseñores de junio,
que guardan el temblor del agua en las últimas fuentes.
Dejadme con la libertad que se pierde
en los labios de una mujer.

Antonio Colinas

sábado, 19 de enero de 2008

Gajes del oficio


Era un hombre que, por su profesión,
cuando cometia errores eran siempre de bulto.
Me estoy refiriendo a un maletero
o porteur, eso depende
de la situación del sujeto respecto
a la cordillera pirenaica
quien, atendiendo por uno u otro nombre,
acababa deslomado cada día
de tanto descargar y cargar trenes.

Yo también cometo errores de bulto:
voy a abrazar tu cuerpo y me abraso en el aire,
voy apedir tequila y pronuncio te quiero,
voy a aspirar la brisa y estás en mi garganta.

Así acabo descorazonado cada noche
de tanto acarrear mi amor por todas partes:
un amor que no sé dónde dejar
cuando llega la tarde y tú no estás conmigo.

Ángel González




miércoles, 16 de enero de 2008

Para tener...



Para tener unos labios atractivos,
di siempre palabras amables.

Para tener ojos adorables,
mira siempre las cosas buenas de la gente.

Para una figura esbelta,
comparte tu comida con los que padecen de hambre.

Para mantener la elegancia,
camina con la certeza de que nunca estás sola.

Recuerda, si necesitas una mano amiga,
la encontrarás en el extremo de cada uno de tus brazos.

Con el tiempo y la madurez,
descubrirás que tienes dos manos:
una para ayudarte a tí misma
y la otra para ayudarle a los demás.

La belleza de una mujer no está en su figura
en la ropa que viste
o en la forma como se peina.

La belleza de una mujer tiene que ser vista en sus ojos,
por que son la puerta de su alma,
el lugar donde habita el amor.

La verdadera belleza de una mujer se refleja en su alma.
En la bondad con la que dá amor
y en la pasión que demuestra.

La belleza de una mujer crece con el pasar de los años.

Audrey Hepburn.




domingo, 13 de enero de 2008

Y lo perdimos para siempre...

Del fragmento deduzco la grandeza.
De la totalidad, la pequeñez...

El otoño se acerca con muy poco ruido:
apagadas cigarras, unos grillos apenas,
defienden el reducto
de un verano obstinado en perpetuarse,
cuya suntuosa cola aún brilla hacia el oeste.
Se diría que aquí no pasa nada,
pero un silencio súbito ilumina el prodigio:
ha pasado
un ángel
que se llamaba luz, o fuego, o vida.
Y lo perdimos para siempre

Ángel Gónzalez




miércoles, 2 de enero de 2008

Uno aprende...






Muchas personas nos acompañan en nuestro primer viaje de crecimiento. Pero pasa el tiempo y en otras etapas en que también debemos crecer...estamos solos.
A quienes nos ayudan a desprendernos del viejo plumaje y con paciencia están junto a nosotros esperando que culmine ese proceso, confiando en que podremos hacerlo, debe ir nuestro mayor agradecimiento, ya que no quedan muchas posibilidades:
Sólo se puede luchar o morir.
¡Tengamos en cuenta la actitud de los grandes y como ellos emprendamos el Vuelo!

*** *** *** ***
Y uno aprende después de un tiempo
uno aprende la sutil diferencia entre sostener una mano y encadenar un alma.

Y uno aprende que el amor no significa recostarse y una compañía no significa seguridad y uno
empieza a aprender...

Que los besos no son contratos y los regalos no son promesas
y que uno empieza a aceptar sus derrotas con la cabeza alta y los ojos abiertos
y uno aprende a construir todos sus caminos en el hoy
porque el terreno de mañana es demasiado inseguro para planes
y los futuros tienen una forma de caerse en la mitad y después de un tiempo
uno aprende que es demasiado hasta el calorcito del sol quema.

Así que uno planta su propio jardín y decora su propia alma
en lugar de esperar que alguien le traiga flores.

Y uno aprende que realmente puede aguantar
que uno realmente es fuerte
que unor realmente vale
y uno aprende y aprende.

Y con cada adiós uno aprende.

José Luis Borges

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