sábado, 15 de junio de 2013

INVIERNO EN PRIMAVERA


Hoy siento pudor.
Aun así, impúdico,
miro mi desnudez en el espejo,
más no me hallo.
La luz está apagada y la noche es profunda.
Hace frío y me falta tu abrazo y tu voz.

Cuarenta y cinco de mayo, la primavera se resiste a visitarnos. Los habitantes de la ciudad se dibujan todavía con colores de otoño y a los jóvenes no les llega la alegría al cuerpo con tanto paro, tanta desazón y tan poco futuro.

Transito una edad difícil, demasiado joven para ser viejo y demasiado viejo para ser joven.

De salud, no puedo quejarme. Se puede decir que estoy bien en general y mal en los detalles: que si el colesterol, que si la hipertensión, que si la artrosis en la cadera y el desgaste en las rodillas, que si te sangran las encías o cada día ves y oyes un poco menos. Tozudo, sigo practicando mi deporte favorito, el baloncesto, y, ahora, mis rivales y compañeros son los hijos de los que fueron mis rivales y compañeros hace ya más de treinta años. Ellos poseen la juventud, la agilidad, la velocidad, la fuerza y el salto; a mí me queda la ilusión, la experiencia, la técnica y la sabiduría de aprovechar el equipo; y uno se da cuenta de que, como en la vida, los jóvenes pueden y no saben, mientras que los viejos saben y no pueden. Cada día van ganando posiciones otras actividades menos violentas como la meditación, el yoga y la poesía.

Del dinero, mejor no hablar, podría decirse que soy el reflejo, en un pequeño espejo, de este país dónde la gravedad hace que el dinero caiga hacia arriba y la mierda hacia abajo. Mi particular prima de riesgo, de acabar pidiendo en la puerta de una iglesia y comiendo en un comedor social, se dispara. El déficit se agudiza, y sin un trabajo remunerado, se transforma en crónico. Cuando frisas la sesentena un trabajo y un sueño son la misma cosa. ¡Mejor no despertarse! Los ahorros se los llevaron un par de amigos que eran como hermanos, el resto una entidad financiera, todavía en juicio. La esperanza de recuperación, en el mejor de los casos: un 10%, unos 3.000 €.

Y el amor… El amor como casi siempre, en estas circunstancias, desaparecido en combate. De joven y durante muchos años creí: “que lo que queremos nos quiere aunque no quiera querernos...” Ahora cercano a los sesenta, cuando el escepticismo sienta bien y ayuda a sobrevivir, me doy cuenta que a esa creencia le faltaba el final: “…mientras interesa”. En fin, el desprecio, aún con silencio y con buenos modos, es una forma dura de descubrir que no te aman, que probablemente nunca te han amado, aunque tuvieras la creencia y la certeza de todo lo contrario.

Bajo la lucidez del desengaño, siento que la vida es una mierda, ahora… pero también sé que es un privilegio, y que tenemos el deber de vivirla y lucharla aunque sea invierno en primavera.

Joshua Naraim



viernes, 14 de junio de 2013

La pérdida



Silvia Pérez Cruz y Javier Colina: "En la imaginación"


LA PÉRDIDA

Rabia. Me mordería por dentro. Me arrancaría el alma. Frases hechas. Todas las preguntas que te hicieron y que hiciste a las que no sabes responder. Sentimientos que se agolpan y te revuelven por dentro. Gravedad cero e incluso menos veinte. Miles de posibilidades, engaños e historias escondidas que no eres capaz de expresar. Los anuncios de televisión y los silencios de tus amigos y las canciones que siempre odiaste hablan de ti. Incomodidad. Algunas noches hay pastillas. Algunas mañanas también. El vacío es negro y está lleno de miedo. Te obligan a ser fuerte, la recomposición es una orden, sobrevivir un mandato. Y tú sólo puedes pensar en el sinsentido que te ha sorprendido y te ha zarandeado. Con lo claro que estaba todo. Ya no te admiran. Ya no eres necesaria. Ya no quieren tocarte. La pérdida idealiza y sobredimensiona detalles que quizá no supiste apreciar. Ahora puedes sentirlos aunque ya no están. Estás sola. Quieres gritar y no sabes cómo porque nunca te han enseñado qué hacer con ese dolor que te parte en dos y que te separa del resto. El resto. El otro. Te miran cuando paseas. Saben lo que ocurre dentro de ti. Aún así algunos quieren follarte. Puedes verlo. Pueden verlo: tu interior. Lo que escondes con tanto mimo. Sabes multiplicar y sumar e insultar y defenderte pero no sabes parar de llorar. La rabia de nuevo, lanzada contra mi misma, contra los demás, queriendo destrozar lo que no llego a comprender. Minutos sin tiempo, horas difusas. Tumbada. Expectante. Vergüenza como un nuevo apellido. Caminas sobre cristales, llena de inseguridad y amenazas que no comprendes pero que sientes en el vientre. Es tu piel la que habla, hace días que te quedaste sin voz. Son tus ojos, los mismos que escondes para que no puedan leer tu sufrimiento. Quizás me haga un nuevo tatuaje con mi nombre en letras grandes, para poder recordar quién soy. Hay un perro en tu vecindario que menea la cola encantado ante tantos estímulos y tú le envidias por ser capaz de alegrarse ante las sorpresas. Tú también quieres una caricia de una mano que ya no está. De una mano que fue tuya. Hace días que sudas. Te sientes pegajosa. No pongas tanto cuidado en hacer la maleta si vas a marcharte. Lo importante, los recuerdos, los sueños que malgastaste conmigo se quedan aquí. Esos no se irán contigo.

Si un día me echas de menos recuerda que yo estuve ahí, sólo para ti.

Ya nunca podré llevarte al Pompidou ni follar contigo en el agua. No volveré a ver tu cara somnolienta ni podré acariciar tus pecas nacientes. Te seguirás cepillando los dientes demasiadas veces al día. Ya no que me quedarán razones para odiar a tus mejores amigos y demandar tu atención. No podré consolarte cuando estés asustado ni cuando se instale en tu mirada el miedo a hacerte mayor y a que envejezcan los que más quieres. No podré visitarte por sorpresa. Ni comer tus hamburguesas de carne con especias. No podré robarte miradas silenciosas de alegría y orgullo al saber que somos uno en una cena compartida por muchos. Ni escuchar tus quejas y tus ansiedades. No podré alegrarme al ver tu nombre parpadeando en mi móvil. Nunca volveré a besarte los párpados. No podré acariciarte la mano con timidez. No podré encerrarme en la sensación de exhibicionismo que me atenazaba frente a tu privacidad. Menuda putada. Eres muchos. Todos diferentes. No me siento. Sé que mañana comenzaré, de nuevo, a echarte de menos. En unas semanas olvidaré tu voz. Nunca llegaré a poder preguntarte por qué nos pasamos la vida llenando los vacíos de los demás sin saber llenar el nuestro. No escucharé más tu carcajada fresca después de correrte ni cómo confundes palabras. Ya no habrá nadie que me mienta con descaro, ni que se olvide de mí, ni que me obligue a ducharme antes de meterme en la cama al llegar de fiesta. Una mañana me despertaré, me miraré en el espejo y me daré cuenta de que me he convertido, como todo a mi alrededor, en algo prescindible, en otro mueble de Ikea que se puede cambiar a los dos meses si no te convence sin mayor esfuerzo económico. “Pakistan te necesita” seguiré leyendo en algunas paradas de autobús y pensaré que hablan de mí. ¿Cuántos momentos vacíos me esperan en los que inundes mis pensamientos a traición? ¿Cuántas semanas pasarán hasta que deje de ver tu cara en todas las nubes? No volveré a escuchar con los ojos cerrados tus pasos acercándose mientras fumo en la butaca de tu balcón espiando al vecindario en la oscuridad ni me alegraré de que te sientes a mi lado sin tocarme. No te enseñaré inglés ni te descubriré mirándome con orgullo. No leeré novelas mientras sueñas a mi lado y yo te observo respirar calmada en silencio repitiéndome la suerte de compartir mis noches contigo. No sabré lo que se siente cuando la persona a la que amas te mete un dedo en el culo mientras te penetra. No podré compartir cómo me siento mientras fumo un cigarrillo a oscuras, ni acariciarte los pelos de las axilas. El desencuentro quedará en mi memoria como la ruptura más bonita que nunca tuve, llena de amor. Nunca sabré si te conozco demasiado o por el contrario nunca supe quién eras. Atiéndeme. Que duelo por todos lados. Me gustaría haberte dicho que te llevabas parte de mí. Poco a poco caminaré. Estoy segura. Aunque no comprenda qué es el tiempo (de cuánto tiempo se necesita disponer, después de todo… ¿toma toda una vida aprender a desamar?), sé que está ahí esperándome. Prefiero tener ventanas a tener espejos. Más allá de mi reflejo, está la vida, espero, esperándome.

Autor: Javier Giner



martes, 11 de junio de 2013

El encuentro



Silvia Pérez Cruz y Javier Colina: "En la imaginación"

EL ENCUENTRO

Me es difícil hablarte de lo que siento contigo. Ni siquiera yo lo entiendo, acostumbrada como estoy a cagarla una detrás de otra. Lo mío nunca ha sido fijarme en los ganadores. Quizás me es más sencillo joderla para tener algo por lo que sufrir, ¿no? Ahora que te tengo… a veces no sé qué hacer con ello, te lo confieso. Creo que no me han enseñado a ser feliz. No estoy acostumbrada. Me siento mucho más cómoda en el dolor. Sin conflicto no hay drama ni historia. Eso se decía ayer en el bar frente a la cristalera. A mi gente también le pasa. Debe ser una pandemia de la que nunca hablaron en los diarios. Dicen que la gente feliz no es rentable. Estoy aprendiendo a quererte. En silencio. Acompañándote. Mereces la pena, pero sin pena. Mereces a secas me gusta más, esta vez. No todo es seguridad ni felicidad, no creas eso. Todo lo contrario. A veces me asaltan los miedos: de perderte, de perderme, de dar demasiado, de decirte lo que no debería, de no saber no engañarte, de pensar que no seré capaz de mantenerte a mi lado. Parques y paseos y cigarrillos. Tardes de cine. Me gusta sentarme en la acera si es contigo. A veces, sin quererlo realmente, se te escapa alguna intimidad y yo me siento cercana a ti. Orgullosa de ser yo con quien las compartes. Voy descubriéndote poco a poco, aunque llevemos meses follando y conozca cada centímetro de tu piel. La piel es mentirosa, como las certezas. Y yo quiero conocerte a ti. A menudo mientras dormimos me invade tu olor y me apacigua la seguridad de tenerte cerca, velando por mí. Ha tomado mucho llegar hasta aquí. Antes tuve que comprender que tu responsabilidad no ha sido nunca salvarme, ni siquiera hacerme feliz. Antes, ahora. “Todavía” es el título de nuestra canción. Aprendí a desear lo que tengo, que es duro. En mi lista de cosas importantes estás tú. Tal y como eres. Sin cambios, porque los cambios exigen y las exigencias destruyen. Tus palabras. Y tus silencios y tu comprensión. Luchar por el otro no es nada más que aprender a comprenderle. Ahora puedo, si me atrevo por fin, enseñarte quien soy. Te podré poner los títulos de crédito de La soledad del corredor de fondo y explicarte que me emociono al verlos, sin saber aún porqué. Podrás degustar mi acritud y mi inseguridad. Entenderás que no soy tan fuerte como aparento, que no me hace tanta gracia depilarme y que a menudo no sé qué ponerme para cenar fuera ni dónde tirar la basura reciclada. Sabrás que me aburre cocinar y que me encanta observarte sentada en la banqueta mientras tú cortas el queso. Prometo intentar desnudarme por dentro mientras me quedo vestida por fuera. Te leeré en susurros libros que quiero compartir. Me temblarán los labios a menudo, que lo sepas, nunca sé cómo decir las cosas cuando son bonitas. Quizás te desilusione y tú me desilusionarás a mí, pero intentaré mantener la vista en lo importante: que somos capaces de hacer listas juntos, ir al super, alquilar coches y pasear sin decirnos nada. Te explicaré que yo soy Joel y tú eres Clementine y que nuestra historia la contaron en millones de películas porque las películas siempre hablan de nosotros pero nunca entienden que entre nosotros, como somos distintos al resto, todo funciona al revés. Que empezamos por el final, follando, y que fuimos con paso trémulo hacia el principio: conocernos. Escribiré nuestra historia en un cuento que yo misma coseré para que entiendas que por arrancarte una sonrisa soy capaz de aprender cosas nuevas. Quiero que laves mi ropa sucia y entiendas que esa también soy yo. Quizás odie a tus amigos o a tu familia y quizá me dé miedo acercarme a tu mundo, no lo sé. A veces me ocurre. Intentaré no mentirte, pero seguro que lo haré, ya te lo aviso. Quiero que llueva, para poder fumar con la ventana abierta sintiéndote a mi lado. Lo de tener hijos ya lo veremos. Por ahora no me lo planteo. Quizás un trío de vez en cuando, si se nos acaba la chispa follando. Eso ya veremos. Por ahora quiero recorrerte, sin mochila, sin pasado, sólo siendo. Olvidándome de cuántas veces me han dañado y cuántas veces dañé yo. Sabiendo que hay un mapa, pero que no quiero mirarlo, porque lo importante es avanzar y descubrirte con ojos limpios. No quiero ensuciarte con mi experiencia, sería injusto para ti. Intentaré olvidarme de que somos dos manteniendo siempre la claridad de que somos diferentes. Lucharé por mis necesidades porque algo de ellas se habrá convertido en las tuyas. Quiero que fracases y que triunfes, como fracasaré y triunfaré yo. Quiero que llores, que rías, que te corras por todo mi cuerpo y que luego descanses sobre mí, suspirando. Quiero saber que el año que viene por tu cumpleaños, seré yo quien te felicite primero. Sigo teniendo miedo. Quiero decirte algo: todavía no tengo ni puta idea de qué es amar. Pero lo voy aprendiendo.


Autor: Javier Giner

(...continuará con La pérdida)



sábado, 8 de junio de 2013

La busqueda




De fondo Marlango, Si yo fuera otra.

Busco la persona que me habita, que me esquiva, 
que se pierde, que late en la oscuridad donde se esconde.
No la encuentro, pero escucho su voz y su herida.
Me habla de amor: de la búsqueda, el encuentro y la pérdida.
Me habla con una voz de mujer: extraña, diferente, profunda.
Agita un cóctel de emoción y sentimiento, de recuerdo y sorpresa,
difícil de describir, agridulce de tomar.
La escucho en el silencio y la soledad de mi niebla.
Joshua Naraim


LA BÚSQUEDA

No me doy por vencida. Me obligo a continuar. Colecciones, agrupaciones, páginas de contactos, amigos de amigas, amigas de amigos, conocidos, errores, aciertos e inseguridades, internet, listas, noches, días y algunas veces minutos, tardes sonriendo sin entender lo que me dicen, síndrome de Diógenes pasional. Que te pones, que me pongo y que música escuchamos. ¿Viste la última de Mike Mills? Terroristas emocionales. Necesidades confesas. Confesiones necesitadas. Afectos en una sola dirección. Acumulaciones. Fracasos. Baladas de Chet Baker. Enganches. Impresiones. Trazos gordos de pintura de brocha cuando lo que busco es un pincel. Castraciones. Lágrimas sin dueño. Maletas llenas de pasado y rabia y desconfianza. Pero sigo sin darme por vencida. Busco tus ojos en las miradas de otros, aunque aún no sepa cómo se supone que deben ser. Los domingos por la tarde siguen teniendo la mayor tasa de suicidio de toda la semana. Y yo sigo sin darme por vencida por muy sola que me sienta. Los miércoles me ocurre lo mismo. A veces. Sentirse como un vaso de cristal en caída libre con la amenaza continúa de poder hacerse añicos. Gente que se casa y te mira condescendiente. Gente que pasea. Gente que te deja saber con sus ojos que se preguntan lo mismo que tú: qué le pasa a esta niña, con lo mona que era. Incomprensivos. Incomprensibles. Frágil. Deseada. Deseante. Descuentos para parejas. Y yo sigo sin darme por vencida. No me atrevo aún a viajar sola ni a comer en ese restaurante, no vaya a ser que me pregunten si espero a alguien. Son los demás o soy yo la que está equivocada. Dudas. Quién hizo tan difícil que yo pueda amar. Qué hace que sea tan elusivo poder encontrarte. De qué color es tu pelo. ¿A qué sabe tu compañía?

Ya no quiero sentirme más tiempo huérfana. Necesito que alguien llegue y cumpla el perfil de la persona que dibujo diariamente en mi cabeza, aunque cada semana cambie. No sé qué va a pasar pero deseo con todas mis fuerzas que suceda, y que suceda rápido, porque ya llevo demasiados errores y no sé cuánto tiempo más voy a poder taparlos. Bebo y escapo y trabajo y lleno la agenda de citas y compromisos que me mantienen alejada de mí, para no tener que recordarme que sigo sola. Y los anuncios en las paradas de bus siguen estando poblados de gente que sonríe y se compran casas. Busco y busco, pero la ansiedad, algunos días, ocupa el lugar de la curiosidad. Un parpadeo a destiempo. Me he convertido en una marioneta de un perfeccionismo que ahoga. Me precipito. Le he pedido a alguien de quien no conozco su nombre que me salve al abrazarme. Compromiso y urgencia. La dirección está en manos de una flecha imparable buscando y buscando. Asusta. Los demás no saben darme lo que necesito. Tú lo sabes, también lo has sentido a menudo: no saber realmente lo que quieres. Es más fácil que te lo digan. Y que te encadenes a deseos que pronto descubrirás que no son los tuyos. Huyes. Ellos también salen corriendo. Normal: todos tenemos miedo. Salvarme, hacerme feliz, es demasiado para una historia que poco tiene de blockbuster de verano. No sé lo que significa despacio y entiendo demasiado bien la necesidad. Así que me envuelvo en mí misma y te busco sin moverme, por dentro, entre mis sueños. Allí te acaricio. Para luego descubrir que he repartido mi teléfono y mi facebook por cientos de vidas. Ya me vale.

Hay días en los que pienso en descubrirme a mí para no tener que agarrarme a ti, si es que existes y algún día me encuentras. Momentos en los que pasear sola observando se convierte en una balsa de aire caliente que me mantiene viva. Otros desisto de buscarte y de comprenderme, porque nada de lo que aparezca se parecerá a lo que imagino. Aprender a querer lo que es y no lo que me gustaría que fuera, quizás esa es la lección. Y pienso en la cantidad infame de calles cortadas que he encontrado hasta ahora. En el egoísmo absurdo de manual de autoayuda. En poder defenderme. En entender cuál es el camino correcto, que me hará feliz. Quizás encontrar al otro no sea más que encontrarse a sí mismo. Soy una kamikaze con demasiado sentimiento. Una yonki de experiencias y caricias. Soy un ser vivo. Hoy también te necesito y espero que te parezcas a lo que imagino. Sería un bonito final para nuestro comienzo.

Autor: Javier Giner

(...continuará con El encuentro)

jueves, 6 de junio de 2013

Derrúmbate



"Cuándo lo hayas encontrado, anótalo."
Charles Dickens.

Lo anoto, lo comparto y lo dedico:
"A Flor"
Joshua Naraim


Derrúmbate.

Sacrifica todos los ayeres.
Viájate hacia ninguna parte.
Juega con todos los huecos que has dejado. Sé un hueco.

Afloja los andamios donde escondiste coches o muñecas.
Nadie necesita el dolor.

Salta en los charcos mientras corres hacia dentro de cada minuto,
espiral abajo.
Huelga decir que no recuerdas adónde vas.
No sabes por dónde te diriges. 

Cada paso que hundes en la arena difusa del nadie
te conduce entre plumas,
entre alas agitadas, huellas blancas,
lácteos caminos que olvidaste.

No te dejes seducir por el mañana.
No te dejes arrastrar por el ayer.
Levanta la arena del tiempo y siéntela caer entre los dedos,
entre los dientes, entre las risas y los silbidos,
entre las ventanas que fuiste y las que quisiste.

Bájate del estrado de tu yo.
Júntate a las hierbas cuyos nombres ignoras.
Se está tan bien entre los bichos.

Entre verdes, olores y antenas.
Acuérdate de ser una piedra,
caliente cuando hace sol,
fría cuando nieva.

Acuérdate de ser una hoja,
y podrás descomponerte.

Acuérdate de ser lo que hay.
De sentir las gracias sin lenguaje,
de ver pasar el agua y los pasos
y saber estar, callar, esperar.

Acuérdate. 

Autora: Silvia Capón 
Fuente: http://somosorvalho.blogspot.pt/2013/05/derrumbate.html

miércoles, 29 de mayo de 2013

La vida en juego


La vida en juego

Donde pongo la vida pongo el fuego 
de mi pasión volcada y sin salida. 

Donde tengo el amor, toco la herida. 

Donde pongo la fe, me pongo en juego. 

Pongo en juego mi vida, y pierdo, y luego 
vuelvo a empezar, sin vida, otra partida. 

Perdida la de ayer, la de hoy perdida, 
no me doy por vencido, y sigo, y juego 
lo que me queda: un resto de esperanza. 

Al siempre va. Mantengo mi postura. 

Si sale nunca, la esperanza es muerte. 

Si sale amor, la primavera avanza. 

© Ángel González

viernes, 17 de mayo de 2013

Al olvido se va como a la muerte



Al olvido se va como a la muerte

I
La palabra,

ebria de contención,

trepó hasta la punta de mi lengua:

Desde ahí se despeñó hacia el silencio


desgarrándolo


 II

Si pudiéramos todos

encender la palabra

volverla fulgor

llamarada

abrasando nuestros nombre

                      nuestros sinos

conquistaríamos juntos

esta tupida trama hecha de tiempo


rompiendo el porvenir y su espesura


III

Andar por los bordes de esta hoja

sin apuntar el paso hacia su centro

Desarmada

Planeo la estrategia para mi avance:


Sitiar la palabra

Replegarla y cercarla

en ese espacio,

ahora supeditado al silencio


Tomo el lápiz

pero, como una espada,

ahuyenta el verbo posible

Sus flancos se dispersan

y vuelvo a andar por los bordes

masticando esta nueva derrota


IV

Anúnciame

Espanta las sombras que ladran a mi paso

y los ojos curiosos que desde los resquicios

me ven andar a tientas

desandando


Alláname el camino

que tropiezo

porque no estaba escrito que volviera


(el polvo sacudido de mi cuerpo

se levanta de nuevo y se me pega)


Anticípame

Nada quiero dejarle a la sorpresa

Salí de mí huyendo de este grito

pero el grito me alcanzaba adonde fuera


V

Cada día

una parte de mí se derrumba

como aquellas casas viejas

inhóspitas

que se desploman

de tanto contener ausencias


VI

Oí sus pasos

detenerse en la puerta

y lo supuse:


la muerte apuraba el vaso

del que nos bebe a grandes sorbos


 VII

Laxa, me tendí a su espera, arropada por los rincones. 
Cadenas de atávicos miedos me enlazan a estas escurridizas horas. 
Sigo esperando. 
Pero no llega, se demora, entra a otros cuartos, hiela otros cuerpos.

Amanece y comprendo que aquí, anoche, la muerte no tuvo nada que llevarse.

Autora: América Martínez Ferrer (Caracas, Venezuela 1976)
Fragmento del libro: Al olvido se va como a la muerte.

miércoles, 15 de mayo de 2013

El inventor del amor (fragmento)


  EL INVENTOR DEL AMOR  [Fragmento]

[...Prefiero estar entre la gente 
más que como un asesino
como un peligro latente
como un provocador en pronunciada agonía

Merced a esta actitud no-edípica
ante la existencia
observo con ojo maléfico y negro
escucho con oreja no acústica
toco con mano insensible
artificial, inventada
el muslo de una mujer
de la que no retengo ni el perfume
ni el terciopelo -esas perennes atracciones
de su cuerpo magnífico- sólo el destello
eléctrico, las estrellas fugaces de su cuerpo
encendidas y apagadas una sola vez
a lo largo de la eternidad
el magnetismo y el flujo de ese muslo
y sus cósmicas radiaciones, la luz
y la oscuridad interiores, la ola de sangre
que la cruza, su sola ubicación
en el espacio y en el tiempo
revelándoseme bajo la monstruosa
lupa de mi cerebro
de mi corazón y de mi inhumano
aliento
No llego a comprender
el encanto de la vida
sin las solas revelaciones
del instante

Si la mujer que amamos
no se inventa bajo nuestra mirada

si los ojos no se desprenden
de los viejos clichés
de la imagen en la retina

si no se salen de sus órbitas
y se dejan sorprender y atraer por una región
desconocida

la vida me parece fijarse arbitrariamente
en un momento de nuestra infancia
o en la infancia de la humanidad

una forma de remedar
la vida de cualquier otro

En efecto, la vida se convierte en un escenario
en el que se interpreta a Romeo, Caín, César
y a otras figuras macabras

Poseídos por esos cadáveres
recorremos como ataúdes
el camino que une
el nacimiento a la muerte...]

Autor: Gherasin Luca (Rumanía, 1913-1994)
Versión de Eugenio Castro
Editado por Poesía, señor Hidalgo 2007

viernes, 10 de mayo de 2013

Y si...



Como música de la que aún permanece el silencio
siento tus manos lejanas en mí.
Así es
la desaparición y la dulzura.
Cecilia. Antonio Gamoneda

Cierra los ojos y mírame
o no.

Poder puedes; eso crees.
Saber, sabes; eso afirmas
Querer, dudas; o no.

Estoy cerca,
tan cerca que siento tu respiración,
y la distancia ya no se mide en pasos,
y los latidos del corazón marcan el tiempo;
o no.

Puedes olerme,
el viento del norte es favorable
y te acerca mi aroma,
y me trae el tuyo.

Huyo quedándome;
me alejo para estar cerca.

Y si…
acercarse y alejarse son la misma cosa
en éste mundo esférico.

Y si…
los caminos no están marcados
y esperan a dibujarse con nuestros pasos

Y si…
búsqueda y encuentro,
horizonte y camino,
tropezaran.

Y si…
 yo fuera otro.

O no.

Joshua Naraim

martes, 7 de mayo de 2013

Allí, dónde nace el alma




Luz a lo lejos
Infinita nostalgia
de no sé qué.

José Corredor-Matheos


DONDE NACE EL ALMA

Allí, donde nace el alma,
en no sé que recóndito lugar de mi ser,
donde aún corren vigorosos y transparentes
manantiales de pureza.

Allí, en sus aguas cristalinas, diáfanas y puras,
espejos relucientes de luz y sonido,
es donde quiero verme reflejado.

Los espejos del mundo me deforman.
Espejos de dolor donde la luna,
con lágrimas en los ojos,
peina cada noche sus cabellos.

Espejos de asfalto
bañados en sangre suicida.

Espejos de ira,
donde los hombres, domingo a domingo
miran sus rostros desfigurados o reales
de tigres o leopardos o víboras
que desgarran el mundo,
a la vez que embriagan sus espíritus.

Allí, donde nace el alma,
es donde quiero verme.
Es donde quiero vivir.
Dentro, muy dentro de mí.

Donde no puedan herirme las flechas del mundo
ni pueda mancharme su lodo.

Donde las utopías de los locos
puedan hacerse realidad.

Allí donde la materia por ser materia
no pueda llegar
ni llevar toda su podredumbre.

Allí, donde la risa es franca
y no amablemente llena de envidia.

Allí, donde no hay lágrimas amargas como risas.

Allí, donde el tiempo no corre
ni la vejez importa.
Donde la muerte es una amiga.

Allí, donde nace el alma
es donde quiero enterrarme y vivir.

Joshua Naraim


Nota:
A este poema le tengo un cariño especial. 
Hace tiempo que circula por la web, hoy me lo he encontrado casualmente en Brasil 
http://toa-a-toa.blogger.com.br/2003_11_01_archive.html  en medio de poemas en portugués. 

lunes, 6 de mayo de 2013

Lo especial en lo simple


Un abuelo regala un lápiz a su nieto el día de Navidad. Éste, sorprendido, le dice que no entiende por qué le regala un simple lápiz, a lo su abuelo, serenamente, responde:

- ¿Te parece ridículo mi regalo? ¿Sabes que hace de él un objeto especial? Pues verás, su ingente valor radica en las 5 cualidades que posee:

La primera de ella es que conoce el valor de tu mano, es sabedor de la importancia que supone el empujoncito que ésta le proporciona. Le da seguridad el hecho de que ella siempre esté detrás y sin la cual no podría cumplir su cometido. Mano cómplice que, de no existir, haría de él un instrumento inútil. De la misma manera que el lápiz, tú debes procurar rodearte siempre de verdaderos amigos, pues no hay valor más preciado en la vida que el tesoro de la auténtica amistad.

La segunda de sus cualidades es que el lápiz posee conciencia de que, de vez en cuando, tendrás que usar el sacapuntas. Sabe que sufrirá un poco, es verdad, pero después de ese dolor inicial, su punta será más afilada y su escritura más precisa. También tú debes tener esto muy presente: llegarán los momentos de padecimiento, sabiendo que éstos sólo sirven para ayudarte a crecer. Tras superar el dolor, serás una persona mejor.

En tercer lugar, este lápiz sabe que serán muchas las ocasiones en que se equivocará y habrá que usar la goma para borrar los errores cometidos. Igualmente, tú te equivocarás. Forma parte de la condición humana. El arte más difícil no es el de no caerse nunca, sino el de levantarse y continuar el camino comprendido. Es conveniente, permitir a un niño que rompa, alguna vez un plato, y mostrarle luego el modo en que debe recoger los pedazos. Porque es mejor un plato destrozado que un niño destruido. No vale la pena llorar por un plato roto. Se compra otro y ya está. Lo terriblemente grave es, cuando por un afán de perfección imposible, se rompe un corazón. De esto no hay repuestos en el mercado.

La cuarta de las cualidades es que, aunque parezca asombroso, lo mejor de este lápiz no es que sea esbelto, estilizado y colorido, lo más interesante de él está dentro. Lo auténticamente valioso es la mina que contiene en su interior, pues ésta es lo que lo hace tremendamente útil. Hijo mío, yo no te quiero por tus ojos negros o tu cabello encrespado, eso es solo el recipiente que te contiene. Te quiero por tu alma y es en ella donde debes poner la máxima atención. Aliméntala con buenos actos y doblégala para la humildad. Entonces y solo entonces, habrás logrado ser un hombre hermoso.

Finalmente, la quinta de las cualidades, que este lápiz posee, es que conoce el valor que tiene su trazo. Así, no debes descuidar el surco dejado tras de ti por tus pisadas. Tus huellas conducirán por un camino que definirá tu trayectoria y, recuérdalo, hazlo siempre con dignidad pero, sobre todo, sé fiel a ti mismo.

Fragmento "De la costurera y otros relatos" de Mari Carmen Navarro Ruíz

sábado, 4 de mayo de 2013

Despertando...


“El miedo hace que la gente no se mueva...”.

“la palabra culpa está muy explotada por la Iglesia y sirve para dar miedo, pero no creo que seamos culpables. La iglesia como institución es dogmática y no permite el pensamiento libre, es el arquetipo de razonar al revés. Primero se cree el Dios y luego se inventa. El hombre libre primero razona  y luego se cree lo que ha razonado”.

“Todos dependemos de todo en el cosmos y nuestros movimientos y actitudes son un resultado de influencias inmediatas sobre nosotros mismos. Todo es un poco relativo. Antes que culpa, prefiero decir responsabilidad”

José Luis Sampedro


¡Cambiar las creencias es cambiar la realidad!

viernes, 3 de mayo de 2013

sanddorn balance


No hay ningún secreto en el equilibrio. 
Lo único que necesitas es sentir las olas.
Frank Herbert

¡ARMONIA, EQUILIBRIO, PAZ, BELLEZA...!

(Merece la pena soportar los anuncios)

jueves, 2 de mayo de 2013

Ser fiel a ti mismo...


Siempre al principio es duro, aquellos tiempos también fueron duros al principio. A él la dureza no le daba miedo, lo que le asfixia es este agobio de hacer todo aquello en lo que no crees, y no hacer nada de lo que quisieras hacer, de lo que sabes que, si lo hicieras, acabarías siendo lo que tu eres, dando de ti lo que estás convencido de que, con el viento a favor, puedes dar. En medio de los sufrimientos que fuera, pero feliz, o al menos sintiéndote satisfecho, porque serías tú mismo.
De "Crematorio". Rafael Chirbes 


jueves, 21 de marzo de 2013

EQUINOCIO DE PRIMAVERA (Día Mundial de la poesía)


DEDICATORIA
Si alguna vez la vida te maltrata,
acuérdate de mí,
que no puede cansarse de esperar
aquel que no cansa de mirarte.

NOCHE DE NIEVE

Asume Tus errores.
Visto para sentencia queda el tiempo
de las manzanas y la luna blanca.

Como en noche de nieve,
el lobo que cruzó los almanaques
ha marcado sus huellas. Las conoces,
sabes qué significa
dejar de amar, dejar de ser amado,
sentir que los minutos se corrompen
en el embarcadero de la vida.

Y llega hasta el final,
mírate frente a frente.

Pero luego
ten orgullo y valor, no digas nada
sino en presencia de tus abogados
que se llaman memoria, realidad y deseo.

Porque todo concluye, pero nada se calma.

Que no puedas perder lo que perdiste
no da tranquilidad, sino vacío.

Luis García Montero

lunes, 4 de marzo de 2013

Punto negro



Cierto día, un profesor entra al salón de clases y le dice a los alumnos que se preparen para una prueba sorpresa. Todos se pusieron nerviosos mientras el profesor iba entregando la hoja del examen con la parte frontal para abajo, de modo que no vieran lo que contenía hasta que él explicara en qué consistía la prueba.

-Una vez que entregó todas las hojas, les pidió que las dieran vuelta y miraran el contenido. Para sorpresa de todos, era una hoja en blanco que tenía en el medio un punto negro. Viendo la cara de sorpresa de todos sus alumnos, el profesor les dijo: ahora van a escribir una redacción sobre lo que están viendo.

Todos los jóvenes, confundidos, se pusieron a pensar y a escribir sobre lo que veían. Terminado el tiempo, el maestro recogió las hojas, las colocó en el frente del escritorio y comenzó a leer las redacciones en voz alta. Todas, sin excepción se referían al punto negro de diferentes maneras.

Terminada la lectura, el profesor comenzó a hablar de la siguiente manera:
- Este examen no es para darles una nota, les servirá como lección de vida. Nadie habló de la hoja en blanco, todos centraron su atención en el punto negro. Esto mismo pasa en nuestra vida, en ella tenemos una hoja en blanco entera, para ver y aprovechar, pero nos centramos en los puntos negros.

La vida es un regalo de la naturaleza, nos es dada con cariño y amor, siempre tenemos sobrados motivos para festejar, por nuestra familia, por los amigos que nos apoyan, por el empleo que nos da el sustento, por los milagros que nos suceden diariamente, y no obstante insistimos en mirar el punto negro, ya sea el problema de salud que nos afecta, la falta de dinero, la difícil relación con un familiar, o la decepción con un amigo.

Los puntos negros son mínimos en comparación con todo lo que diariamente obtenemos, pero ellos ocupan nuestra mente en todo momento. Saca tu atención de los puntos negros, aprovecha cada momento y sé feliz.

Autor desconocido

domingo, 10 de febrero de 2013

Bailar bajo la lluvia

Era una mañana agitada, eran las 8:30, cuando un señor mayor, de unos 80 años, llegó al hospital para que le sacaran los puntos de un pulgar. El señor dijo que estaba apurado y que tenía una cita a las 9:00 am.

Comprobé sus señales vitales y le pedí que tomara asiento, sabiendo que quizás pasaría más de una hora antes de que alguien pudiera atenderlo. Lo vi mirando su reloj y decidí, que ya que no estaba ocupado con otro paciente, podría examinar su herida. Durante el examen, comprobé que estaba curado, entonces le pedí a uno de los doctores, algunos elementos para quitarle las suturas y curar su herida

Mientras le realizaba las curas, le pregunté si tenía una cita con otro médico esa mañana, ya que lo veía tan apurado.

El señor me dijo que no, que necesitaba ir al geriátrico para desayunar con su esposa. Le pregunté sobre la salud de ella. 

Él me respondió que ella hacía tiempo que estaba allí ya que padecía de Alzheimer.

Le pregunté si ella se enfadaría si llegaba un poco tarde.

Me respondió que hacia tiempo que ella no sabía quien era él, que hacía cinco años que ella no podía ya reconocerlo. 

Me sorprendió, y entonces le pregunté, '¿Y usted sigue yendo cada mañana, aun cuando ella no sabe quién es usted?' 

Él sonrió y me acarició la mano, me contestó; 'Ella no sabe quien soy, pero yo aún sé quién es ella.' 

Se me erizó la piel, y tuve que contener las lágrimas mientras él se iba, y pensé, 'Ese es el tipo de Amor que quiero en mi Vida. 

El Amor Verdadero no es físico, ni romántico. 
 El Amor Verdadero es la aceptación de todo lo que es, ha sido, será y no será. 

 La gente más feliz no necesariamente tiene lo mejor de todo; ellos sólo hacen todo lo mejor que pueden. 


"¡La vida no se trata de cómo sobrevivir a una tempestad, 
 sino cómo bailar bajo la lluvia!"

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