domingo, 12 de agosto de 2007

El largo viaje entre mi mente y mi corazón (I)

CRISÁLIDA
Jenniefher Weissenberg Gandhi


En el lila despertar de una crisálida que sueña compartir contigo el milagro Infinito de la Vida
y que más allá de la oscuridad que todo lo penetra llena de soles su propia noche.

En la profunda certeza de que el Amor es color a las alas de la mariposa y poesía al sueño del que espera.



I


He nacido al amanecer de medianoche,
la oscuridad penetrando cada esquina,
la gente corriendo de prisa hacia ningún lado.


Castillos de arena que las olas se llevan.
Teatros que se montan y desmontan,
actores que igual mueren, lloran o aman,
vestidos de harapos o de seda.


Luces, colores, formas, claroscuros,
marionetas que cuelgan de los sueños de otros
que sueñan soñar.


He nacido al límite del abismo
en el tierno regazo de un ángel,
entre dioses de barro y oraciones de fuego,
en el dejarse ir por tan sólo no estar.


He sentido perder la eternidad en un instante,
en la gota de miel que sacia los labios
mientras los días y las noches de nuestras vidas
pasan y se van.


En el dolor profundo de un cuerpo que teje su vida
entre la esperanza y el miedo,
entre la incertidumbre y la fe.


En el azar de uno o todos los caminos,
las puertas que se abren
y las cimas
y los abismos
y las lágrimas
y las sonrisas que se confunden
en una borrachera de libertad.


En el interior de una columna hueca
y en la noche que se adentra oscura
en todo lo que amanece.


La vida sin vida es un profundo grito callado,
un sueño sin despertar.
La eternidad de una estrofa que se repite hasta que te quedas en silencio y no encuentras sino el eco de tu propio lamento.


Letanía de un canto sacro en un templo sin puertas ni ventanas.


Un funeral,
un féretro,
el ir y venir en el vacío,
en la soledad de una noche que pintas de colores
y disfrazas de placeres para poder escapar.


Mientras la verdadera Vida es el regalo generoso de la bondad infinita de un amor que todo lo trasciende.


Y es música cuando callas
y paisaje cuando cierras los ojos
y es comunión cuando te das cuenta
que eres la vibrante nota de una sinfonía eterna y maravillosa,
que une todos los tiempos
y todas las historias
y todas las melodías en la profunda oración de tu propia alma.


Y es regalo y es prueba...
y camino abierto y estrecho.
La majestad de un océano que encierra
todos sus misterios en el dulce milagro de una gota.


La comunión profunda entre la crisálida y la mariposa,
entre las estrellas y la noche,
entre el rocío y el amanecer.


Y es transparente y eterna...
y es la plegaria sagrada de todos los corazones.
Las alas abiertas de una gaviota que se entrega al viento de la tarde y al azul del océano.


Y es el canto anhelante de las almas que buscan.


Es luz en la oscuridad y fuego en la nieve
y sonrisa en la tempestad
y esperanza en la puerta que se cierra.


Es pasión cuando se ama
y es dolor en la espera
y es paciencia en el dolor.


Y es el deseo profundo de entregar todo hasta quedarse vacío de uno y lleno de un Infinito amor.


Es caminar descalzo besando las espinas y las piedras
y cortar flores silvestres para llenar de amor todas las mesas
y es postrarse desnudo ante Su mirada y amarle sin miedo a amar
y agradecer el dolor que se convierte en manto
y nada más desear que lo que amas sea cubierto de paz, aunque tu propia paz vuele por una ventana
y una espina te haga derramar tu propia sangre,
para que la rosa blanca sea roja,
para que lo invisible sea esencial al corazón.


Es el misterio infinito de una eternidad que se teje con los hilos sagrados de la sombra y la luz.


Y es la bendición más grande
y la más hermosa prueba
y el camino sagrado que hay que recorrer tantas veces,
para regresar al hogar del cual nunca nos hemos ido.

sábado, 11 de agosto de 2007

Caminando en la cuerda floja

Tan malo como el tabaco para los pulmones
es el rencor para el alma;
una sola bocanada ya es nociva.
Elizabeth Gilbert

Hace muchísimos años, vivía en la India un hombre al que se consideraba el hombre más feliz del mundo. Muchos reyes, envidiosos, le ofrecían poder y dinero, y hasta intentaron robarlo para obtener el cofre, pero todo era en vano. Mientras más lo intentaban, más infelices eran, pues la envidia no los dejaba vivir. Así pasaban los años y el sabio era cada día más feliz. Un día llegó ante él un niño y le dijo: "Señor, al igual que tu, también quiero ser inmensamente feliz. "Por que no me enseñas... ¿qué debo hacer para conseguirlo? El sabio, al ver la sencillez y la pureza del niño, le dijo: "A ti te enseñaré el secreto para ser feliz. Ven conmigo y presta mucha atención. En realidad son dos cofres en donde guardo el secreto para ser feliz y estos son: MI MENTE Y MI CORAZÓN. El gran secreto no es otro que una serie de pasos que debes seguir a lo largo de la vida".

"El primer paso, es saber que existe la presencia de Dios en todas las cosas de la vida, y por lo tanto, debes amarlo y darle gracias por todas las cosas que tienes."

"El segundo paso, es que debes quererte a ti mismo, y todos los días al levantarte y al acostarte, debes afirmar: yo soy importante, yo valgo, soy capaz, soy inteligente, soy cariñoso, espero mucho de mí, no hay obstáculo que no pueda vencer: Este paso se llama autoestima alta."

"El tercer paso, es que debes poner en practica todo lo que dices que eres, es decir, si piensas que eres inteligente actúa inteligentemente; si piensas que eres capaz haz lo que te propones; si piensas que eres cariñoso expresa tu cariño; si piensas que no hay obstáculos que no puedas vencer, entonces proponte metas en tu vida y lucha por ellas hasta lograrlas. Este paso se llama motivación."

"El cuarto paso, es que no debes envidiar a nadie por lo que tiene o por lo que es, ellos alcanzaron su meta, logra tú las tuyas."

"El quinto paso, es que no debes albergar en tu corazón rencor hacia nadie; ese sentimiento no te deja ser feliz; deja que las leyes de Dios hagan justicia, y tú perdona y olvida."

"El sexto paso, es que no debes tomar las cosas que no te pertenecen, recuerda que de acuerdo a las leyes de la naturaleza, mañana te quitaran algo de mas valor."

"El séptimo paso, es que no debes maltratar a nadie; todos los seres del mundo tienen derecho a que se nos respete y se nos quiera."

"Y por ultimo, levántate siempre con una sonrisa en los labios, observa a tu alrededor y descubre en todas las cosas el lado bueno y bonito; piensa en lo afortunado que eres al tener todo lo que tienes; ayuda a los demás sin pensar que vas a recibir nada a cambio; mira a las personas y descubre en ellas sus cualidades y dales también a ellos el secreto para ser triunfador y que de esta manera, puedan ser felices..."

"Aplica estos pasos y veras que fácil es Ser Feliz."

miércoles, 8 de agosto de 2007

LA MAESTRA CONCHITA


"Los amigos son Ángeles que nos levantan sobre nuestros pies
cuando nuestras alas tienen problemas para recordar como volar".


Su nombre era Seño Conchita.
Mientras estuvo al frente de su clase de 5º grado, el primer día de clase lo iniciaba diciendo a los niños una mentira...

Como la mayor parte de los profesores, ella miraba a sus alumnos y les decía que a todos los quería por igual. Pero eso no era posible, porque ahí en la primera fila, desparramado sobre su asiento estaba un niño llamado: Pedrito Morales.

Seño Conchita había observado a Pedrito desde el año anterior y había notado que él no jugaba muy bien con otros niños, su ropa estaba muy descuidada y constantemente necesitaba darse un buen baño.

Pedrito comenzaba a ser un tanto desagradable. Llegó el momento en que Seño Conchita disfrutaba al marcar los trabajos de Pedrito con un lapicero rojo haciendo una gran X y colocando un cero muy llamativo en la parte superior de sus tareas.

En la escuela donde Seño Conchita enseñaba, le era requerido revisar el historial de cada niño, ella dejó el expediente de Pedrito para el final.
Cuando ella revisó su expediente, se llevó una gran sorpresa.

La Profesora de primer grado escribió: “Pedrito es un niño muy brillante con una sonrisa sin igual. Hace su trabajo de una manera limpia y tiene muy buenos modales... es un placer tenerlo cerca".

Su profesora de segundo grado escribió: “Pedrito es un excelente estudiante, se lleva muy bien con sus compañeros, pero se nota preocupado porque su madre tiene una enfermedad incurable y el ambiente en su casa debe ser muy difícil".

La profesora de tercer grado escribió: "Su madre ha muerto, ha sido muy duro para él. El trata de hacer su mejor esfuerzo, pero su padre no muestra mucho interés y el ambiente en su casa le afectará pronto si no se toman ciertas medidas".

Su profesora de cuarto grado escribió: “Pedrito se encuentra atrasado con respecto a sus compañeros y no muestra mucho interés en la escuela. No tiene muchos amigos y en ocasiones duerme en clase".

Ahora Seño Conchita se había dado cuenta del problema y estaba apenada con ella misma.
Ella comenzó a sentirse peor cuando sus alumnos les llevaron sus regalos del Día del Maestro, envueltos con preciosos moños y papel brillante, excepto Pedrito. Su regalo estaba mal envuelto con un papel amarillento que él había tomado de una bolsa de papel.

A Seño Conchita le dio pánico abrir ese regalo en medio de los otros presentes. Algunos niños comenzaron a reír cuando ella encontró un viejo brazalete y un frasco de perfume con solo un cuarto de su contenido. Ella detuvo las burlas de los niños al exclamar lo precioso que era el brazalete mientras se lo probaba y se colocaba un poco del perfume en su muñeca.

Pedrito Morales se quedó ese día al final de la clase el tiempo suficiente para decir:
“Seño Conchita, el día de hoy usted huele como solía oler mi mamá".

Después de que el niño se fue ella lloró por lo menos una hora..
Desde ese día, ella dejó de enseñarles a los niños matemática, a leer y a escribir. En lugar de eso, comenzó a educar a los niños. Seño Conchita puso atención especial en Pedrito.

Conforme comenzó a trabajar con él, su cerebro comenzó a revivir. Mientras más lo apoyaba, él respondía más rápido. Para el final del ciclo escolar, Pedrito se había convertido en uno de los niños más aplicados de la clase y a pesar de su mentira de que quería a todos sus alumnos por igual, Pedrito se convirtió en uno de los consentidos de la maestra.

Un año después, ella encontró una nota debajo de su puerta, era de Pedrito, diciéndole que ella había sido la mejor maestra que había tenido en toda su vida.

Seis años después por las mismas fechas, recibió otra nota de Pedrito, ahora escribía diciéndole que había terminado la preparatoria siendo el tercero de su clase y ella seguía siendo la mejor maestra que había tenido en toda su vida.

Cuatro años después, recibió otra carta que decía que a pesar de que en ocasiones las cosas fueron muy duras, se mantuvo en la escuela y pronto se graduaría con los más altos honores. Él le reiteró a Seño Conchita que seguía siendo la mejor maestra que había tenido en toda su vida y su favorita.

Cuatro años después recibió otra carta. En esta ocasión le explicaba que después de que concluyó su carrera, decidió viajar un poco. La carta le explicaba que ella seguía siendo la mejor maestra que había tenido y su favorita, pero ahora su nombre se había alargado un poco, la carta estaba firmada por el Doctor Pedro Fernando Morales.

La historia no termina aquí, existe una carta más que leer, Pedrito ahora decía que había conocido a una chica con la cual iba a casarse. Explicaba que su padre había muerto hacía un par de años y le preguntaba a Seño Conchita si le gustaría ocupar en su boda el lugar que usualmente es reservado para la madre del novio, por supuesto, Seño Conchita acepto y adivinen...Ella llega usando el viejo brazalete y se aseguró de usar el perfume que Pedrito recordaba que usó su madre, la última Navidad que pasaron juntos.

Se dieron un gran abrazo y el Dr. Morales le susurró al oído, "Gracias Seño Conchita por creer en mí. Muchas gracias por hacerme sentir importante y mostrarme que yo puedo hacer la diferencia".

Seño Conchita con lágrimas en los ojos, tomó aire y dijo, “Pedrito, te equivocas, tú fuiste el que me enseñó a mí que yo puedo hacer la diferencia. "No sabía cómo educar hasta que te conocí".


Alegra el corazón de alguien hoy...
Y recuerda que a donde quiera que vayas y hagas lo que hagas, tendrás la oportunidad de tocar y cambiar los sentimientos de alguien, trata de hacerlo de una forma positiva.

Emocionado y con lágrimas en los ojos. Joshua Naraim


domingo, 5 de agosto de 2007

Humanos


Escuchas historias, la historia de una separación, otra.

- Así no puedo seguir. Cada uno en su sitio.

Y escuchas otra historia. Una historia bella. Los humanos no pueden tener la felicidad. Lo decían los dioses. “Crearemos humanos, pero les esconderemos la felicidad para que nunca sean perfectos”. Un Dios dijo:


- “Hay que escondérsela debajo del mar, en lo más profundo de los océanos.Los demás dijeron que no, que habían hecho a los humanos listos y que llegarían hasta allí, inventarían submarinos y la encontrarían.”


Otro dios dijo:


- “La pondremos encima de la más alta de las montañas. No la alcanzaran.”


Los demás a coro le taparon la boca:


- “No. Se fijaran en los pájaros. Inventaran dirigibles. Harán aviones, helicópteros. Treparan a las montañas. Se harán escaladores, pilotos. La descubrirán y cuando la tengan, cuando tengan la felicidad en sus manos, dejaran de ser humanos.Hay que esconderla mejor.”


Estuvieron pensando y entonces hablo el más sabio de los dioses.


- “Se me ocurrió el mejor lugar posible. Un lugar en el que nunca miraran. Son curiosos y siempre buscan fuera. Así que la esconderemos en el interior de su corazón. Cada humano llevara la felicidad escondida dentro de su propio corazón. Jamás miraran ahí. Lo intentaran en todas partes y fracasaran porque no sabrán que la llevan con ellos. Así nunca dejaran de ser humanos, de ser curiosos, de buscar y volver a buscar. El mundo en marcha gracias a los humanos insatisfechos.”


Y los dioses aplaudieron felices. El cofre del tesoro de la felicidad seria el corazón de los hombres y las mujeres.

Un humano satisfecho es un humano muerto.


Historia recogida por César Casal y publicada en la Voz de Galicia el 1 de julio de 2007

jueves, 2 de agosto de 2007

La "pasión" de Edna


Aquella noche celebramos mi cumpleaños; mi novio, mis amigos y yo. Tras la cena, nos acercamos a uno de los PUB de moda para rematar la fiesta.
Me apetecía bailar. Mi novio algo cansado se quedo en la barra con los amigos tomando unas copas y yo, sola y alegre como unas castañuelas, me deslice a la pista y me sumergí en la música, dejándome llevar por los calientes ritmos que sonaban.
Al poco rato, estaba bailando con un tipo bien bueno: alto –debía medir un metro ochenta y ocho-, musculoso, de cabello castaño y ojos verdes y que, además, bailaba divinamente.
Estaba fascinada con aquél tipo…
Al cabo de un rato, con la excusa de refrescarnos, me invitó a una de las barras a tomarnos un trago. Yo acepté encantada. No cabía en mí y aquel hombre me embriagaba de deseo.
Le confesé que era mi cumpleaños y él, sin más, me dió un efusivo abrazo y me planto en la boca un ardiente beso que conmovió todo mi organismo, haciéndome casi perder el sentido.
Seguimos con los besos y después llegó un agasajo de película. Estábamos en la puerta de los baños cuando me dijo: “¿Qué piensas? ¿Quieres festejar tu cumpleaños ahora, sólo conmigo?" A lo que yo sin pensarlo respondí:”Claro que si”.
Salimos del PUB, sin avisar a mis amigos y dejando plantado a mi novio en la barra y nos fuimos directamente a un hotel.
Los dos ya estábamos más que encendidos y lo único que nos urgía era llegar a un lugar tranquilo para poder desfogarnos a gusto.
En verdad no recuerdo si en algún momento me dijo su nombre. Al llegar al hotel nos despojamos de la ropa casi de un tirón, e inmediatamente entramos en acción.
Así que esa noche -en verdad fue inolvidable- tuve sexo hasta hartarme; aprendí diez posiciones diferentes y experimenté más de cinco orgasmos en sólo un par de horas. ¿Lo pueden creer? Creo que él también se lo pasó de lujo, pues la verdad me preocupé por recibir placer, pero también por darlo.

Lo único que puedo decir ahora es que si esa noche le hubiera dicho: "no", hoy mi vida no estaría afectada y podría seguir haciendo planes para festejar mis próximos 48, 58 y hasta 68 años. Pero, por desgracia, mi realidad es que solo cuento con 38 años y soy una mujer destrozada física y emocionalmente.
Mi cuerpo es un costal de huesos y mi cabello, en su día tan radiante, ahora sólo es un despojo de unos cuantos mechones resecos sin vida. Ya no logro levantarme de la cama, ni siquiera para hacer mis propias necesidades. Dependo todo el tiempo de un tanque de oxígeno, no logro tragar alimentos sólidos y me alimentan, únicamente por sondas.
Mis amigos se fueron alejando poco a poco y mi familia, casi no viene a verme. "Me rechazan". No tengo pareja desde hace 8 años y jamás supe lo que es ser madre. “Nadie me acepta por temor de contagiarse”. Y ahora sé bien que mis últimos días de vida los tendré que pasar atada a esta cama y encerrada en este hospital con el mal recuerdo de que fui capaz de arruinar mi vida, yo misma.

Ten presente que, más allá de un momento de placer, por excepcional que sea, lo importante es tu vida; y si te sirve de algo, recuerda que una persona sana y llena de vida, igual que tu y llamada Edna, esta muriendo siendo joven y deseosa de vivir todo a causa del SIDA.
Pero, sobretodo, por no saber detenerme a tiempo y por pedirle y permitir a un perfecto desconocido disfrutar del acto y, además, sin protección alguna.

No entres en la larga y trágica lista de personas que mueren a causa de su irresponsabilidad.

Con dolor, pensando en Edna.

Joshua Naraim

lunes, 30 de julio de 2007

Escucha esta canción que late...


A mis amigos

Siempre creí que el privilegio, el alivio y el consuelo más grande de la amistad consiste en que no es necesario explicar nada.

Los silencios entre amigos constituyen auténticas conversaciones, lo que importa no es lo que se dice, sino lo que jamás resulta preciso decir.

Para mi un amigo es aquel que escucha la canción de mi corazón y me la canta cuando me falla la memoria.

El simple conocimiento de una amistad hace posible resistir la soledad, la enfermedad y la confusión, aunque el amigo carezca de medios para ayudarte. Basta con su existencia.

La amistad no mengua con la distancia, ni con el tiempo, la reclusión o la guerra, el sufrimiento o el silencio. Es allí en donde más hondamente arraiga. Es allí donde florece. Lo que más nos sostiene diariamente no es tanto la ayuda de nuestros amigos, como la seguridad de saber que podemos contar con ellos.

Para mí, mis amigos han hecho la historia de mi vida, de mil maneras han cambiado mis limitaciones en privilegios maravillosos y me han permitido caminar serena y feliz diariamente.

Hoy quisiera poder ahorrarte toda pena, todo fallo, cualquier fracaso, pero entonces vivirías ajeno a los demás. Una familia, un matrimonio, una amistad o un amor se construyen tanto con dolores como con alegrías, tu más que yo hoy lo sabes.

Si pudiera darte algo hoy sería la paz en lo más profundo de tu vida, que fuese serena y firme en todas las adversidades.

Te deseo felicidad, pero no la felicidad que se compra dando la espalda al mundo, ni la de renunciar por comodidad a tus sueños. Te deseo la felicidad de hacer todas las cosas lo mejor que puedas, de correr el riesgo de intentarlo, de correr el riesgo de dar y, por que no, de correr el riesgo de amar nuevamente.

Te deseo la alegría de tener siempre a alguien con quien compartir tus cosas. Deseo que a veces y sólo a veces, consigas lo que anhelas en vez de lo que necesitas. Te deseo la sorpresa de hallar algo mejor de lo que te atreviste a esperar.Te deseo buenos recuerdos con que soportar los malos tiempos y confío en que siempre tendrás en tu vida un espacio para otra amistad.

Y siempre, cuenta tu jardín por las flores no por las hojas caídas, cuenta tus días por las horas doradas y olvida las penas vividas, cuenta tus noches por estrellas, no por sombras, cuenta tu vida por sonrisas, no por lágrimas y para tu mayor gozo cuenta, en esta vida, tu edad por amigos, no por años.

Con todo mi cariño

Joshua Naraim


Agradecimiento: Este texto es la adaptación y aceptación de un hermoso pps recibido de uno de mis “años” argentinos. Gracias Edu

sábado, 28 de julio de 2007

El camino...


Cuando uno sabe a dónde va, todos los vientos son favorables”
Decía Tagore que "la verdadera amistad es como la fosforescencia, resplandece mejor cuando todo se ha oscurecido". Y ciertamente, soy dichoso en los momentos de oscuridad gracias a mis buenos amigos de flor peremne; a su cariño, a su ternura y, sobre todo, a su comprensión y su paciencia.
Pero la oscuridad pasa a medida que la luz abre su camino y nos hace lúcidos. Gandhi me recuerda que "debes ser tu mismo el cambio que quieres ver en el mundo". Y vuelvo al camino, a mi camino del aprendiz de sabio; del mago de pacotilla en busca de la verdadera magia; de la armonía y el equilibrio; de la integridad y la intuición; de la mística y la poesía.
Joshua Naraim

miércoles, 18 de julio de 2007

Acerca de la soledad


En alguna ocasión he dicho que “la verdad es una mentira –no siempre mal intencionada- por desvelar”.

La soledad es una de esas verdades. A pesar de nuestro sentimiento, y aún a pesar de nuestra voluntad de refugiarnos en ella, la soledad no existe. Siempre hay tendida una mano amiga que la disipa, que la desvanece, aunque estemos ciegos, aunque nos neguemos a estrecharla. Siempre habitamos en la mente y en la vida de los que nos aman y siempre hay alguien, aún a nuestro pesar, que nos ama, transformando soledad en compañía, tormento en compasión, enojo en paz. Únicamente nuestra terquedad en sentirnos solos cuando realmente estamos acompañados convierte en verdad nuestro mentiroso sentimiento.

Gracias a mi familia: padres, hija, hermanos, parientes –más o menos lejanos-; a mis amigos de piel y sudor; a mis amigos invisibles -vosotros- que me hablaís con los dedos y me leeís con los ojos (Lilian, Latequin, Enma, Luz Stella, Camila, Indha, Mar, Uma, Craz, Wendy,Pitu,…); a mis compañeros de trabajo –unos cuantos también amigos- e incluso a todos los desconocidos con los que me tropiezo todos y cada día de mi vida, no puedo decir con fundamento: ¡Qué estoy sólo! Aunque a veces, me sienta como si lo estuviera.
Joshua Naraim

Desde otros ojos...


Me gustaría verme con los ojos de las personas que me observan, descifrar sus pensamientos más íntimos, escuchar sus juicios más sinceros y recabar sus críticas más ácidas. Probablemente me sentiría defraudado, porque tengo la seguridad de que la persona percibida sería la de un extraño e indiferente personaje y me daría irremediablemente cuenta de que yo, ese yo, que mimo y, a veces, estúpidamente venero, no existe.

Surge entonces la pregunta de ¿qué es más real, lo que los demás ven o cómo yo me siento? Quizá la realidad, más sabia que nosotros, diste de ambos extremos y no sea ni lo uno ni lo otro, ni siquiera todo lo contrario.

Es curioso como una misma persona es capaz de provocar filias y fobias tan dispares antes sus semejantes, incluso ante una misma persona en distintos instantes del tiempo y a veces del espacio. Recuerdo que, cuando cumplía el servicio militar en Alcalá de Henares, compartía litera y mantel con un miembro de la alta sociedad de Madrid, con apellidos “de y de”, de aparente refinamiento, selecta cultura, pero poco seso, probablemente con mucho din y poco don; y con un muerto de hambre del barrio de Vallecas, de corazón tan generoso como duro, maleducado y malaprendido en la escuela de la calle y en el arte de sobrevivir a la pobreza y al remordimiento. En los tres meses que permanecimos juntos, encerrados en aquel garito, la comunión del rapado de pelo y la moda militar que nos uniformaba, hizo crecer entre nosotros una incipiente amistad o eso me parecía. Mi sorpresa sobrevino cuando conocí, pasado el tiempo, que fuera de aquel cuartel, a pesar de encontrarse con frecuencia, no se dirigían la palabra, me atrevería a decir, que ni siquiera la mirada perdida de una duda, ni el gesto despectivo de un desplante.

Nunca más volvimos a reencontrarnos, allí comprendí, en vivo y en directo, lo que era las clases sociales y tuve conciencia de mi desclasamiento, más cercano a la precariedad que al derroche, a la humildad del pobre que a la soberbia del poderoso; en todo caso, a la confirmación del sentimiento de “lobo estepario” que siempre me acompaña.

Joshua Naraim



jueves, 12 de julio de 2007

...



Silencio, vacío, soledad…

Es curioso comprobar que solo se está en el mundo,
en un mundo tan lleno de gente…

Qué razón tenía Lorena, estimado José Luis, cuando una noche te dijo en el Savoy: “La vida es más soportable, cielo, si aceptas que lo mejor de tus sueños suele ser la cama en la que despiertes de ellos.

A pesar de todo esta noche seguiré soñando

viernes, 8 de junio de 2007

¡Y ahí también estás tú!:



Sentado a la sombra del porche de los pensamientos,

en un silencio apenas roto por los pájaros de la memoria,

voy notando la humedad de la emoción sobre la hojarasca de la observación,

y la grava cuidadosamente rastrillada del análisis.


Y poco a poco se va desmenuzando el tiempo,

que ya sólo es rocío,

diminutas gotas,

solitarios instantes.


Voy reconociéndome en el paisaje contemplado

y ahí también estás tú.

martes, 15 de mayo de 2007

Tristeza

Yo estoy hecho a la tristeza,
y la tristeza esta hecha a mí
sin la tristeza no vivo
y ella no vive sin mí

De repente, se dio cuenta de que su vida avanzaba lenta, hacia ninguna parte, como la cucaracha que trepaba por la cortina del salón y ni siquiera sabía, con seguridad, si las cucarachas trepan por las cortinas de un salón, Y el salón estaba lleno de libros y, de pronto, le pareció todo un cementerio. Y los libros, las lápidas de esos señores que los escribieron y que figuraban en las portadas, muchos de ellos efectivamente muertos. Y se dio cuenta de que la tristeza es lo contrario de la alegría y que la tristeza también puede matar, por ejemplo, un domingo por la tarde. Y pensó en todos esos barcos que cabecean atados, amarrados, en los muelles del mundo. ¿Qué es mejor? La tormenta en medio del océano o la tormenta de nervios en un vaso de agua. La aventura exterior o la doméstica. ¿Qué es más duro? No lo sabía, mientras miraba a la cucaracha que trepaba y que podía llamarse Gregorio Samsa, como la de Kafka. Recordó él, no Samsa, que, cuando niño, todo funcionaba como la lavadora que estrenó su madre con instrucciones en cinco idiomas. Recordó que el escritor Pessoa decía que él no era pesimista, que era triste, algo muy distinto. La tristeza sólo es necesaria para librarse de ella, y rápido.
César Casal

lunes, 14 de mayo de 2007

Esbozos sobre papel marchito ( y II)


“Errare humanum est”

Una solución para casi todo:
Paciencia, humildad e inteligencia.

…La poesía es un arma de futuro cargada de futuro. (Celaya)

…Hago mías las faltas. Siento en mí a cuantos sufren y canto respirando.

…No hay que luchar contra las olas, hay que dejarse llevar, mecerse.

…Vivimos en el mejor de los mundos y en el peor de los infiernos.

…Las palabras muchas veces, no mejoran los silencios, y los silencios, otras, nos ayudan a escucharnos. ¡Cuántas cosas aprendemos de ellos!

…En el ser humano existe una incorregible arrogancia que favorece una autosatisfación por su propia sabiduría; sin embargo, no somos ni medianamente tan inteligentes como soberbiamente nos creemos.
A mí no me disgusta el mundo actual pero debemos reconocer que somos bastante irreflexivos: nos regodeamos en lo listos que somos por haber descubierto el ADN, pero luego no somos capaces de prever lo mejor para nuestra supervivencia como especie, algo que los animales si conocen muy bien. (Kary B. Mullis. Premio Nobel de Quimica en 1993)

…Que extraño me siento tan desnudo sin los velos que siempre me cubrieron: has horadado mi alma dejando al descubierto todas mis miserias y todos mis tesoros.

…Quise ser tu dios y soy tu esclavo. Quise salvarte del fuego y me quemé contigo.

…A veces la soledad se me atraganta; otras veces es consuelo, sosiego y alegría. Ni la busco ni me escapo, sólo la encuentro.

… Él encontraba en la barra de los bares un lugar para vivir. Sin ella pintaba versos de amor en las paredes: “Una noche de estas, sabes, en las que sobran los gintonic y falta compañía, apareces como un fantasma en mi cuarto…"
La echaba de menos y quería abrazar sus ojos, que es la única patria en que perduran los abrazos. El resto era silencio. Quería tender una toalla en la duna de una playa sin nombre, que la arena de los días pasase, encontrarla en la barra del bar en que vivía.
La echaba de menos y sólo quería abrazarla.
Después del último gintonic hablaba con los gatos y prometía que no volvería a beber.
Ella encontraba en su fuego un lugar para vivir y él se convertía en humo esculpido.
Lo echaba de menos y lo quería abrazar.

...Casarse es algo relativamente fácil. Permanecer casado es más difícil y conservar un matrimonio feliz durante toda la vida debería contarse entre las bellas artes.

…No existe una formula para contentar a Dios. Pregunta a tu alma cuál es su voluntad. Cuando recorres el camino de tus sueños, el mundo es un poco mejor.

viernes, 11 de mayo de 2007

Esbozos sobre papel marchito (I)


La felicidad es un estado transitorio
que no augura nada bueno.

Cada olvido tiene su silencio.



…para el que ama el modo de emplear el tiempo de la amada es manantial de todas sus alegrías.

…la gente se casa, se quiere todavía un tiempo, trabaja. Trabaja tanto que olvida de quererse.

…el cansancio era la causa, él se había abandonado, se había callado cada día más, y no había mantenido en su mujer, tan joven, la idea de que era amada.

…Te he querido mucho pero ya estoy cansado. Me siento feliz de marcharme, pero no hace falta ser feliz para recomenzar.

…Cuando nos queríamos nos comprendíamos sin palabras. Pero no siempre se quiere uno.


-¿Eres capaz de morir por un amor?
-No sé, pero me parece que no por el momento.
-Ya lo ves. Y sin embargo eres capaz de morir por una idea, eso está claro. Pues bien, estoy harto de la gente que muere por una idea. Yo no creo en el heroísmo: sé que eso es muy fácil y en el fondo es criminal. “Lo que me interesa es que uno viva y muera por lo que ama…”

lunes, 30 de abril de 2007

Distintos



¿Será quizás el amor un estado del fuego?
Marina Tsvietáieva

Se tuvieron que conocer en un accidente. No tenían nada en común. Él, alto. Ella, baja. Él, barbudo. Ella, riquiña. Él, sin un duro. Ella, con su hucha de niña.
Los gustos eran tan dispares que más que gustos parecían disgustos. Si los ves juntos nunca pensarías que son pareja. Él viste como si Che Guevara siguiese vivo. Ella, como si en el mundo sólo hubiese boutiques. Nadie daría ni un céntimo de euro por ellos. A ella le nace un sol de risa en la boca cada dos segundos. Él no se toma de broma ni un chiste. Él cree que el mundo es un desastre. A ella los conflitos planetarios le dan igual. Sólo le interesa ser feliz de la mañana a la noche. El es incapaz de ir de un sitio a otro en línea recta. Ella es especialista en recorrer las distancias más cortas. Él cree que en el trabajo están conjurados contra su persona. Ella es el alma de su empresa, mejor que comprar flores cada día. A él le encanta el cine húngaro con subtítulos en croata. A ella le van las comedias ligeras y odia los subtítulos. Él nunca lee un libro de menos de seiscientas páginas. Se los estudia. A ella le encantan las revistas en la peluquería.

Nadie daba ni la hora por ellos, pero llevan años juntos. Misterios del amor.
César Casal

domingo, 29 de abril de 2007

Decisiones difíciles, momentos espinosos

Desde la distancia y el silencio
el más tierno de mis abrazos:
para Mar,
en sus decisiones difíciles;
y para Indah,
en sus momentos espinosos.
Ambas logran hacerme atravesar
la oscura liviandad del horizonte.
Joshua Naraim


Fluías en la oscuridad; era más suave que existir.

Ahora, cuando una lágrima demasiado viva podría herir tu rostro,

vas cautelosa hacía ti misma.

(De Esta Luz.Antonio Gamoneda)



LA CANCION DESESPERADA


Emerge tu recuerdo de la noche en que estoy.
El río anuda al mar su lamento obstinado.

Abandonado como los muelles en el alba.
Es la hora de partir, oh abandonado !

Sobre mi corazón llueven frías corolas.
Oh sentina de escombros, feroz cueva de náufragos !

En ti se acumularon las guerras y los vuelos.
De ti alzaron las alas los pájaros del canto.

Todo te lo tragaste, como la lejanía.
Como el mar, como el tiempo. Todo en ti fue naufragio !

Era la alegre hora del asalto y el beso.
La hora del estupor que ardía como un faro.

Ansiedad de piloto, furia de buzo ciego,
turbia embriaguez de amor, todo en ti fue naufragio !

En la infancia de niebla mi alma alada y herida.
Descubridor perdido, todo en ti fue naufragio !

Te ceñiste al dolor, te agarraste al deseo.
Te tumbó la tristeza, todo en ti fue naufragio !

Hice retroceder la muralla de sombra.
anduve más allá del deseo y del acto.

Oh carne, carne mía, mujer que amé y perdí,
a ti en esta hora húmeda, evoco y hago canto.

Como un vaso albergaste la infinita ternura,
y el infinito olvido te trizó como a un vaso.

Era la negra, negra soledad de las islas,
y allí, mujer de amor, me acogieron tus brazos.

Era la sed y el hambre, y tú fuiste la fruta.
Era el duelo y las ruinas, y tú fuiste el milagro.

Ah mujer, no sé cómo pudiste contenerme
en la tierra de tu alma, y en la cruz de tus brazos!

Mi deseo de ti fue el más terrible y corto,
el más revuelto y ebrio, el más tirante y ávido.

Cementerio de besos, aún hay fuego en tus tumbas,
aún los racimos arden picoteados de pájaros.

Oh la boca mordida, oh los besados miembros,
oh los hambrientos dientes, oh los cuerpos trenzados.

Oh la cópula loca de esperanza y esfuerzo
en que nos anudamos y nos desesperamos.

Y la ternura, leve como el agua y la harina.
Y la palabra apenas comenzada en los labios.

Ése fue mi destino y en él viajó mi anhelo,
y en él cayó mi anhelo, todo en ti fue naufragio!

Oh sentina de escombros, en ti todo caía,
qué dolor no exprimiste, qué olas no te ahogaron.

De tumbo en tumbo aún llameaste y cantaste
de pie como un marino en la proa de un barco.

Aún floreciste en cantos, aún rompiste en corrientes.
Oh sentina de escombros, pozo abierto y amargo.

Pálido buzo ciego, desventurado hondero,
descubridor perdido, todo en ti fue naufragio!

Es la hora de partir, la dura y fría hora
que la noche sujeta a todo horario.

El cinturón ruidoso del mar ciñe la costa.
Surgen frías estrellas, emigran negros pájaros.

Abandonado como los muelles en el alba.
Sólo la sombra trémula se retuerce en mis manos.

Ah más allá de todo. Ah más allá de todo.

Es la hora de partir. Oh abandonado !

Pablo Nerura

miércoles, 25 de abril de 2007

...



Puse mis manos en un rostro y las retiré heridas por el amor.
Ahora,

el olvido acaricia mis manos.

(De Arden las pérdidas. Antonio Gamoneda)

domingo, 11 de marzo de 2007

Regalos que dejan huella

Pensando en Wendy emocionado y agradecido,
brindando con ella por el comienzo de mi otoño,
y gozando lentamente de su perenne y paciente amistad.
¡Va por nosotros, Wendy!



Son las 00:00 horas del día 7 de marzo del año 52 dJN. Abro mi pequeña ventana al mundo y ahí estás tú como siempre, con tu homenaje, tu cariño y tu sensibilidad. ¡Nunca una persona tan lejos ha estado tan cerca! Como una estrella tu luz, tu brillo y tu belleza hechiza mi pupila

Joshua Naraim




Dedicado con todo mucho cariño a mi Amigo del Alma
que esta semana comienza a transitar el otoño de su vida,
lo que sólo es un cambio de estación prácticamente imperceptible.
Amigo...¡¡¡TQM J.N.!!!!
Wendy


Muere lentamente quien no viaja,
quien no lee,
quien no oye música,
quien no encuentra gracia en sí mismo.
Muere lentamente
quien destruye su amor propio,
quien no se deja ayudar.
Muere lentamente
quien se transforma en esclavo del hábito
repitiendo todos los días los mismos
trayectos,
quien no cambia de marca,
no se atreve a cambiar el color de su
vestimenta
o bien no conversa con quien no
conoce.
Muere lentamente
quien evita una pasión y su remolino
de emociones,
justamente estas que regresan el brillo
a los ojos y restauran los corazones
destrozados.
Muere lentamente
quien no gira el volante cuando esta infeliz
con su trabajo, o su amor,
quien no arriesga lo cierto ni lo incierto para ir
detrás de un sueño
quien no se permite, ni siquiera una vez en su vida,
huir de los consejos sensatos...
¡Vive hoy!
¡Arriesga hoy!
¡Hazlo hoy!
¡No te dejes morir lentamente!
¡NO TE IMPIDAS SER FELIZ!

Texto de Pablo Neruda.



A pesar de ser verano está lloviendo, un día gris que invita al recogimiento y a la intimidad. Me encuentro en la más pequeña habitación de mi casa, la que más frecuento: donde trabajo; donde sueño despierto; donde leo, escribo, veo cine o escucho música. La habitación tiene dos ventanas: la más grande da a la calle, la más pequeña da al mundo. Desde esta última te percibo, te vislumbro y te adivino, allá, muy lejos, allende los mares; pero a la vez cercana, próxima en el espíritu y en la intención.

Mientras escribo estas letras Ella Fitzgerald y Louis Armtrong desgranan “Summertime”, una música que internamente me emociona y el jazz inunda la estancia dándole un aire de romántico garito. Muy cerca una barrita de incienso perfuma el ambiente con un toque de esotérica espiritualidad.

Escancio una copa de rioja y mojo los labios es un imaginario brindis, pensándote: ¡Va por vos!

Esta noche mi soledad está celosa por vuestra presencia.

Wendy







domingo, 25 de febrero de 2007

Confesión

A_Letter_to_Alessandra-William Whitaker

'El instinto poético se despertó en mí gracias a la percepción más aguda de la realidad, experimentando, con un eco más hondo, la hermosura y la atracción del mundo circundante. Su efecto era, como en cierto modo ocurre con el deseo que provoca el amor, la experiencia, dolorosa a fuerza de intensidad, de salir de mí mismo, anegándome en aquel vasto cuerpo de la creación. Y lo que hacía aún más agónico aquel deseo era el reconocimiento tácito de su imposible satisfacción'
Cernuda


Escribo porque me salva, porque es lo único que me queda, porque fija un sonido, unas luces, el final de un acto de amor, el escenario de unas horas de deseo. Escribo porque están conmigo los que ya nunca estarán, porque bajo al mar desde la mesa donde apoyo la cuartilla y me quedo quieto en la memoria de un cuerpo, y prolongo unas voces hasta perder la noción del tiempo (días y años juntos, apretados en un instante que me deja sin defensa). Escribo porque al abrir el seno de una palabra encuentro la iluminación última del beso, porque pronuncio a solas mi única verdad: ésa que después desmiento con mi vida. Escribo porque hay un llanto íntimo que me purifica desde que comienzo a hacer signos en el papel, porque poseo las cosas desde su respiración humana y puedo habitar aquello de lo que fui desterrado. Escribo para ser joven y alimentar una esperanza radical, para tener lo que no tengo y escuchar lo que nunca me dijeron. Escribo porque nunca fue más bello el engaño.


De La rosa inclinada (poesía 1976- 2001), Madrid, Calambur, 2001).
Javier Lostalé






Almas en un bolso (III)

La sociedad nos ata, pero somos nosotros quienes nos resistimos
a soltar las cadenas...

Nada es para siempre. La infancia se pasa antes de acabar la última merienda, la adolescencia se esfuma al superar el acné, de repente te haces mayor, y cuando quieres darte cuenta, aquella cama tan cómoda resulta que era en realidad la mesa de las autopsias. Del amor eterno de los matrimonios lo más perdurable son los muñecos de la tarta, la minuta del abogado y la pensión de alimentos. Consuela mucho saber que también nuestros fracasos son pasajeros y que los errores que no pueda remediar el perdón, con un poco de suerte los resolverán a medias el tiempo y el olvido. Ni siquiera vale la pena entusiasmarse con el recuerdo de los éxitos porque sólo se gana una vez la misma carrera y con el paso del tiempo lo que te queda en el recuerdo es la nostalgia del triunfo y la falsa sensación de un aplauso remoto y retrospectivo que a donde pertenece no es al puntual pálpito de la vida, sino al formol de las efemérides. Me preguntó una madrugada mi querida M. como pensaba yo que la recordaría años después de haber fracasado lo nuestro. Supuse que estaba preocupada por si me quedase de ella el recuerdo de aquellas desenfrenadas noches en su cama, sumidos en el vocerío fisiológico de la delirante y sincera obscenidad. No necesité mentirle para tranquilizar sus expectativas: "No te preocupes; siempre te recordaré vestida". No le mentí. Es así como la recuerdo a ella y como recuerdo a otras mujeres con las que compartí parecidas circunstancias. Supongo que las recuerdo vestidas por algún extraño mecanismo sicológico, o por un misterioso decoro nemotécnico, tal vez por la misma razón por la que cada vez que veo el silencioso rostro fotográfico de Ava Garder, se me viene a la cabeza la voz de Frank Sinatra. "Hagamos lo que hagamos, amiga mía, no habrá un mal momento que no recordemos luego con una mezcla de nostalgia y gratitud, con esa pizca de melancólica congoja con la que recordaríamos haber vivido una extraña y breve primavera en la que las flores hubiesen brotado con los pétalos podridos en el suelo, y eso es así, querida M., porque vivimos lo nuestro con demasiada intensidad y nos quedamos sin sueños nada más meternos en cama". Nada es para siempre, muchacho. Todo se pudre inexorablemente. Se pudren las flores, se mustian los cuerpos y se malogran los planes. Dicen que la del amor es una música maravillosa y puede que sea cierto, pero cuando llevas mucho rato escuchando una melodía, al final tienes la sensación de que lo único que suena sincero es el armazón de la pandereta. ¿Y qué ocurre con la belleza? Poca cosa, amigo. El tiempo, como el fuego, acaba con todo, y bien sabemos que las llamas de un stradivarius tienen la misma forma que las llamas de un laúd. ¿Qué queda de Marilyn tantos años después de su muerte? Queda el benefactor recuerdo de la belleza puntual de su juventud, aquella sonrisa que indultaba la tristeza de sus ojos fracasados, su vestido blanco ondeando en el mástil invertebrado de la brisa del metro de Nueva York, la greguería de su pose en un puñado de calendarios, la sombra de Sinatra divagando al trasluz en su alma, la mirada entornada por la mortal presbicia de una sobredosis de barbitúricos, y el rescoldo de nuestra juventud, muchacho, que se fue malogrando mientras aspirábamos a dar con alguien como ella, una mujer excitante pero pasajera, alguien en cuya compañía incluso valiese la pena sentirse solo, como acabó lo mío con M., aquella chica que me llenó de sudor y gimnasia, de sexo y de irresponsabilidad, hasta que llegó el día en el que a nuestros cuerpos les falló la literatura y la música, prendimos la luz de la alcoba y descubrimos con razonable desilusión que habíamos necesitado dos docenas de revolcones para alcanzar la sucinta y rabiosa espiritualidad que los perros conseguían sin copas, a plena luz del día y sin quitarse la ropa. Naturalmente, superamos la decepción de aquel instante y conservamos el afecto en el que se convirtió lo nuestro. Yo me sobrepuse tomando unas copas en la barra de "El Corzo", y ella, ¡Oh, Dios!, ella recobró su dignidad tan pronto mudó la cama y puso en marcha la lavadora. Así de fácil. No volvimos a vernos pero la recuerdo con cariño, como supongo que me recuerda ella a mí. Sabíamos que aquello acabaría como acabó. Si algo sucio hubo entre nosotros, sin duda quedó oculto para siempre entre el redentor aroma del detergente, ese sucedáneo de la decencia. Y en cuanto a su cuerpo, recuerdo que su desnudez convertía en crisálida la algodonosa luz de la vela. Así son las cosas, muchacho: ella acabó de protagonista en mi letra, y yo, maldita sea, yo seguramente no pasé de ser la mancha más persistente de su colada...
José Luis Alvite






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